Hola. Gracias por haber comentado. No pude actualizar por varios asuntos que tuve que atender, pero aquí está el segundo capítulo, espero les guste. Si no le entendieron bien al final, aquí lo explica mejor, pero no me maten, así es la saga, sólo le estoy cambiando algunos detalles, pero lean el capítulo completo para que le entiendan bien.

Vocaloid no me pertenece, tampoco la saga Imitation Black original.

Capítulo II: Fate Rebirth

Habían pasado años desde la muerte de Rin, a causa de dos mordidas de vampiros. Len y Kaito estaban tan arrepentidos, que huyeron del castillo para nunca jamás regresar, pues sería ver de nuevo a la persona que amaban, verla sin que ella estuviera presente.

Rin estaba en un cuarto donde había una puerta, pero sentía que no podía acercarse a ella.

Todo era obscuro, excepto esa puerta, que brillaba como la plata.

¿Ahora quién ocuparía el lugar de Rin?

Se preguntaban Len y Kaito. Intentaron enamorarse de otras personas, pero les fue imposible, era como si Rin estuviese en un trono y no pudieran quitarla… hasta hace unos meses.

Ellos conocieron a otra persona… ya que pensaban que su Rin jamás regresaría.

Mientras, Rin estaba encerrada en esa habitación, ella y la puerta era lo único que producía luz allí, ya que Rin también brillaba.

A pesar de que sus pretendientes la mataron, ella aún les amaba, no sabía la razón, pero así era, y anhelaba poder regresar con ellos, estar a su lado y amarlos, ya que esas fueron sus últimas palabras: "Yo amo a los dos".

Nunca pudo escoger a uno.

Kaito se sentía destrozado, en un ataque de sed, mordió a su princesa, mientras ella dormía le enterró sus colmillos, causándole una pesadilla, de la cual después se despertó, pero antes también fue mordida por Len, en un ataque de sed.

Era tanta la sed de ambos vampiros, que olvidaron convertir a su amada en una de ellos para evitar su muerte, sólo inyectaron su veneno, pero no le dieron a beber de su sangre después para que ella se transformara.

¿Por qué no le dieron de su sangre antes de que ella cayera enferma?

Era demasiado tarde, tenían que transformarla en el momento, para que la ponzoña de ambos vampiros no la matara, pero fue imposible, el único consuelo de ambos, era que ahora Rin no sufría.

Len, por su parte, lloraba casi todos los días, él amaba a Rin, pero su naturaleza pudo más que él, en ese momento él deseaba ser un mortal, así no hubiera acabado con la chica de la que se había enamorado irremediablemente.

Ninguno recordaba cómo había ocurrido. Sólo sabían que no habían bebido sangre durante varias semanas, estaban sedientos, y eran vampiros, su naturaleza pudo más que ellos.

Cada uno conservaba algo, su mayor tesoro: un collar que Rin les había regalado a cada uno.

El de Kaito era una estrella, era de oro, con una cadena fina. El de Len era una rosa, igualmente de oro, pero la cadena era un poco más gruesa.

Esos collares guardaban un recuerdo en su interior: la vez que se enamoraron de Rin.

Ambas joyas, tenían una especie de cristal en el centro, ahí se almacenaban esos recuerdos, tan preciados y dolorosos para ambos.

-Por favor, llévame allá donde estás tú.

Decía Len, en medio de una laguna. Miraba hacia el cielo, esperando que alguien lo escuchara, pero no.

-Por favor, llévame allá donde estás tú.

Susurró Kaito, en medio de un bosque lejano, mirando hacia el suelo, queriendo que alguien lo oyera, más todo era silencio.

Al ver que lo que ambos decían era inútil, dijeron una frase más:

-Si no puedes darme el lujo de cumplir esta petición, entonces quiero desaparecer sin dejar rastro.

Kaito recordó cómo empezó a hablar con Rin.

*Flashback*

Ella estrenaba un nuevo vestido, era rojo con negro y detalles en dorado. Llevaba en su cabeza una diadema negra con holanes rojos y los lados unos listones atados en un moño en sus sienes.

