Cuando el sombrero seleccionador dijo todo aquello sobre mí... no me lo creí.

"Muy, muy inteligente...—la voz de la vieja cosa resonó en mi cabeza, me recuerdo saltando de la impresión y haber escuchado unas cuantas risitas burlonas—. Estoy seguro de que tu madre estaría muy orgullosa, sin embargo, ese carácter un poco cruel y astuto lo heredaste de tu padre... ¿Ravenclaw, tal vez?... no, eres demasiado perezosa para asignarte a esa casa...—bufé ofendida—.Y en Slytherin... No. Definitivamente no. Eres astuta y decidida, pero demasiado amable como para cumplir tus objetivos a costa de los demás. En Hufflepuff podrías deshacer el tonto estereotipo falso de que son es la casa de los inútiles... Bueno, es una decisión muy difícil... jamás le pregunte directamente esto a un alumno, pero ¿Qué quieres tú?

¿Qué quería yo? Eso era obvio, no me importaba que me echaran de la escuela si es lo que Harry quería... Pero, ¿qué era lo que mi hermano quería?

Se supone que esta cosa parlante nos elige por nuestras características, y el niño pelirrojo dijo que "cualquier casa es mejor que Slytherin, porque allí han ido todos los magos oscuros" Harry definitivamente no es un mago oscuro. Mi hermano es bueno... Entonces, si yo quedo allí, se enojaría conmigo porque creería que soy mala... ¡No!, ¡yo no soy malvada!, ¡no iré a Slytherin!

—En Slytherin no, por favor... por favor, señor Sombrero, se lo ruego. En Slytherin no...

¿En Slytherin no? ¿Por qué? Harías grandes cosas en Slytherin...

—Porque Harry no va estar en Slytherin, Harry no es malvado.

¿Estás tomando tu decisión por otra persona?— recuerdo que tenía una voz incrédula, dudaba de mis palabras. Pero yo no.

—No es otra persona, señor Sombrero tonto, es mi hermano.

¿Estarías en un lugar al que no perteneces por... tu hermano?

—Por supuesto. Yo haría todo por él.

Hmm... ¿Todo? ¿Qué es todo para ti, niña? ¿Hasta dónde llegarías por tu hermano?

¿Hasta dónde llegaría... por Harry?

—Moriría... y viviría por él. Es lo único que me que queda, si él es feliz, también lo soy yo.

No cualquiera "vive" por una persona, estoy seguro de que quedarás en la historia con una mentalidad y un espíritu tan entregado, aunque también te traerá mucho dolor. En fin, no pensaba ponerte en esta casa, supongo que tu valentía no se ve a simple vista... bien. Estoy seguro.

Antes de poder entender sus palabras el viejo sombrero gritó:

¡GRYFFINDOR!".

Aquel día estaba tan preocupada, tan horrorizada por la idea de que Harry me odiara, que no pude notar el peso de sus palabras. Lo que me esperaba en Gryffindor, y a lo que había renunciado.

A pertenecer.

Yo no pertenecía allí... Aún no pertenezco allí.

Con el tiempo y varias noches en vela logré notar que, aunque no le rogara al señor Sombrero Seleccionador, no iba a ir a Slytherin. Y aunque lo fuera, Harry no me odiaría.

Una de las razones es porque... es Harry. Y Harry me ama demasiado.

La otra razón es que ser "malvado" no es un requisito para entrar a Slytherin, la mayoría sólo aparenta serlo.

Como yo aparento ser valiente.

Por ello, cuando pude ver todo el peso que significaba "no encajar" quise golpearme por zopenca y golpear al señor Sombrero por influenciable ¡Por Merlín, lo único que hice fue decir una frase cool! ¡¿Por qué no solamente me puso en Hufflepuff?!

Pero ahora, en esta situación, en serio necesito que las palabras del señor Sombrero Seleccionador sean verdad. Necesito más que nunca mi lado Gryffindor.

—Muy bien Esme... respira, uno... dos... tres... Eso es, tranquila, tranquila...

Exacto, Esme. Únicamente estas en medio de la nada, de noche, hambrienta, agotada, con la ropa hecha tiras y descalza... en diciembre, nevando. Y estás hambrienta... congelándote, herida... y hambrienta...

—¡Y además no sabes donde diab...! Uf... no, Esme. Sin groserías— respire un par de veces para tranquilizarme otra vez—. ¡Y además no sabes dónde unicornios está el hijo de...! ¡El hijo de tu misma madre! ¡Por los calzones de Merlín, Harry! ¡¿Dónde te metiste?!

