Hola, hola~!
¿Cómo están perras~?
Aquí les traigo el siguiente capítulo corregido, pa' disfrute de todos!
Recuerden que voy a paso tortuga.
Gracias a las linduras que me han dejado review.
Advertencia: Lemmon (o intento de ello), Lenguaje obsceno.
Disclamer: Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.
La historia le pertenece a mi drogadicta mente, no quiero que se la vuelen y la hagan pasar por suya.
~Dudas~
—Oye, teme, ¿de verdad no te habías percatado de que todo el grupo somos vampiros? — Cuestionaba el rubio aun sin creer lo que el azabache le había dicho.
—Ya te dije que no, todo el tiempo había convivido con humanos, claro en el turno vespertino, pero nunca había estado cerca de otros vampiros que no fuesen mis familiares. — Explico el joven acomodando sus lentes.
Si, aunque lo duden el apuesto Sasuke Uchiha, usaba lentes y no, no eran de fondo de botella, no lo hacían ver mal, al contrario lo hacían ver extremadamente sexy, y más cerebrito de lo que en realidad era.
—Pero es que, tú ¿nunca has usado tu olfato? — Ahora era la pelinegra la que cuestionaba.
—N-no, yo aún no tengo la transición. — Dijo el chico con pena.
—Entonces… Pffff!, virgen detectado. — Dijo el rubio y comenzó a reírse. Cosa que no le causo gracia al azabache.
— ¡N-Naruto! — Le llamo la atención, por ese comentario. —No te preocupes Sasuke, Naruto ni yo hemos pasado aun por la transición. — Dijo la chica sonriéndole.
—Vamos, vamos no te enojes teme, pero aun así debiste haberlo sentido, la presencia de nosotros es fría, porque vamos no estamos vivos, bueno algo así. — Dijo el rubio viendo al azabache que lo fulminaba con la mirada.
La clase se fue como el agua y no solo eso, era la primera vez que Sasuke no prestaba atención, realmente estaba muy cómodo hablando con aquellos dos vampiros, quienes estaban igual de inquietos que él, al tener a alguien más con la esperanza de que su majestad apareciera.
~0~
— ¿Dónde está? — Se escuchaba la voz de un hombre, misma que emanaba una sensación desagradable y de miedo.
—Aún no le encontramos. — Le contesto un chico de cabello gris y anteojos. —Lord Orochimaru, ¿en verdad cree que los ahora muertos reyes tuvieran un descendiente? — Cuestionó dejando en claro su des concertación.
— ¿Acaso dudas de mí? — Su pregunta era más una amenaza.
—Claro que no, Lord Orochimaru. — Contesto el chico bajando la mirada. —Pero… ¿cómo encontraremos a alguien cuyo nombre y apellido no conocemos? — Volvió a cuestionar.
~0~
—Veamos… ¡Aquí esta! — Dijo tomando un libro de la estantería. — ¿Qué diablos pasa aquí?, esto ya me está poniendo de malas. — Miro como los demás se le quedaban viendo raro, como si viesen aun monstro. — ¡Ash!, que se vayan a ver Galavisión. — Dijo en voz baja y se retiró a donde se encontraba la bibliotecaria.
Esta era una chica de cabellera roja y ojos que hacían juego con ella, unos lentes marrones que permitían ver sus lindos ojos. —Empiezo a creer que en cualquier momento comienzas a escribir una novela. — Dijo burlonamente mientras llenaba el formato para la salida de los libros —ya saben el maldito papeleo para sacar libros de la biblioteca—.
—Algo así. — Contesto en el mismo tono burlón.
Salió de la biblioteca y subió al auto en donde la esperaban sus dos mejores amigos, después de ello llego a casa y subió a su habitación.
No paso mucho para que alguien llamase a la puerta de su habitación. — ¿Puedo entrar?
— ¡Claro, Suigetsu! — Dijo sentándose en la cama.
—Hola. — Saludo como ya era costumbre de él, cada que le veía.
—Hola. — Recibió de respuesta.
— ¿No deberías haber ido hoy a clases? — Cuestiono la verle sin preocupación alguna.
