Capítulo 2
La Batalla
Tres horas después ya todos los integrantes del ejército ya se habían despertado. Sain fue a la tienda de Kent para ver si el ya se había despertado. Al ver que Kent seguía dormido intentó despertarlo pero lo escuchó diciendo –…tienes la más hermosa voz que he escuchado…– aún dormitando.
Sain no pudo evitar soltar una carcajada, pero con esta Kent se despertó
– ¡Aaaah! Sain ¡¿Qué rayos haces aquí?! (òó) –
– Nada… ¿Dónde estuviste anoche? – preguntó Sain con una sonrisa malvada
– ¿Por qué lo preguntas? – dijo Kent un poco nervioso
– Por nada… jeje… la próxima vez que vallas a escuchar a una linda chica cantar, podrías invítarme… No sabía que hablaras dormido… – dijo Sain aún con esa sonrisa
– ¡¿QUÉ?! ¡DIME SAIN QUE FUE LO QUE DIJE! – dijo Kent muy exaltado
– Tranquilo… nada… pero se que… tenía que ver con una cantante – dijo Sain con una sonrisa
– Fiú… +Menos mal que no dije su nombre+ bueno, ¿Qué viniste ha hacer aquí?–
– Como no te habías despertado, decidí venir a ver si te había pasado algo… –
– Oh… bien, gracias –
– Oye, vamos a desayunar ¿Quieres? –
– Sí, iré en un momento –
– Muy bien, adiós enamorado ja ja ja –
Kent miró un poco enojado a Sain mientras que se iba todavía riendo, Kent no pudo evitar pensar +Esto de escucharla cantar podría traerme problemas… pero, yo… quiero escucharla cantar otra vez…+
Kent se vistió y salió a conseguir su desayuno, Rebecca era la que los hacía, mientras que Serra y Sain los repartían -(tan raro Serra ayudando xD)-, Kent tomo el suyo y buscó un lugar donde sentarse sus ojos recorrieron el lugar hasta que se toparon con cierta chica de cabello castaño y ojos color miel, que comía debajo de un árbol. Kent se acercó a ella
– Um… hola Samantha – Dijo Kent con un poco de timidez, Samantha lo miró y se sonrojó un poco
– Hola, Kent… – Kent notó el sonrojamiento - lo cual lo hizo sentirse un poco incómodo -
– ¿Te molesta… si me siento? –
– No, siéntate – dijo Samantha sonriendo
– Gracias –
Kent se sentó al lado de Samantha y ambos empezaron a comer. Al terminar sus desayunos ambos se quedaron allí callados, sin siquiera mirarse. Eso fue hasta que Kent decidió hablar
– Samantha, yo… quería preguntarte algo… –
– Claro, dime –
– Es que… no olvídalo, no es de mi incumbencia –
– ¡Vamos! No seas tímido dime – dijo Samantha sonriendo
– Bueno es que me extraña que no nos hallas dicho que te gustaba cantar… ¿Por qué lo ocultas? –
– Es que me gusta cantar a solas… me entretengo, es algo así como mi hobbie –
– Oh… ahora entiendo… ¿Y tú cantas todas las noches? –
– Sí, siempre y cuando pueda… pero… esta noche en especial me quedé hasta más tarde…–
– ¿Qué? ¿Por qué? –
– Porque… cuando tu estabas escuchándome cantar, te veías tan feliz (v/v)… y yo no quise… –
– Gracias, Samantha… – La cortó Kent -(se podría decir que de alguna manera él sabía que era lo que ella le iba a decir)- –
Ambos se quedaron allí -(sonrojados)-, callados. Hasta que Samantha vió algo que la sorprendió: Sain, Serra y Rebecca los espiaban desde la parte de atrás de la tienda de Merlinus -(no lograron esconderse muy bien, jejeje…)- Samantha disimuló el hecho de que ya los había visto. –…Oye, Kent…– dijo Samantha casi en un susurro, Kent se volteó a verla – Mira quienes están detrás de la tienda de Merlinus – dijo moviendo los ojos hacia esta, Kent miró con curiosidad pero, esa expresión cambió de inmediato al ver quienes eran y que era lo que hacían.
– ¿Crees que nos están espiando? – Le preguntó Samantha
– Por supuesto que sí. Nunca antes nos habíamos sentado juntos, como hoy. Supongo que quieren saber el porque estamos aquí –
– Si, tienes razón… –
– Quizá deberíamos separarnos por-- –
Pero sus palabras fueron silenciadas en ese momento, alguien había gritado – ¡Estamos bajo ataque! – Kent se levantó rápidamente y le dijo a Samantha – Ve con Lord Eliwood necesitamos una estrategia, ¡Ya! – Samantha asintió y se fue corriendo hasta la tienda de Eliwood, donde estaba reunido con Lyn y Hector. – ¡Estamos bajo ataque! – Les dijo. Mientras tanto Kent buscaba su espada y su lanza desesperadamente en su tienda, aún era muy temprano él no se esperaba un ataque, cuando las encontró se fue por su caballo y luego al campo de batalla.
Samantha ya había terminado de explicarles a los tres jóvenes lords su estrategia, estos asintieron y salieron de la tienda dejando a Samantha sola, esta puso sus manos en una pose de oración y dijo – Por favor Santa Elimine, has que todo salga bien –.
Pasó cierto tiempo en que Samantha estuvo sola en la tienda sin hacer nada más que caminar en círculos, ella siempre se sentía culpable por el hecho de no poder ayudarles más que con las estrategias. De pronto escuchó a alguien abriendo la solapa de la tienda, pensó +Que bueno… parece que ya han regresado+. Pero no sabía lo equivocada que estaba, no era ninguno de sus amigos del ejército, era alguien que ella deseaba nunca volver a ver.
– ¡¿Qué estas haciendo aquí?! – Dijo mientras tomaba de su cintura una daga y la apuntaba hacia esa persona
– Hola mi pequeña niña… tal como veo me recuerdas… – Contestó el extaño, su voz hizo que a Samantha se le erizaran los cabellos.
– ¡Fuera de aquí! ¡De ninguna manera volveré contigo y tu banda de asesinos!
– Pero tú me debes algo… y aún no me lo has pagado – Dijo acercándose hacia ella
– ¡ALÉJATE! –
