Capítulo 1: Una mejor amiga para toda la vida

Para Bella el primer día en la Universidad fue mucho mejor de lo que había esperado.

Durante toda la jornada se había movido de clase en clase conservando un inusitado buen humor, y logrando exitosamente evitar todo contacto con el resto del alumnado. En su interior, estaba disfrutando de la experiencia mucho más de lo que había creído posible.

Ahora estaba sentada en la clase de Historia Contemporánea, esperando a que el profesor se presentara para comenzar con la clase.

El resto de los presentes en el salón conversaban animadamente entre sí, presentándose y estableciendo las primeras relaciones.

Bella, como era natural en ella, estaba sentada en un rincón alejado del bullicio, con la mirada baja concentrada en su anotador, dibujando distraídamente y rogando que nadie advirtiera su presencia.

"Vaya, eres realmente buena".

Bella escuchó la voz musical a sus espaldas, pero no se molestó en levantar la cabeza para ver quién había hablado. De todos modos no le interesaba. Y tal vez, si la ignoraba, la persona se marcharía y la dejaría sola.

Pero, contra todas sus expectativas y esperanzas, sintió que alguien se sentaba a su lado, en la silla a su derecha.

"Ese es un excelente dibujo. Eres muy talentosa" agregó la alegre voz.

Bella levantó la mirada molesta, para encontrarse con la dueña del tono musical.

"Hola" dijo la muchacha. "Soy Alice. Hoy es mi primer día"

Bella miró de lleno a los enormes ojos marrones de Alice, llenos de contagiosa felicidad, y no pudo reprimir una sonrisa. Su rostro la estaba traicionando.

Notó que Alice se veía como una niña pequeña, pero era increíblemente hermosa, y Bella se encontró pensando que bien podría ser confundida con un hada de cuento. Tenía el cabello corto y desflecado, y su boca estaba curvada en la sonrisa más atractiva y seductora que ella hubiera visto jamás.

Por alguna extraña rotación del destino, Bella se sintió forzada a responderle, manteniendo la traidora sonrisa anclada en las comisuras de su boca.

"Hola. Soy Bella. También es mi primer día" se encontró a sí misma diciendo.

"Es un gusto conocerte" contestó Alice, y su mirada se desvió al dibujo que Bella sostenía entre los dedos. "¿Eres una artista?" preguntó.

Bella se rió, encontrando la pregunta un tanto irónica. "No, solo disfruto dibujar" le aseguró. "En realidad, soy escritora".

¿Por qué le estaba diciendo esto a una muchacha desconocida? Hacía menos de un minuto lo único que deseaba era volverse invisible y ser efectivamente ignorada por el resto de la clase. Ahora, sin embargo, se encontraba hablando con alguien que acababa de conocer. Pero, extrañadamente, se sentía correcto y casi familiar.

"¿De verdad?" dijo Alice levantando una ceja. "Yo leo mucho. ¿Puedo haber oído sobre ti?"

"Tal vez" respondió Bella. "Pero uso un alias para escribir, por lo que no podrías reconocer mi verdadero nombre"

"¿Por qué usas un alias?" Alice parecía confundida.

"Porque cuando mi primer libro fue publicado yo era aún muy joven y quería seguir siendo una adolescente normal durante algunos años más" replicó Bella, pensando que en realidad nunca había sido una adolescente normal. Pero, de todos modos, no quiso confesarle a Alice que había ocultado su identidad para ahorrarse la posible atención de sus lectores. Su objetivo ulterior, como siempre, era pasar lo más desapercibida posible por la vida.

"Ya veo…"dijo Alice, y la confusión de sus ojos se disipó para ser reemplazada nuevamente por ese brillo de alegría que parecía predominar en todas sus reacciones.

En ese momento el profesor ingresó al salón y todos tomaron sus lugares. Pero antes de que comenzara la lección, Bella sintió que Alice se inclinaba a su lado y le susurraba al oído.

"No estoy segura de cual es la razón, pero estando contigo siento una sensación extrañamente familiar. Como si te conociera desde hace mucho tiempo. Como si siempre hubiéramos sido amigas".

Bella se giró para mirar a Alice a los ojos, buscando en su mirada algún signo que denotara que se trataba de una burla. Pero lo que encontró en los ojos de Alice fue la más sencilla sinceridad.

"Me imagino lo extraño que esto debe sonar para ti. Por favor, no pienses que me he vuelto loca" le rogó Alice.

"Claro que no" respondió Bella. "Jamás podrás decir algo que pueda parecerme suficientemente extraño o loco"

De repente comprendió porqué la confesión de Alice la había sobrecogido. Mirando a Alice a los ojos ella también lo sintió: esaa sensación familiar que casi había olvidado desde que la tragedia cambiara su vida.

Alice rió entonces por lo bajo, escondiéndose detrás de su pequeña mano, y Bella se encontró disfrutando el tinte musical de su voz y de lo contagioso de su alegría.

"Esta es mi última clase del día y estaba pensando…"dijo Alice. "¿Te gustaría tomar algo conmigo después".

Alice miró a Bella con ojos esperanzados, mientras aguardaba por su respuesta.

"Me encantaría".