—Sí, pero no me sentía muy bien. — Contesto agitando la mano restándole importancia a la situación.
—Sabrás, que para mañana tendrás muchos más deberes, ¿verdad? — Dijo alzando una ceja.
—Tendremos querido, tendremos. — Dijo recalcando el hecho de que ellos tampoco habían ido, después de todo, ellos eran un tanto vale grillo, en cuanto al primer día de clases se tratase. —Mañana estará muy movidita la noche, sabes, a veces me gustaría saber, ¿por qué siempre estoy en cursos vespertinos? — Pregunto mientras miraba el paisaje desde su ventana.
—Bueno, me parece raro que te lo preguntes, tú lo has visto, la noche es más divertida que el día. — Dijo con una sonrisa socarrona.
— ¡Cierto! — Contesto mientras en su rostro se dibujaba la misma sonrisa que poseía su amigo.
—Aunque… — Volvió a hablar el de ojos purpura. —Me gustaría tener una noche movidita, pero con la bibliotecaria, una noche de esas en las que sus gritos sean lo único que se oigan. — Dijo mientras hacía unos movimientos de cadera y ponía sus manos como si estuviese agarrando a alguien.
¡ZAZ!
Recibió un almohadazo directo a su cara. —Ni creas que dejare que le hagas algo, maldito pervertido, si tanto deseas follar ve a una casa de citas. — Propuso la chica, mientras sonreía ante el comentario de su amigo, si bien era muy enserio lo de no permitirle hacerle algo a la pelirroja, no podía evitar sonreír ante la idea de que su amigo fuese tan obvio en ciertas cosas.
~0~
—Siempre me eh cuestionado una cosa. — Dijo el rubio mientras los otros dos solo lo miraban dándole a entender que lo escuchaban. — ¿Por qué nunca supimos el nombre de sus majestades?, inclusive ahora, no sabemos si en verdad tuvieron un descendiente, de ser así no sabemos si es un chico o una chica. — Los otros dos entendían el punto de su compañero, era claro que cuando el chico se ponía serio podía ser muy observador.
—Bueno, que yo sepa el nombre de sus majestades nunca fue mencionado, porque no era necesario, su simple presencia, hacía que todos los vampiros obedecieran sin rechistar, es por eso que nunca se dijo el nombre de la familia real. — Dijo Hinata con su dedo índice en su labio inferior mirando al techo.
—Sí, pero… — El azabache hizo una pausa mirando intensamente un libro en sus manos. —El nombre de sus majestades o mejor dicho el apellido de ellos si debe conocerse, es decir debe haber algún libro en el que este escrito, de ser así… — Lo interrumpió el rubio.
—De ser así, puede que eso no nos ayude de mucho, si sus majestades tuviesen el descendiente, es probable que le hubiesen cambiado el apellido. — Dijo en un tono de fastidio.
—Puede que sea así, pero también cabe la posibilidad de que su apellido siga intacto, solo piénsalo, desde hace miles de años su apellido ha sido desconocido, no hay razón para pensar que algún vampiro en la actualidad lo conozca, por lo tanto, podrían haberle dejado con su apellido. — Finalizo acomodándose los anteojos de forma cool.
—Sí, es muy probable. — La pelinegra le dio el lado al azabache.
— ¡Bueno! — Grito enérgico el rubio. — ¡Es hora de poner manos a la obra y comenzar a investigar! — Finalizo y también se dio cuenta de que había alzado la voz en medio de la clase.
— ¡Naruto Uzumaki! — Hablo el Sensei. —Por lo que se ve usted, la señorita Hyuga y el joven Uchiha están muy… sociales, ¡perfecto! — Dijo fingiendo alegría. —Me harán una exposición para mañana sobre el autor Antoine De Saint-Exupery. — El profesor regreso a su libro y prosiguió con su clase.
—Verga. — Susurro el rubio arrastrando un poco el sonido de la "r" y tomando asiento, mirando a los otros dos que reían por debajo.
~0~
Las clases finalizaron y todos debían ir a sus casas. El azabache llego a su hogar la vieja pero acogedora mansión Uchiha.
