Bueno aquí el primer capitulo, si bien hay algunas cosas que se van a ir enredando agregando o sacando, la idea es narrarla desde el punto de vista de los dos, de Edward y de Bella. Pero se van a dar cuenta ustedes de quien esta hablando porque yo odio poner "pov ED" se me hace muy poco... no se como decirlo, profesional, y no me gusta leerlo, al menos en mi fic. Explicado esto paso a dejarles con el capitulo.


Los personajes que aparecen pertenecen a Stephanie Meyer y la historia está basada (no adaptada) en el libro "Hemosas Criaturas · Las Dieciséis Lunas #1" de las escritoras Kami García y Margaret Stohl.

Capítulo I: Welcome to Forks.

Forks era aquel pequeño pueblo donde la población aumentaba de vez en cuando y el turismo era totalmente nulo salvo por aquellos turistas ilusos que podrían creer que en Forks había algo más que nada. Es por eso que siempre creía en mi madre cuando me decía que era urgente que saliera de aquel pueblo infernal, que viera el mundo y después encontrara mi lugar en el. Seguí pensando en mi madre, quien seguramente estaría abajo junto con mi hermana preparando el desayuno, y decidí bajar… después de todo, hoy era mi primer día en el instituto, el verano había pasado a ser un simple anhelo de nuevo.

-Hasta que bajaste cariño.- Mi madre acarició mis cabellos mientras me sentaba junto a mi padre quien leía atentamente el periódico y mi hermana quien tipeaba con furia en su celular. – Ali, deja ese teléfono.- Reprendió con cariño.

-Buen día Edward.- Sonrió Alice mientras dejaba el celular y comenzaba a comer su desayuno. Mientras que yo optaba por revolver la comida, realmente no tenía mucha hambre pero debía comer, de lo contrario mi madre se sentiría mal.

-Buen día para comenzar el fin de curso, ¿verdad Edward? – Mi padre palmeo mi espalda dejando el ejemplar de "Forks News" que sostenía y se dispuso a comer cuando notó a mi madre sentada. – Esme, hoy debo hacer guardia, me pasaré por aquí alrededor de las dos y podremos pasear un poco. – Mi madre sonrió con los ojos llenos de brillo, y a mí me gustaría que alguna vez alguien que no sea Jessica Stanley, me mire así.

-Alice, debemos irnos. – Me levante de la mesa y bese a mi madre y salí apresurado de la cocina. Debía pasar por la casa de Emmett primero quien vivía en la casa de al lado.

Salté la cerca que vivía la casa de Emmett y la mía, y escuche a la mama rezando con fervor, me reí al ver la cómica escena. Mi amigo, un monstruo de aproximadamente un metro noventa arrodillado, en pose de oración mientras su mama le rociaba agua bendita a él y a la casa. Totalmente loca.

-¡Oh, Edward, tú! ¡Todavía no terminamos de rezar! Tú, fuera!- Reclamo la madre de mi amigo mientras me echaba para que no presenciara sus extraños rituales. Me escondí detrás de la puerta de entrada

-Mama, debo irme, es tarde y sabes cómo se pone el director si llegamos tarde, no está bien, Cristo no querría esto y lo sabes, así que debo dejarte.- Escuche a mi amigo hablarle a su madre, mientras esta imponía que se quedara hasta terminar su ritual. Pero finalmente salió libre de esa mujer.

-Pensé que te haría llevar agua bendita al instituto.- Me burle de él. Emmett se cruzo de brazos.

-No siempre fue así, y lo sabes… Ahora está exclusivamente loca porque ha llegado la sobrina del loco Ravenwood y esta convencida de que todos moriremos y arderemos bajo el fuego eterno del infierno. – No entienda porque se ensañaban tanto con una pobre chica, apenas había hecho algo mas que mudarse con su tio.

-Hace veinte años que nadie ve al loco Ravenwood, debe tener algo asi como lepra o simplemente odia este pueblo. Si yo fuera el haría lo mismo.- Aseguré mientras caminaba hasta mi auto estacionado enfrente de mi casa, mi hermana ya estaba en el.

-¡Hola Emmett!- Saludó Alice con felicidad, eran muy amigos.

-¡Hola enana! ¿Te has enterado que llega la loca Ravenwood?- Alice se cubrió la boca tratando de no soltar ningún gritito desesperado y sacudió la cabeza con fervor.

-Me han dicho que es la mismísima hija del diablo, pero no voy a creerlo, esa Jessica lo exagera todo.- Le restó importancia a la barbaridad que había dicho y sigo tipeando furiosamente su celular.

-Alice, preferiría que no te metas con esa chica, ni de la buena forma, ni de la mala forma. Eres Junior y no quiero tener que estar cuidando a los matones que podrían tirarte dentro de un tacho de basura si te juntas con alguien como…- No sabía su nombre.

-Bella, su nombre es Bella.- Pronuncio mi pequeña hermana.- Y quédate tranquilo, no la juzgaré, nosotros los Cullen somos mas que eso. – Sonrió pagada de su apellido y su forma de ver la vida. En cierta forma me complacía, era mi hermanita menor, y quería que fuera una mejor versión de mí mismo.

