Quiero aclarar que el prologo está basado en el capítulo 'Earth & Water'.
Me consterna que –si fuese real– Finn no haya sido traumado por todo lo que ha vivido. Por ello, en esta historia, planeo expresar lo que podría haber pasado con Finn si no se recluyera dentro de su mente, o, como él lo llama, 'voz interior'.
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Capítulo 01: La llegada esperada, resultado consternado.
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-Soy Mertens, The Shadow Master…
La dulce princesa solo logró susurrar un 'Finn…'.
Era obvio que Hans se estaba divirtiendo con toda esta situación.
-Dulce Princesa, creo que está un poco alterada en estos momentos. ¿Le parece si nos reunimos en otro momento, cuando esté más relajada?
Sin esperar respuesta, Hans y Mertens comenzaron a salir del castillo.
La princesa, sin salir completamente de su estupor, reaccionó lo suficiente.
-¡ESPEREN!
Hans y Mertens se detuvieron y miraron a la Princesa.
-¿Si, princesa? –preguntó Hans.
-Finn… ¿Qué te pasó…? –preguntó la Princesa mirando a Mertens.
Mertens miró a la princesa sin saber a lo que se refería, demostrándolo solo con un leve estrechamiento de ojos.
-Se refiere a ti, Mertens –le dijo Hans.
Mertens negó ligeramente, apenas perceptiblemente, con la cabeza.
-Mi nombre no es Finn, es Mertens.
-Como dije, Princesa, lo mejor es que nos retiremos y regresemos en otro momento. Nos hospedaremos en el Reino de Hielo, tengo que hacerle una visita a un viejo conocido. Cuando ya esté más relajada nos envía una carta solicitando nuestra presencia, trataremos de responder a la brevedad posible.
Después de decir eso, Hans y Mertens salieron del Reino de Caramelo y se dirigieron al Reino de Hielo, mientras esté último reformaba su gorro.
-¿Qué te pasó, Finn…? –susurró al aire la Dulce Princesa. Nadie le respondió.
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Minutos después, en el Reino de Hielo
Hans y Mertens estaban caminando por las montañas de nieve, aproximándose cada vez más al castillo del Rey Helado.
Todo el paisaje era ártico, frio.
-Ah… no entiendo por qué no te agrada volar. Sería más rápido y fácil –inquirió Hans, claramente molesto.
-Caminar es bueno para la salud. Y tú especialmente deberías cuidarla. Ya no eres tan joven, por si lo has olvidado –Mertens hizo hincapié en lo último.
-¿Cómo olvidarlo si me lo recuerdas en cada oportunidad que tienes?
-Ya llegamos.
-Claro, cambia de tema mientras me estoy quejando.
Mertens le habló a uno de los guardias pingüinos, después de desaparecer su gorro, y este fue a hablarle al Rey Helado.
-¿Si? ¿Quién es? –se escucho la voz del Rey detrás de la puerta.
-Somos unas chicas exploradoras –dijo Hans con su pésima imitación de voz de niña.
-Ah, canijo. Pues vaya que debes estar bien fea con esa voz que tienes.
Hans solo atinó a desviar la mirada y Mertens esbozó lo que podría ser considerado una sonrisa, muy sutil.
-El viejo loco sigue igual.
El Rey Helado abrió la puerta encontrándose con una persona que él conocía y otra que no conocía.
-¡Oh! ¡Pero si son Finn y un anciano con dolor de espalda!
-¡¿A QUIEN LLAMAS ANCIANO CON DOLOR DE ESPALDA, ANCIANO LOCO?!
-¡A TI!
-Cálmense los dos –dijo Mertens con voz severa que, aunque con tono tranquilo, resonó por todo el Reino.
Simón y Hans dejaron de discutir y miraron a Mertens.
-Ya no soy Finn, Simón. Soy Mertens, recuérdalo.
Simón solo asintió.
-¿Por qué te cambiaste el nombre? ¿Y dónde has estado todos estos años?
-Luego lo explico. Además, ¿No sería más fácil para ti capturar princesas sin mi presencia?
Simón bufó.
-No. Las princesas aumentaron su seguridad desde que te fuiste. Ya nadie quiere pasar tiempo con el Rey del Hielo.
-¿Y Marceline?
