GIRATIEMPOS

Capitulo 2

"Te odio"

Draco estaba sentado frente al escritorio de su padre en la biblioteca de la mansión siendo separados por una mesa de cedro pulido de un marrón brillante con acabados delicados. Lujosa, costosa sin duda, labrada por un artesano, un artista maestro de en la manipulación de la madera.

Lucios estaba recostado en su silla de espaldar alto y a su espalda un amplio ventanal dejaba entrar los cálidos rayos de sol matutino. Lucios miraba a su hijo fijamente, pensando en el mejor método de abordarlo con respecto a la petición de Hermione.

-Debo suponer que ha solicitado esta reunión para comunicarme de la decisión que tomo al respecto mi matrimonio. –hablo después de unos minutos en silencio Draco mirando a su padre tranquilamente con sus piernas cruzadas recostado casualmente de su silla como si el tema en si no tuviera ninguna importancia.

-Así es Hermione me ha pedido ayuda para buscar un medio para anular el matrimonio. –informo Lucios estudiando la expresión de Draco y sus ojos que se esforzaban por no dejar ver la ira que lo carcomía lentamente al oír aquellas palabras.

-En la familia Malfoy nunca ha habido un divorcio y no soy yo quien va a romper esa tradición. – se apego aquellas costumbres y tradiciones de las cuales su padre como cabeza de la familia se negaba a dejar en el olvido a pesar de los nuevos tiempos. Pero aun así Lucios no estaba dispuesto a seguir esa regla.

-Has roto todas nuestras costumbres al acostarte con ella y engendrar un hijo en su vientre y he de recordarte que eres su esposo. Así que no creo que si te divorcias de ella eso perjudique a nuestra familia. Incluso seria benefactorio para ti. Te podrías casar con Pansy. Después de todo eso fue lo que siempre quisiste y no dejaste de recordárnoslo todo este tiempo.

Lucios sabía lo que pretendía su hijo, podía oler su necesidad de Hermione a metros de distancia. Pero el era tan idiota que no se daba de cuenta. Quizás con ese empujón hacia su separación comprendiera lo que está a punto de perder por sus estupideces y líos constantes de faldas.

-Me niego, Hermione es mi esposa, y lo seguirá siendo hasta que algunos de los dos muera.

Las manos de Draco se hicieron puños y su seño se frunció. Ya no podía esconder la ira que lo invadía. El no dejaría a su esposa. No le daría el gusto a Hermione de verse libre de él. Ella tenía que pagar todo lo que le había hecho. Su venganza aun no terminaba.

-No comprendo tu obsesión con lastimarla Draco. Y la verdad es que todo se está yendo de las manos. Hoy la golpeaste, dime la próxima vez la pondrás bajo un crucios para lastimarla. – Lucios se levanto de su silla y camino hacia el ventanal dándole la espalda a Draco en señal de estar meditando un poco aquella situación.

-Yo nunca usaría una maldición para herirla. Y lo de hoy fue porque me obligo hacerlo. –alego apegándose a su mentira susurrándola entre dientes, como si temiera decirla en voz alta. Como si aquello fuera un pecado imperdonable que temía confesar.

-¿Esa es tu defensa?. – Lucios se giro para ver a su hijo con una ceja alzada dándole a entender que esa no era suficiente escusa para defenderse de sus acciones.

-Ella me restregó a la cara que tenía un amante. ¿Qué querías que hiciera? ¿Que la felicitara?. Ha herido mi orgullo. –Draco no podía reprimir aquel extraño dolor que se apoderaba de su pecho cada vez que recordaba aquellas palabras de Hermione confirmándole su amorío fuera del matrimonio. La odiaba. Como podía ella volverlo loco con tan solo abrir la boca y destruir la confianza que él le tenía. Porque a pesar de todo el confiaba que ella nunca se acostaría con otro. Pero Hermione para el no tenia principios desde que se acostó con el aquella noche. Sin embargo el había confiado en ella. ¿Y para qué? Para ser traicionado. Si la odiaba.

Lucios miro la ira creciente en su hijo y con una gota de maldad quiso comprobar algo que él veía desde hacía ya muchos años atrás y que Draco no lograba ver.

-Hermione es una mujer hermosa y joven Draco, y con una larga fila de pretendientes detrás de ella. No me extrañaría que buscara refugio en los brazos de otro hombre, que la comprenda y no mire a otra mujer cuando esta con ella. Tu le eres infiel… ella tiene el mismo derecho de pagarte con la misma moneda. No comprendo cuál es tu ira.- las palabras de Lucios fueron tranquilas pero llenas de doble intensión. Quería comprobar si le causaban daño a su hijo y la respuesta no tardo en llegar.

