Capítulo 1
Christmas Coffee Shop AU
Takao estaba limpiando las mesas, mientras el reloj marcaba las 11:30. Le había dicho a su compañero de turno que se fuera a su casa, ya que no creía que recibieran ningún cliente durante el resto de la noche, no en víspera de Navidad.
Volteaba la última silla y se disponía a apagar las luces para cerrar el local, tal como le había indicado su jefe antes de salir de vacaciones a inicios de esa semana, cuando la campanilla de la entrada sonó y un último, un maldito último cliente entró en el café.
Takao suspiró y rodó los ojos, pero puso su mejor sonrisa cuando el extraño se quitó la nieve del cabello y caminó hacia el interior. La instrucción era permanecer abiertos hasta la medianoche, y ya que nadie lo esperaba en casa, Takao no esperaba llegar a cenar con nadie y se había ofrecido a cubrir el último turno de la noche por su cuenta. Podía atender a un último loco que no tenía nada mejor que hacer en Nochebuena, esperando que no viniera a robarse todo el dinero de la caja registradora.
-Estabas a punto de cerrar.- Aseguró el extraño, observando a Takao con detenimiento. En ningún momento parecía haber dudado de lo que dijo, como si no fuera lo suficientemente obvio que el tendero estaba a punto de cerrar el negocio y él estaba allí, interrumpiendo y molestando. -¿Te pido un café latte antes de que te vayas?
-Ah, claro… ¿eres japonés?- El muchacho notó el acento del joven frente a él, quien no debía ser mucho mayor aunque era mucho más alto que Takao. Tenía unos lentes de pasta negra finos y el cabello verde le caía sobre los ojos, que también tenían un color bastante brillante. Su ropa era elegante y era bastante bien parecido, si Takao se permitía el atrevimiento, pero eso no lo salvaba de su desprecio por aparecerse veinte minutos antes del cierre.
-Si, de Tokio. -Contestó en japonés el peliverde. -¿De dónde eres?
-Igual de Tokio, de Edogawa. -El cliente asintió y se sentó en la barra, esperando su café. Takao asumió que ambos estaban en situaciones similares, muy lejanos a sus familias como para pensar en pasar las fiestas en su tierra natal. Lo que a Takao le extrañaba es que alguien tan atractivo estuviera pasando Nochebuena por su cuenta, en un café a la mitad de una callecita desierta a la mitad de Nueva York.
-El mundo es muy pequeño aparentemente. Mi familia también es de allí.
-¿Con qué lo tomas?- Preguntó, sirviendo el café en una taza de metal para mantenerlo caliente antes de agregar la leche.
-Leche entera y pumpkin spice.
-¿Pumpkin? ¿No querrás decir canela?-Preguntó extrañado, buscando la especia correcta en la parte inferior del mostrador. El peliverde negó con la cabeza y le desvió la mirada, como quien no quiere la cosa.
-No, un conocido me comentó que este café tiene pumpkin spice latte todo el año, no sólo en octubre.
-Petición inusual, pero cierta.- Takao se rascó la cabeza y tuvo que buscar más a profundidad entre las especias hasta que dio con el polvo de color anaranjado que estaba enterrado hasta atrás del cajón. -¿Fan del pumpkin spice latte?
-No realmente, nunca lo he probado. -El muchacho se sonrojó y evitó mirar a Takao a toda costa. -Oha Asa dijo que era el objeto de la suerte y no pude encontrar dónde pudieran venderlo hasta ahorita.
-¿Oha Asa? ¿El show de fortuna? -Takao rió y terminó de prepararle el café a su cliente. Éste tomó su cartera y pagó con el cambio exacto. Kazunari no pudo evitar notar que no había ni una sola arruga en el billete.
-Es… una vieja tradición.
-Ey, ¿quién soy yo para juzgar? No te conozco, a final de cuentas… ¿qué tal?
El extraño dio un primer sorbo y extrañamente Takao notó que estaba algo sorprendido por la forma en que sus cejas se levantaron. Asintió lentamente y sonrió con un gesto tímido.
-Bastante bueno.
-¿Te ofrezco algo más para llevar? -Preguntó, sonriendo amablemente. Takao esperaba que este último cliente fuera a sacarlo de sus casillas, pero había simpatizado con él de algún modo, quizá por el hecho de compartir un mismo origen y una triste soledad en víspera de Navidad.
