Capitulo uno
Presente
Yuri Katsuki regresaba de estudiar durante años en Detroit, aunque iba a visitar a sus padres en Hasestu en los días festivos, los extrañaba mucho y quería estar con ellos de nuevo porque la familia sigue siendo lo primero para él, después estaba el patinaje claro, pero también quería ver el altar de su perrito que murió mientras él no estaba y eso es lo que más le entristecía.
Yuri
Estaba llegando al aeropuerto de Hasetsu, cansado y con hambre, quisiera probar el katsudon que prepara mi mamá, es el más delicioso que puede haber en todo Japón, lo juro. Pero creo que eso no me ayudará con la tristeza que siento desde hace unos 4 años que han pasado desde que me convertí en un omega, mi celo llega cada 3 meses y por 3 días, no es tanto como el de otros que dura hasta una semana, ¡qué horror!, el caso es que hoy precisamente me toca mi celo y aunque ya me tomé mis supresores, siento que muchas miradas están sobre mí y aunque a mi familia no le hubiera importado el hecho de que soy un omega, no me gusta el hecho de que muchos alfas se me quedan viendo por las calles, eso es lo más odio de todo esto. Un recuerdo que está muy presente en mi mente es cuando me presenté ante el mundo, porque eso arruinó mi debut como junior cuando tenía 14 años y, aunque ese día conocí al amor de mi vida, mi carrera como patinador se vio comprometida en mi programa libre porque aunque conseguí un puntaje de 96.65 en mi programa corto, la presión que sentí al día siguiente fue demasiada, no pude con todos esos ojos mirándome como si estuvieran hambrientos y la secuela fue que fallé la mayoría de mis saltos, obtuve mala puntuación y no llegué al podio con mis compañeros.
Yuri Plisetsky ganó la medalla de oro, Otabek Altin la de plata y Thomas Beckett la de bronce. Todos ellos siguieron con sus carreras de patinaje competitivamente y ya están en senior con grandes expectativas, pero no puedo decir lo mismo de mí, ya que yo me desaparecí del mundo competitivo hasta hace un año y aun así no pude superar mi miedo de cuando me convertí en omega, así que me volví la burla del patinaje artístico masculino, por eso decidí regresar a casa para pensar en mi futuro, lo más seguro que me diga mi mamá es que consiga pareja para tener descendencia de la familia Katsuki, pero la verdad es que no tengo muchas ganas de estar con alguien y no creo que nadie quiera estar con un fracasado como yo.
- ¡Yuuuriii! - una voz me sacó de mis pensamientos y salté del miedo.
- ¡Minako-sensei!, ¿Qué hace aquí? - cierto Minako-sensei sabía cuándo iba a regresar de Detroit.
- Estoy aquí para recogerte y llevarte a tu casa, vamos.
- Disculpe, ¿usted es el del poster? – me preguntó una señora un tanto mayor con un niño, talvez su nieto – Déjeme darle la mano.
- Lo siento estoy enfermo.
- ¡Aaah!, Yuri que descortés eres, Victor les daría la mano a todos sus fans – me dijo Minako-sensei con tristeza en su voz y en sus ojos.
- Mu…muchas gracias – dije mientras le estrechaba la mano a la señora y al niño.
- Bueno es hora de irnos – dijo Minako-sensei y yo la seguí de cerca en lo que salíamos del aeropuerto y encontrábamos un taxi disponible.
Una vez en casa mi mamá no recibió con una sonrisa enorme en lo que corría a la entrada para encontrarse con nosotros.
- ¡Yuri, ya estás de vuelta en casa! – dijo mi madre con su enorme y cálida sonrisa en su rostro.
- Si mamá, así es.
- He tenido una duda desde que te recogí en el aeropuerto Yuri – me dijo Minako-sensei dirigiendo una mirada asesina hacia mí, lo único que pude hacer es temblar de miedo – Yuri quítate ese enorme abrigo.
- ¡Nooo! – grité mientras ella me despojaba de ese abrigo y se quedaba en shock por unos segundos.
- ¡AAAHHHH! -gritó- ¡YURI QUE TE PASÓ!
- Se parece a más su madre cuando se deprime – exclamó mi papá mientras se asomaba por una rejilla adentro de la pequeña casa de aguas termales.
- ¡Ese no es el peso de un patinador profesional! – gritó Minako-sensei con su tono alterado de voz – Yuri, ¿por qué subiste de peso y estabas patinando?
- Bueno lo que sucede es que me deprimí como bien dijo mi papá hace un rato y pues cuando me deprimo termino comiendo mucho – así es como cuando me deprimo y terminé por perder el peso que tenía en el Gran Prix el año pasado – Bueno me voy a cambiar y ahora regreso.
- ¿A dónde vas cariño?
- Voy al Ice Castle a practicar un rato.
- De acuerdo, con cuidado cariño.
