Hello guys! n.n Me alegra un montón que la trama de este fic fuera tan aceptada. Espero no decepcionarlas ;)

Agradezco infinitamente a las 17 personas que dejaron sus comentarios y a los que me pusieron tanto historia como autor favorito. ARIGATÔ

Ahora si espero que lo disfruten.

Declaimer:

Naruto NOes mío, es de Masashi Kishimoto.

A/U: -"Tú dices quien, cualquier chica está bien, veras que puedo lograrlo"-"Bien, entonces a ella"-Esas palabras fueron su condena. Quería demostrar que era el mejor, que superaba a su hermano en todos los ámbitos, pero quizás no era el más indicado para atrapar a una chica tímida. Tal vez el lobo desearía aun más de lo permitido a esa torpe oveja.


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Episodio

II

Indefensa oveja torpe

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Tan pequeña y torpe como una oveja.

Venías directa a mi trampa.

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Maldita cabeza podrida que tenia, literalmente la había cagado, en serio. No, no solo la cagó sino que además se sintió orgulloso de ello, ahora que lo pensaba bien era estúpidamente obvio que no debió hacer lo que hizo.

No debió besar a Hinata.

Por todo lo que es santo, ¿Dónde carajos tenía la cabeza en ese instante? Oh si, contra la cara de ella robándose sus labios de manera no muy delicada. Que alguien lo mate por el amor de Dios. Se golpeo la cabeza repetidas veces contra la ventana de su cuarto. Quería capturarla, lo haría, pero seguramente ahora ella lo odiaba y tenía razón en hacerlo, la forzó por culpa de sus antinaturales instintos, pero joder que no era de piedra y la peliazul no ayudaba en nada con sus reacciones. Se veía…Bah da igual como se veía, en ese momento se sintió como un lobo hambriento y ella como una suculenta oveja a la que solo le dio una probada.

Debía admitirlo, no se arrepentía del todo.

Besarla fue inesperadamente agradable. Algo que definitivamente haría de nuevo, solo esperaba que hiciera caso a sus palabras, esperaba que Hinata no lo odiara.


Asomó la cabeza por una de las esquinas de la ventana, sus ojos perlas se pasearon temerosamente por todo el salón, buscando la silueta bastante llamativa del Uchiha. No quería verlo, absolutamente no, pero sabía que era un hecho ineludible, sobre todo porque eran compañeros de banco, nuevamente la diosa de la fortuna le daba la espalda, al menos quería postergarlo lo suficiente para juntar el coraje y estar sentada junto a el por más de 6 horas seguidas. ¿Por qué tuvo que besarla? Ella no era alguien cualificada en muchos aspectos como para atraer verdaderamente los afectos de tan llamativo chico ¿Por qué ella entonces? ¿Se trataba de alguna jugarreta? Era lo más seguro, esperaba que lo fuera, ya que si la persona que más miedo le infundía se encontraba enamorado de ella, estaba perdida. Seria devorada sin siquiera poder protestar. Tan solo bastaba recordar el día de ayer. Sus mejillas se colorearon inevitablemente al hacerlo, el pulso se le acelero vertiginosamente y el aire quería escapar de sus pulmones. Sasuke Uchiha le había robado su primer beso de una forma que la hacía estremecer de solo memorarlo. Y lo que era peor, había asegurado que lo haría nuevamente si ella seguía tartamudeando ¿No podría haberle pedido otra cosa? ¿Por qué precisamente lo que no podía parar porque simplemente quisiera? No tenia las agallas suficientes para afrontar a las personas desconocidas, muy apenas lo lograba con sus amigos y eso solo después de 10 años de conocerse, no podía hacerlo de la noche a la mañana porque él prácticamente se lo ordenaba.

—¿Qué sucede Hinata-chan? ¿A quién espías? ¿Puedo unirme?-preguntó en un susurró la hiperactiva voz de quien menos esperaba, un chillido de sorpresa se escapó de sus labios al voltear hacia su izquierda y toparse con el rostro de Naruto a escasos centímetros del de ella. Su cuerpo se volvió de rubí en un santiamén, el órgano de su pecho bombeo sangre como loco sicópata en fiesta pagana, inentendibles gruñidos que pretendían ser palabras se colaban de sus labios, las piernas no resistieron su propio peso y cayó de espaldas a mitad del pasillo.

—N-na-Naruto-kun-tartamudeó con un carmín furioso en sus mofletes. ¡Jesús, tenía que ser Naruto! De entre todas las personas del mundo tenía que ser precisamente el chico que la volvía loca de pies a cabeza.

—¿Estás bien?-ttebayo-preguntó el rubio preocupado por la reacción de la chica, quien no sabía dónde meter la cabeza al haber hecho semejante acto frente a él -.¿Puedes levantarte? ¿Te lastimaste? ¿Me estas escuchando Hinata-chan? Oye, Hinata chan-llamó alarmado al ver como la faz de la Hyuuga se ponía de cientos de colores. Giró el rostro en varias direcciones buscando ayuda, si la hubiese visto bien habría notado un detalle.