Draco impulsado por la rabia se puso de pie y apoyo sus palmas en la mesa que tembló ante la ímpetu y fuerza ocasionando un leve sonido en sus patas.

-¡¿Me estás diciendo que apoyas la infidelidad de Hermione?. – pregunto incrédulo tratando de controlar la voz. No quería que su madre o Hermione lo escucharan.

-Draco tú no puedes juzgarla cuando te has encargado de humillarla públicamente. Para nadie de nuestro circulo social es un secreto que ustedes dos no están juntos. De hecho lo único que los mantiene unido es Abraxas. Y eso no está lejos de la realidad.

-¡Ella es mi esposa y siempre lo será no importa los chismes que nos rodean!. –esta vez no pudo controlar la voz que se elevo unas octavas mas.

-Tanto es tu odio o simplemente es la única forma de esconder tus verdaderos sentimientos. –Lucios dejo paralizado a Draco que lo miro fijamente asimilando sus palabras.

-Los únicos sentimientos que evoco hacia ella son de desprecio. –Draco se enderezo tomando su temple imperturbable.

-Eso no es lo que estas dejando claro. –Lucios volvió a tomar asiento en su mesa con el seño fruncido ya las cosas para el estaban un poco más claras.

-Si no hay nada más que discutir me retiro. Ya estoy retrasado. –Draco le dio la espalda a su padre y se dirigió a la puerta. Cuando su mano toco el serojo la voz de su padre lo paralizo en acto.

-Quiero que te hagas cargo de la sucursal de Francia.

-¿Qué?. -Draco se giro con bruscalida para ver a su padre apoyando sus codos sobre la mesa ocultando su boca y barbilla con sus manos entrelazadas con sus ojos cerrados como si estuviera meditando su decisión.

-Ya lo has oído no quiero repetirlo de nuevo. Te irás hoy en la noche después que recompenses a tu hijo por tu falta. – ordeno Lucios. Ya no había vuelta atrás le había brindado la oportunidad a su hijo de aclarar sus sentimientos, pero su orgullo pudo más que su corazón. Ahora no tenía mas alternativa que librar a Hermione de su sufrimiento arrojando a su hijo al exilio por un tiempo indefinido. Tenía que esperar que se calmara un poco las cosas para permitirle su regreso. Era la mejor decisión que tenía que tomar por los momentos.

-¿Que ocurre con Hermione?. –pregunto en susurro Draco. Algo le decía, le pedía a gritos que no se fuera. Que no abandonara a Hermione y su hijo. Pero su orgullo callo cualquier grito de donde proviniera este.

-No seas hipócrita Draco, ambos sabemos que ella no te importa. – Lucios sonrió por sus adentros al ver la expresión del rostro de su hijo. Lucios creía que si Draco comprendía que no podía vivir sin Hermione el regresaría por ella sin importarle sus órdenes.

-Quizás no lo soy. Nunca te has puesto a pensar en ello.

Y con aquellas últimas palabras Draco dejo a su padre perdidos en sus pensamientos. Draco era un hombre muy extraño y reservado, aunque aparentara lo contrario, era difícil de predecir.

Draco pasó todo el día fuera, regreso al oscurecer con un regalo entre sus manos para su hijo. Tocó la puerta y tras un adelante se adentro en la habitación

Lo primero que lo golpeo a poner sus pies allí, fue el aroma de Hermione. Ese olor a vainilla que penetraba hasta su piel. Su hijo estaba sobre su cama leyendo un libro que no alcanzo a distinguir desde la distancia que estaba.

Los ojos de Abraxas se posaron sobre él, estudiándolo, hasta que se posaron sobre el presente que le llevaba.

Draco estudio la habitación con sus ojos, viendo como había todavía muchos regalos sin abrir aun. Suspiro y se acerco a la cama donde su hijo le seguía con la mirada.

Draco no sabía cómo iniciar una conversación con él, que escusa creíble le diría por su falta.

-No es necesario que busques una escusa creíble para recompensar su ausencia en mi cumpleaños padre. – y allí estaba lo que a Draco le molestaba, la frialdad con que su hijo lo trataba aunque estaba vez no le reprocharía esa actitud, porque reconocía que había fallado.

-Se que no tengo escusa. Pero aunque sea muy tarde espero que aceptes mi presente.

