Capítulo 1 El universo en sus ojos
Un hondo escalofrío me hizo despertar violentamente de mi pesadilla, por suerte se trataba de un mal sueño, así que no he de molestarme por retornar a los brazos del insomnio, es más, estoy muy agradecido por ello.
Me dirigí al lago que había visto en las cercanías del sitio donde me encontraba descansando, así que me incline un poco para beber un sorbo de aquella fresca agua, y al incorporarme logre notar algo que se movía en medio de aquel lugar…¡Un bote! , y al parecer alguien se encontraba en su interior; lamentablemente lo espeso de la niebla no me dejo ver más allá o incluso distinguir aquel ser a bordo del pequeño navío. No le di suma importancia y decidí que era bueno regresar, decisión que cambiaría de forma inmediata al escuchar de nuevo aquel sonido que me había robado el aliento horas atrás.
Jamás en la vida escuche sonido, música más melódica…Perfecta. Di la vuelta con rapidez y comprobé que aquel embriagador sonido provenía precisamente del bote a la mitad de la laguna ¿Sera un fantasma?...Nunca fui partidario de creer lo que mis compañeros caza recompensas decían sobre extrañas apariciones y lugares embrujados «No tenía miedo pero si estaba muy intrigado», sobre todo lo inverosímiles que sonaban sus relatos.
Una especie de llamado extraño me atraía cada vez más y más hacia ese lugar. Pero el miedo a la decepción «un sueño o una fantasmagórica visión que se desvaneciera al llegar al lugar exacto», eso me impidió ir a investigar; ya estaba suficientemente lleno de decepciones y soledad, como para arruinar la primera cosa que me había hecho sentir…¿Feliz?; no sé cómo llamar a esto pero es agradable, pero era preferible mantenerme quieto en mi propio engaño a caer todavía más profundo en mi propia miseria.
Y entonces escuche el sonido de algo que chocaba con violencia contra el agua, y la hermosa música silencio de forma estrepitosa. Rápidamente reaccione y me dirigí al centro del lago y no solo comprobé con mis propios ojos que aquella música ni era fantasmal, ni aquel ser una aparición. Todo eso era tan real como yo mismo, se trataba de un humano que accidentalmente había resbalado del pequeño bote y trataba de mantenerse a flote, le estire mi mano para lograr que saliera de ahí.
—¡Mi violín! ¿Dónde está mi violín? — decía muy desesperada, «¿Violín, que cosa en un violín?»
—¡Espera dime que cosa es un violín y tratare de encontrarlo por ti! —Era claro que aquella persona no podía verme, la tenía justamente frente a frente y ella no reacciono ante lo extraño…Lo diferente de mi apariencia, sus ojos eran tan opacos, carentes de luz y sin embargo creaban un efecto extraño en ellos; como si el universo entero se posara en su interior. —¿Un violín es esa cosa alargada y curveada? —Había un par de objetos extraños en el interior del pequeño bote una varilla alargada y un objeto más redondeado con cuerdas…Si eso no es un violín entonces no sé lo que sea.
— ¡Sí!, es mi violín, muchas gracias señor —dijo muy aliviada, suspiro con profundidad y se aferró con fuerza a mi…Entonces escuche como aquel humano comenzaba a llorar, estaba tan asustada. Y era lógico, después de todo estaba ahogándose y de no haber estado yo ahí, es seguro que hubiera muerto. Fue un momento muy extraño, en pleno silencio, en plena noche, cobijados bajo aquella espesa neblina, por primera vez pude palpar por mi cuenta lo que era estar en la cercanía de alguien más.
—Descuida, ya estás bien, deja de llorar — Trate de suavizar un poco las cosas, pero esas cuestiones de ser amable no se me dan muy bien, fue más como una orden, la coloque de nuevo en el bote, y con una cuerda ate un extremo a la embarcación y el otro lo sujete yo para remolcar a la mujer y el bote justo en la orilla.
