CAPITULO II

Querido diario:
Todo esto es muy confuso. Tengo las emociones a flor de piel, y siento que no puedo controlarme. He recordado cosas… cosas que Damon me obligó a olvidar. No, no me hizo daño, y no, no se aprovecho de ello… más bien se hizo daño a sí mismo, por protegerme. ¡Dios! Si antes estaba confundida, ahora estoy hecha un mar de dudas… me duele todo lo que le he dicho… 'Siempre será Stefan' me dijo la última vez que hable con él siendo humana. Ahora esa conversación suena tan absurda… 'Si te hubiera conocido antes, quizás las cosas serían distintas'… ¡demonios! Si lo conocí antes, solo que él me obligó a olvidarlo… y ahora recordé lo que sentí conversando con aquel "extraño". No me atrevo a hablar con Damon, ni con Stefan… al menos ambos me están dando el espacio que necesito para asimilar todo esto… solo sé que estoy mas confundida que antes. Caroline me ha ayudado muchísimo, se ha convertido en mi sombra, aunque a ella le gusta decir que es mi entrenadora personal en técnicas vampíricas y demases… me contagia su alegría y me apoya en cada momento, bueno y malo. Siempre supe que esto no sería fácil. No es algo que haya buscado, si me lo hubieran preguntado habría preferido morir en aquel accidente. Quizás era mi destino, tal vez, siempre tuve que morir allí… con mis padres. Ahora estoy muerta, pero nunca alcanzaré "la paz" y "el descanso" que todos me decían que mis padres habían encontrado. Estoy muerta, pero aun existo. ¡Que terrible es todo esto! La angustia me sofoca… y aun no encuentro el interruptor mágico que me haga dejar de sentir como me siento. Estoy pensando que eso es una mentira. No puedo más…
días atrás era una chica normal Bueno, no era precisamente una vida normal la que llevaba, pero era mi vida… y de verdad la extraño. Extraño estar en mi casa, extraño a mi hermano -

Elena cerró de pronto su diario sin completar lo que estaba escribiendo. Una presencia acercándose a la propiedad llamó su atención. Miró a Caroline, como queriendo que le dijera quien se acercaba, pero esta solo le contestó con una sonrisa, tras la cual bajó alegremente a recibir al visitante.

Jeremy llegó sin aviso. A decir verdad, extrañaba muchísimo a su hermana. Llamó a la puerta de la mansión esperando con ansias ver con sus propios ojos como había resultado todo para Elena. Ella era su única familia, y pensó que era tiempo de mostrarle su incondicional apoyo. Hacía poco mas de cuatro días que Elena había completado su transformación, pero el no la veía desde la tarde anterior al accidente, cuando pidió a Matt que se llevara a su hermana. Había permanecido todo este tiempo en la mansión, rodeada de vampiros y alejada de la tentación de beber sangre desde su fuente, y al parecer lo llevaba bien. Caroline la acompañaba a cada instante, y al caer la noche, mientras Elena se dedicaba a escribir o leer, iba a rendir el informe diario a Jeremy. Se lo había prometido, y ella era una vampira de palabra. Jeremy estuvo acompañando a Matt mientras se encontraba en el hospital, estuvo tratando de contactar a la madre de éste, pero fue imposible. Más tarde se reuniría con él en el Grill, pues esa mañana al fin firmaron su alta. Apenas terminaba de golpear la puerta cuando Caroline le abría con su habitual sonrisa.

- ¡Hola Jeremy! Elena no tarda en bajar, te escuchamos desde que venías acercándote – rió Caroline – No te preocupes, como te dije ayer, Elena lo esta llevando muy bien, por ahora esta tomando un chupito de sangre cada hora, así que vamos controlándolo. Mas adelante aumentaremos la cantidad y reduciremos las dosis, hasta que sea normal para ella beber una vez al día sin tener problemas – recitaba Caroline cual médico dando instrucciones de tratamiento – Mira, ahí viene Elena

