Los puestos de comida.
Dos criaturas entre medio de una multitud están paradas frente a la entrada principal: Un excéntrico mono morado y un confundido Squirtle. Ambos están sin saber que decir después de un comentario hecho por este último.
-No... No sé quien...soy -murmuraba Squirtle, mientras Aipom solo lo miraba.
La música de carnaval resonaba en el aire, la multitud era escandalosa conversando y caminando de aquí para allá. Pero de alguna forma había una especie de silencio entre Squirtle y Aipom. Aún así, entre todo ese bullicio, estalló una carcajada más fuerte que todo ese sonido.
-¡Jajajajaja! No sé quien soy ¡Jajajajaja! -gritaba aipom con fuerza, sosteniendo su panza-. Deberías dejar de pensar en tonterías...
-¿Tonterías? -Repitió Squirtle en voz baja mientras el otro seguía hablando.
-¡Estás ante Pokelandia!¿Comprendes?. ¿Qué quien eres?. Eres un Squirtle, eso es lo único que necesitas saber. Ahora solo tienes que disfrutar disfrutar disfrutaar traalala disfrutaaar -seguía diciendo Aipom haciendo una especie de canto mientras terminaba la frase.
Aipom era totalmente hiperactivo. No había momento en el que se quedara quieto cuando hablaba. Seguía cantando alrededor de Squirtle mientras este seguía hablando hacia si mismo.
-¿Squirtle? -murmuró.
-¡Exacto! -exclamó Aipom-. Ahora sí estás listo, yo sé que estás ansioso por disfrutar de todo esto, lo veo claramente en tu cara -decía, mientras Squirtle solo lo miraba sin ninguna expresión en el rostro-. Bueno...más o menos.
-Por cierto...¿Quien eres tú? -dijo Squirtle.
-¡Jajajaja! Lo olvidaba -decía, mientras comenzaba a hacer acrobacias y volteretas alrededor de él-. Estas ante el grande, el único, incomparable y apuesto gerente del lugar, además del maestro de ceremonia del circo pokemon. A tu servicio -dijo, mientras hacia una reverencia con el sombrero-. Tú puedes llamarme simplemente gerente.
Squirtle no dijo nada. Quedó pensativo, aparentemente tratando aún de asimilar todo esto. Ignoró un poco la presentación del gerente mientras miraba todo a su alrededor. Se sentía un rico aroma en el aire en el momento que sopló una brisa desde el este. Squirtle comenzó a olfatear con una pequeña sonrisa en su rostro.
-¡Lo veo en tu cara nuevamente! -gritó el gerente-. Ese olor es inconfundible. Son los puestos de comida que están a tu derecha -indicaba el gerente con su mano.
Un largo camino, con distintos puestos a lo largo de este, con cientos de otros pokemon visitando y comiendo lo que les ofrecían desde distintos lugares. Era un sitio del que era difícil resistirse a ir.
-¡Yo puedo verlo en tu cara! -gritó.
-¿Podrías dejar de decir eso?
-Es verdad compañero -Se acerca y con un brazo abrasa por los hombros a Squirtle, con el otro brazo indica hacia los puestos de comida-. Sé que quieres ir por ese lugar, y sé perfectamente la compañía perfecta que te guiará por allí. Déjame adivinar. Es alguien fantástico, simpático, agradable y sin mencionar muy apuesto. Esa persona claramente es...
-¡Gerente! -se escuchó desde atrás antes de que Aipom terminara de hablar. Un Mr. Mime venia desde allí, gritando hacia todas partes. Al parecer estaba buscando a cierta persona.
-¡Oh no! Me atraparon -exclamó Aipom-. Creo que es hora de salir de aquí. Lo siento compañero, yo me retiro -mientras dice esto se despide haciendo un pequeño gesto con el sombrero.
Aipom se disponía a saltar saliendo de allí a toda prisa, pero al parecer alguien era mucho más veloz que él. Una gran Bayleef lo atrapó de la cola en el aire, haciendo que Aipom cayera al suelo.
-¡Noooo! -gritó Aipom, mientras se acercaba hacia él.
-Se acabó el juego gerente, usted se va con nosotros. Es hora de iniciar la ceremonia en el circo, y no podemos empezar sin usted, así que vamos.
-Solo un poco más de descanso.
-Claro que no. Volvemos en este mismo momento -Se giró hacia Bayleef y le dijo-. Es hora. Vamos Lidia.
