De vuelta a Hasetsu:

- Flashback -

Cuando Victor acabó su carrera en los mundiales junior hizo algo que nunca antes había pensado que haría. Cogió unas tijeras y mientras miraba las fotos que tenía con su larga melena se la iba cortando el solo. Las lágrimas empezaron a salirle tan apresuradamente. ¿Por qué se lo cortaba? ¿Por qué dejaba atrás a su yo junior para dar paso al yo senior? Su cabello era su marca, algo que tanto mujeres como hombres admiraban. Una vez que se lo cortó, se levantó y se miró a un espejo. Al principio la imagen que veía no le cuadraba. Tocó el espejo y le dio varios puñetazos leves, no quería fastidiarse la muñeca ni mucho menos. Dejó de mirarse y miró el suelo, tenía todo lleno de lo que había su pelo. Sin dejar de llorar lo recogió y una vez que se cercioró de que todo estaba recogido, abrió la puerta del baño y su perro se le quedó mirando sin saber bien que estaba observando.

Victor salió de su habitación y a la calle, se sentía más liberado, pero a la vez se sentía dolorido por haber roto con su yo junior para dar paso tan rápido a su yo senior. ¿Cuánto tardaría en sentirse bien con su yo senior? ¿Cuándo volvería a recuperar la confianza que acaba de perder?

Mientras caminaba por las calles, llegó a la pista de patinaje, todavía no había cerrado y se alegró de eso. Entró sin pensárselo y todos los presentes al verle entrar dejaron lo que estaban haciendo y le observaron de arriba abajo. Un simple corte de cabello te hace diferente, tu aspecto cambia, ya sea para bien o para mal.

— ¿Qué has hecho con tu melena?

— Lo que quise, esa melena era parte de mi yo junior. Necesitaba una imagen más senior y esta creo que es — respondió el ruso a su entrenador mientras se ponía los patines para volver a rutina cuanto antes — vamos, tenemos mucho que hacer de cara a las competiciones senior

Su entrenador se quedó mirando como caminaba y como actuaba con su nuevo aspecto. Vale que no le quedaba mal, pero había perdido una parte de su encanto y de su ser, iba a costarle a la gente acostumbrarse a no verle con la melena. Victor se puso a repasar los saltos mientras el resto disimulaba no estar observándole fijamente.

Yuri Plisetky estaba sentado en una silla llorando porque el entrenador no paraba de quejarse de lo que hacía. Así que Victor dejó lo que estaba haciendo y se acercó a ellos.

— No seas tan duro con el chaval — le dijo éste al entrenador mientras miraba a Yuri — tú no te preocupes por nada. Cuando pases a los campeonatos seniors como hice yo, te coordinaré tu programa corto.

Para Yuri eso fue lo que hizo que tuviera más ganas de entrenar, más ganas de llegar cuanto antes a los seniors. Quería que Victor le coreografíese su programa y cuanto antes mejor. Mientras que el entrenador tenía una cara de pocos amigos, bueno, admitámoslo, casi nunca dejaba esa expresión de la cara, casi siempre estaba con esa expresión que le hacía parecer una roca y un insensible.

- Fin del Flashback -

Victor salió de su trance, abrió los ojos y vio por la ventana de su asiento del avión que estaban ya casi en Hasetsu. El haber recordado el día que se había cortado el solo el pelo, le hizo sentirse un poco vulnerable, aquel momento en su vida había sido algo que había requerido no solo valentía y coraje, sino determinación; y aunque al principio, se había arrepentido de lo que había hecho con su melena, a la larga lo agradeció de manera positiva. Dejó de mirar las vistas, tampoco es que se viera mucho, ya que estaba todo cubierto por las nubes y miró a su Yuri, el Yuri que le importaba; el cual estaba dormido apoyado en su hombro y le gustó lo que veía. Sonrió de tal manera que suspiró. Escuchaba atentamente la respiración del japonés y a su vez lo que decía en sueños, ya que alguna palabra se le escapa sin querer. Una voz proveniente de los altavoces del avión hizo que el japonés se despertase y mirase a Victor. Pronto iban a aterrizar en Hasetsu para estar una semana allí entrenando antes de irse a Moscú para la siguiente competición. El mayor de los dos le dijo que se había portado bien, que había sido un niño bueno durmiendo.

— Qué ya no soy un niño — dijo Katsuki con una expresión en la cara que daba demasiada risa y por eso Victor no había podido contener la risa — malo.

— Es que eres tan adorable cuando te enfadas que me gusta meterme contigo por eso — respondió Victor mientras le tocaba la cara a Yuri — oye, ¿con qué soñabas? Es que hablabas en sueños y ahora tengo curiosidad.

El ruso notó como su novio se sonrojaba y luego decía moviendo las manos a toda velocidad que no había sido nada. Victor sabía que eso no era verdad; así que le agarró del mentón y le acercó la cara a escasos centímetros de la suya, como si se fueran a besar pero en realidad no.

— Anda querido, cuéntamelo. Nadie más lo sabrá — Nikiforov tenía curiosidad y más si el sueño era sobre él — si tú me cuentas eso, yo te cuento como pasé de mi melena al pelo corto.

Eso era tentar a su novio y eso quería. Sonrió mientras esperaba a la respuesta de Yuri, la cual no tardó mucho, ya que cuando aterrizaran y tuvieran las maletas, todos estarían esperándolos y eso haría que no tuvieran un momento para estar a solas, así que era ahora o nunca.

— Está bien, te lo contaré. Aviso que fue un sueño un poco tonto, solo algo que me imaginé, nada más. Soñaba con que patinábamos como pareja, que competíamos juntos — aquello hizo que el mayor de los dos se sorprendiese, nunca había pensado eso y ahora que Yuri se lo decía, le tentaba el intentarlo una vez que ambos se retirasen del patinaje individual.

— No me parece tonto tu sueño, al contrario, me gusta y no estaría mal llevarlo a cabo cuando ambos nos retiremos del patinaje individual — al escuchar aquello a Yuri se le iluminaron los ojos y abrazó a su novio — y ahora, mientras no aterrizamos, te contaré mi historia, la historia de cómo pasé de un pelo largo a uno corto.

Victor le contó la historia mientras el japonés no dejaba de mirarle y prestarle atención. Estaba fascinado por lo que estaba escuchando, estaba asombrado de lo que había sido capaz hacer Victor y sin que nadie se diera cuenta, le besó, fue un beso rápido y fugaz, de esos que dejan huella, ya que uno desea más y también de esos que hacen que nadie se dé cuenta de que ha pasado. Un beso que Victor no se lo vio venir, pero el cuál disfrutó, vale, ahora quería más y más. Pero no podía ser en esos momentos, ya encontraría el momento adecuando durante esa semana en casa de Yuri.

Espero que esta segunda parte os haya gustado, espero que hayáis disfrutado con lo que Victor se imagina. Estos dos me están animando a escribir y eso me encanta. Esta historia es algo que me está gustando escribir. Esta historia es algo que no tengo planteado, es decir, sale sola, sale de tal manera que yo no la controlo. Así que no sé cuántos capítulos serán, no sé ni cómo acabará. Lo único que sé es que los capítulos impares serán escritos en tercera persona pero mirando el lado de Yuri Katsuki y los pares serán en tercera persona pero del lado de Victor Nikiforov. Así que espero vuestros reviews, tanto positivos como críticas constructivas. Muchas gracias por el apoyo del primer capítulo.