(A/N): ¡Hola! Antes que nada debo agradecer a todas esas personitas que me regalaron un Review en el primer capítulo *-*, me alegra mucho que les haya gustado, este capítulo es corto, (Todos los capítulos de esta historia serán cortos, así que no me presten mucha atención), bueno, espero que les guste este capítulo, nos vemos abajo.
DON'T BRING ME DOWN,
Capítulo 2: Little Black Sandals.
"Ayúdame a seguir el camino."
Desde hace días había planeado mi estrategia, de hecho, tenía todo listo y este sería el gran día en que vería mi libertad y me concentraría en mis sueños, que fueron pisoteados desde la primera vez que anuncié que algún día deseaba ser un reconocido cantante, después de superar mis escenas de paranoia, por supuesto.
No vi la hora de empezar a empacar mis cosas y largarme de allí, de hecho no necesitaba empacar pues había guardado todo lo que necesitaría para emprender el gran camino y salir en búsqueda de mis sueños. Observé el reloj y esperé pacientemente. Eran las 11:00 de la noche, en sólo una hora empezaría a construir aquel sueño que me hacía estremecer de solo pensar en él.
Entonces, después de unas cuántas vueltas y minutos que se convirtieron en eternidades e infinitos, escuché el enorme campanal de catedral que marcaba la medianoche.
—Es hora. —Me dije a mí mismo.
Observé por última vez apreciando cada detalle, las blancas paredes que apenas tenían algún tipo de decoración, ni si quiera algún espejo, pues he tenido experiencia rompiendo cristales en mis momentos, apenas las ventanas seguían con su perfecta cristalería pues nunca se preocuparon por lo que podría hacer si alguna vez me escapaba -como lo haría en este momento-.
Dediqué una mirada nostálgica al encerado piso de madera que rechinaba cada vez que caía una llovizna y que por alguna razón siempre me hacía reír, tal vez por el sonido gracioso que emitía. Observé un último detalle y tal vez el más insignificante de todos, se trataba de un retrato mío cuando era un pequeño, estaba enmarcado en el centro de la habitación y a su lado se encontraba un grabado escrito de la mano de mi difunta madre con las frase "Es un placer conocerte, hijo mío."
—También fue un placer conocerles, señores Diamond. —Susurré con un tono de voz apenas audible. Dediqué una sonrisa ya que definitivamente era la última vez que leería aquella frase que siempre me haría recordar a mi madre. Seguramente estaría en una situación muy diferente si ella no hubiese muerto hace seis años.
Tomé mi mochila y sin mirar atrás, para no arrepentirme y hacer como si nada hubiese sucedido, salté por la ventana que estaba nulamente asegurada, lo que me permitía salir y entrar en aquellos momentos en los que deseaba un amigo, pero que nunca encontraba. Aunque en otros momentos mi único amigo era aquella figura que me atormentaba en mis momentos de locura.
Caminé por la larga callejuela que me conducía a la calle principal, aprecié por última vez el frente de mi casa y sin pasar muchos minutos allí parado emprendí mi camino hasta la estación, cuyo último tren salía a las 13:30, así que tendría menos de una hora y treinta minutos para llegar y comprar mis boletos, pues por suerte, traía suficientes libras como para viajar por varias ciudades y encontrar algún albergue.
Caminé acelerando el paso cada vez más y más, pues andar entre las sombras y la poca iluminación del municipio de Sutton no es lo más seguro que digamos, caminé lo más rápido que pude hasta llegar al punto de empezar a correr para llegar a la estación y no perderme el tren, mejor llegar antes que llegar tarde.
Después de largos minutos de tormento llegué a la estación, que estaba aterradoramente vacía con la sola presencia del chico que suministraba los boletos con un semblante notoriamente con sueño. Ambos tuvimos una pequeña conversación y me comunicó su sorpresa pues hacía semanas que alguien tomaba el tren a semejantes horas. Nuestra conversación se hubiese prolongado más pero con la puntual llegada del tren me despedí del chico y abordé sin mucha prisa pues solamente me esperaban a mí, el único pasajero a semejantes horas de la madrugada.
Deseé dormir en el trayecto pero me fue inútil, la emoción de haber abandonado a mi padre, el adinerado señor Diamond que es tan codicioso que prefirió encerrar la mayoría del tiempo a su paranoico hijo en lugar de brindarle algo de amor. Me pregunté que diría cuando notara mi ausencia, cuando notara que robé una elevada suma de dinero de su -no tan fuerte- caja fuerte.