—Estoy en casa. — Aviso el joven, mientras cerraba la puerta detrás de él.
—Joven Sasuke, bienvenido. —Dijo una mujer de edad que hacia una reverencia hacia el chico.
—Eradya. — Llamo sonriendo a la mujer. —Sabe que no debe hacer eso, es decir no soy superior ni nada por el estilo. — La señora por su parte le sonrío. — ¿Dónde se encuentra mi padre? — Pregunto el chico.
—Oh, bueno los señores… — Fue interrumpida por un fuerte grito.
— ¡Madre! — Grito el chico al reconocer la voz, iba decidido a ver qué ocurría pero fue detenido al escuchar otro grito.
— ¡Ah!, ¡Así, justo así! — Era la voz —jadeante— de su progenitora.
—Dios mío, ¿cuándo será el puto día que tengan sexo mientras yo esté en la escuela?, por lo que se ve o mejor dicho lo que se oye apenas comenzaron. — El joven tenía una venita hinchada en la frente y un sonrojo intenso en sus mejillas, no importaba cuanto tiempo pasara el chiquillo no se acostumbraría nunca a escuchar a sus padres haciéndolo.
—Joven. — Hablo la señora de antes. —El joven Itachi, no cenara…
Fue interrumpida por el azabache. —No ha llegado, eso es raro, pero bueno. — Dijo el chico resignado.
—Enseguida pondré la mesa. — Aviso la señora.
—Está bien. — El chico se dirigió hacia las escaleras para ir a su habitación y obviamente darse una ducha.
El chico iba caminando, sin preocupaciones en la mente, bueno solo una su Idol, pero conociéndola ella estaría bien. En fin que el joven apenas y prestaba atención a su alrededor hasta que.
— ¿Qué chingados? — Fue lo único que alcanzo a decir, ya que ahora era fulminado con la mirada de una chica, de cabellera negra como la noche y ojos color verde azulado.
Pero eso no era lo que le había perturbado, bueno, no es su totalidad, lo que estaba haciendo la chica era lo que le perturbaba. Y es que uno cree tener suficiente con escuchar a sus padres, como para que necesites ir con un psiquiatra urgentemente, y vamos que una cosa era escuchar y que la mente te hiciese jugarretas muy demenciales y otra muy distinta era ver a una chica desnuda siendo penetrada de manera casi inhumana —bueno quizás eso fuese porque no era humanos—.
Pero eso no era todo, ¡JODER!, habían cuartos en toda la casa.
¿Por qué chingados se ponían a follar en el che pasillo?, no, esa no era la pregunta, la pregunta era.
¿Por qué ese día?, no, mentira esa tampoco era la pregunta, la buena era.
¿Por qué en ese instante?, NO, nuevamente esa no era la maldita pregunta, la verdadera pregunta era
¿Por qué chingados no se habían metido al cuarto de Itachi?
¡Carajo!
Esa tampoco era la pregunta, no, ninguna de esas eran las preguntas que gobernaban en la mente del azabache. La verdadera, la auténtica, la real, enserio la pregunta o mejor dicho las preguntas, que le taladraban en la bendita cabeza eran.
¿Qué chingada madre le pasaba al mundo?
¿Es que acaso hoy era el día de coger a diestra y siniestra?
En serio, si había algo que el detestase de ser un vampiro era eso, que eran, seres… ¿sexosos?, bueno digamos que cuando les entraba la calentura les valía, no una, no dos, ni tres, sino 25 hectáreas de chingadisima madre en donde fuese y se ponían a hacerlo, claro que eso era cuando ya habían pasado por la transición, pero era perturbador, al menos para él que… hasta cierto punto era un "humano" —bueno, aun no tenía sus poderes y la idea de tener sexo le apenaba, vamos que él chiquillo era muy penoso, de hecho se llevaba bien con Hinata por que ambos eran penosos, unas criaturas muy tiernas, si vamos al caso—.