Jeremy miró hacia la escalera, donde venía su adorada hermana. Apenas la vio notó que estaba más pálida de lo que la recordaba, pero era "normal" para su estado… Quiso correr a abrazarla, pero para cuando se dio cuenta, Elena lo tenía en el piso, y con el rostro convulsionado trataba de alcanzar su cuello. Alcanzo a morderle, pero Caroline la azotó contra el muro al quitarla de encima de Jeremy, impidiendo que ella le hiciera un mayor daño. Tomó a Elena por el cuello, y tal como había aprendido, de un certero golpe la dejó fuera de combate. Miro a Jeremy que sangraba profusamente, mordió su muñeca y le dio de beber su sangre. En un par de minutos Jeremy estaría como nuevo. Tenía que hacer algo con Elena, algo que en realidad no quería hacer, y sabía que no sería del gusto de los Salvatore. Llevó a Elena al calabozo y la encadenó. Subió a asegurarse que Jeremy estaba a salvo, pero lo vio cabizbajo y profundamente apenado por lo que había sucedido

- Lo siento Caroline, tu me dijiste que aun no era tiempo, y yo no te escuché. Ahora por mi culpa Elena lo pasará peor de lo que ya estaba pasando. Por favor, déjame hablar con ella, déjame decirle que todo está bien, que fue mi culpa – suplicaba entre sollozos Jeremy

- No lo creo que debas hacerlo – contestó Caroline con preocupación – deberías irte de aquí, ya te avisaré como van las cosas. Por ahora ayudas más a Elena quedándote en casa sin acercarte hasta que ella se controle. ¿Imaginas lo que podría haber pasado si la llevabas a tu casa como tenías planeado? Podrías estar muerto Jeremy, y eso… Elena jamás se lo perdonaría. Vete a casa por favor – rogó Caroline.

Jeremy la miro con dolor. Sabía que Caroline tenía razón, y siempre cuidaría de su hermana, pero sabía también, que no sería fácil para Elena perdonarse por atacarlo. Agradeció a Caroline por todo, y le hizo prometer que le informaría a diario de la evolución de su hermana.

Caroline observo a Jeremy marcharse de la mansión, y hasta que hubo dejado de sentir su aroma a humano, regresó con Elena. Ella seguía desmayada en el calabozo, sabía que no despertaría pronto, y tampoco la forzaría a hacerlo acercándole sangre, podría ser contraproducente. Y así, Caroline se quedo sentada mirando a su amiga, esperando que volviera en sí.


Damon sabía que lo que estaba a punto de hacer no era habitual en él, pero en el fondo de su ser, estaba preocupado por la desaparición de la brujita durante todo ese tiempo. No contestaba a su teléfono, no estaba en su casa, no iba al instituto. Conocía su olor, por lo que pudo rastrearla hasta su escondite, aunque claro, para él fue bastante extraño descubrir que ella estaba en el piso de Ric.

Entro al departamento y vio a Bonnie en una especie de trance sentada en el centro de lo que parecía ser un pentagrama realizado con fuego. Bonnie no notó su presencia, pero sí quien la acompañaba en aquel momento. "Despierta" susurró Emily en el oído de Bonnie, a la vez que ella habría los ojos, chocando su mirada con Damon que la observaba quizás desde hace cuanto tiempo.

- Damon, ¿que haces aquí? – preguntó Bonnie

- Lo mismo quisiera que me explicaras tu, brujita. ¿Que haces en el piso de Ric y que significa todo este ritual? – inquirió Damon mientras arqueaba las cejas.

- Vine por los grimorios que sacamos del departamento de Luka y su padre, Alaric los guardó aquí – mintió Bonnie

- Bueno, pero eso no explica todo este numerito – exigió saber Damon.

- Estaba buscando a mi madre – mintió muy tranquila Bonnie – encontré en uno de los grimorios un hechizo para encontrar a quien desees, mientras no este oculto a través de magia

- ¿Cuándo acabarás con tu martirio brujita? – dijo Damon haciéndole una mueca – Debes asumir que tu madre se ha ido, te abandonó nuevamente, que sí, te enseño el hechizo que usó con Michael, pero desde entonces no has vuelto a saber de ella. ¿Que te hace creer que ella espera a que la busques?