—Hey pedazo de animal ¿Qué le estás haciendo a Hinata?-bramó la voz de un castaño que se encontraba llegando. Era Kiba Inuzuka uno de los mejores amigos de la ojiperla.

—Cállate idiota, no le hice nada ella se cayó sola-se defendió molesto.

—Si como no, a mi no me engañas estúpido tú le hiciste una broma o algo, ¡Hey! Hinata que fue lo que te hizo este alcornoque…-calló súbitamente al verla. Sus ojos se abrieron y la sangre subió a sus pómulos.

—Y ahora que te pa..sa-el ojiazul miró en la misma dirección que el castaño y abrió la boca como un pez, se sonrojó notablemente -. ¡Hinata tu…tu falda!-gritó apuntando aquella parte de su uniforme, la avergonzada muchacha miró hacia abajo, ahora sí que quería morirse. Rápidamente se acomodó el pedazo de tela que se había enrollado en su pierna dejando ver parte de las pantis que llevaba.

—¡Kya!-vociferó agachando la cabeza.

—¡Deja de verla cabrón pervertido!-ordenó irritado el Inuzuka y golpeo a Naruto con su maletín. Se enzarzaron en una pelea olvidándose completamente de la ojiperla que no podía levantarse, cualquier pizca de fuerza la había abandonado, no lograba rebajar su vergüenza. Que alguien la salve, pedía a gritos en su fuero interno.

Y ese deseo fue concedido.

Un par de manos grandes y fuertes la sujetaron de la cintura, con una maestría, quienquiera que fuera, logró levantarla como si se tratara de una ligera pluma en vez de un ser humano de 47 kilos. Agradecida hasta la medula se giró para demostrárselo a su salvador, su nariz chocó con la tela del gakuran* impregnado de un olor familiar para ella, pidió al cielo que se estuviera equivocando, pero al levantar la visto se encontró con que obviamente la ignoraron. Era él, el lobo negro, era Sasuke.

—¿Te han dicho que pasas mucho tiempo en el suelo, Hinata?-inquirió en un tono tan bajo que solo ella fue capaz de escuchar esa pregunta burlona.

—U-uchiha-s-san- tartamudeó con pánico, ya era tarde cuando se dio cuenta de su error, el moreno le dedico una sonrisa torcida, una sonrisa que nunca había visto, bueno en realidad nunca lo vio sonreír, hasta hoy.

—Espero que no hayas olvidado mis palabras Hinata-cuchicheó pasando de ella -. Estate preparada.

El pánico la invadió, había metido la pata horrorosamente. Sasuke la besaría de nuevo.


Hubiera deseado que por algún motivo la escuela se incendiara y todos fueran enviados a casa, así podría esconderse en su cuarto para que él no la atacara de nuevo, pero nadie la escuchó, siguió sufriendo silenciosamente, tenerlo a su lado era un martirio genuino, ya que Sasuke si bien no era alguien que molestaba a los demás, precisamente por que no le agradaban los demás, tenía que centrar todas esas "bromas" en ella, chocando su hombro, dedicándole miradas profundas, susurrándole una que otra vez cosas que la hacían enrojecer, abrumándola con su sola presencia. Debía estarse divirtiendo a lo grande con su persona, no era capaz de evitarlo. No podía escapar de sus garras de lobo.

Estuvo deprimida por eso, varios lo notaron, pero ninguno le pregunto sabían que la ojiperla sufría de autoestima baja por ciertas cosas personales, millones de veces quisieron animarla, pero aprendieron con el tiempo que era mejor dejarla sola. Lo cual la peliazul no deseaba en esos momentos. No quería estar sola de nuevo, no cuando ese chico tan terrorífico la estaba arrinconado.

—Oye Hinata-chan, siento lo de la mañana-ttebayo- la efervescente voz del Uzumaki la trajo de vuelta a la realidad, el rubio se encontraba con su maletín al hombro y sus ojos rebosantes de brillo infantil -. No quise ver tus… bueno eso. ¡Lo siento!-cerró sus manos en un aplauso e inclinó medio cuerpo en una exagerada reverencia, Hinata estaba en shock, quiso decirle que no se preocupara, pero su voz no salía -. Te llevare a comer, no lo compensara realmente pero, eso bastara-Oh por todo el cielo y sus habitantes, Naruto la estaba invitando ¡A ella! Era como un sueño hecho realidad.

—Yo…-una vocecilla le aporreaba mentalmente para que aceptara, después de todo era algo que quería desde hacía mucho, mucho tiempo

—No puede-gruñó el ojinegro agarrándola de la muñeca, provocándole una corriente eléctrica que casi la paralizo -. Aun tiene asuntos conmigo Dobe-informó de mala gana. El rubio parpadeo aturdido.

—Ah vale, lo había olvidado Teme, por cierto te estás volviendo lento-sugirió burlón -. A este paso hasta yo te superare en los estudios-rió pagado de sí mismo. El moreno bufó.