-No… ¿te molesta si lo tomo aquí? Está helando allá afuera.
-Claro. Si no te importa, terminaré de limpiar y cerraré, en cuanto estés listo también me voy.
-¿Estás solo hoy?- Takao asintió e insistió en que su compañero de cuarto lo había abandonado por su novia esa noche, y no podía darse el lujo de pagar el avión a Japón más de una vez al año.
-¿Qué hay de ti? Al parecer es mejor pasar el rato con un trabajador de una cafetería que con tu novia o con tu familia.
Para su sorpresa, el muchacho bufó y sonrió irónicamente.
-Si tuviera novia, mis padres no me habrían echado de la casa.
Oh.
Takao se sonrojó un poco y decidió prepararse un café americano, sin leche ni azúcar. Se sentó justo en frente del desconocido, pensando en que quizá estaba arriesgando su suerte. El muchacho era bastante guapo, y si Takao se permitía decirlo, era justamente su tipo. Ahora que no tenía a nadie vigilando, no importaba que se quedara platicando con este desconocido. A fin de cuentas, era mejor conocer a alguien interesante por un par de minutos que regresar a casa completamente solo a ver películas en internet mientras acariciaba a su gato hasta quedarse dormido.
-Así que vienes huyendo, ¿eh?
-Huir es una palabra desagradable. Exilio quizá es una mejor definición.
-¿Y exilio no es una palabra desagradable?- Takao rió y se inclinó sobre la barra.
-Puedo vivir con ello. ¿Llevas mucho en América?
-Un par de años... vine para estudiar periodismo y me quedé por muchas otras cosas. Entre ellas que la gente es mucho más abierta que en Japón… a veces.
Oh.
Fue el turno del cliente de mirarlo algo sorprendido, pero sonrió amablemente al notar que tenía otra cosa en común. Le comentó que él llevaba sólo un año, pero había logrado terminar sus estudios en su tierra natal y ahora ahorraba para iniciar un Masters en biología.
-Pues… ya casi es media noche. -Dijo el desconocido después de un largo rato, cuando ya se había terminado su café. -Estuvo delicioso, gracias.
-Puedes volver cuando quieras, sómos los únicos idiotas que tenemos Pumpkin Spice Latte los 12 meses del año.- Takao rió, sin ninguna intención de ocultar que estaba ligando con él.
-Si, creo que lo hare, su menú se ve… interesante.
Takao rió y se abrigó antes de cerrar la tienda y salir hacia la nieve. El desconocido se ajustó la bufanda y esperó a que su tendero pusiera el último candado y se ofreció a buscarle un taxi, ya que había hecho que se quedara media hora más y el metro ya había cerrado. El muchacho de cabello negro insistió en que no era problema, ya que vivía a sólo un par de cuadras de allí y tenía su bicicleta en la calle de enfrente.
-Bueno, fue un gusto conocerte, uh…
-Ah… Shintaro. Igualmente…
-Kazunari. -Le ofreció una mano y aprovechó de su falta de inhibiciones y de su exceso de confianza con la gente extraña para jalar su brazo y escribirle su número y su nombre. -Vuelve cuando quieras.
-Lo haré, si tú preparas mi café.
Cada uno se separó hacia diferentes lados de la calle tras compartir una sonrisa cómplice. Mientras Takao desencadenaba su bicicleta y Midorima pedía transporte privado, volvieron a cruzar miradas de una esquina a la otra. Takao pedaleó hasta donde estaba el otro y se detuvo frente a él, inhalando un poco nervioso.
-Quizá estoy siendo muy insolente pero… ¿tienes algo que hacer para año nuevo?
Midorima sonrió sorprendido y negó con la cabeza. Se quitó uno de los guantes de cuero y tomó a Takao por el brazo. Le quitó el plumón que tenía en el bolsillo de la camisa y escribió su número y la dirección de su apartamento. Takao se quedó helado un segundo y sonrió ampliamente, asintiendo. Pensándolo en retrospectiva, había sido una excelente idea quedarse hasta altas horas de la noche en el café esa víspera de Navidad.
Nota: Lo prometido es deuda. Espero les guste, porque yo me divertí mucho con este.
Próximamente: Idols AU / Ballroom Dancing AU