Después de asentir, Bayleef siguió a en dirección desconocida, arrastrando por el suelo a Aipom.
-Ayúdame compañero.¡compañero! -gritaba Aipom mientras se alejaba lentamente, tratando de frenar aferrándose al suelo-. Sé que quieres ayudarme compañero.¡Lo veo en tu cara!¡En tu caraaa!.
Squirtle lo quedó mirando en silencio hasta que los perdió de vista. Durante todo ese espectáculo estuvo sin decir ninguna palabra ni expresar alguna emoción. Ahora quedando solo en ese lugar, solo acompañado de la música de fondo y el bullicio de la multitud. El aroma de antes seguía en el aire. Squirtle no sabía donde dirigirse, así que no pensó en algo mejor que seguir lo que le ordenaba su nariz. Caminó hacia los puestos de comida, aún desorientado, esperando encontrar algo que lo distraiga, o aún mejor, algo que lo ayude a recordar, aunque esto último parecía imposible.
El lugar parecía interesante. Mientras más se acercaba, la cantidad de personas aumentaba. Era difícil esquivar todos esos empujones que estaba a punto de recibir, así que era difícil el solo ver de reojo algunos puestos. Al avanzar solo un poco más, chocó de frente con alguien, haciendo que ambos cayeran al suelo. Squirtle ya estaba lo suficientemente desorientado como que para que un golpe así lo dejara aún más mareado. Se levanto de inmediato con intenciones de disculparse, pero la otra persona fue más rápida.
-¡Lo siento!. Lo siento mucho -dijo una voz de niña pequeña. Era un munchlax. Tenía un moño de cinta en la cabeza y traía un pequeño vestido, ambos de color rojo. Así que en realidad era "una" Munchlax. Era pequeña. Prácticamente era del tamaño de Squirtle.
-No, la culpa fue mía -Dijo Squirtle-. Ahora, si me disculpas, me voy. Estoy algo perdido.
-¿De verdad? -respondió de inmediato-. Ya somos dos. Estoy desde hace un buen rato buscando a mi padre, pero al parecer me fui por el camino contrario.
-Ya veo...
-No tengo a quién recurrir para que me ayude, así que estoy desamparada -Lleva sus manos a la cara, haciendo como que va a empezar a llorar-. Necesito a un caballero que me ayude a...a...¡Hey! -Se da cuenta que Squirtle no la estaba escuchando y se alejaba lentamente, ignorándola -. Vuelve aquí -Va y lo toma del brazo. Squirtle se detiene y voltea.
-No creo ser la mejor persona para ayudar a gente perdida.
-Necesito compañía, y que mejor que alguien en la misma situación -Da una gran sonrisa y arrastra a Squirtle del brazo-. ¡Así que vamos!.
-¡Hey, espera! -respondía, mientras trataba de zafarse.
Al poco rato Squirtle dejó de forcejear. Pensó unos segundos, y vio que no tenía nada mejor que hacer, así que simplemente se dejó llevar.
-Me llamo Laxi, ¿y tú? -preguntó de repente.
-No estoy seguro la verdad -pensó un segundo y siguió con su respuesta-. Squirtle, supongo.
Laxi paró de caminar y se volteó. Puso una cara incrédula y volvió a preguntar:
-Vamos. ¿Cual es tu nombre?.
-Uhmm...¿Squirtle? -respondió nervioso.
-Eres un Squirtle. ¿Quién llama Squirtle a un Squirtle? -dijo, mientras el otro quedó en silencio. Laxi prosiguió-. Debió ser alguien con muy poca imaginación. Como sea...
Ambos siguieron caminando. Laxi llevaba del brazo a un confundido Squirtle, el cual había acabado de descubrir que no sabía ni su propio nombre.
La animada música en el aire se hacía aún más animada mientras se adentraban en el camino. La multitud también aumentaba, así que había que ir con cuidado para no separarse. Mientras avanzaban, a Laxi le brillaban los ojos con cada nuevo puesto de comida que veía. Fue inevitable que en algún momento se detuviesen en uno.
"Algodón de azúcar Flaaffy", decía en un cartel sobre uno de los numerosos puestos de comida. Había un par de Mareeps frente a este, pintados de rosa, llevando también unos carteles. Estaban claramente haciendo más propaganda. Una Flaaffy repartía la mercancía alegremente a una gran multitud de personas. Pequeños Pichus y Cleffas recibían sus algodones de unos Pikachus y Clefable respectivamente. Eran los últimos clientes antes de que una hambrienta Munchlax llegara al lugar.
