¿Cómo describir mi alegría, felicidad?
¿Sabéis la alegría que da recibir Reviews?
Pues estoy más contenta aún si cabe…
Quería agradeceros a todos los que me habéis comentado l capitulo *o*
Y en especial a Chatte-lotte y a Miky(aunque al principio de verdad pensé que te parecía horrible, durante un horrendo segundo…risas sarcásticas…)
Bueno, Harry Potter no es mío y nunca lo será…
1. La Huida
La calle estaba prácticamente vacía. Pasaba una pareja de ancianos en la acera opuesta, unos niños gitanos jugaban el la parte superior de la calle. Gustaf aparcó el coche delante del garaje. Bajó del coche rojo y leyó el cartel: Vado permanente, prohibido aparcar. Eran las nueve de la mañana del sábado.
La señora Bemiz abrió la puerta y se despidió de su vecina.
-Adiós señorita Jane, que le vaya bien.
-Gracias señora Bemiz.
Hermione bajó las escaleras hasta el garaje y abrió el coche de su vecina, de la que acababa de despedirse. Se soltó el moño y cayó sobre sus hombros su pelo castaño. Se metió dentro del coche y arrancó. Apretó el botón de apertura de la puerta del garaje y aceleró… pero pisó el freno con fuerza. Había calculado bien. Gustaf se le acercó mirando la matrícula del coche con un intento de disimulo pésimo. Si hubiese querido que se notase, no lo habría hecho mejor. Hermione había frenado a tiempo de no chocarse con el coche rojo.
-Señorita, casi se choca usted con mi coche nuevo-dijo Gustaf.
-Señor está usted aparcado en una salida de coches-replicó Hermione haciendo énfasis en el usted.
-¿Quién es usted?-vaya con el usted. A Hermione ese inútil la estaba poniendo nerviosa. Adivinaba por qué le habían enviado a él. Aunque no supiese disimular, seguro que tenía la matricula de honor de la pesadez.
-Una persona que quiere salir de su garaje.
-¿Sabe quién es Hermione Jane Granger?-vaya, sabían hasta su segundo nombre… lógico, si uno pensaba que les bastaba con averiguar donde había nacido y mirar el registro de natalidades, o robarle su documento de identidad o cualquier tarjeta, ticket o papel en el que estuviese marcado su nombre completo. Anna le había asegurado aún así que no lo sabían. Mala información. Como había pensado hacía una hora a penas, tampoco podía confiar en ella. Aunque lo llevase crudo, porque Anna se había encargado de todo.
-¿Qué quiere de Jane?
-¿La conoce?-conversación de preguntas. Hermione se ponía realmente nerviosa.
-¡Pero bueno!-se oyó una voz a lo lejos y en las alturas. ¿Salvamento o perdición? Hermione no sabía que hacer...-¡Joven! ¡Quite inmediatamente ese coche rojo de ahí, no estorbe a la señorita Jane, o si no...-la señora Bemiz, cuyas ventanas de la casa daban a esa calle, siempre salía en ayuda a sus vecinos.
-¿Si no, qué, señora?
-No pasa nada señora Bemiz, estoy hablando yo con él. Pero se ha equivocado, no soy Jane, señora, soy Anna-mintió.
-¡Ah! ¿Ya has vuelto? Vaya, de lejos, os parecéis.-la señora Bemiz desapareció de la ventana.
-Esa señora la ha confundido con una tal señorita Jane, ¿no será por casualidad, Hermione Jane Granger?
-Sí.-no valía la pena mentir, eran capaces de buscar entre los inquilinos de la casa y no encontrar otra Jane que la misma Hermione.
-Yo también la he confundido, me dijeron que la señorita Granger salía de su casa entre las nueve y las diez todos los días, y me dieron una foto. Debo decir que se le parece usted mucho...
-Tan solo en el estilo...-aseguró Hermione.
-Pero, según mis fuentes, no es posible que usted salga a esta hora, es la primera vez que lo hace, ¿no es cierto?-dedució Gustaf. A Hermione cada vez le parecía más inútil y más pesado. Y la aguja minutera de su reloj se acercaba peligrosamente del minuto 30.
-Veo que está informado. Da la casualidad de que tengo un primo en el hospital y si no es una molestia para usted y sus fuentes, me gustarí ir a verlo antes de las diez.
-¿La señorita Granger ha salido ya?
-Jane salió a las ocho y media de la mañana en autobús porque se le ha estropeado el coche. Ya he notado yo que miraba la matrícula del mio intentando disimular en vano que no era la que usted esperaba encontrar-declaró Hermione, regalándole a Gustav su mejor sonrisa torcida.
-¿Como?-parecía realmente sorprendido.
