Antes de continuar, Moon-9215, esto quizás no es un reescrito del despertar de Xana, aunque uno de los capítulos será eso, justamente, el despertar de Xana, según como yo lo hubiese escrito. Digamos que toma espacio desde antes del despertar de Xana hasta Teddygodzilla, el primer capitulo de la primera temporada. Espero que lo disfrutes y agradezco que me preguntes acerca de mi fic.
Prologo: La dama de Negro.
Yumi Ishiyama es lo que el resto de las chicas de la Academia consideraría una chica rara. Sus vestimentas, a pesar de no ser anticuadas, son de color negro. Siempre negros. No variaba el color. Ni su cabello, que resulta ser del mismo color de su vestimenta.
Era una chica rara para todos, nadie la entendía, era una chica poco sociable y no tenía interés alguno en quedarse en el colegio para actividades extra-áulicas o carecía de interés en quedarse en la biblioteca. Siempre se iba a su casa apenas terminaran las clases. Preocupaba hasta los profesores de la Academia, porque Ishiyama es una buena alumna que tiene ese problema de inexpresión, de aislamiento social. Sin embargo, sus padres y su hermano menor siempre responden lo mismo: "Ella es así."
Pero resulta ser que no la conocen. Resulta ser que ella llegó de su Japón natal a Francia, un país que no la recibió exactamente con los brazos abiertos. Sufrió mucho haber llegado a un país en donde su lengua es prácticamente cosa de otro mundo, donde sus costumbres eran motivo de risa en la cafetería de la Academia y donde el nuevo lenguaje fue un factor importante para ella. Ella, a diferencia de sus padres, no dominaba tan bien el idioma francés. No lo hacía, simplemente le costaba mucho y utilizaba palabras de su idioma para cubrir las falencias del francés. La situación hizo que aprendiera el idioma, pero a costas de llevarse bien con todos. ¿Cómo podía ella entablar una conversación decente con alguien si se le reía o si no le entendía?
Eso pasó hace 4 años. Ahora Yumi es una chica, más que chica una señorita. Las costumbres que había aprendido desde su niñez contrastaban constantemente con las costumbres de las chicas de su clase, lo cual hacía más grande las diferencias entre ella y los demás.
En fin, Yumi era el bicho raro de la Academia, hasta que un rubio de lentes y un chico de remera verde y pantalones color beige le ayudaron con una chica que la estaba provocando. Y allí supieron que debían molestar a alguien más.
Yumi, mientras camina a su casa después de un viernes de clase, recuerda esa pelea. No por que peleó con esa ex-compañera, si no por uno de los dos chicos que la defendió. El. ¿Quién es él? La pregunta tortura a Yumi con el hecho de averigüe quien es el. Ella conoce poco y nada de él. Quizás este sea el momento de empezar a cambiar, pensó Yumi.
Quizás era tiempo de cambiar.