-Comenzó a distanciarse de mi cuando te fuiste. Ahora ya no me visita. Estoy solo con mis Gunthers –dijo el Rey mientras acariciaba a un pingüino que llevaba bajo su brazo izquierdo.
Mertens solo atinó a parpadear.
-¿Nos permitirías quedarnos aquí? Técnicamente no tenemos ningún lugar al que ir –dijo Hans.
-Por supuesto, por supuesto. Adelante.
Simón guió a Hans y a Mertens dentro del castillo, les mostró cuales serían sus habitaciones y luego los tres estaban en la sala de estar del castillo.
-Entonces… ¿Qué te pasó, Fi… Mertens?
-Una larga historia, Simón. Ya sabes, ir de aquí para allá, matar unos cuantos demonios, ángeles y demás. Lo típico –dijo Hans.
-Um, sí, claro, lo típico.
-¿Por qué no me has preguntado por la apariencia?
-¿Qué tiene tu apariencia? Si sigues igual solo que más alto, obvio, por todos estos años.
-Cierto, tu podías ver cuál era mi apariencia interna.
-Sí. ¿Qué les parece si jugamos un partido de cartas?
Ambos asintieron.
Después de cuatro rondas de juego, Mertens estaba invicto.
-Suertudo –dijo Simón molesto en un susurro.
-¿Qué truco hiciste, Mertens? –inquirió Hans.
-¿Dudas de mi honor?
-Por supuesto.
-Bueno, si lo pones de esa manera~.
-Por cierto, ¿no tenias que hacer algo, Mertens? –pregunto Hans.
-Ah, cierto. Me retiro, regreso en unas horas.
-Adiós.
-Rómpete una pierna.
Mertens salió del castillo mientras reformaba su gorro.
Después de haber caminado media hora llegó a un árbol con una casa en ella.
La casa denotaba deterioro y poco, o casi nulo, uso.
-Parece que Jake ha descuidado este lugar.
Mertens entró a la casa.
El lugar estaba peor por dentro que por fuera.
-Parece que ni B-mo ni Neptor están aquí. Bueno, eso lo hace más fácil.
Mertens salió y, al estar frente al árbol, colocó las palmas de las manos en el suelo, clavando los dedos en la tierra.
Mertens comenzó a susurrar cosas que no se podían definir de ninguna forma, la sola idea de que esos sonidos podrían salir de una boca era absurda.
El suelo tembló y comenzaron a salir huesos. Los huesos se comenzaron a unir entre sí dando forma a esqueletos completos de demonios, ángeles, humanos y otros más. Los esqueletos se postraron ante Mertens, reconociéndolo como su Amo.
-Ya saben que hacer –dijo Mertens mientras se giraba y comenzaba a regresar al Reino de Hielo.
Algunos esqueletos comenzaron a traer materiales como rocas y madera, mientras que otros desmantelaban la casa en deterioro.
En el camino de regreso, Mertens se encontró con alguien conocido, aunque solo Mertens lo sabía.
-¡AUXILIO!
Mertens solo veía la escena con un leve tic en su ceja izquierda.
T.V., el hijo de Jake, estaba siendo perseguido por unos lobos de fuego. T.V., por alguna razón, no volaba para escapar de los lobos.
Mertens, mentalmente, se encogió de hombros y se acerco a auxiliar a T.V.
Mertens le hizo señas a T.V. para que se acercara a donde él estaba. Cuando T.V. estaba cerca, Mertens deformo su sombra, creando tentáculos, y, cuando los lobos de fuego estaban lo suficientemente cerca, los atrapó y los lanzó por los aires.
T.V. estaba jadeando apoyándose en las rodillas.
-Gra… *jadeo* gracias, *jadeo* viejo… *jadeo* me… *jadeo* salvaste… *jadeo*.
-Ni lo menciones.
Mertens comenzó a caminar, pero T.V. lo llamó.
-¡Hey, viejo! –Mertens se detuvo y giró ligeramente su cabeza en señal de que continuara-. ¿Quieres un trago? Yo te invito. Como agradecimiento, ya sabes.
-Seguro.
T.V. llevó a Mertens a un bar a las afueras del Reino de Caramelo.
-De nuevo, gracias, viejo.
