Hey, hola amigas y amigos... aquí otro capítulo.

confieso que estaba un tanto nerviosa y ocupada, de hay a no poder publicar a parte de que no se me ocurría como continuar.

En fin me disculpo por cualquier falta de ortografía, la verdad fue mi hermana quien las corrigió y joder...

!A leer!


Hermione almorzaba sentada junto a Neville ya que Ginny se había ido a quien sabía dónde a hacer quién sabía que y como también se agotaba de sus "un poco" aburridas y rutinarias charlas, creyó que Neville sería una buena opción para una charla inteligente, aunque solo hablaran de Herbología.

Mientras un algo preocupado Draco se quedaba justo en la entrada del Gran comedor examinando atento cada rincón para asegurarse de que su padrino no se encontrase hay, aunque sabía que no estaría, pero no estaba demás asegurarse de ello. Cuando verificó que Snape no estaba camino por entre los agitados estudiantes, que probaban algunos dulces y bromas que utilizarían aquella noche, y esquivaba las calabazas que flotaban por todo el comedor soltando espantosas risas mientras sus ojos se encendían con luces rojas cada tanto.

Busco con la mirada a la castaña a lo largo de la mesa de Gryffindor y la halló junto a Longbottom en un poco animado tema de conversación dado su semblante casi somnoliento. Apretó la bolsa de estraza - que estaba ya bastante arrugada- en sus manos y caminó hacia ella.

- Granger, Longbottom – saludó sentándose frente a ellos a modo de saludo, Neville hizo una apenas imperceptible mueca de desagrado que Draco alcanzó a notar. A Neville le costaba mucho perdonar a Draco por todas las burlas que le había hecho, él lo sabía y por eso trataba de no hablar mucho con él para no incomodarlo.

-Draco, sabes que somos amigos y por eso nos llamamos por nuestros nombres, ¿Verdad Neville? – Hermione se dirigió a Neville, siempre trataba de ayudar a que arreglaran las cosas, pero Neville insistía en que era Draco el que debía dirigirse a él para arreglarlas, no él al rubio, y posiblemente no le faltaba razón.

-Ya me voy, nos vemos luego Hermione – él chico se levantó rápidamente de la mesa y se marchó sin siquiera mirar a Draco, que simplemente lo ignoró. Hermione vio marcharse a Neville y luego se dirigió a Draco con una ceja alzada.

-Pudiste haber hablado con él – Draco apoyó un codo en la mesa y se sujetó el puente de la nariz con fastidio.

- Te digo que apenas tolera verme – Draco se quitó la mano de la cara y volvió a mirarla, Hermione tenía un claro semblante de molestia. Su boca estaba torcida y su ceño estaba marcadamente fruncido.

-Si de verdad estuvieras interesado, eso no te importaría – la castaña se cruzó de brazos y Draco soltó un gruñido mientras se inclinaba hacia adelante.

-Sabes, no vine a que me sermonearas ni a que me dijeras que debo hacer – el rubio puso el paquete sobre la mesa y lo deslizo hasta unos centímetro de la mano de la castaña, la cual lo miro con curiosidad – vine a entregarte lo que me pediste.

Las fracciones de Hermione se relajaron completamente y abrió con rapidez la bolsa para introducir la mano y tocar la prenda suave, se sorprendió un poco cuando un particular olor a menta y algo de humedad penetro en sus fosas haciéndola temblar un poco.

-¿De dónde lo sacaste?- Hermione lo miro inquisitiva Draco se cruzó de brazos.

-Bueno guardaba alguno en casa y le pedí a mi madre que la enviara.

-No me mientas, ¿de dónde sacaste la túnica y la levita? – ambos se miraron unos largos segundos sin mostrar ninguna expresión.

-De su armario en su dormitorio – respondió este rápidamente mientras Hermione alzaba las cejas con sorpresa abriendo la boca para preguntar cómo, pero Draco se adelantó – le escuche decir el hechizo que revela la puerta a su dormitorio unas cuantas veces.

-Pudo descubrirte – Draco vio como la chica examinaba las prendas de vestir y frunció el ceño – solo te pedí que consiguieras una prenda igual, no una que fuera de él.

-Pues tú pudiste transformar cualquier prenda a una de esas – Hermione aparto la vista de la ropa y arqueo una ceja.