Y dicho eso me dirigí a mi cuarto, llenos de poster del amor de mi vida y pentacampeón del mundo, Victor Nikiforov. Tomé mi muda de ropa para hacer ejercicio, mi maleta con mi equipo y salí a correr fuera de la casa hacia la pista de hielo de mi amiga Yuuko Nishigori. Una vez llegado ahí corriendo, entre por la puerta y vi a Yuuko acomodando los patines después de un largo día de trabajo.
- Disculpa, quisiera patinar – le dije con voz suave y ella no me volteó a ver, solo me contestó.
- Lo siento ya está cerrado, regresa mañana a las… - en ese momento me volteó a ver y yo le sonreí como solía hacerlo cuando éramos niños - ¡YURI!, ¿por qué no me dijiste que eras tú?
- Quería sorprenderte.
- Pues lo lograste, porque no tenía ni idea que llegarías hoy – me dijo con esa típica sonrisa cálida que siempre me ayuda cuando me deprimo - ¡Claro que puedes patinar a esta hora! Pasa.
Narradora
Yuri fue a sentarse en una de las bancas en donde todo el mundo se pone los patines antes de entrar a la pista y él no fue la excepción, después se paró y caminó junto con Yuuko a la pista, Yuri entró y le entregó a su amiga sus lentes.
- Hay algo que quiero mostrarte – le dijo el pelinegro antes de patinar al centro de la pista.
Una vez parado en la posición inicial para empezar el programa de patinaje que tenía en mente, respiró profundo, agachó la cabeza y empezó el programa más conocido por el mundo.
"Siempre me siento relajado cuando imito su programa" – Pensó Yuri.
Yuri seguía con ese rostro impasible que siempre tiene mientras patina, esos ojos enfocados sobre el hielo y esas delicadas manos y pasos que hacían que muchos se deleitaran con esos suaves movimientos. Yuri siempre se sentía mejor al patinar el programa libre de Victor Nikiforov, Stammi Vicino.
De vuelta en Yutopia
Minako-sensei estaba viendo la repetición del Gran Prix Final en el televisor del comedor de las aguas termales, ella tenía sus borrachos sentidos sobre el pentacampeón ruso, se tambaleaba mientras tenía una botella en la mano.
- Victor, ¿porque eres tan guapo? – decía mientras lo miraba en la televisión - ¿Dónde está Yuri? – preguntó a la madre del pelinegro – Se está perdiendo de ver a su ídolo.
- Está en la pista de hielo practicando.
- Que mal, se está perdiendo de ver al mejor campeón del patinaje.
- Lo podrá ver después en la siguiente repetición – dijo Hiroko-san con una sonrisa.
En el Ice Castle Hasetsu
Yuri estaba terminando de dar un toe loop cuádruple seguido de uno triple para empezar a terminar la coreografía, dando la vuelta combinada y cerrando con los brazos cruzados y mirando hacia arriba como lo suele hacer Victor en su programa.
- ¡Esa fue una copia exacta del programa libre de Victor! – dijo Yuuko brincando y gritando de la emoción.
- ¿Enserio te gustó? – preguntó Yuri, acercándose a su amiga.
- Hola Yuri – habló una voz.
- Haz engordado Yuri – habló otra.
- ¿Vas a volver a patinar? – preguntó otra.
- ¡Basta niñas! – gritó Yuuko - ¡Ah Yuri¡Tu no conoces bien a las trillizas, ellas son Toe, Loop y Lutz – dijo su amiga apuntando a cada una de las niñas que estaban enfrente de Yuri.
- Vaya que subiste de peso en estos años Yuri – dijo una voz masculina mientras se acercaba a Yuri y golpeaba de forma juguetona el estómago del pequeño pelinegro.
- ¡Takeshi! – dijo Yuri algo molesto por eso golpecitos mientras se alejaba del agarre de su otro amigo.
- No te preocupes Yuri, lo que sea que elijas hacer de ahora en adelante recuerda que siempre tendrás el apoyo de la familia Nishigori.
- Gracias amigos – dijo Yuri, retirándose de la pista de hielo hacia los vestidores.
Yuri
Yo sé que mi carrera como patinador talvez se haya ido a la mierda pero quiero pensar que algún día sucederá un milagro para mí y que algún día seré el mejor patinador del mundo, aunque lo más probable es que eso siga siendo un sueño y no una meta.
Cuando llegué a mi casa, ya me esperaba mi madre con una enorme sonrisa en su rostro y, con esa misma alegría con la que siempre me hace olvidar muchos de mis problemas.
- Yuri, ¿cómo te fue?
- Bien, gracias por preguntar – y le devolví la sonrisa, aunque en realidad no me sintiera muy feliz.
- ¡Qué bueno! – me lo dijo con mucha dulzura que creo que si me estoy sintiendo menos deprimido – Las aguas termales están vacías ahora, si quieres puedes tomar un baño ahora que no hay nadie.