-Claro, por favor déjelo junto con los otros luego veré de que se trata. – Draco frunció el seño ante la falta de interés de su hijo, y que había posado el día con un fuerte dolor de cabeza por no saber que regalarle, para que le saliera con esa indiferencia, suspiro cansado su hijo era igual de orgulloso que su madre. Miro con curiosidad el libro que leía Abraxas antes de que él lo interrumpiera.

-Mañana muy temprano partiré a Francia hacerme cargo de los negocios de la familia. –trato de hacer conversación con él. Su relación estaba algo deteriorada, más de lo que le gustaría admitir. Y esa era su culpa. –¿sabes en donde esta Francia Abraxas?.

-Sí, mamá me llevo hace unos meses. ¿No lo recuerda padre? –pregunto con ironía. Aquella vez se suponía que el iría con ellos a pasar unos días en la mansión que tenían allí. Pero en esa ocasión Pansy se antojo de pasar los días en una isla en Caribe y el no se pudo negar.

-Si… si lo recuerdo. El punto es que no se cuanto tiempo me lleve resolver los problemas que se presentaron, y tu abuelo le hurge que los resuelva personalmente. Por ello no me veras por mucho tiempo. –justifico los días que estaría ausente.

-No se preocupe, después de todo no es como si lo fuera a extrañar, usted nunca está en casa. –Abraxas volvió a mirar su libro esperando que su padre se fuera. Quería que se fuera. El lastimaba a su madre y con ella a él. Porque no había nada en el mundo que quisiera y amara más que su madre. Hermione era su ídolo, su heroína y su madre querida.

-Abraxas estoy tratando de… bien solo quería que estuvieras enterado… -Draco se puso de pie y coloco su regalo junto con los otros bajo la estricta mirada de su hijo. –¿qué te ha regalado tu madre? –no pudo evitar preguntarle.

-Un libro. –respondió por cortesía y respeto. No quería olvidarse los modales que le habían enseñado su madre y abuela con tanto esmero.

-¿Y puedo ver el libro?. –Draco se acerco de nuevo a la cama de su hijo. No quería irse y que Abraxas quedara molesto con él. Porque aunque no lo admitiera muy seguido el se sentía orgulloso de ser padre de aquel niño tan inteligente, audaz, cordial, y extremadamente curioso como su madre.

-Es este que estoy leyendo en este momento. – Abraxas cerró el libro con sumo cuidado para que su padre pudiera ver de qué se trataba.

-¿De qué se trata?. –pregunto Draco tratando de nuevo hacer una conversación con su hijo dejando las tenciones atrás.

-Es la bibliografía de todos los magos poderosos desde Merlín hasta nuestros días. – respondió Abraxas con frialdad no quería hablar mucho con su padre. Aun estaba muy molesto por la forma que le había hablado a su madre y golpeado y tan solo recordarlo la ira aumentaba en el. Y el nacimiento de aquel odio no dejaba de arraigarse en su cálido corazón.

-Suena interesante, aunque creo que en la biblioteca hay uno que contiene la misma información.

-No, no lo hay… este libro tiene más valor que el que está en la biblioteca. Este libro fue firmado por el tío Harry y el tío Ron. Y por supuesto tiene una dedicatoria de mamá. –Abraxas tomo el libro de cuidado y abrió la primera página dejando ver una fina caligrafía, legible y delicada de letras hermosas como la persona que había escrito en ella con tinta dorada.

-Comprendo. –Draco frunció el seño su hijo adoraba un simple libro con la dedicatoria de los inútiles de san Potter, la inmunda comadreja y la cualquiera de su madre y el de él lo ignoraba como si fuera insignificante.

-Padre. –la voz de Abraxas saco a Draco de sus pensamientos asesinos hacia su mujer y su amante recién descubierto.

-Sí. –contesto con voz ronca mirándolo a los ojos.

-¿Porque a golpeado esta mañana a mi madre?, y sobre todo ¿porque a despreciado su origen muggle?. –Abraxas esperaba una respuesta. Se había atrevido a preguntarle a su padre aquello que lo inquietaba y lo llenaba de malos sentimientos hacia él. Y su valentía lo llevo hacer aquella pregunta sin temor a la furia de su padre, sin temor a ser golpeado, aunque la verdad era que Draco nunca le había puesto un dedo enzima.

-Hay cosas que aunque te las explicara no entenderías en este momento. –susurro Draco mirando fijamente a su hijo admirando su valor al ir de frente sin rodeo alguno. En eso era igual a él y su madre aunque ella usaba un poco mas de tacto a la hora de preguntar.