-Y bien. ¿A quien tenemos aquí? -habló Flaaffy.
Con el tamaño de Squirtle y Munchlax, apenas lograban asomarse frente al mostrador. Así que Laxi estaba de puntillas para poder hablar:
-Quiero dos algodones de azúcar por favor -dijo tranquilamente, mientras Squirtle solo seguía en silencio.
-Claro, claro. Serán dos pokedolares por favor.
-Aquí están -dijo, estirando el brazo para entregar unas pequeñas monedas a Flaaffy.
Flaaffy le entrego el par de algodones de azúcar. Squirtle reaccionó en cuanto Laxi le entregó el suyo. De inmediato él le dio un pequeño mordisco, saboreó un poco, y dio su opinión a su compañera.
-Mmm, esto está...bueno -Al ver a Laxi, esta ya había terminado de comer de un mordisco su porción. Squirtle solo la miro con una cara incrédula.
-¡Sigamos Squirtle! Hay muchas cosas más que mirar -dijo de inmediato, mientras Squirtle aún no podía quitarse la cara de sorpresa.
Nuevamente este fue arrastrado del brazo, incluso antes de que ese primer bocado lograra llegar a su estómago. La historia se repetía en cuando más avanzaran a través de ese al parecer infinito camino. Pasaron por muchos puestos más: "Miel Combee", "fruta fresca Tropius", "helados Snorunt", etc. Se veían incluso Machamps preparando pizzas en algunos puestos, y a unos poco confiables Muks preparando pasteles. A lo largo de todo esto, todo era igual. Antes de que Squirtle lograra dar un mordisco a estas cosas, Laxi las devoraba en un segundo o menos, así que se acumulaba sobre Squirtle su comida sin terminar. Al poco rato simplemente decidió dárselas también a Laxi, y obviamente esta comida desapareció en un suspiro.
-¿Me da unos 10 jugos por favor? -preguntaba la inocente Laxi, en uno de los tantos otros puestos.
-Son 20 pokedolares -respondió una Azumarill sobre el mostrador.
Apenas puso la mercancía en el mostrador, Laxi atacó. Al parecer ni siquiera recordó que tenía a un sediento compañero a su lado. Bebió de un sorbo todo lo que le habían presentado, dejando así, diez envases de plástico vacíos. Al instante buscó entre los bolsillos de su vestido. Sabía que necesitaba compensar toda la comida, así que buscó el dinero. Los segundos pasaban, pero Laxi no sacaba las manos de los bolsillos. Comenzó a buscar con frenesí, llamando la atención de Squirtle y Azumarill. Ambos parecían sospechar lo que estaba pasando.
-¡Corre! -Gritó Laxi, tomando del brazo a Squirtle y haciendo que ambos partieran a toda velocidad.
Squirtle tropezaba a cada segundo por estar obligándolo a correr. Comenzó a desear no haberse encontrado con cierta señorita. Intentaba hablarle para que se calmara y parara de correr, pero era inútil. Laxi corría más rápido cada vez, aferrándose más y más firmemente a Squirtle, haciendo imposible que este escape. Este solo pensaba que ella estaba exagerando.
Ni siquiera la gran multitud de gente hacía que Laxi fuera más despacio. Squirtle chocaba con montones de otros pokemon, pero aún así la velocidad no bajaba. Chocó de lleno con un Golem, pasó en medio de un par de Cacneas y pasó sobre las llamas de un agitado Cyndaquil. Al recibir tanto castigo, Squirtle ya no soportaba. Comenzó a gritar.
-¡Para, Para!. ¡Tengo una idea!. ¡Para por favor! -gritó con todas sus fuerzas a su asustada compañera.
Laxi se comenzó a detenerse gradualmente. Al parecer confiaba en las palabras de Squirtle y se detuvo. Squirtle se alivió, pero solo por un momento. Se dio cuenta que no tenía idea alguna para remediar el asunto.
-¡NO HAY SOLUCIÓN! -gritó Laxi fuertemente-. Me he convertido en una ladrona, prófuga de la ley, solo tengo como destino la cárcel -decía, con lágrimas en sus ojos.