-Se hizo molesto desde la segunda vez que lo dijiste.
-Lo siento, lo siento –dijo T.V. alzando las manos de manera defensiva-. Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?
-Mertens.
-Je je, mucho gusto, soy T.V.
-¿T.V.? ¿Cómo Televisión abreviada?
-En realidad no sé por qué tengo ese nombre. Todo es culpa de mi padre… -dijo esto último en un susurro, que Mertens alcanzó a oír.
Mertens no hizo ningún comentario por el resto de su estadía y solo contestaba a las preguntas que le hacía T.V.
-Gracias por las bebidas, pero me tengo que ir. Con permiso.
-¡Que te vaya bien, Mertens!
Mertens salió del local, era bueno, a decir verdad, pero no era de su gusto.
Regresó a donde dejo trabajando a sus esqueletos.
Ya había sido construida una muralla alrededor en un área similar a la del Reino de Hielo.
-Parece que estuve en ese bar un par de horas.
Mientras Mertens analizaba el trabajo realizado, un cuervo voló hasta llegar a su hombro, donde se paró y dio tres graznidos.
-¿Otro?
*Graznido*
-De acuerdo. ¿Dónde?
*Graznido* *Graznido*
-Ya voy.
El cuervo se elevó y se fue.
Mertens llamó a uno de los esqueletos, era un esqueleto demoniaco, y le dio órdenes de terminar el palacio.
Mertens se alejó y comenzó a caminar sin rumbo aparente.
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En el Reino de Caramelo, la Dulce Princesa, cuando ya había salido mayormente de su estupor, llamó a Jake, Marceline, Lady y B-mo.
Cuando todos habían llegado, se dieron cuenta de que todo el Reino estaba conmocionado.
La primera en hablar fue Marceline.
-¿Para qué nos llamaste, Bonni…?
-Finn está aquí.
Todos parpadearon, confundidos. Jake y Marceline se molestaron.
-Si esta es una broma, Princesa, le juro que…
-¡No bromearía con algo así!
Marceline y Jake respiraron profundamente, tratando de calmarse.
-[¿Qué ocurrió, Princesa?] –preguntó Lady.
-Hace una semana llegó una carta, decía que hoy llegarían un par de visitantes con asuntos Reales que discutir conmigo.
-[¿Y?]
-Llegó el Liche, acompañado.
-¿De Finn?
-Si… Parece haber envejecido diez años, tiene cuernos, anteojos, y una mirada de piedra, pero… es Finn, estoy segura.
-¿Cuernos? ¿Anteojos? –dijo Jake, confundido.
-¿Estás segura, Bonnie?
-¡Sí!
-¿Te dijo que era Finn? –pregunto B-mo
-No. Dijo llamarse Mertens, The Shadow Master.
-¡¿Shadow Master?! ¡¿Estás segura, Bonnie?! –preguntó, alterada, Marceline.
-Sí, ¿Por qué?
-El Maestro de las Sombras… es alguien con quien ni siquiera mi padre le gustaría encontrarse…
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Después de haber viajado unas horas, Mertens llegó a un desierto.
El cielo ya estaba oscureciendo. Todo el paisaje era arena, excepto por las plantas y animales ocasiones aquí y allá.
Mertens tenía el gorro puesto, estaba de píe en medio del desierto.
Repentinamente se escuchó una risa.
-¡JAJAJAJAJAJA!
-¿Hm?
Mertens giró la cabeza y vio a un sujeto, de apariencia humana.
-¿Has venido a detenerme, Sombra?
-…
-¡No importa! ¡Nadie puede detenerme! ¡Por eso fui expulsado del infierno! ¡SENTIRÁS LAS FLAMAS DEL CLAN INMORTAL! ¡EL CLAN PHOENIX!
El demonio comenzó a arder pero el fuego no le quemaba. El fuego a su alrededor tomo la forma de un ave.
Mertens no mostró reacción alguna.
-Molesto y ruidoso…
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-¿A qué te refieres? Tu padre es la persona más fuerte que conozco. Más que el Liche.
-Sí. Pero mi padre no es el ser más fuerte de la existencia. Él me dijo que si lo pusieran en una tabla de posiciones, quedaría como en algún lugar con dos o tres cifras.
-¡¿QUÉ?!
