Sentimientos tras orgullo
Ushijima Wakatoshi x Oikawa Tooru
Hola a todos.
Aquí está el capítulo dos, donde se muestra un poco del segundo personaje en cuestión. Primero quise plasmar las perspectivas de cada uno, y por separado; ante un encuentro que en el fondo ambos esperan tener.
Disculpen por la tardanza al publicar.
Aclaraciones:
-Los personajes de Haikyuu! Pertenecen a Furudate Haruichi.
-La historia se sitúa en un contexto universitario, donde los protagonistas son Oikawa Tooru y Ushijima Wakatoshi.
-Oikawa y Ushijima no se conocen en este universo. Pero si tienen relación con aquellos que fueron sus compañeros de equipo en el manga… otra cosa, aquí no juegan voleibol (al menos los protagonistas).
-Así como dije antes, los protagonistas son Oikawa y Ushijima, quienes se verán envueltos en situaciones que los llevarán a involucrarse más y más, conociendo sus secretos y enamorándose… el ushioi es un hecho. Aquellas personas que no les guste esta pareja, simplemente ignoren este fic y no lo lean.
Capítulo 2
Abrió los ojos lentamente ante un rayo de sol que inundaba la habitación, filtrándose entre las cortinas.
Ya era tarde, y no había asistido a las clases de la mañana, aunque en el fondo no le preocupaba del todo. Si bien sus profesores pasaban lista cada día, no le daban mucha importancia; sobre todo cuando se trataba de un alumno que tenía buenos resultados en sus exámenes e informes.
Además, ya se encontraba en un periodo de prácticas, donde no era obligatorio asistir a la facultad; salvo para presentar algún examen. Lo demás eran los informes que debía enviar por correo a su docente tutor.
Se levantó sin apuro y después de una ducha, se vistió de manera semiformal, con jeans oscuros, zapatillas negras, camiseta blanca y chaqueta beige.
Tomó un par de cuadernos, que guardó en su bolso junto con su fiel calculadora y un par de lápices; para salir de la residencia y dirigirse a la biblioteca de la universidad.
Pasó por una cafetería, donde compró un capuchino y un rollo de canela, el cual fue comiendo por el camino.
Entró a la biblioteca, pensando en repasar un poco sobre estadística bayesiana, la cual era una de sus asignaturas optativas que no pudo tomar el semestre anterior, y que debía tomar si es que no quería retrasarse con sus materias.
A esas alturas de su etapa universitaria, ya se le presentaban ofertas de trabajo en uno que otro centro de práctica que visitaba como pasante. Sus excelentes calificaciones y su impecable desempeño eran su mejor carta de presentación, que le abrían paso al mundo laboral incluso antes de terminar sus estudios.
Sin embargo, aún carecía de tiempo suficiente como para aceptar las ofertas recibidas. Por un lado estaban sus prácticas y los deberes que tenía con su docente tutor, además de los exámenes que debía presentar cada quince días en la facultad.
Por otro lado estaba su vida social, la cual no iba a dejar de lado por una oportunidad de trabajo. Después de terminar la preparatoria y dejar su pueblo por tener una vida universitaria en la capital, pocos eran los amigos que quedaban en su lista. ''Pocos pero buenos'', a su parecer; y así como ellos estaban para él, él igual estaba para ellos.
A pesar de su apariencia seria y antisocial, era un amigo leal; sobre todo con aquel que se preocupaba de visitarlo todas las semanas.
Tendou Satori era el único con la paciencia suficiente como para estar con él. Debido a eso, el moreno aceptaba sus invitaciones a salir, sin importar el lugar. Fue así como terminó visitando lugares tan diferentes, como una cancha multiuso para un juego nocturno de volei; así como un bar donde terminaría besándose con alguna linda chica interesada en nada más que su aspecto físico.
Llegó a la biblioteca, dejó su bolso en un casillero y llevó lo necesario hasta un cubículo apartado, donde pudiera estudiar en silencio.