-Sabes que el hechizo no dura mucho, ¿Cómo apruebas los exámenes de Transformaciones?- negó con la cabeza, Draco soltó un bufido.

-¿Por qué haces esto?, sabes que no lo tomara a broma – pregunto atento a los gestos de Hermione. Esta entre abrió la boca y doblo un poco la bolsa para que quedara cerrada para luego ponerla en la silla junto a ella.

-Lo sé, es la idea – Draco la miró sorprendido, ¿es que Hermione comenzaba a revelarse? Y ¿contra Snape?, aquello era digno de aplaudir, pero no terminaría nada bien, ambos lo sabían – sé que lo tomara como una burla, ya sabes por su apodo y por qué es Halloween, pero quiero que recuerde cómo se siente ser la burla ante los demás, al menos esta noche.

-Vaya, esta noche morirás y tenías que arrastrarme contigo – Hermione se sintió culpable en ese momento porque Draco tenía razón, no en la parte en la que morirían – o posiblemente sí, no estaba segura - sino que lo había arrastrado con ella y también saldría perjudicado. Pensaba disculparse cuando en ese momento escucho las risas de Draco – bueno si muero lo hare por algo que apoyo y por alguien que aprecio.

Ambos rieron, Hermione con gratitud y Draco con alegría. Por fin tenía a alguien a quien podía llamar verdaderamente amiga.

-¡Chicos! – ambos giraron su vista a la dueña de aquel infantil grito. Cerca de ellos estaba Ginny con el cabello totalmente negro y tomado en dos trenzas con el uniforme descolocado – Vengan debemos prepararnos.

Ginny se acercó a Draco y le cogió del brazo con una sonrisa maliciosa para sacarlo a arrastras del comedor con Hermione pisándoles los talones. Sería una noche muy divertida.


Pasaron media hora maquillando a Draco, algo en lo cual no se hubieran tardado tanto si él hubiera cooperado y no se hubiese agitado tanto, preguntando por todo lo que le ponían en la cara y porque tenía que usar ropa tan rara. Luego de vestirlo y maquillarlo procedieron a pintarle el cabello, lo cual fue un trabajo arduo, dado que corría por el baño gritando que no permitiría que le dejaran el cabello como un moco salido de la nariz de Ron y que las hechizaría si se le acercaban.

Hermione logro desarmarlo con facilidad y luego le obligo a que aceptase que Ginny le pintase el cabello y prometerle que se lo quitarían en cuanto la fiesta acabara, diez minutos después Draco estaba listo para bajar junto a Ginny, que ya se había puesto su vestido y zapatos de acuerdo a su disfraz.

-¿Quieres que te ayude a disfrazarte Hermione? – pregunto Ginny entusiasmada a su amiga frente al retrato de la Dama Gorda con un mal humorado Draco junto a ella.

-No gracias Ginny, ustedes bajen, ya les alcanzo – la pelirroja se encogió de hombros y bajo junto a Draco bastante animada.

Hermione se adentró en la sala común para luego subir a su habitación. Se dio una pequeña ducha aplicándose una poción pastosa de color negro en el cabello y se puso una malla en este para luego enjabonarse todo el cuerpo.

Salió de la ducha secándose con un hechizo para vestirse solo de la cintura hacia abajo. Se puso una falda negra corte botella que acentuaba su cintura junto a unos tacones bajos mientras a cada segundo que pasaba sentía una extraña sensación en el estómago y se debatía si continuar adelante con su plan o detenerse, pero claro que si se detenía jamás haría que Snape detuviera sus burlas hacia ella, jamás podría demostrarle que ella era digna de su respeto el cual había tratado de ganar de distintas maneras. Ahora nuevamente le tocaba mover a ella, y esa vez saldría victoriosa.

Se enjuago el cabello y también lo seco con magia, se dirigió al espejo para peinarlo y aplicarse un poco de poción alisadora. Le pareció extraño llevar el cabello negro, ella se sentía extraña, pero no le quedaba nada mal.

Salió del baño y se puso una blusa blanca ceñida a su cuerpo y la metió bajo su falda. Luego tomo de la cama la levita y se la puso, esta le quedaba bastante grande, sus mangas ocultaban sus manos y prácticamente era como llevar un vestido. Cogió su varita y la movió frente a ella conjurando el hechizo, viendo en el espejo como la levita comenzaba a ceñirse a su cuerpo dejando ver sus desarrolladas curvas, y cuando creyó que era suficiente continúo con la túnica.