-Jane no está. Puede comprobarlo usted. Se ha mudado. Si no me cree, pregúntele al conserje.
A las once de la mañana del mismo sábado, Hermione conducía el coche de la señora Bemiz al aeropuerto, en el que había quedado con Anna. La encontró en la planta de las salidas.
-¡Jane! ¿Dónde estabas?
-Anna, no hay tiempo, lo explicaré después.
-¿El plan sigue en pie?
-Sí, ¿has facturado las maletas?
-Sí.
-¿Has sacado el billete?
-Sí.
-¿Comprobado que hayan llegado los muebles?
-Sí.
-¿Y el alquiler del piso?
-También.
-Toma el ticketr del parking. Está en el P2
-Bien. Adiós... Por cierto, en París te espera Blanche, está es su foto-dijo tendiéndole una imagen en blanco y negro a Hermione que la miró sorprendida.-El trasbordo dura una noche. He preferido elegir vuelos separados de doce horas...
-¿No había un vuelo directo a Londres?
-Sí, mucho menos discreto. Ten en cuenta que aún te llamas Hermione Jane Granger, te seguirían el rastro hasta Londres. De esta forma pasas más desapercibida. El otro billete está a mi nombre. Y tienes aquél carnet de identidad mío que caduca en dos semanas, el mes que viene
-¿Tanto nos parecemos?
-Será por el pelo, mismo color si tu lo llevas liso. También en los ojos está el mismo tono. Forma de la cara, de la nariz... Un poco sí. Cuidate de no mojarte el pelo, que no se te rice.
-Gracias.
Ultimo aviso a las pasajeros del vuelo ... con destino a Paris. Embarquen por la puerta...
En el avión, buscó la fila 20, asiento A, al lado de la ventana. No era un avión muy grande y no viajaba casi nadie. Aún así, la casualidad, o quizá otra cosa, hizo que tuviera un compañero de vuelo. Al lado suyo se sentó un joven de su misma edad, rubio, pelo lacio, de tez pálida y ojos grises, con una voz que arrastraba las palabras.
-¡Hola!-saludó el chico al sentarse.
-Hola...-contestó Hermione.
-¿Como se llama, señorita?
-Se lo diré pero tendrá que decirme su nombre-Hermione había tenido una experiencia, que no sabía calificar como buena o mala, pero que le había enseñado a tener cuidado con la gente de su alrededor, por muy guapa y amable que pareciese es gente.-Me llamo Jane-no debía tampoco mentir por si su compañero veía su pasaporte.
-En cambio, en su pasaporte ponía Hermione.
-Sí... Jane es mi segundo nombre. Hermione no me gusta-dijo esta de mala gana. Vaya, el hombre rubio ya había visto su pasapote.
-Bueno Jane, yo no le mentiré. Me llamo Draco.
-Encantada-dijo Hermione, sin estarlo realmente. ¿Por qué demonios le había contestado? Respuesta obvia: por educación. Ese hombre le producía escalofríos...
Se encendieron la luces del avión que indicaban la obligación de ponerse el cinturón. Hermione miró el reloj. El avión salía a su hora. Eran en ese instante las 12:00:00. Segundos incluidos. Se oyó la voz de una axafata por la megafonía del avión:
El comandante y toda la tripulación agradecen que hayan elegido viajar con nuestra compañía. Ahora, las instrucciones de seguridad...
Lo repitió en inglés y empezó a explicar dónde estaban las salidas, cómo ponerse el cinturón, donde estaban y cómo funcionaban los chalecos salvavidas y las máscaras de oxigeno.
Colóquela sobre nariz y boca y respire con normalidad.
-¿Jane, ha viajado alguna vez en avión?-preguntó el tal Draco.
-Sí.-La educación continuaba haciendo de las suyas y Hermione intentaba no darle razones al rubio para seguir con la conversación.
-Yo nunca he viajado en avión, prefiero métodos más seguros...y mucho más rápidos.
-¿Cómo cuales?-esta vez, a Hermione le picaba la curiosidad.
-Bueno... no los conocerá, Jane... Son algo especiales, te transportan allá donde tú eligas en unos poco segundos, a veces tardan un poco más...
-¿Cómo...cómo es eso posible?-Hermione pensó que aquél hombre le tomaba el pelo. Una joven azafata apareció con el carro de la comida y una expresión de adoración hacia el chico rubio pintada en la cara.
-¿Quieren algo del menu?-preguntó con su cara de boba.
-No gracias-dijo Hermione, intentando ser amable con la azafata, aunque lo que le producía esa chica era risa.
-Yo no tomaré nada, he traido lo mio-anunció Draco y sacó una bolsa de su bolsillo.-El mejor servicio siempre será el de un tran escarlata que conozco bastante bien...-Empezó a comer algo extraño y dijo algo sobre tener repetido un cromo. Hermione decidió ignorarlo y cuando bajara del avión olvidarse de ese hombre y sus costumbres. No estaba cerca de hacerlo, aunque ella no lo sabía.
