CAPITULO 2: PRIMER MES SIN ELLA
SEPTIEMBRE
Todos alguna vez hemos pasado por el momento de perder a alguien que amamos, todos hemos experimentado esa pedida, ya sea por muerte o algún otro tipo de separación y de repente nuestro mundo cambia, te das cuenta del antes y después en tu vida las llega y la ida de esa persona de tu vida. El mundo se siente vació y solo, los colores se vuelven grises y opacos, ya no puedes sonreír como antes.
Así se sentía mi vida sin ella, sola, vacía y gris. Necesita a Andrea, me hacía tanta falta en mi vida.
— ¡Thomas, traje comida! —grito Trenton desde la planta baja.
— ¡No tengo hambre! —le conteste.
— ¡Tenemos visitas! —volvió a gritar y rodee los ojos. Mas a fuerzas que con ganas salí de mi habitación y fui al comedor, ahí me encontré con Ben y su familia al igual que con la familia de Trenton. Me daba tanta envidia verlos tan felices, yo creí que iba a estar así de feliz con Andrea ¡pero no! ¡Me abandono!
Estuve con ellos un momento y la verdad no tenía mucha hambre, solo pude terminarme medio plato de comida, me levante sin decir nada.
— ¿A dónde vas? —pregunto Trenton.
—A mi habitación. —le dije secamente.
— Pero no has terminado la comida.
—No tengo hambre y… gracias por venir pero… no debieron.
Sin esperar que me dijeran algo mas subí hasta llegar a mi habitación, me encerré ahí y me acosté en mi cama solo viendo el techo. A los pocos minutos escuche que tocaban a mi puerta.
— ¿Quién? —pregunte sin levantarme
—Somos Trent y Ben—dijo Ben desde afuera.
—Pasen—suspire pesadamente.
Ellos entraron a mi habitación y se sentaron en la orilla de la cama.
—No nos gusta verte así, viejo—dijo Trent.
—Lo siento pero es que... me duele tanto haberla perdido—murmuré.
—Verás que encontraras a alguien mejor—dijo Ben para intentar de animarme.
—Ni en un millón de años… ella era única.
Ambos se miraron entre ellos con frustración y decepción.
—Bueno…ya nos vamos—se levanto Trenton de la cama—llámanos si necesitas algo.
—Claro—me di la vuelta dándoles la espalda y suspire pesadamente.
Escuche como se cerraba la puerta y comencé a llorar dejando salir las lagrimas que había guardado, sentía un hoyo en el pecho que no me dejaba respirar.
¿Por qué te fuiste Andrea? ¿Por qué me abandonaste?
