Hermione se mordía el labio mientras las olas de placer la ahogaban bajo la espuma verde de la copa de las secoyas sobre su cabeza. Hacia unos minutos había perdido el poder de mantenerse sentada, ahora su espalda estaba sobre la mesa vieja y Harry hacia maravillas en su intimidad... solamente con sus dedos. Alzo la cabeza en un momento de fuerza y lo vio, la miraba con ojos oscuros y salvajes. De repente no pudo mantener su cabeza alzada y la dejo caer golpeándose de paso, pero no le importo, el orgasmo la estaba llenando, cada fibra de su cuerpo, todas sus terminales nerviosas gritaban el nombre de Harry. Con un impulso se sentó y atrajo a Harry hacia un beso salvaje mientras le seguía masajeando el clítoris con un dedo mientras entraba en ella con los otros.


Ambos regresaron a la fiesta luego de haberse tranquilizado, Harry no le había dado la oportunidad de regresarle el placer que él le había hecho sentir, la levanto de la mesa y acomodado la ropa, la beso suavemente durante un par de minutos, para luego tomarla de la mano y hacer el camino de regreso.

-¿Vamos al hotel?- habían reservado una habitación en el hotel que estaba de camino a la cabaña, lejos de cualquiera que los pudiera reconocer en los hoteles del centro de la ciudad donde se albergaban todos los otros embajadores de la cumbre, era eso lo que se encontraban discutiendo antes de encaminarse hacia el bosque. Hermione pensaba que lo mejor era acostarse de una vez y así desintoxicar ese aire cargado de lujuria que se formaba entre ellos cada vez que estaban juntos, y para el trabajo que estaban haciendo quería decir cada hora, de cada día, por dos semana. Harry era el auror custodio que acompañaba a la subdirectora del departamento de Seguridad Magia en la cumbre de naciones que se celebraba ese año a California, Estados Unidos.

Harry se detuvo unos pasos por delante de ella y le hablo sin mirarla.

-Creo que es mejor regresar, mañana tienes compromisos a primera hora de la mañana.

Fue como si de pronto el cosquilleo que aun la recorría hubiera sido sustituido por una descarga eléctrica muy dolorosa.

-Harry- camino hacia él sin lograr alcanzarlo porque inicio a caminar cuando ella se acercó.

-Es tarde Hermione.

Todo el trayecto en el auto fue silenciosa. Ella ni siquiera intento entablar conversación, estaba molesta, mucho. No había hecho nada malo, ni dicho nada que ambos no hubieran dicho anteriormente. Se sentía sucia y traicionada.

Llegaron al piso donde sus habitaciones estaban y cada uno tomo la dirección que le correspondía.

-Hermione- la llamo mientras abría su puerta. No aceptaría disculpas ahora, si le pedía que entrara con él a su habitación no lo haría, tenía orgullo- mañana a las 8 debemos estar ya en el salón de eventos ¿Paso por ti para desayunar?

Hermione no se lo podía creer. Lo miro con rencor para luego terminar de abrir la puerta y entrar sin responderle.


Harry se quedó varios minutos viendo la puerta por la que ella había desaparecido. Se odiaba a si mismo por la manera en la que se estaba comportando. Deseaba a Hermione con tanta fuerza, lo descubrió mientras la veía tener su orgasmo en el bosque, en ese momento supo que daría lo que sea por ver todos y cada uno de sus orgasmos futuros. Y tuvo miedo.

Entro y se tiro boca abajo en la cama, sin molestarse en encender la luces, debería llamar a su esposa, preguntar por los niños…pero no tenía ganas, simplemente eso, no tenía ganas de escucharlos. Se sentía una mierda de hombre. Amaba a sus hijos, amaba su vida antes de ver a Hermione con esos ojos de hombre. Porque no podía haberlo visto antes, no que ahora que ya tiene ambos una vida formada les entra esa hormiguita bajo la piel que los hace olvidar el correcto comportamiento.

Se quitó la ropa para meterse a la ducha. Se masturbo pensando en ella. En el tacto caliente de sus labios, y de la humedad de su intimidad. Apoyo las manos en la cerámica mojada frente a él, dejando que el agua le callera sobre los hombros luego de haberse corrido con un pequeño gemido. Salió debajo de la ducha hasta que se le entumecieron los músculos. Se sentó en la cama tras haberse amarrado la toalla a la cadera, controlo la hora; las 12:16 A.M a Londres debería de ser las 8 de la mañana. Marco el número de su casa.

-Buenos días, casa Potter.

-¿Lily?

-¡PAPI!- su hija pequeña casi le rompe el tímpano del grito.

-Hola amor ¿Ya vas para la escuela?

-Sí, mamá dijo que podíamos pasar a comprar helado cuando saliera. Ahora quiero probar el sabor de pistachos, tu nunca me dejas pero mamá a dicho que puedo.

-Te estas aprovechando de mi ausencia- Harry sonrío- aprovecha a comer todo el helado de pistacho mientras no estoy ¿Puedo hablar con mamá?

Se despidió de él y dejo la línea colgada por un momento hasta que escucho la voz de Ginny

-¿Cómo está todo por ahí?- Harry cerro los ojos y se acostó en la cama.

-Bien, sabemos cómo vivir sin ti- dijo en un tono seco Ginny.

-¿Qué sucede?- se sentó apoyando la espalda contra la pared.

-Nada, simplemente decía.

-¿Ginny dime que sucede?

-Absolutamente nada. Debo irme, es tarde para llevar a los niños. Adiós.