- Creo que será mejor que vaya a ver a Vichan y después tomar el baño.
- Como desees cariño.
Fue entonces que me dirigí al cuarto donde se encontraba el altar de mi perrito Vichan, que falleció mientras yo estaba fuera de mi país estudiando. Le estaba rezando algunas oraciones cuando escuché la voz de mi hermana hablándome por detrás.
- Hola Yuri – me dijo y puso su cigarrillo que ya iba a la mitad en su boca y respiró profundo, inhalando y exhalando el humo - ¿Cómo has estado?
- Bien Mari-neechan, gracias – a veces me gusta que mi hermana sea muy amable conmigo.
- Que bueno, espero que te quedes aquí un tiempo.
- Buen talvez así sea – aunque la verdad es que no sé si me quedaré sólo un tiempo o para siempre.
- Bueno solo recuerda que lo que sea que decidas, yo te apoyo en todo hermanito.
- Gracias Mari-neechan – le sonreí, porque me gusta tener a tantas personas que se preocupan por mí.
Y con lo último que dije, se dio media vuelta y se marchó hacia donde se encontraban mis padres. Así que me paré, caminé hacia la otra puerta del cuarto y empecé a caminar a los baños; me desvestí cuando llegué y me metí a un baño privado de esos que tiene que dar uno antes de entrar a las aguas; cuando terminé de darme el baño, tomé una toalla, me la puse alrededor de mi cintura y me encaminé hacia las aguas termales; estando allí, me quité la toalla y me metí con mucho cuidado, sentándome en una de las orillas y cerrando mis ojos, olvidándome del mundo por unos segundos.
No sé en qué momento me quedé dormido, pero, me dormí y cuando me abrí mis ojos y miré mis manos, me di cuenta que mis dedos ya estaban hechos unas pasitas del tiempo que pasé dentro del agua, así que decidí que ya era hora de salir del agua, así que tomé la toalla y salí de ahí con dirección a mi cuarto. Caminé por el pasillo con una yukata puesta, entré en mi cuarto, me quité la yukata y me puse ropa comoda para estar un rato por la casa, cenar e irme a la cama.
Después de haber cenado un delicioso plato del mejor kastudon del mundo, estar un rato en Instagram y darle like a algunas de sus fotos estaba listo para ir a la cama cuando recibí un mensaje de Takeshi. El mensaje traía un documento adjunto, así que lo abrí y cuando lo presioné y me parecio extraño que me mandara a Youtube, lo que no me esperaba fue el título de ese video y mucho menos ¡a mí en él!
- Lo siento Yuri, mis hijas te grabaron y subieron el video con la cuenta de Yuuko – Takeshi se disculpaba conmigo por teléfono, mientras tanto se escuchaba la voz de Yuuko regañando a las niñas.
- ¡Niñas les he dicho muchas veces que no usen mis cuentas sin mi permiso!
- De verdad lo siento Yuri – y eso fue lo último que me dijo antes de colgar.
Yo seguía en shock y lo único que hice fue apagar el teléfono y desearme buenas noches a mí mismo y esperar que todo esto solo fuera una horrible pesadilla y al despertar nada de esto hubiera sucedido.
Victor
Estaba llegando a mi departamento, cansado de un largo día de entrenamiento, Macachin recibiéndome muy felizmente y yo correspondiendo ese afecto, me fui hacia la cocina y preparé algo de comer rápido y saqué una botella de agua simple del refrigerador. Al terminar de comer, me levanté y caminé hacia el sillón, me senté, tomé mi celular para revisar mis redes sociales un rato, mi amigo no tardó en acompañarme subiéndose en mis piernas y apoyando su cabeza en mis rodillas.
Pasé un buen rato revisando de todo y cuando iba a pararme para sacar a mi amigo un rato vi unas publicación que llamó mi atención, en ella se encontraba el video de un chico que estaba imitando mi más reciente coreografía que usé para el GP, al principió creí que era solo un fan intentando algo imposible pero no fue así, el chico hizo todos y cada uno de mis saltos y no sé porque se me hizo muy familiar ese rostro pero algo que no pude evitar y que llamó mucho mi atención fue como parecía que su cuerpo produjera la música con sus delicados y hermosos movimientos. El chico me impresionó mucho casi tanto como un chico que conocí hace cuatro años. Entonces lo entendí.
No pensé ni un momento más y corrí hacia mi habitación, hice una maleta rápida y comencé a buscar vuelos por internet lo más rápido posible y cuando encontré el que necesitaba, tomé mi abrigo y mi maleta, bajé por el elevador, salí a la avenida y tomé el primer taxi vacío que encontré y me subí en él.
Al final, mi destino era reencontrarme con ese hermoso chico que conocí hace cuatro años en el GPF.