Squirtle ya sabía que Laxi era solo una niña pequeña, pero con super fuerza, así que tenía que ir con cuidado. Pensó un segundo. Tenía que elegir las palabras a usar sabiamente, eso, si es que se le ocurrían algunas. No tenía idea que decir, se veía nervioso y comenzaba a sudar.
-¿Cual es tu idea Squirtle? -dijo Laxi, secándose las lágrimas en sus ojos-. No quiero ir a la cárcel -Terminó de decir, apretando aún más fuertemente la mano de Squirtle.
Este ya estaba bastante presionado, así que habló. Movió lentamente sus labios para improvisar algún cuento, pero por suerte, no fue necesario. Un anuncio a lo lejos lo salvaría al parecer. Cerca de allí suena fuertemente alguien hablando por medio de un altavoz. Estaba promocionando un concurso.
-¡Acérquense, acérquense! -Decía un Farfetch'd con un micrófono en su ala, mientras sostenía su puerro con la otra-. Está a punto de comenzar el evento más importante de este sector de Pokelandia. El gran y único: ¡Concurso de glotonería! -Los pokemon mirando comienzan a aplaudir-. El gran premio son 200 pokedólares, así que apresúrense a inscribirse. Queda poco tiempo.
-¡Claro! En ese lugar puedes ganar el dinero que te falta -dijo Squirtle.
Laxi lo mira con duda en su cara.
-Así que entraras a ese concurso. Buena idea. Ojalá tengas suerte.
-¿Qué?. Creo que tú eres la más indicada para...
-Es tu idea. Tú iras.
Squirtle estaba confuso. Laxi ganaría fácilmente un concurso así, pero por alguna razón no quería. Un mal presentimiento en Squirtle se hacía más y más grande. Laxi aunque tenía una voz de niña, daba mucho miedo cuando ponía la cara seria de este momento. Parece que no se podía negar.
-¿Qué esperas?. ¡Ve! -gritó Laxi. Agarró a Squirtle del brazo y lo lanzó cerca del escenario con su gran fuerza.
Squirtle solo gritó. La gente estaba sorprendida de ver a un Squirtle volador saliendo de la nada estrellándose contra el escenario.
-¡Parece que tenemos al último inscrito! -anunció Farfetch'd-. Sube aquí chico.
Por inercia Squirtle siguió esas órdenes rumbo a lo desconocido. Con ese golpe volvía a sentirse mareado, y más al pensar en cómo se supone que iba ganar un concurso imposible para él. Comer mucho no era una de sus cualidades. Solo pensó en el por qué Laxi no quiso participar.
-¡Estamos todos! -dijo Farfetch'd-. Los demás participantes suban al escenario por favor.
Mientras decía esto Laxi gritó desde la parte baja del escenario.
-¡Tú puedes Squirtle!. ¡Derrota a papá!
-¿Papá? -Dijo Squirtle sorprendido.
Pequeños temblores retumbaban en el suelo. Poco a poco daban a entender que eran enormes pasos. Se acercaba desde la parte trasera del escenario. Squirtle no quería mirar hacia atrás. Sabía que eran malas noticias. Los temblores se hacían más y más fuertes con cada paso, hasta que una sombra enorme cubrió a Squirtle.
-Conque aquí estabas Laxi, sabía que llegarías -dijo, un gigantesco Snorlax detrás de Squirtle.
-Suerte papá -respondió saludando.
En ese momento, Squirtle descubrió la razón por la que Laxi no entró al concurso. Al parecer Laxi simplemente no quería competir contra su padre.
Mientras tanto, los demás participantes llegaban al lugar. Un gran Lickitung subía unas escaleras desde detrás del escenario; un Rhydon lo seguía de cerca, y un Pelipper aterrizaba desde un lugar cercano.
Sobre el escenario había una mesa larga con cinco enormes platos. Farfetch'd hizo que cada uno de los participantes se pusiera frente a uno.
-Aquí la explicación -anunció Farfetch'd-. Comerán lo más rápido que puedan, y el que termina primero: gana. Son las únicas reglas. La comida elegida el día de hoy es: ¡Pizzas Machamps! -La gente aplaudió-. Cincuenta enormes pizzas listas para ser comidas.
Squirtle no sabía qué hacer. Estaba seguro que era imposible ganar. Ni siquiera estaba seguro como fue que terminó metido en este lugar. Compitiendo contra enormes bestias en un concurso de comer más rápido. Pero de todas formas, en este momento no tenía nada mejor que hacer que esforzarse un poco.