No tenía un destino seguro, pero buscaría algún lugar para vivir y encontraría algún lugar donde mi voz fuese apreciada, tal vez algún teatro... No estoy seguro.
Después de un largo camino empecé a sentir sueño y empecé a cerrar los ojos empezando a dejarme vencer y a dejar la emoción de lado para dedicarme a dormir hasta que llegamos a mi primera parada, el primer lugar donde intentaría cumplir mis sueños: El municipio de de Southwark, iría de municipio en municipio para luego llegar al lugar más codiciado, la ciudad de Londres.
Después de bajar del tren y salir de la estación en la cual fui recibido con cierta sorpresa por semejante hora en la que llegaba, el sol empezaba a dar unos ligeros rastros de hacer su entrada triunfal y yo caminaba sin rumbo fijo por la ciudad en búsqueda de algún hotel donde pudiese alojarme y pasar las noches que me mantuviera en aquel lugar desconocido para mis turistas ojos.
Caminé por la ciudad que seguía completamente a oscuras a pesar de el inminente amanecer. Caminé por lo que al parecer era la calle principal pues estaba frente a la catedral y me encontré a un grupo de chicos de mi edad en una callejuela, dudé un poco en acercarme pero ya era tiempo de socializar un poco y preguntar por algún lugar donde pudiese quedarme, además de que posiblemente eran las únicas personas despiertas en kilómetros.
Me acerqué a ellos, eran unos cinco chicos que formaban un círculo y que rápidamente notaron mi presencia mientras me acercaba a ellos.
—Disculpen. —Me acerqué, todos pusieron su mirada sobre mí— Buenas noches, ¿Saben dónde hay algún lugar donde pueda alojarme? —Pregunté.
—¿Turista? —Preguntó uno de ellos, justamente el que se encontraba en el centro. Yo asentí arrepintiéndome de haberme acercado pues la mirada que me dedicaban aquellos tipos no era muy amistosa. Los otros chicos dedicaron una mirada al que entablaba la conversación conmigo, éste último les dedicó una mirada a cada uno y asintió.
Sentí como mi cuerpo golpeaba el piso de un golpe seco, lo siguiente que escuché fue unas risas y pasos alejándose de mí para más tarde escuchar una poderosa voz gritando algo parecido a "¡Qué están haciendo!" y pasos acercándose a mí. Intenté levantarme pero una enorme martillazo dentro de mi cabeza sólo me permitió apoyarme con mis codos del suelo.
—¿Estás bien? —Preguntó el emisor de aquella voz poderosa.
—No. —Respondí llevándome una mano a mi cabeza mientras unos fuertes brazos me ayudaban a levantarme.
—Esos chicos te han despojado de tus cosas. —Habló aquel hombre, volteé para ver de quien se trataba, era un chico de al parecer unos años más que yo de orbes verdes y cabellera rubia perfectamente peinada.
—Estoy consciente de ello... Lo que se llevaron era todo lo que traía. —Admití.
—¿Turista? —Preguntó, yo asentí.— ¿De dónde vienes? —Preguntó. Abrí la boca rápidamente para responder "Sutton" pero la cerré y analicé que aquel chico podría llevarme ante mi padre, así que mentí rápidamente.
—Del municipio de Greenwich.
—Eso está un poco lejos, pero creo que puedo ayudarte a regresar. —Respondió.
Negué con la cabeza. —No tengo familia, viajo por el país buscando alguna nueva vida. —Mentí esta vez, pero no del todo, pues mi padre no puede ser considerado mi familia a no ser por los lazos de sangre.
El me dedicó una mirada de curiosidad. —Soy Kendall Knight. —Me estrechó la mano.
Acepté su saludo. —James Diamond, lamentablemente no es un placer conocerte debido a las condiciones en la que me encontraste.
—Para mí lo es. —Admitió con una sonrisa.
(A/N): En los próximos capítulos conoceremos el pasado de James y un poco de la personalidad de nuestro rubio, quiero aclarar que me estoy situando en una época y en un país muy diferente a lo que suelo escribir así que si hay algún error por ahí, hagánmelo saber, mientras tanto, espero sus Reviews... Vamos, alegren el día de una pobre infeliz como yo... (Okey, no xD). Aprovecho para agradecerles por sus Reviews en Es la guerra y Sentimiento latente, la siguiente que actualizaré será la segunda, hasta entonces :3
Un besito,
Liz