-Porque te casaste con ella si no lo amabas?. –pregunto de nuevo el pequeño mas interesado en conocer la relación de sus padres ya que Draco estaba dispuesto a colaborar y brindarle las respuesta que su madre evadía con gran agilidad.

-¿Por qué dices que no la amo?. –pregunto contrariado.

-Porque la he visto llorar. Tú la haces llorar. –afirmo apretando sus pequeños puños sintiendo de nuevo aquel odio hacia su progenitor.

-¿Ella sufre?.- Los ojos de Draco por unos cortos segundos mostraron dolor y arrepentimiento, solo por unos segundos en los cuales su hijo no lo pudo notar.

-Sí, y en ocasiones te odio por lastimarla. – Abraxas abrió su corazón siendo sincero como su madre le había enseñado, lastimando a su padre como nunca podría imaginarlo.

-Ya veo, tu alma alberga rencor hacia a mí, es comprensible, todos los Malfoy despreciamos todo lo que lastima a lo que más amamos. ¿Y supongo que Hermione es lo más que amas?. –más que una pregunta fue una afirmación la cual el pequeño Abraxas no tardo en afirmar fervientemente.

-Así es, no hay nada más importante en este mundo que mi madre. Mi madre que llora llena de amargura por su causa. Quizás sea algo bueno que se marche. Así no la lastimara más con esa mujer. –los ojos de abraxas trataban de contener el dolor que le causaba ver a su madre llorar por su padre mientras él se iba con otra mujer dejándola sola en aquella fría habitación.

-¿Aque te refieres?. –Draco no pudo esconder su sorpresa. Y aquel sudor frio que comenzaba apoderarse de su columna.

-No soy ningún ingenuo, lo he visto con la señorita Pankinso y he oído los susurros de algunas damas cuando mi madre pasa cerca de ellas, aunque ella finge no oírlos. –el pequeño bajo la cabeza recordando a su madre y como lloraba cuando creía que él no podía verla ni oírla.

-Eres muy astuto Abraxas. –Draco lo miro a los ojos por cortos segundos para luego desviar la mirada y girarse hacia la puerta. - Y quizás tengas razón. –dijo tomando el serojo. -Quizás deba darle un espacio a tu madre.

-Darle el divorcio. –pidió su hijo, pero más que una petición sonó a una exigencia. Su hijo aprendía rápido y eso en ese momento no le convenía a él.

-No. – contesto con firmeza. Hermione era del él. Y no hay poder que lo separara. Solo la muerte sería capaz de tal hazaña.

-¿Por qué no?.

-No lo entenderías. –susurro dispuesto abrir la puerta sin girarse a ver los ojos cristalinos de su hijo. Después de todo Abraxas se quedaría enojado con él.

-¡Soy muy pequeño para entenderlo dices!. Aunque no lo crea comprendo todo lo que está ocurriendo. –alego enojado. Si algo odiaba él era que subestimaran su inteligencia y su madures para algunos asuntos.

-Eres muy maduro e inteligente para tu edad y eso me enorgullece. Sin embargo aun no es momento para que sepas los verdaderos motivos de mis acciones. –Draco abrió la puerta aun si mirar a su hijo.

-¿Algún vez la amo padre?. –pregunto abraxas esperanzado oír un sí. Sin embargo Draco se quedo callado. Tras unos minutos de silencio Draco salió de la habitación.

-Buenas noches Abraxas. –susurro.

Draco cerró la puerta detrás de el, suspiro y se recostó de la puerta. Su hijo era muy inteligente para su edad. Siempre lo ponía en apuros. El era igual a ella de testarudo pero sobre todo la sangre de los Malfoy corría con más potencia por sus venas. De eso estaba seguro.

Ya había llegado la hora de empacar sus maletas, Hermione debía estar muy feliz por librarse de el.

A unos pasos de su habitación Narcisa lo intercepto.

-¿Draco qué decisión tomaste? – pregunto sin rodeos la mujer ya mayor pero aun si hermosa.

-¿Madre usted tambien piensa que debo darle el divorcio?. –pregunto Draco algo distraído perdido en sus pensamientos y en lo que era mejor para él, su hijo y la infiel de su mujer.

-Sí... Draco esta situación sea salido de control. Tú no la amas, déjala ir. No comprendes que tus acciones la lastiman y con ella a tu hijo. Abraxas siente un rencor creciente hacia ti. Hoy vi lo que tanto me temía. Tu hijo te quiere lejos de su Hermione, quiere irse de la mansión. –la tristeza rodeaba a Narcisa y sus ojos se llenaban de lagrimas.