Ahora, debo dejar de hablarle a la nada y pensar...

Situación: Hambrienta. Congelada. Harry perdido. Esme perdida.

¿Cómo sucedió?: Libro de magia oscura. Espejo de Oesed. Cuadro de Dumbledore preocupado. Harry sin una pizca de Ravenclaw. Yo demasiado compasiva. Fin.

¿Cómo resolverlo?: Ni suripanta idea.

Suspire con resignación.

Veamos, primero debo reparar mi ropa, saber dónde estoy, rezarle a Morgana no estar lejos de la civilización porque reprobé aparición, ir hacia la civilización... o Hogwarts, buscar a Harry y no volver a hacer nada tarúpido. Harry... ¿Dónde estará?

—Oye Herms, ¿tienes alguna idea de dónde pudo haber apare...? —Cuando giré mi rostro no había nadie. Hermione no estaba.

Porque Hermione estaba muerta.

Igual que todos.

Apreté los puños y contuve mis lágrimas. Ellos no se habían ido. Estaban conmigo. Ellos no están muertos

—Está bien, Ron. No te preocupes y encontremos a Harry. Después iremos por algo de comer. Y tu Herms, guarda la calma ¿sí? Seguro que está bien, debe estar con Ginny, sabes cómo es... Están enamorados. Son unos pegotes insoportables.

Comencé a caminar, tratando de no mirar hacia delante ni atrás. Hablando conmigo misma, tratando de no notar el hecho de que los chicos no estaban conmigo, y que, en realidad, ya jamás lo estarían.

Al terminar la guerra, falleciendo Voldemort, Harry y yo comenzamos a pasar nuestro tiempo ayudando a reconstruir Hogwarts, fingiendo que nadie había muerto, hablando como si aún estuvieran con nosotros, comiendo en un comedor. Solos.

Al final, nuestra única compañía eran los cuadros del profesor Dumbledore y Sev. El resto de los cuadros se escondían y ningún fantasma parecía estar de ánimo en un castillo destruido y solitario. Y cuando no estábamos actuando como locos, conversábamos con los ex directores.

Y recuerdo muy bien cuando Harry le preguntó al profesor si había alguna forma... de cambiar todo.

Harry, lo que me estas preguntando es complejo... y muy, muy peligroso.

No estaba segura, pero tenía la espantosa sensación de que mi mellizo me ocultaba algo y el profesor Dumbledore—bueno, su cuadro—sabía que era.

Estábamos—como era de esperar—en la oficina del profesor con Sev, el director Dippet, el profesor Dumbledore, Harry y yo.

—Lo entiendo profesor, probablemente solo sean conjeturas nuestras, tal vez ni siquiera es posible, sin embargo... Lily y yo... ya no tenemos nada que perder.

Lily.

Así me llamaba Harry. Comenzó a llamarme así luego de encontrarnos con el espejo de Oesed

—Eres igual a mamá.

Cuando yo estaba triste... cuando necesitaba a alguien que me abrazara, yo le llamaba papá. Y cuando esta rebosante de felicidad le decía James.

En cambio, él, desde lo del espejo no volvió a llamarme por mi nombre. Me decía Lily, triste, feliz o enojado.

Y aunque a veces deseaba que pronunciara mi nombre se me pasaba en un momento. Yo era lo último que le quedaba de mamá.

Y él era lo último que me quedaba de papá.

Solamente nos teníamos el uno al otro.

Y cuando Harry dijo que "no teníamos nada que perder" quise golpearlo, golpearlo a lo muggle y luego hechizarlo. Para que le quedara claro que no era cierto, que podía perderme a mí y podía perderlo a él.

Y si eso pasaba... prefería estar toda la eternidad al lado de un dementor antes que perder a Harry.

Y ahora... en serio siento que es mejor haberlo golpeado. Era una mala idea. Yo sabía que era una mala idea.

Muchos errores, muchos vacíos, un hechizo hecho de puras conjeturas y magia negra.

Creí haber aprendido la lección.

"Con la magia negra no se juega"

Y aun así... me cegó la ilusión de poder volver a verlos, de poder disfrutar nuestra paz. Nuestro mundo sin un mago oscuro del que huir ni un Voldemort a quien vencer.

Fui una estúpida.

Y por mi estupidez... perdí a mi hermano. Y él me perdió a mí.

X.

Lamento mucho las faltas de ortografía ;-;

Todo a excepción de la protagonista y la trama en sí pertenece a la hermosa J. K. Rowling