-Pero Sombra… él es otra cosa…
-¿Cómo qué?
Marceline negó con la cabeza.
-No sé con qué compararlo. Pero de algo estoy segura, él es un cabrón con quien no querrán meterse.
Una vez lo vi en la Night-O-Sphere. Yo estaba visitando a mi padre, de asuntos familiares que no mencionaré, y repentinamente llegó él. Le dijo a mi padre que debía mantenerse al margen de la creación, que se limitara a su Mundo para no afectar al Equilibrio, lo que sea que eso signifique. En ningún momento mostró su rostro, pero me daba miedo. Un miedo que no puedo describir. Es como si pudiese tocar mi alma con solo su presencia y romperla con un movimiento.
Mientras mi padre y Sombra estaban platicando, alguien llegó, un demonio de Los Círculos. El demonio comenzó a decir que reclamaba la Night como suya, y que el Señor de esta, es decir mi padre, tenía que aceptar su desafío.
Sombra le dijo a mi padre que él se encargaría, que no era necesario que hiciera nada, era una muestra de lo que le ocurriría a cualquiera que amenazara al Equilibrio.
-¿No es mucha coincidencia que el demonio atacase justamente cuando él estaba ahí? –inquirió la Princesa
Marceline negó con la cabeza.
-No. Mi padre recibe desafíos así de vez en cuando. Inclusive, en algunas ocasiones, yo he hecho los desafíos por mi padre.
-¿Y qué pasó, Marceline? –preguntó Jake
Marceline miró al vacio, como si estuviese viendo la escena en ese momento, y con voz baja siguió hablando.
-Sombra mató al demonio de un movimiento. Su sombra se deformó en tentáculos, apresó al demonio, y lo hundió dentro de su sombra mientras el demonio gritaba y envejecía frente a mis ojos y los de todos los que presenciaban esa escena.
Por si fuera poco, cuando ya solo faltaba que su cabeza fuese tragada por la sombra, el sacó un arma antigua, de antes de la guerra de las setas, y le disparó en la cabeza al demonio. El demonio murió al instante en que la bala toco su frente. Se formó un remolino, una marca, en el lugar donde la bala impactó –Marceline se abrazó a sí misma-. Todo de él parecía gritarme "No te metas conmigo". Fue horrible…
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Mertens se hallaba de pie sobre un charco de sangre, si una mirase al demonio que estaba tirado frente a él se daría cuenta que la sangre no era suya.
-… Ma… mátame… por favor… ten misericordia…
Mertens alzó su mano izquierda, y, en esta, se formó una pistola de tres cañones con tambor de apariencia ligeramente demoniaca, tenia graba en la empuñadura las iníciales 'B.M.'.
Mertens lo miró fijamente.
-Misericordia -jaló el gatillo de la pistola y algo parecido a un diente salió del cañón superior-… Negra.
El diente impactó en el pecho del demonio. Se formo un remolino en el lugar del impacto, la bala se hundió, su cuerpo palideció y parecía llevar muerto varios días.
Mertens se dio la vuelta y acaricio levemente el cañón del arma.
El arma parecía silbar, como si quisiese decirle algo a Mertens.
-Por supuesto, Black Mercy.
Mertens caminó de regreso al Reino de Hielo.
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Autor:
Hasta aquí el capitulo. Espero que sea de su agrado.
Si tienen alguna duda espero poder resolverla.
En esta historia habrá influencias de otras series y juegos, como Darksiders, High School DxD, Sandman y Lucifer Morningstar entre otras.
Trataré de actualizar a la brevedad posible.
Nota adjunta:
Black Mercy es un arma que aparece en la novela de Darksiders. Es una de las Grandes Abominaciones de rango medio que absorbe y corrompe el alma del portador. Fue hecha de partes vivas, por eso sus balas parecen dientes. El impacto de su bala es suficiente como para asesinar a cualquier ser vivo, ya sea súper natural o no. Es un arma muy efectiva contra los dioses y seres superiores, al punto de que, dependiendo de la habilidad del portador, podría ser tan peligrosa como la propia Lanza Longinus, La Lanza del Destino. Generalmente el portador se vuelve loco debido al odio que alimenta a Black Mercy, pero Mertens la ha doblegado.