-Abraxas aun es un niño. No sucumbiré a sus caprichos, ningún Malfoy ha crecido fuera de la mansión y el no será la excepción. Y sobre el divorcio no pienso cambiar de opinión. Hermione será mi esposa hasta que alguno de los dos muera. –no le daría la libertad para que se fuera con su amante ella era de él. El aun no terminaba de vengarse y no lo aria nunca.

-Estas cometiendo un error al retenerla en contra de su voluntad. –trato de hacerlo reaccionar y que viera los errores que estaba cometiendo por ser tan orgulloso y no saber perdonar y darse una oportunidad de amarla. Hermione se merecía ser feliz.

-El error lo cometí hace muchos años al acostarme con ella. –escupió con rencor.

-¿Te arrepientes de tener un hijo con ella?

-No abraxas es mi orgullo.

-¿Entonces, no te comprendo hijo?.

-Ya es tarde madre, cuídese. Le enviare una lechuza cuando este ya hospedado en la mansión. –se despidió con una cortes reverencia no quería seguir con esa conversación. Todos en esa mansión adoraban a Hermione y siempre el seria el malo de película, así que no le vio el caso de seguir discutiendo sobre el tema.

-Bien, espero que tengas un buen viaje Draco. Y por favor piensa lo que es mejor para ti y para ella.

-Tratare de tomarme un tiempo para meditarlo. – le prometió para no seguir agobiándola. Pasándole por un lado deteniendo su andar cuando escucho la voz de su madre.

-Bien. Ella esta dormida, le he dado una poción para dormir. Las noticias sobre tu fin de semana la han alterado un poco. Deberías de ser un poco más prudente a la hora de salir a esa clase de fiestas. – fueron las últimas palabras de Narcisa antes de retomar su camino dejando a su hijo tras ella.

Draco entro en su habitación en penumbra. Pequeños puntos de luz como una luciérnaga se arremolinaban sobre el techo de su habitación. Ese hechizo el lo conocía bien, su madre siempre lo había conjurado para el cuándo se sentía triste. Hasta eso Hermione le había robado.

Se acerco a la cama y la miro dormida, aun habían rastros de lagrimas en sus mejillas sonrojadas.

Cerró sus ojos y apuño sus manos. Hermione lo estaba volviendo loco. Cada día perdía un poco de su cordura.

-Te odio…

Susurro apretando con más fuerza sus puños. La miro allí tan frágil a su merced. Porque ella no sentía todo aquel torrente de emociones que él sentía.

Se sentó en la orilla de cama y le aparto el cabello que caía sobre su rostro.

-Te desprecio tanto, por lo que me haces sin ser consciente. Te odio por amarrarme a ti de esta forma. Te odio, por siempre ser el centro de atención, por atraer todas esas miradas lujuriosas, por provocar el deseo de todo aquel que admira tu cuerpo. Te odio por siempre pretender lo que no eres, por siempre ser la heroína, la victima de este matrimonio cuando es obvio que lo soy yo por estar amarrado de esta forma a ti.

Draco tomo la mano de Hermione entre las suyas con delicadeza.

-Te odio por querer abandonarme cuando ya no puedo vivir sin ti. –llevo la mano de la castaña a sus labios y la beso, con una suave caricia. –te odio por no poder sacarte de mi mente y obligarme a recurrir a otras mujeres para calmar mi sed de ti. Te odio por hacer que me regocije de tu sufrimiento, porque eso te hace más cercana a mí, te odio por…

Draco no pudo continuar… no quiso pronunciar aquella palabras que lo hundirían mas en aquel dolor en que agonizaba desde aquel maldito baile donde un sueño se hizo realidad y en donde su pesadilla dio inicio… recosto su cabeza en el pecho de Hermione tratando de tranquilizar sus emociones.

Desde la puerta una figura escuchaba aquella confesión de odio comprendiendo el doble significado de aquellas palabras.

Continuara…

Holaaa!1

Lamento mucho la tardanza.

De verdad chicos lo lamento mucho…

Wuuuuuuaaaaaaaoooooo!

Estoy muy feliz por la aceptación que ha tenido este primer capítulo… de verdad estoy muy feliz…

Y_Y

Ahora quiero agradecerle a las siguientes personas que me dejaron sus comentarios y agregaron esta historia a sus favoritas… y por favor a todas aquellas personas que leen esta historia y no dejan sus comentarios no sean malitos dejen su reviews.

Emmi

89cheshire

ISYLU

Lunatico0030

Gwenog Black Jones

Noelitaah

DanielaSOS

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Maru

Muchas gracias a todos por su apoyo

Besos…

Yuuki Kuchiki