Rin estaba a punto de tropezar, ya que había pisado su vestido, pero alguien la sostuvo de sus hombros por la espalda antes de caer.

-Ten más cuidado.

-Sí, lo siento.

Dijo Rin separándose y recuperando el equilibrio.

Kaito no dijo nada y le ofreció su mano a Rin.

-¿Puedo escoltarla hasta el salón?

-C-claro…

Respondió Rin sonrojada y apenada.

*Fin de Flashback*

Luego, Len recordó como también habló por primera vez con Rin, fue ese mismo día, el día que empezó a querer conocerla.

*Flashback*

Kaito se alejó un momento de Rin, ahora ella estaba caminando por el salón, mirando a su alrededor esperando ver algún conocido suyo, pero no.

Empezó el vals. Rin estaba asustada, no había nadie con quien bailar. Se salió de la pista, y un chico de las escaleras le habló.

-Hola.

-¡Ah! Hola…

Se asustó Rin, ya que aquél chico estaba detrás de ella y no lo había visto.

-¿Cómo te llamas?

Preguntó él educadamente.

-Rin.

-Yo soy Len.

Luego Len tomó la mano de Rin y la besó.

-¿Quieres bailar?

-Eh… claro.

Dijo Rin no muy convencida. Len tomó de nuevo su mano, escoltó a Rin hasta la pista de baile, puso su mano en su hombro y empezaron a danzar.

*Fin de Flashback*

Ambos la recordaban tan bien, sus manos suaves y cálidas, su sonrisa, sus ojos. A pesar de que Len era tan parecido a Rin, aún así la amaba, se sentía tan diferente a ella, como si fueran dos almas gemelas que se quieren tanto, que llegan a ser iguales, así era su pensamiento.

Kaito pensaba que Rin era única, diferente a todas las demás chicas, que se veían tan artificiales, tan fingidas… en cambio Rin era natural, a pesar de que en su última época usaba mucho maquillaje y exageraba en su arreglo, su personalidad era tan natural, como si no buscara conquistar a nadie, simplemente su naturalidad lo enamoraba.

Pero la culpa era tan grande, que ambos aún veían a Rin en sus últimos momentos, recordarla era tan hermoso como doloroso a la vez. Era imposible escapar.

Mientras, Rin estaba en ese cuarto aún, ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Días, meses… años?

Ese cuarto negro se iluminó y apareció un castillo, Rin se levantó del piso y vio como todo se iluminaba, pero la puerta continuaba ahí.

-Desde el momento en que la puerta se abre, el destino ya había comenzado, sólo debes cumplir esta misión, prohibida durante muchos años… hoy se libera, y es guiada hacia un mundo triste.

Dijo una voz. Esa frase quiso decir: Que desde el momento en que Rin nació, ella estaba destinada a conocer a esos vampiros, y como su vida sería corta debido a ellos, aún así ella no los dejaría de amar, y ahora volvería al mundo para estar a su lado.

La puerta que brillaba se abrió y Rin salió corriendo, había varias puertas iguales que se abrían conforme ella iba acercándose, al final, la última puerta se abrió y sólo se podía ver una luz blanca. Despertó en su cama, donde había estado hacia algunos años, su cuerpo estaba intacto, no se había descompuesto aún pasado el tiempo… ¿La razón? Así estaba en el destino.

Rin se levantó feliz y se cambió su vestido negro por el rojo con el que había conocido a Kaito y Len, estaba emocionada, pronto los volvería a ver.

-Por favor llévame, allá donde estás tú.

Se repetía Rin con los ojos cerrados, esperando pronto encontrar de nuevo a sus amados.

Imaginaba primero llegado a los brazos de Kaito, él la esperaba con los brazos abiertos, y luego se imaginó a Len, también esperando por ella con sus brazos extendidos.

A pesar de que la habían mordido, aún los amaba y les perdonaba ello, porque estaba segura de que ellos aún le amaban también.

-Forjaré el destino para poder tener libertad en el futuro.

Dijo por último Rin antes de salir de su castillo en busca de sus amados vampiros.

Sólo que… ella no sabía la sorpresa que se llevaría.