-¿Quien será el vencedor? -seguía diciendo Farfetch'd-. ¿El poderoso Rhydon representando a los tipo tierra y roca? -Sandslashs, geodudes, entre otros pokemon de esos tipos aplaudían-. ¿Mi camarada volador Pelipper? -Unos Pidgeys y Wingulls en el aire hacían gritos de ánimo- Los favoritos de siempre: ¿Lickitung y Snorlax? -La mayoría del público aplaudió con fuerza-. Y por último, pero no menos importante: ¿El pequeño Squirtle? -Laxi fue la única en aplaudir en medio de un público dudoso.
-¿Qué relación guardas con mi niña? -gritó Snorlax al notarlo.
Squirtle solo tragó saliva. No supo cómo responder. Por suerte la furia de Snorlax fue interrumpida por Farfetch'd.
-¿Preparados?. ¿Listos?. ¡YA! -gritó.
La competencia empezó al fin. La primera pizza fue devorada en un bocado por Pelipper, Lickitung y Snorlax. Por su parte, el público gritaba y animaba a sus favoritos de forma escandalosa.
-¡Que gran comienzo señoras y señores! -relataba Farfetch'd-. Rhydon está un poco rezagado, le tomó un par de mordiscos terminar esa pizza. Serán unos valiosos segundos perdidos -decía emocionado-. Increíble. ¡Pelipper, Lickitung y Snorlax no bajan su ritmo!. Las pizzas desaparecen una tras otra. En solo unos pocos segundos llevan diez...no...doce...no...¡Quince pizzas!. ¡Qué velocidad!. ¿Pero qué sucede con nuestro pequeña tortuga favorita?. ¡Arceus mío!. Quién lo diría. No lo puedo creer de verdad. Está comiendo a una velocidad increíblemente...lenta...
Mientras los demás llevaban más de quince pizzas, Squirtle estaba luchando por terminar la primera. No parecía desanimado, comía con todas las ganas que podía. Laxi lo animaba con ganas mientras tanto.
-¡Deja de coquetear con ella! –gritó snorlax al notar esto último, pero Laxi no paraba de animar a Squirtle.
La velocidad de consumo de los primeros lugares comenzaba a bajar. Se estaban tomando más de un solo bocado en terminar una pizza. Aún así, seguían prácticamente empatados. Incluso snorlax, el cual seguía pendiente de Laxi y Squirtle.
-¡Si ganas te daré un lindo beso! –dijo Laxi feliz
-¡Suficiente! –gritó snorlax, levantándose de su puesto-. Eres tortuga muerta enano.
Los puestos de los participantes de izquierda a derecha eran: Rhydon, Pelipper, Snorlax, Lickitung y Squirtle. Por lo tanto, Snorlax le dio un buen empujón a Lickitung para llegar a su objetivo. Este no se quedó así como así, y le dio otro fuerte empujón hacia atrás.
Snorlax salió despedido hacia atrás por una fuerza tremenda de parte de Lickitung, no alcanzando a llegar hasta Squirtle. Al salir hacia atrás pasó a traer a Pelipper, chocando ambos contra Rhydon. Pelipper, el cual estaba entre medio de estos dos, cayó al suelo por el impacto, quedando inconsciente.
-¿Qué problema tienes? –dijo Rhydon, al momento que se preparaba para darle un puñetazo.
-¡Fue culpa de este tipo! –dijo Snorlax, yendo a buscar a Lickitung.
-¡Fuiste tú idiota!
-¿Qué dijiste?
Una pelea entre los dos estalló, dejando comiendo solo a Squirtle, el cual estaba absorto en lo que hacía. Solo murmuraba de vez en cuando:
-¿Por qué estoy haciendo esto?
La pelea continuaba. Farfetch'd solo estaba mirando sin saber que decir. Al rato reaccionó.
-Pero...Pero que giró de los acontecimientos señoras y señores. Quien diría que este concurso de glotonería se transformaría en un concurso de peleas. Al parecer el que gané en este combate encontrará el camino fácil hacia la victoria.
El público mirando aplaudía más fuerte aún, animando a sus favoritos. Mientras Laxi seguía apoyando al suyo.
-¡Es tu oportunidad Squirtle! –gritó.
-¡Increíble! –dijo Farfetch'd-. Lickitung y Rhydon están atacando a Snorlax, pero este no se rinde.