Comenzó a leer una revista, pero no recordaba cuando había dejado de leerla cuando Draco la despertó en el avión una vez que aterrizó. Salió del avióny se dirigió hacia la recogida de maletas dispuesta a olvidar a Draco, el rubio. Estuvo delate de las cintas cinco minutos, hasta que recordó que hacían el trasbordo por su lado. Salió y se encontró ante una cantidad enorme de carteles sostenidos por el mismo número de personas. Buscó su nombre en los carteles. Hermione Jane Granger. Ahí estaba. Reconoció a la persona que sujetaba el catel como Blanche, la amiga de Anna, quién le había dado la foto en blanco y negro para que reconociese a la morena a la que acababa de reconocer. Blanche estaba con una despanpanante rubia, la chica más guapa que Hermione había visto en su vida, aunque no lo admitiría ni por asomo, ni torturada, ni borracha ni nada. La rubia le preguntaba a Blanche en francés:
-Pardon, sais-tu par où sortent les passages des avions?-le preguntaba si sabía por dónde salían los pasageros de los aviones. ¡Pues por dónde salía Hermione en ese instante! Hermione había aprendido a hablar francés de pequeña y aunque no lo hablaba a la perfección, lo entendía como si fuese francesa.
-Par là-Blanche le contestó de la misma manera de la que lo habría hecho Hermione.
Hermione tosió ligeramente para hacerse notar y Blanche se giró, la miró de arriba a abajo y prgeuntó:
-¿Quien eres?-en francés y por supuesto educadísimo. Sonaba a "¿Qui êtes-vous?"
-Hermione Jane Granger-dijo Hermione señalando el cartel que llevaba Blanche en las manos
-Oh!
-Adiós, Jane-dijo una voz detrás de Hermione. Se giró para encontrarse de frente con el rubio del avión, Draco.
-¡Ah!, a... adiós-respondió Hermione. Draco se giró y vio a la rubia que le había preguntado a Blanche que le miró con cara de repugnancia.
-¡Fleur de la Cour! ¿o debería decir Fleur Weasley?-dijo. Parecía conocerla- Bonjour! He visto a tu hermana Gabrielle regiendo sus maletas. Por cierto, felicidades por tu boda.
-Merci, Malfoy-dijo la rubia, a lo que se marchó del lugar olvidándose de su hermana y echándole a Draco miradas de odio.
El joven se fue pero Hermione tomó nota.
Se llamaba Draco Malfoy y era inglés (se veía). Conocía a la rubia, que era francesa y que se llamaba Fleur de la Cour y tenía una hermana que debía de llamarse Gabrielle de la Cour y a la que ambos conocían. Tampoco se llevaban bien. Fleur de la Cour se había casado recientemente con un tal Weasley y además parecía estar embarazada de unos tres meses. Era curioso, pero de todo aquello, lo más importante parecían las nacionalidades y el misterio de que una francesa conozca a un inglés y se llevasen mal. Esa pregunta parecía extraña pero para Hermione tenía una importancia extrema... Parecía que el marido de Fleur de la Cour, se apellidaba Weasley y ese era un apellido inglés. ¿Se conocerían el señor Weasley y Draco Malfoy?
Además los dos eran igual de raros. Vestían raro, uno comía cosas raras y a Fleur no parecía importarle su hermana desde que vio a Draco Malfoy. Además la belleza de Fleur de la Cour era sobrehumana. Ninguno de los dos parecía haber frecuentado nunca un aeropuerto y uno de ellos conocía métodos muy rápidos, demasiado rápidos, de viaje.
Hermione pensó esto en poco segundos y llegó a la conclusión de que debía olvidarlo. Además Blanche estaba esperando a que bajase de las nubes para irse del aeropuerto.
-¿Estás lista para irnos?-preguntó con su francés educado.
-Oui-Hermione necesitaba hacer un esfuerzo para hablar sin acento el francés pero un sí podía concedérselo. Sobretodo porque estaba ayudándola a huir.
¿Qué os parece?
Me parece un poco corto pero es que tenía ganas de subirlo y es lo que tengo escrito en el ordenador.. ¡lo demás está a mano!
Asique espero reviews porque creo haber dejado claro que los necesito para seguir (jajaja exigencias ante todo, esto es lo que quiero)
Me parece que voy por buen camino.. Me gusta mucho más que al principio... Tendré que hacerle caso a Chatte-lotte y seguir por mis lectores para descubrir que está bien...
Gracias de nuevo por leerme y dejar reviews a todos!
Gui
(by SdlN)
