Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Si yo fuera su dueña, ciertos personajes no habrían muerto, y cierto pelirrojo aún conservaría su oreja.


La paz parecía reinar en la vieja mansión Malfoy, o al menos esa apariencia daba al exterior, porque en su interior nada se alejaba más de aquella realidad.

Astoria Malfoy se paseaba agotada por las habitaciones de la mansión, cargando un pequeño niño de cabellos platinos en brazos, el cual parecía decidido a dejar sordos a todos los habitantes de la mansión con sus berridos. Su madre había perdido ya la noción de las horas que llevaba la criatura llorando, y parecía al borde del llanto cuando su marido abrió con fuerza la puerta de su estudio.

— ¡¿Se puede saber que le ocurre a ese maldito niño?! ¡Hazlo callar antes de que me plantee buscar un hechizo para dejarlo sin voz!

Astoria se giró furiosa hacia su marido y lo miro amenazadoramente sin dejar de acunar al bebe.

— Atrévete a lanzarle un hechizo a nuestro hijo y será lo último que hagas — Le contestó sin alzar la voz, lo cual solo sirvió para hacer más oscura la amenaza.

Draco se cuadro en la puerta y miro a su esposa con una ceja levantada. Esta le miro aún más furiosa y el joven mago alzo las manos en gesto apaciguador.

— Está bien, está bien… No lo hechizare — Contestó en un intento de calmar a su esposa — ¿Pero se puede saber qué demonios le pasa? ¡Lleva horas llorando!

— ¿Te crees que no me he dado cuenta? — Respondió Astoria furiosa — Es muy fácil quejarse cuando la única solución que das es encerrarte en tu despacho y dejarme todo el trabajo a mí.

— Bueno, se supone que tú eres su madre — Le respondió Draco enfadado.

— ¿Y acaso no eres tú su padre? Deberías ayudarme a calmarlo.

— ¿Has probado a darle de comer? Tal vez tenga hambre.

Draco dijo eso con la esperanza de que su esposa se calmara y no siguiera discutiendo con él, pero su pregunta solo sirvió para enfadarla más.

— ¡Oh por supuesto! ¿Cómo no se me habrá ocurrido antes? Si, será que tiene hambre. Sin duda una gran idea.

Draco fue a contestar, pero antes de poder abrir la boca, su esposa le planto al pequeño en los brazos y se dio media vuelta.

— ¡Encárgate de él ahora! ¡A ver si eres capaz de calmarlo! — Añadió su esposa, desapareciendo por la esquina del pasillo.

Draco miro al pequeño, el cual interrumpió sus sollozos por un instante para observar a su padre, y a continuación reanudarlos con más fuerza aún si era posible. Con una mueca de disgusto, Draco entro de nuevo en su despacho e intento calmar al pequeño con torpes movimientos.

— Vamos Scor, tranquilo pequeño — Pero en vez de calmarse, el pequeño grito aún con más fuerza — ¡Por las barbas de Merlín! ¡¿Cómo es posible que no te hayas quedado afónico aún?!

Draco miro molesto al pequeño, totalmente convencido de que ese carácter había salido de su madre, estaba seguro que él nunca había sido tan llorón. El pequeño comenzó a soltar pequeños hipidos, empezando a acusar las horas de llanto y Draco lo meció incómodo.

Poco a poco el pequeño fue bajando el volumen de sus lloros, pero sin terminar de hacerlo y Draco suspiro frustrado.

— Realmente no creo que un hechizo insonoro sea tan mala idea. Así tú podrás seguir llorando y a mí no me dolerá la cabeza — Draco miro a su hijo y este soltó un pequeño hipido con los ojos enrojecidos, provocando que su padre frunciera el ceño — Aunque pensándolo bien, eso no sería ser un buen padre ¿Verdad?

Con un suspiro resignado, Draco se sentó en un sillón y observo a Scorpius. Él bebe parecía incomodo, como si le molestara algo. Sin dejar de llorar, este metió su pequeño puño en su boca y comenzó a morderlo con fuerza, y ante la sorprendida mirada de su padre, prácticamente ceso su llanto. Fue en ese momento cuando una idea surgió en su cabeza, al recordar su visita al hogar de los Nott.

Su excompañero de Slytherin, tenía un hijo unos meses mayor que Scorp, y recordó como este mordía un extraño objeto cuando le vio. Theodore le había comentado que su hijo llevaba un par de días insoportable debido a los nuevos dientes que le estaban saliendo, y que esa era la única forma de calmarlo.

Con esa imagen en mente, Draco invoco un objeto igual y se lo dio a su hijo, el cual comenzó a morderlo con ansia y provocando que se tranquilizara por momentos.

Cuando horas más tarde, Astoria regresó a la habitación, encontró a su marido tranquilamente sentado en su sillón leyendo un libro, mientras que el pequeño descansaba en su regazo tranquilamente mordiendo el pequeño objeto.

Cuando su esposo le conto, evidentemente orgulloso, la conclusión a la que había llegado, Astoria se sintió molesta y feliz a partes iguales, al ver que Draco se había dado cuenta antes que ella, que lo que le ocurría al pequeño era nada más y nada menos, que le estaban saliendo sus primeros dientes.


Y hasta aquí, el segundo capitulo que espero haya sido de vuestro agrado y no resulte aburrido ^^

La pobre Astoria estaba de los nervios con tanto lloro, y el muy de Draco tranquilamente en su despacho xD

Lamento haber tardado tanto, pero debido a algunos problemas no pude postear antes... El siguiente capitulo ya lo tengo prácticamente finalizado, así que si sois buenos conmigo lo subiré esta misma semana ;)

Pero bueno, este capitulo se lo quiero dedicar a Silvers Astoria Malfoy, por tomarse la molestia de dejarme un review, muchas gracias, como ya te dije en la respuesta, me ha echo muy feliz leer tu comentario.

Y bueno, si os ha gustado, no os olvidéis de dejarme un review con todo vuestro amor

Y también añadir, que aunque me hace muchísima ilusión ver también vuestros favs, si no le dais a follow no os enterareis de cuando subo el siguiente capitulo ;)

¡Nos leemos pronto!