Se adentró en uno de los pasillos, buscando un libro que le sirviera para estudiar, mientras en su mente repasaba casos aplicables al criterio de Jeffreys.
Después de tomar un libro y salir del pasillo, se cruzó con un chico de cabello castaño desordenado y lentes, quien cargaba un grueso libro de química y se dirigía a un cubículo no muy lejos de ahí. Mismo chico que vio, horas después, con el cuerpo inclinado sobre la mesa de su cubículo, aparentemente dormido.
Ese tipo de comportamiento, aunque fuera normal entre los estudiantes que frecuentaban la biblioteca; no le parecía del todo correcto, ya que a su parecer ese lugar era para estudiar y no para dormir.
-Hey – lo llamó cuando estuvo más cerca del cubículo, pero al no recibir respuesta se acercó a la oreja ajena y le susurró - No deberías dormir aquí-
Se apartó cuando sintió al chico removerse y abrir los ojos con pereza. Un bostezo le siguió después, al momento que empezó a frotar tus ojos.
Con el joven ya despierto, no tenía más que hacer ahí. Se alejó sin decir nada y se fue hasta el mesón de la bibliotecaria, para sellar el libro y así llevarlo consigo.
Estaba en eso cuando vio al chico corriendo para sacar su mochila de un casillero, llenarlo con sus materiales y así salir rápidamente del edificio. Sin duda iba bastante apresurado, como para creer que iba retrasado a alguna clase importante.
Las reacciones de aquel chico le habían resultado graciosas, pero no dijo nada al respecto. Solo lo observó en silencio cuando salió de la biblioteca.
Recordó que tenía que ir a una empresa de modas, para entregar un informe de proyecciones macroeconómicas, así que decidió volver a su dormitorio para dejar el libro y lo que no fuera a necesitar. Una vez ahí, dejó el libro sobre su escritorio, tomó un bolso donde puso un computador portátil y una carpeta con dos copias del informe.
Fue al estacionamiento de la residencia, donde estaba su Renault Symbol 2016 color negro. Subió y dejó el bolso en el asiento del copiloto. Encendió la radio después de darle el primer contacto al motor, puso el reproductor en aleatorio y le dio marcha al vehículo; para salir de la zona residencial, en dirección a la agencia de modas cuyo nombre y domicilio tenía registrado en su celular.
Al llegar al área comercial de la capital, se estacionó cerca de un edificio de apenas tres pisos y de un color poco llamativo. Un tanto irónico para tratarse de una agencia de modas.
Pero tenía entendido que era una agencia pequeña que apenas llevaba unos meses de haber iniciado y las personas que trabajaban ahí, eran un equipo que buscaba innovar y surgir de forma independiente; lo cual se rescataba.
Entró sin prisa y se abrió paso por el corredor. Siguiendo las indicaciones, debía llegar al final del pasillo; donde estaba la oficina de recursos humanos y finanzas. Ignoró las miradas de quienes notaron su llegada y tocó la puerta, para ser atendido por una mujer de edad madura, quien recibió el informe y los detalles que pudiera mencionar.
Cuando ya pensaba en retirarse, la mujer lo invitó a presenciar una sesión de fotos que estaba en desarrollo en el segundo piso. Y aunque no le gustaba mucho la idea, la mujer insistió en que se quedara y que por una vez presenciara la belleza que promovía la agencia. Al final no pudo seguir negándose, así que accedió a seguirla hasta el estudio donde se llevaba a cabo la sesión.
Era una sala mediana, ambientada con colores claros, cámaras y luces ubicadas en puntos estratégicos. Unas chicas, asistentes al parecer, le ofrecieron un lugar al lado del fotógrafo principal. Tomó asiento y esperó a que los modelos se presentaran para la segunda ronda de la sesión.
Según los comentarios de los presentes, la primera parte había resultado un éxito y que esperaban con ansias la segunda ronda, manifestando su admiración por el modelo que debía presentarse a continuación.