Le dio un buen puñetazo en la cara a Lickitung. ¿Y puede ser?. ¡Sí, ¡Está inconsciente!.¡Inconsciente he dicho!
El público se volvía loco con la pelea. Ahora solo quedaban dos participantes. Snorlax comenzó el ataque, y Rhydon se defendió. Así comenzó una lluvia de puñetazos en ambas direcciones.
-La pelea es feroz –seguía relatando-. No tengo palabras para expresar tanta emoción. Los golpes van de aquí para allá con enorme velocidad.
Siguieron peleando un buen rato. Esquivando y dando golpes lo más fuerte que podían. El público estaba eufórico mirando el espectáculo. Al rato, el clímax llegó. El último golpe de ambos participantes fue despedido. Con todas sus fuerzas ambos lanzaron su mejor y más poderoso golpe. La pelea terminó, y todo el mundo quedó con la boca abierta, incluyendo a Farfetch'd.
-In…¡increíble! –decía Farfetch'd reaccionando-. Ambos parecen atontados por semejante golpe en la cara ¿pero quién caerá primero? ¡Es Rhydon! ¡El ganador es….no!
Snorlax cayó inconsciente justo después de Rhydon. Ambos quedaron en el suelo, acompañando a Pelipper y Lickitung.
-Quién lo diría. Tenemos un empate. ¡Este campo de batalla termina en empate! ¡Es el concurso de glotonería más animado que he vivido! ¡Empate!
-¡Qué! –gritó Laxi-. ¿Y qué sucede con Squirtle?
-¿Squirtle? ¿Qué Squirtle? –se preguntaba Farfetch'd-. ¡Oh sí! ¡SQUIRTLE!
El grito de Farfetch'd hizo reaccionar a Squirtle, el cual estaba absorto comiendo su segunda pizza, como si nada hubiese pasado.
"¿Eh?". Fue lo único que pudo decir Squirtle antes de que Farfetch'd llegara a su lado y levantara su brazo.
-¡Tenemos un ganador! A esto le llamo un giro de los acontecimientos extremo.
-¿Ganador? –se preguntaba Squirtle, mirando recién ahora a los inconscientes pokemon a su lado.
El público seguía desde hace un rato dudando si es que debía aplaudir. Unos pocos comenzaron a hacerlo, y de a poco el resto los siguió. Al final, los aplausos cayeron como una lluvia torrencial. Esto hizo al fin reaccionar a Squirtle.
-¿Gané? ¿Pero cómo? ¿De verdad?
Laxi se subía al escenario para darle su recompensa a Squirtle. Le dio un gran beso en la mejilla junto con un abrazo. Squirtle seguía preguntándose cómo consiguió la victoria.
-Aquí está el dinero pequeño –dijo Farfetch'd, mostrándole una bolsa de dinero junto a él.
-No creí que lo lograrías Squirtle –dijo Laxi-. La verdad no te tenía mucha fe, pero lo has conseguido. Repartiremos el dinero mitad y mitad. Toma tus 100 pokedólares.
Laxi tomo dos pequeñas bolsas que tenía y repartió el dinero en cada una de ellas. Luego le dio una a Squirtle.
-No tengo donde guardarlos.
-¿De qué hablas? Tienes tu caparazón.
Squirtle fue capaz de meter su mano dentro de su caparazón y encontrar un compartimiento ideal para la bolsa.
-Quien lo diría. Es bastante práctico.
-¡Oh por favor! –gritó Farfetch'd-. Dejen tanta cháchara. ¡Es hora de celebrar!
Farfetch'd empujó a Squirtle hacia el público. Este lo recibió levantándolo por los aires.
-¡Hey cuidado! –dijo Squirtle con sorpresa.
Así como en un mar alborotado, Squirtle flotaba entre medio del público, quien no lo dejaba tocar el suelo. Laxi se unió también y ambos comenzaban a disfrutar de todo esto. Y mientras flotaban entre medio de la multitud la música en el aire se hacía más fuerte celebrando la victoria. Squirtle estaba feliz. Comenzó a disfrutar de cómo el público lo animaba y comenzó a reír. Algo que no había hecho desde que llegó a este lugar.
El concurso de glotonería había llegado a su fin, pero no este carnaval. El parque de diversiones Pokemon solo está comenzando.
No tengo mucho que decir, excepto claro, de que porfavor dejen reviews si esque alguien se dio el tiempo de leer esta cosa. Cualquier tipo de crítica se acepta.