- Ese no es asunto tuyo Damon – le dijo molesta Bonnie – yo hago lo que quiero con mi tiempo y busco a quien me de la gana

-Bueno, si no estuvieras taaan ocupada – explicó en un tono burlón Damon – habrías contestado nuestras llamadas y no me habrías hecho venir aquí por ti, y para nada.- Damon empezó a caminar hacia la salida – y aunque estés tan ocupada, deberías saber al menos, que te llamábamos para informarte que Elena murió. Bueno, no. Ahora es como tu mami, solo que Elena no te abandonó. Lo hiciste tú. Y ahora que sé que no estás muerta, y que solo nos ignorabas, te dejo para que sigas jugando con tus preciados grimorios…

- Damon, ¡espera! ¿Qué pasó? – le gritó Bonnie

Damon se alejó de allí valiéndose de su velocidad vampírica, dejándola llena de dudas y remordimientos. Bonnie lloró amargamente mientras pensaba en lo egoísta que había sido al ignorar así a sus amigos por ayudar a Klaus. Sí. Había estado todo este tiempo tratando de buscar la manera de devolverle su cuerpo y si había suerte, salvar a Tyler en el intento. No supo cuanto tiempo había pasado, hasta que sintió que la despertaban, se había dormido entre lágrimas.

- ¡Eh! ¡Bonnie! ¡despierta! – decía Klaus mientras la zamarreaba – ¿estás bien? Deberías descansar un poco, ya llevas varios días probando hechizos, debes estar agotada, y si no tú, tu magia

En realidad a Klaus poco le importaba una miserable vida humana, pero por ahora necesitaba que Bonnie no acabara muerta antes de cumplir su cometido

- ¡No quiero quitarte la verbena que llevas y obligarte a descansar!. Por ahora me ha ido bien en este envase – rió Klaus, rememorando los días que ha pasado utilizando su disfraz de Tyler – te impresionarías la cantidad de chicas que caen ante esta cara de bobo, aun no lo comprendo, pero es un experimento interesante…

Bonnie se incorporó como pudo y se alejó sin decir nada a Klaus. Su inconsciente la llevo a la casa de su abuela, donde se recostó y volvió a ceder presa del cansancio, tras ahogar sus pensamientos en un desconsolado llanto.


Jeremy estaba en el Grill, esperando que Matt llegase. Le habían dado de alta en el hospital y ya estaba en condiciones de reunirse con él. Ambos se sentían culpables de lo que le había pasado a Elena, fue su plan alejarla de Mystic Falls, pero terminaron causando su muerte, e involuntariamente fueron los causantes que ella se transformara en aquello de lo que la trataron de alejar.

- Hola Jeremy - le dijo Matt, apenas llegó – ¿Cómo lo está llevando Elena? – soltó sin más preámbulo

- Pensé que lo estaba llevando bien, pero ella hoy me atacó – contestó con pena Jeremy – Sé que toma tiempo que se acostumbre a eso, pero me duele saber que si está así es por mi culpa. Jamás debí pedirte que la drogaras y te la llevaras. Ahora solo espero que esté bien, Caroline la encadenó en el calabozo después del ataque

- ¿Pero estás bien? – preguntó preocupado Matt

- Si, Caroline me dio de su sangre para curarme. Ahora me preocupa Elena, y lo mal que puede llevar lo que paso esta tarde, no fue su culpa… yo soy culpable de que ella esté así…

- Tranquilízate, Jeremy, tú no eres el único responsable de esto, yo iba manejando cuando caímos, también fui parte de ello… daría lo que fuera por que todo esto no hubiera pasado, pero hicimos lo que creímos mejor – le confesó Matt, tratando de consolarlo

- Fuimos un par de idiotas – dijo Jeremy – ¿Qué haré ahora? Elena es mi única familia, y no se que hacer para ayudarla

- Algo encontraremos, Jeremy… Algo se nos ocurrirá


Caroline seguía esperando que Elena despertara. Habían pasado un par de horas desde que había atacado a Jeremy. Caroline escuchó a Stefan llegar a la casa. Probablemente vendría de cazar algún animal. Era su rutina los últimos días, salía temprano por la mañana y volvía a la mansión casi al atardecer. Caroline pensaba que en realidad lo hacía para que ella y Elena estuvieran a gusto y no se sintieran presionadas. Damon también procuraba estar lejos de casa durante el día, aunque nunca decía donde iba.

Cuando Stefan abría la puerta escuchó a Damon tras de él.