Si bien no entendía del todo la forma de hablar de los miembros del staff; comprendía que esa persona debía ser buena en su trabajo, pero no lo pudo corroborar hasta cuando vio a los dos jóvenes que se presentarían. No pasaron más de diez minutos antes de ver como se ponían en medio del escenario y empezaron a posar frente a la cámara.
Vaya determinación mostraba el chico que había empezado a modelar sin compañía en ese momento. Minutos después logró reconocer al joven, quien resultó ser el mismo que había sorprendido en la biblioteca mientras dormía en un cubículo. Pero ahora lucía distinto a como lo vio en la tarde.
No era el maquillaje ni la ropa, lo que le hacía ver diferente… era la actitud que mostraba estando frente a la cámara.
Escuchó a la mayoría de las chicas presentes murmurando y suspirando por el castaño. Ese comportamiento no le agradó, pero decidió ignorarlo y continuó observando al chico, desde sus pies; subiendo por sus piernas, muy bien formadas; y la ropa que llevaba puesta, la cual dejaba muy poco a la imaginación. Su pecho pálido al descubierto, y sus ojos… en ellos se podía ver la sensualidad que intentaba transmitir, logrando su objetivo sin problemas.
Un par de fotos más, y una chica se sumó a la sesión. La modelo usaba un bello conjunto de encajes, el cual la hacía resaltar su figura.
Cualquier hombre habría quedado prendando ante un cuerpo como el de aquella mujer. Sin embargo, toda su atención estaba puesta en el castaño; quien cambiaba constantemente de posición, hasta que se acomodó sobre la chica en la cama que estaba en medio de la escenografía. Estando en esa pose, podía apreciar su cuerpo con mayor detalle.
Sin duda dejaba salir todo el deseo que un amante podía mostrar por una mujer. La forma de actuar de ambos, tan apasionada pero natural a la vez, lograba impresionar a todos los presentes.
Fue entonces que escuchó al fotógrafo pedirle al modelo que mirase a la cámara; y en ese preciso momento, sus ojos se encontraron. El joven le dedicó una mirada franca y ardiente, que le hizo estremecer.
Aunque no lo demostrara, un escalofrío recorrió su espalda cuando sintió el peso de la mirada del castaño. Como si supiera que no había sido casualidad… como si deliberadamente el modelo hubiese querido mirarlo por un segundo, antes de desviar sus ojos a la cámara.
La sesión terminó después de esa última captura al rostro del chico, y todos empezaron a moverse por el set; desarmando la escenografía y dejar el estudio listo para el siguiente montaje.
Con la sesión finalizada, no tenía nada más que hacer ahí; así que se levantó con clara intención de retirarse, pero fue detenido por el mismo fotógrafo, quien le hacía una seña con la mano.
-Tooru olvidó su bata ¿Puedes llevársela?- dijo el hombre mientras le entrega la prenda.
-Creo que se equivoca de persona, señor- dijo con toda calma- no soy parte del staff.
-Pero vas de salida ¿no?- cuestionó el hombre- el camerino de Tooru queda de camino a la escalera- insiste- tiene una estrella verde agua con el número 1 en la puerta.
Finalmente accedió a hacer el encargo, después de todo; solo se trataba de una bata.
Salió del set y caminó por el pasillo, pensando que se encontraría con ese chico que, en un solo día, había logrado captar su atención con aquellos cambios de actitud.
No iba a negarlo. Le despertaba curiosidad, y aunque no lo demostrara; esperaba poder verlo nuevamente.
Así fue como terminó frente a la puerta del camerino del castaño, esperando a que éste abriera y diera paso a su tercer encuentro… quién sabía si sería el último o no.
Ya lo averiguaría después.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Y bien, terminó el segundo capítulo. Nuevamente me disculpo por la tardanza al publicarlo (Hace muchas reverencias)
Ahora la historia sigue cuando ellos comienzan a interactuar, y también se viene la aparición de otros personajes.
Me disculpo ante cualquier falta ortográfica o en la redacción que se presente. Asumo que aún me falta por mejorar mi forma de escribir.
Espero que haya sido de su agrado, y gracias por leer hasta el final.
Matta ne.