—Antes que eso pase, el mundo se convertirá en mierda-contestó emprendiendo el paso hacia la puerta.

—¡Cabrón!-le oyeron gritar antes de desaparecer por la puerta.

Sasuke remolcaba sin problema alguno a Hinata, indiscutiblemente le había quedado muy en claro que la ojiperla se moría por el retardado de su amigo, lo cual se había tornado un obstáculo para su cometido. Ya lo había contemplado como una posibilidad, pero parecía ser más complicado de lo que esperaba, después de todo la peliazul había hecho una cara que jamás había visto cuando el Dobe la invitó a comer. Se veía tan…

Indefensa.

Abrió de un tirón la puerta de la biblioteca, metió a Hinata dentro y seguidamente cerró el lugar. Qué gran ventaja era estar completamente solos.

—U-Uchiha-san- una sonrisa surcó sus labios al percibir ese nuevo desliz de la chica. Hinata tembló como una hoja de otoño, retrocedió instintivamente buscando algún sitio en que esconderse. Sin embargó su espalda chocó contra uno de los estantes, el Uchiha se acercó cuidadosamente, calculando sus pasos y disfrutando del momento. Extendió sus brazos a ambos lados de la cabeza de Hinata encerrándola entre ellos, impidiendo así cualquier escape. Inclinó su rostro hacia el de ella, haciendo que su nariz chocara contrala mejilla de Hinata.

—¿Lo haces a propósito? ¿Tanto quieres que te bese Hinata?-su aliento le provocó cosquillas y la embriagó de una manera absurda para ella.

—No, yo…-le costaba mantener su voz-. No quiero eso Uchiha-san.

—Lo siento yo siempre cumplo mi palabra- acotó posando sus belfos en la comisura de los de la ojiperla -. Descuida no te los daré directamente-informó separándose para contemplar sus mejillas rojas -. No quiero que me odies- depositó un beso en su frente-. Por cierto te gusta el Dobe ¿No?

—¡¿Eh?! Y-yo n-no-los nervios se la comían viva, el moreno besó su parpados haciendo que cerrera los ojos por inercia -. Sí, me…gusta-admitió temerosa de volver a equivocarse. Sasuke estrechó los ojos, definitivamente se volvería muy complicado, bajó su cara al cuello de la chica haciéndola respingar por sentir su respiración chocar contra su piel.

—¿Quieres que te ayude?-cuestionó, un plan muy ingenioso, no por nada era un genio consagrado, se maquinó en su mente en cuestión de instantes.

—¿Uchiha-san?-masculló cohibida. El moreno alzó la cara para clavar su mirada en ella.

—Puedo ayudarte a estar con él-ofreció tomándola del rostro.

—¿Pu-puede hacerlo?-se mordió el labio por otro traspié.

—Si-aseguró -. Solo hay una condición-dijo pausadamente acercando sus labios a los de ella.

—¿Cu-cual?-su corazón martilleó, ¿Por qué no podía dejar de tartamudear? Dios debía odiarla.

—Bueno…no es algo complicado-se encogió de hombros para restarle importancia, la ojierla se relajó un poco, considerando que estaba por partirse del miedo.

—¿Qué es? U-Uchiha-san.

—Van tres Hinata-anotó con sorna.

—Lo siento-chilló en voz baja.

—A lo que iba. Ese algo no es nada del otro mundo, solo tienes que…-pegó mas su cuerpo al de ella -. Ser mi novia- anunció estampando su boca sobre la de Hinata, la besó con fuerza y aunque quiso detenerse no pudo, era como un adictivo para él.

Se separaron luego de un rato, los labios de Hinata estaban rojos e hinchados, sus mejillas eran la viva imagen de un par de tomates bien maduros y él… estaba igual de fresco. La ojiperla se cubrió la boca con espanto, él había dicho que ya no la besaría en los labios, pero no había cumplido. Totalmente aterrada salió dando trompicones de la biblioteca.

Ya no aguantaba.

El moreno se quedó ahí parado sin hacer ni un solo movimiento, se llevó con pesadez una mano a la frente para darse un golpe.

—Ve y cágala de nuevo imbécil-musitó entre dientes para regañarse, dudaba que fuera a aceptar, la había visto demasiado asustada como para que lo hiciera, pero solo le restaba esperar, si no salía como quería ya idearía otra cosa, ahora solo podía ver si esa pequeña oveja se tragaba la carnada que acababa de lanzar.

De una u otra forma, la atraparía.

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Continuara

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Ok espero que haya sido de su agrado.

Siento mucho la mala ortografia que haya, hago lo posible para evitarla al igual que el Occ

*Es la chaqueta negra del uniforme masculino que llega hasta el cuello.

Me sentí muy emocionada de leer todos los comentarios, así que esperare ansiosa sus opiniones para este también ;]

Nos vemos en el siguiente episodio.

Yanne!