- ¿Merendaste a Bambi? Estas hecho un asco hermanito. Deberías bañarte, apestas a ciervo – soltó Damon con una mueca de asco – Te he ofrecido de mi reserva personal, pero tu aun te niegas. ¿No crees que va siendo hora que dejes los conejitos y ciervos?

- Por ahora no es conveniente que lo haga, Damon – dijo con un tono algo cansado – No con Elena tratando de controlarse. Con uno basta, no quiero causar problemas

- ¡Pobre San Stefan! – clamó irónicamente Damon – ¿cansado de ser el centro de atención? Y decías que yo era un maldito egocéntrico, ¿eh? – le recordó Damon soltando una carcajada

Ambos entraron en la casa, y llamó de inmediato su atención no escuchar conversar a las chicas. Sintieron a Caroline acercarse a ellos. Su cara decía que algo mal había salido.

- ¿Qué paso Caroline? – preguntó Stefan

- ¿Elena está bien? – se apresuro a indagar Damon

Caroline lanzo un suspiro

- Bueno, ahora no sabría decirles como está… todavía no despierta. Tuve que quebrarle el cuello para que no acabara con Jeremy – les confesó – Sé que no es lo que esperaban escuchar, pero me temo que Elena aun no está lista

¿Cómo era eso posible? Llevaba varios días siguiendo las indicaciones de Caroline, y hasta esa mañana se veía que lo estaba llevando muy bien. Pero las apariencias engañan. Eso él lo sabía muy bien… Él tenía su propio secreto, y aun nadie parecía enterarse… y planeaba que siguiera así.

- ¿¡CAROLINE!?

El grito de Elena se sintió por toda la casa, lo que hizo que los tres llegaran casi al instante al sótano. Solo Caroline entró al calabozo, en un mudo acuerdo, Stefan y Damon decidieron quedarse fuera de él.

- Caroline, por favor, dime que él está bien, dime que no mate a Jer – rogó entre sollozos Elena

- No te preocupes, él está bien, me asegure de eso… disculpa por haberte golpeado tan duro, pero tenía que evitar que siguieras atacando a Jeremy… o escaparas… Tendremos que empezar de nuevo Elena, lo de hoy fue un retroceso, pero se que saldrás bien de esto…

Elena trataba de escuchar atentamente a Caroline, sin notar que estaba encadenada. La culpa la estaba atormentando y no podía dejar de sollozar.

- Caroline, por favor… ayúdame… no quiero causar mas daño… yo… - estalla en llanto – no quiero matar a nadie…

- Cálmate Elena – pidió la rubia – dime, ¿que sientes ahora? ¿tienes hambre?

- ¡Me quiero morir! – gritó Elena

Damon y Stefan escuchaban desde muy cerca la conversación de las chicas

- ¿Crees que es hora que intervengamos? – preguntó Damon

- No creo que seamos el mejor ejemplo – contestó Stefan – al menos no yo, no sé tan limpio estés tú

- Tengo mis vacunas al día, y me nombrarán protector de la raza humana, hace mucho no pruebo sangre desde la fuente – dijo Damon haciendo memoria.

De verdad hace mucho tiempo que no bebe sangre recién extraída. Desde hace mucho tiempo se ha limitado a conseguir su alimento en los bancos de sangre, sin dañar a ninguna persona.

- Creo, hermano, que ahora tu debes ayudar a Elena – expresó con tristeza Stefan – por ahora yo no soy de mucha ayuda. Se que no harás nada estúpido, pero te lo diré solo una vez. Si le haces daño a Elena olvidaré que eres mi hermano y te clavaré una estaca en el corazón…

Damon miró con tristeza a su hermano. "Ahora quien importa es Elena" soltó mientras entraba al calabozo. Stefan lo miró alejarse y salió del lugar.

Damon vio como Caroline abrazaba a Elena mientras acariciaba su cabeza. Aun no le quitaba los grilletes, y parecía que ellas no lo habían notado.

Damon carraspeo – Lamento molestarlas, pero creo que va siendo hora que los tres tengamos una charla… pero no aquí – en realidad en su mente decía 'no con Elena encadenada'.

Soltó los grilletes de las muñecas y tobillos de Elena, secó con amabilidad sus lágrimas y le susurró aquello que ya era una costumbre para él. "Todo estará bien. No te voy a dejar sola"


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Cariños!