-Bien Hermione, eres una Gryffindor y puedes con esto – se dijo en voz alta aun frente al espejo contenta con su aspecto. Bajo a la sala común, respirando profundo antes de salir a los pasillos con su disfraz y nerviosa por encontrarse en alguna de las escaleras con su cruel profesor.

Respiro con alivio cuando llego a las puertas del comedor sin ningún problema, atrayendo las miradas de los que se encontraban cerca. Estiro el cuello para ver por sobre el mar de alumno la mesa de profesores, hay estaban unos cuantos, comiendo y tratando de mantener una conversación pues el volumen de la música llenaba cada rincón del comedor, noto que Snape aún no había llegado, lo cual no era una sorpresa.

Entro pisando fuerte mientras buscaba con la mirada a Ginny y Draco, mientras algunos se le quedaban mirando con sonrisas mientras se murmuraban cosas a su paso.

-¡HEY, ¿EL PROFESOR SNAPE SE BEBIO UNA POCION DE BELLEZA?!- grito alguien de la multitud, algunos le silbaron y le guiñaron un ojo.

-¡VAYA SE ARREGLO LA NARIZ!- grito una chica haciendo reír a algunos. Hermione simplemente torció una sonrisa ante las bromas mientras se dirigía a la mesa de tragos, donde encontró a Draco más animado hablando con algunos de sus compañeros de casa mientras Ginny que estaba a algunos metros de él, se movía en la pista de baile con algunas de las chicas de Gryffindor y Ravenclaw.

-¿Se puede saber que bebe señor Malfoy?- pregunto imitando el tono serio de Snape haciendo que el rubio se voltease a verla al igual que sus compañeros.

-Jugo de calabaza, profesor Snape – respondió el mientras la chica se acercaba – y posiblemente tenga algo de licor que algún travieso le haya puesto, le sugiero que lo busque pronto.

-Pues yo le sugiero que me sirva un poco de eso antes de que le reste puntos a su casa- Draco sonrió mientras se volteaba para servirle un poco de jugo de calabaza a su amiga.

-¡OH SANTO MERLÍN! –Ginny se cubrió la boca mientras se acercaba a su amiga examinándola de pies a cabeza- Hermione te disfrazaste del murciélago grasiento.

-Y no luce nada mal- Comentó Alex, un muchacho de Slytherin, lanzándole una mirada descarada.

-¿Qué tiene de malo?- pregunto Hermione con una sonrisa, apoyando sus manos en sus caderas.

-¡BONITAS CURVAS PROFESOR SNAPE!- grito un muchacho que la observaba de lejos con un grupo de amigos, Ginny hizo una mueca de molestia por el comentario y se sorprendió cuando su amiga solo reía. La pelirroja miro a Draco con las cejas alzadas y este solo se encogió de hombre para luego entregarle el trago a Hermione.

-¡NO ME MOLESTARIA QUE ME CASTIGARA POR UNA SEMANA PROFESOR!- dijo un muchacho que se acercaba por otro trago. Ginny sintió escalofríos cuando se giró y logro ver a lo lejos al verdadero profesor Snape sentado en la mesa de profesores, aquello no podía terminar bien.

-¡VENGA, A BAILAR! – un chico bastante guapo de Hufflepuff se acercó a Hermione y la tomo de una muñeca al tiempo que Draco le quitaba el vaso a su amiga para que el liquito no le callera encima mientras era arrastrada hacia la pista de baile por aquel muchacho.

-Esto no puede ser bueno – dijo Ginny a Draco mirando fijamente a la mesa de profesores al dichoso Snape sentado junto a Dumbledore.

-No claro que no- ambos se miraron con preocupación y luego a su divertida amiga en la pista de baile.


Severus no estaba nada feliz, no le gustaban para nada las fiestas y menos en las que estaban integrados sus alumnos más idiotas vestidos de criaturas estúpidas y feas, que a su parecer les hacían verse mucho más estúpidos que cuando vestían su uniforme.