Harry ni se molestó en pensarlo mucho, Ginny sufría de algunos cambios de humores muy severos, sabía que no duraría mucho y que seguro lo llamaría más tarde. A veces se cansaba de eso, otra simplemente lo ignoraba. Ginny era importante para él, era la madre de sus hijos pero más que todo había sido la mujer que amaba en algún punto de su vida, cuando la necesito; simplemente que hace mucho que no lo hacía más. No es culpa de Hermione, no es culpa suya, es la vida. Simplemente una mañana se levantó y no le importo que fuera ella quien dormía a su lado, un día se fue al trabajo y no tuvo la necesidad de besarla antes de salir de casa, simplemente se convirtió en una inquilina más de esa casa, alguien con quien compartir gastos y responsabilidades. Hasta el sexo se había vuelto un deber de convivencia más que un acto natural y espontaneo. A veces la buscaba y ella se limitaba a abrir las piernas y mover las caderas cuando él la penetraba, no lo besaba más, no lo buscaba, era vivir con una amiga amable y temperamental. A veces deseaba que Ginny encontrara a alguien más, pero parecía que no era el caso.

No era por Ginny que había tratado de alejar a Hermione, era por sus hijos; James, Albus y Lily saldrían heridos. Porque la fuerza con la que deseo tomar a Hermione en ese bosque fue demasiado intensa, una fuerza que jamás había sentido antes, un deseo que le nublo los pensamientos.

Pero la necesitaba, más que como un cuerpo al que desear, en ese momento necesitaba simplemente ver sus ojos o su pálida sonrisa a la luz de las estrellas… pero no podía, tenía que controlarse.


El día había sido duro y estar sentada escuchando todas las propuestas y reclamos que se hacían los países estaba siendo un verdadera tortura, y más por la cercanía de Harry…pero no podía hacer nada. Él le había saludado y hasta le había sonreído pero no pudo regresarle el gesto, su noche había sido una tortura, entre los pensamientos donde se insultaba a sí misma y los otro donde lo insultaba a él no le había quedado mucho tiempo para dormir. Se sentía mal por traicionar a Ron pero siendo sincera no se arrepentía, había sido una de las mejores experiencias de su vida. La manera en que Harry la miraba desnudándola y deseándola; y que decir del mega orgasmo que le había regalado la noche anterior. Trataba de mantener fuera de su cabeza su comportamiento inmoral, la manera tan vil a la que estaba faltando a sus votos de matrimonio. Pero no le importaba, por lo menos hasta ayer, ahora sí. Harry había arruinado todo.


Hermione bailaba con el representante del Ministerio de Magia de Francia, odiaba al tipo largo y elegante que posaba su mano en la espalda de ella. No le había dirigido la palabra en todo el día, no en la mañana, no las dos horas que estuvieron sentados a menos de 30 cm uno del otro, no durante el almuerzo y menos ahora que se llevaba a cabo una pequeña recepción para relajar a los ánimos de la larga jornada.

"¡Maldito!" pensó Harry mientras los miraba, él susurraba al oído algo que a ella la hacía sonrojar "¡Es una mujer casada! ¡Por Merlín!"

Sin pensárselo inicio a caminar hacia ellos con pasos potentes mientras diversas maneras de matar al Viceministro Francés le desfilaban detrás de los ojos. Se colocó a su lado y le pidió el permiso de bailar con ella; sin esperar a su respuesta la tomo de la mano e inicio a bailar la música suave que sonaba la orquesta. La sujetaba posesivamente de la cadera mientras la hacía girar por el salón, ella no se molestaba en hablarle o mirarlo directamente a los ojos pero si sostenía su mano con un poco más de fuerza de la necesaria.

-¿Qué crees que haces?- dijo luego de varios minutos.

-Pues me parece que bailo, por lo menos lo intento. Como pareja de baile no eres muy colaborativa.

-¿Ahora quieres que colabore? Me parece que es otro quien no sabe jugar en equipo.

-Dejas que el sucio francés ese te toque de esa manera- tenía la mandíbula rígida y habla entre dientes tratando de contener la rabia.

-No me estaba "tocando" de ninguna manera. Además a ti no te debo explicaciones.

-A mí no, pero a Ron sí.

-Ron no está aquí.

-Pero yo soy su mejor amigo.

-Anoche no te importaba eso.

-Y no me importa hoy tampoco- se detuvo un momento a un lado de la pista, aferro aún más el agarre de la cintura y la miro directamente a los ojos- nadie puede tocarte, nadie puede desearte, nadie puede mirarte como una mujer, nadie. Solo yo.

Hermione creyó que sus ropa interior se había mojado con solo escuchar eso. Pero intento que no se notara lo que su tono de voz y la manera en que la miraba provocaban en ella.

-Me parece que no tienes ningún derecho de decir eso- respiro despacio tratando de no alterar el tono aburrido y desinteresado con el que le venía hablando desde el inicio.

-Podría darte varias razones. Anoche te di una- movió la mano de la cadera hacia la espalda baja empujándola contra sí. Teniendo mucho más estrecha y cerca mientras reiniciaba a bailar.

-Pues anoche también me diste otra razón para no volver a ser tan idiota como para dejarme convencer de tu palabrerío.

-¿Quieres accione?- no espero respuesta y la empujo delante de él hacia la salida del salón. La encamino hacia el elevador y Hermione no pudo oponer resistencia aunque quiso, estaba sobre excitada por ese lado controlador.


N.A: Segundo capitulo. Gracias por los reviews y por haber leido, espero que la historia siga siendo de su agrado y si no pues diganmelo, me gustan los tomates tanto como las flores.

PS: Yoyo no puedo esperarte toda la vida, ademas sabes que no soy muy paciente #SorryNoSorry