Para cuando llegamos, había un puñado de humanos alumbrados con antorchas y con sus caras de angustia, entre la muchedumbre se abrió paso un hombre mayor; al parecer era el padre de la mujer, al verla a salvo corrió entre lágrimas a abrazarla, mientras daba gracias d que no estuviera muerta.
—Muchas gracias hombre del espacio — ¿qué? ¿Se refería a mí?...Y me estaba dando las gracias.
—Solo fue un golpe de suerte, es todo…Sonara algo estúpida mi pregunta pero ¿cómo sabe que vengo de muy lejos? — el hombre solo me miro y me explico que no era la primera vez que alguien del espacio visitaba el planeta…El planeta tierra.
Aquel singular humano me ofreció quedarme en una posada, una especie de hostal a los que recurría con frecuencia en mis viajes, solo que este era más limpio, acogedor y mucho muy espacioso, los humanos de aquel lugar siempre recibían visitantes de otros mundos y siempre los acogían de buena gana, ya estaban acostumbrados a ver llegar y marcharse a otros "extraterrestres", incluso había algunos que decidieron quedarse a vivir en aquel lugar y formar una familia.
Aquella madrugada los habitantes organizaron una pequeña "celebración", por mi llegada y por lo heroico de mi acto. La gente bebió hasta más no poder «Pero como no me gusta estar rodeado de multitud abandone en la primera oportunidad el bullicio de la gente»
En un lejano balcón se encontraba aquella mujer que había salvado, no quise ser imprudente «Seguramente ella detesta que interrumpan sus momentos de paz…Justo como yo», giro la cabeza y a pesar de no ver absolutamente nada, logró reconocerme.
— ¡Oh!, es usted, disculpe ya me iba. Siéntase en la comodidad de permanecer en este lugar…
—No… Es usted ha llegado antes que yo así que me iré— Ella hizo una mueca amable…Nadie me había sonreído con ese gesto de delicadeza, fijando esos extraños ojos, como si pudiera realmente verme. Y…El espacio, las galaxias y constelaciones enteras abriéndose nuevamente ante mí.
—Si no le molesta compartir el espacio, no hay ningún problema…Olvide darle las gracias por lo que hizo, debe pensar que soy una grosera y malagradecida, lo lamento mucho.
Es extraño sentarse por primera vez a lado de alguien…En mucho tiempo. Un recuerdo feliz de mi infancia llegó a mi mente, aquellas personas que me amaron…«Solo podía recordar siluetas y voces, y esa leve sacudida de felicidad», corazón se me oprimió con fuerza en el pecho, se sacudía violentamente y en más de 100 años guarde toda esa tristeza; apenas me había dado cuenta, cuánto necesitaba la compañía de alguien, una persona con quien compartir mis penas, alegrías, una familia, un amigo… Veía con poco interés como mis colegas se regocijaban en sus ratos libres…Como lloraban y reían juntos.
Esa clase de misericordia que muestra la vida, ¡ESA!, que se me negó, que se desmoronó cual castillo de arena. Un mercenario había terminado con toda mi familia…Toda esa presión se acumulaba cada vez más y más hasta que finalmente no resistí más y lloré…Me desmorone y habría seguido en descenso hacia mi propio infierno de no ser por aquellas manos que salve…Ahora ellas me estaban amparando. —¿Qué…Haces?— Apenas podía hablar entre ese mar de llanto…La había salvado de ahogarse y en un acto de ironía la vida ; o más bien ella me devolvía el favor.
—No debería guardarse tanto sufrimiento en el corazón, no es bueno que alguien gentil como usted deba sufrir. Sé que no es mucho que una violinista ciega le diga ese tipo de cosas, pero le ofrezco ser su apoyo, en mi tendrá una amiga sincera…Y en este lugar si lo desea una familia —Sentí otra sacudida en el interior, una violenta sacudida que terminó por despojarme de una carga molesta. Una especie de paz y alivio me devolvieron la tranquilidad, una tranquilidad que agradecí por su llegada. Todo eso gracias a la mujer que guarda el universo en su mirada.