Tampoco pudo evitar notar que algunas alumnas llevaban trajes que dejaban ver mucha piel a su parecer, aquellas muchachas bailaban de manera provocativa donde él pudiera verlas y eso le dio escalofríos, no parecía que alguna fuera vestida decentemente dispuesta a divertirse sin tratar de provocarle nada más que ganas de vomitar.

Pero entonces una se le paso por la mente y se preguntó si habría asistido, luego se molestó consigo mismo por pensar en ella diciéndose que seguramente habría venido disfrazada de monja.

-Oh no – Miro a Albus que miraba al otro lado del comedor mientras sujetaba una paleta de limón en una de sus manos.

-¿Qué ocurre? – preguntó curioso, mientras el anciano le miraba con una sonrisa acomodando su sombrero de rayas naranjas y negras.

-Que ya no tengo más paletas de limón, una lástima- el arqueo una ceja y continúo mirando a los alumnos que hacían el ridículo en la pista de baile, cuando un comentario llamo su atención.

-Te digo, es su versión femenina, tiene unos buenos… - el muchacho que le hablaba a su grupo de amigos puso sus manos frente a su pecho mientras con sus manos simulaba tocar unos senos invisibles haciendo reír al resto y todos se dirigieron al otro lado del comedor con interés.

Se giró buscando que era lo que tanto le interesa al resto, notando el pequeño círculo que se hacía alrededor de una persona de cabellera oscura cerca de la mesa de ponches.

-Anda muchacho, prueba uno de estos – dijo albus intentando distraerlo ofreciéndole un merengue al ver que se levantaba, noto su rostro algo nervioso.

-Enseguida regreso – camino por entre la multitud de estudiantes, que apenas notaban su presencia y reían a carcajadas. ¿Qué era lo que provocaba tanta gracia?

-Muévanse – ordeno con voz fría, sorprendido por que en vez de que se apartasen con miradas de temor le miraban divertidos, como si llevara una broma escrita en la frente que provocaba que soltaran fuertes carcajadas.

-¡VENGA PROFESOR, MUEVA ESAS CADERAS!- al principio creyó que se referían a él, pero luego noto que todas las miradas estaban al frente y se apresuró a un más.

-¡POR EL MEJOR DISFRAZ DE LA NOCHE! – Grito un muchacho alzando su vaso derramando un poco de su jugo de calabaza - ¡POR LA VERCION MÁS FEMENINA, BONITA Y SEXY DEL PROFESOR SNAPE!

-¡Y POR QUE TIENE EL PELO MENOS GRASO Y LA NARIZ MÁS BONITA QUE EL ORGINAL Y UNAS CURVAS QUE MATAN!- agrego otro. Apretó los puños encolerizado, se estaban burlando de él en su cara como cuando era estudiante, pero detendría todo ese espectáculo de inmediato y la muchacha que se había atrevido a burlarse de él lo pagaría.

Camino empujando a los estudiantes bloqueaban el resto de su camino apretando los puños y respirando pesadamente. Cuando llego al centro vio como la chica estaba dándole la espalda mientras bebía un poco de jugo de calabaza como si nada pasase.

-Ay no – dijo Ginny espantada por la mirada llena de furia que su profesor le dedicaba a su amiga, miro a Draco que estaba igual de espantado que ella mientras el resto que estaba alrededor de ellos se quedaban en silencio y algunos se retiraban cautelosamente hacia la pista de baile.

-Usted – Dijo Snape con voz ronca y cargada de ira, Hermione se tensó de inmediato al escucharlo y no se atrevió a mirarlo – ¿Cómo se atreve a burlarse de mí?, ¡MIREME!

Hermione dio un pequeño salto en su lugar con el cuerpo paralizado, mientras por otro lado Snape se acercaba a ella peligrosamente para cogerla de un brazo con más fuerza de la necesaria para girarla rápidamente provocando que la bebida cayera en el pecho de la chica.

-Profesor – gimió Hermione por la brusquedad con la que Snape había girado, y notando como su rostro cambiaba a uno de sorpresa para dar nuevamente con otro de mucha más ira.

-Granger – gruñó él soltándola con brusquedad – ¡A mi despacho ahora mismo!

El hombre les lanzó una mirada asesina a todos antes de salir como un huracán fuera del Gran Comedor con una Hermione que trataba de infundirse valor así misma camino al despacho de su profesor.


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... porfavor no sean crueles :S...