-Llegamos al colegio y aparqué en el único espacio libre que quedaba y entramos apresurados a clase.

Me senté junto a mi mejor amigo, quien cuando se dio cuenta de que el profesor estaba retrasado, al instante comenzó a hacer bolitas de papel y a tirárselos a todo el mundo. Si… Así era Emmett, toda una vida compitiendo con los monos a ver cual de los dos era mas tonto. Por mi parte me dedique a la lectura amplia y limpia de uno de los libros prohibidos que teníamos en la biblioteca del pueblo. Amma, quien era muy amiga de mi madre me dejaba leerlos, ya que mi madre se lo pedía como un favor, para ella la biblioteca era su iglesia. Estaba inmerso en la lectura del gran Nietzsche cuando sin notarlo Jessica se paró enfrente mio.

-Hola cariño, ¿como has estado? - La mire tratando de no rodar los ojos.

-Hola Jessica,¿bien y tu? – Ella sonrió.

-Mucho mejor ahora que se de ti. – Suspiró con tristeza. – Me pediste el verano para pensarlo, y te lo dí, no te he llamado ni una sola vez, a pesar de que te extraña mucho y tu no me diste señales de vida siquiera, pero yo he sido una buena chica y respete nuestra relación.

-Eso es algo bueno Jessica, me alegro por ti. – Sonreí quedamente,¿ a dónde quería llegar?

-Así que estuve pensando, y creo que el viernes podríamos ir a mirar una película y retomar nuestra relación. – Sonrío esperanzada.

-Seguro…- Respondí tratando de sonar entusiasta por la gran cita. Su sonrisa se volvió más grande.

-Nos vemos entonces, corazoncito.

Esa muchacha me había contracturado de tan solo hablar con ella. Me daba estrés de tan solo verla y todavía no sabía porque había aceptado esa estúpida cita. Decidí entonces volver a retomar mi preciado libro.

-Oh, Edward una cosa mas cariño.- Puso sus largas manos arriba de mi libro mientras lo bajaba para verme la cara. – Quisiera que dejes de leer esos libros, están prohibidos por nuestra iglesia, y no ayudan a tu mente cariñito.- Toco la punta de mi nariz con una uña esmalteada de color salmon y siguió su camino hasta su banco, que, casualmente era enfrente del de Emmett.

El profesor Lee entró finalmente y comenzó con su perorata de que haríamos una representación de la Guerra en Honey Hill, a pesar de que viviéramos muy lejos de allí pues tanto el como otros hombres de su edad, habían participado de la recreación cuando venían al instituto.

-Señorita siéntese en ese banco que esta a su dere… o en ese, si está bien.- Preste atención a la chica que había ingresado al salón, y que se había sentado lo mas alejada del grupo posible. – Niños denle la bienvenida a su nueva compañera Bella…- Y como de costumbre el profesor había olvidado su apellido.

-Ravenwood, ¿verdad? – Dijo Jessica, con un tono despectivo.

-Mi madre dice que su familia hacen rituales desnudos en honor a Satanas.- Comenzó a decir su amiga Angela igual de mosquita muerta que Jessica. Miré a Bella quien estaba con la frente en alto escuchando todos los insultos dirigidos a su familia y a ella.

-En realidad mi apellido es Swan.- Respondió mirándola a los ojos. Era palida, con una piel de porcelana, su pelo era oscuro, y sus ojos de un puro celeste. Nunca había visto algo similar.

-Mi madre dice que ella es un demonio, hija del diablo.- Comenzo a hablar en un tono muy por encima de lo normal. Eso fue hiriente.-

-Callate Jessica. – Le espeté con furia. Pero ella no se calló.

-Tambien dicen que tiro de un acantilado a un compañero de clase. – Y entonces toda la clase comenzó a murmurar.

-Entonces esperemos que no haya ningún acantilado cerca de aquí, cariño.- Toda la clase comenzó a exaltarse y el profesor perdió el control de ella. Jessica se quedó quieta en su asiento, mientras Bella la miraba con aquellos ojos celestes que tenía, y que a mi parecer, parecían abrir cientos de puertas hacia ella. Sonreí, por fin alguien le había cerrado el pico a mi ex novia.


¿Y? ¿Que les ha parecido? Es el primer capitulo, y espero que apuesten por esta historia, lo que si es que voy a aclarar un par de cosas.

La relacion que mantendrán Edward y Bella todavía no será un amorío, quiero que la historia vaya lento y para eso necesito que ambos se odien, al menos un poco. Aparte odio lo cliche de que se amen muy rápido. Vamos, en la vida real no sucede así a menos que seas una persona super duper facil de tratar.

El tio Macon Ravenwood, seguirá estando por dos cosas:

1) lo amo.

2) Bella no tiene padres y necesita un adulto mayor con cambios de humor y totalmente fuera de lo normal para que la cuide a ella y a su maldicion.

Ya! Bueno, aclarado esto paso a retirarme, y probablemente mas tarde o mañana estaré subiendo el segundo capitulo.

Besos, Jade.