Era tonto, pero también era estúpido, él seguía ahí parado, viendo a los otros dos follar como si la vida dependiese de ello, y claro la chica seguía viéndolo asesinamente, por… ¿Por qué?, ella era la que estaba en ¡SU CASA!, en el pasillo de ¡SU CASA!, cogiendo con su hermano, un momento…¿qué pedo con Itachi?, él era, vamos su ejemplo a seguir, un vampiro educado, no altanero, responsable y si algo destacaba de él —y uso el verbo "descartar" en pasado, porque ahora se había ido a la mierda eso—, era que no caía ante esos deseos tan rápido, mínimamente buscaba un lugar más… ¿privado?, pero ahora se había metido eso por lo más profundo de su ser, pero regresando al tema principal, ¿por qué lo fulminaba?, debería ser al revés, él debería fulminarla, pero vamos que no podía no mientras lo gemidos de su madre, los gemidos de ella, los gruñidos de su padre y los de su hermano atacasen sus tímpanos, nadie podía concentrase en un momento así, el chico regreso por donde vino y…
¡Oh, Cielos!
Los sirvientes estaban en las mismas.
— ¡Me cago en el universo! — Dijo por debajo, mientras caminaba hacia la biblioteca donde vio a Eradya, la única sirvienta que no estaba cogiendo, de hecho era ella y su esposo el señor Jhon, los únicos que a pesar de que tuvieran ganas de despeinar a la cotorra no lo hacían en donde fuese, vamos que los señores conocían algo llamado respeto, en todas sus modalidades.
Entro a la biblioteca y fue hasta ese momento que reconoció a la chica que estaba fornicando con su hermano.
—Hana Misaki. — Dijo el chico abriendo los ojos tanto como sus parpados le permitiesen. —No, ma… — Dijo en susurro, pero no a completo la frase porque le interrumpieron.
—Joven, Sasuke. — Era Jhon. —La mesa ya está puesta.
—Jhon, lamento la molestia, pero… ¿podrían traérmela aquí por favor? — Él no era un chico caprichoso, pero… —Pura madre que me en camino fuera de aquí, no con todos ellos follando, ya demasiado trauma tengo con lo que vi, no me apetece ver más.
—No hay problema. — Dijo la mujer, llegando al lado de su marido. —En seguida la traeré. — Salió de la biblioteca junto con su esposo.
A Sasuke eso se le hacía tierno, realmente los vampiros y los humanos no tenían muchas diferencias, claro que salió de sus pensamientos en cuanto vio que Jhon le apretó una nalga a Eradya, cosa que hizo que Sasuke se cayera al más puro estilo anime, a pesar de ello la señora Eradya le dio un empujón —por no decir que el pobre hombre salió disparado por la ventana de la biblioteca— a su marido.
—Bien, aprovechando que estoy aquí buscare lo que pueda sobre la familia Real. — El chico comenzó a buscar por toda la biblioteca hasta dar con algunos libros viejos.
~0~
—Los vampiros, no son tan diferentes a los humanos, de hecho tienen las mismas tentaciones que los humanos, pero… Cabe destacar que hay un momento en donde los vampiros son completamente mortales, es decir pueden ser asesinados sin necesidad de una daga en el corazón o ser expuestos al sol, esta etapa es desde los 2 años de vida hasta los 18 años, edad en la que pasan por la transición, es decir cuando despierta su sed de sangre y son liberados sus poderes. — Hizo una pequeña pausa en su se sobó un poco el puente de su nariz y regreso a su lectura. —Durante el primer año de vida, el vampiro se alimenta únicamente de la sangre de su progenitora, al ser una criatura "inocente", no representa peligro para nadie, por lo tanto una cría de vampiro puede estar con crías de humanos sin riesgo alguno, cuando el infante alcanza los 2 años de edad entra en estado "Humano", durante este tiempo pude estar expuesto al sol y no ser afectado por ello, sin embargo en algunos casos el vampiro pierde posibilidad alguna de obtener sus poderes, quedando así como un impuro, sin importar si es vampiro de sangre pura, su derecho a llamarse puro es automáticamente eliminado y por ello se le prohíbe determinadamente formar alguna relación con un vampiro que si tenga sus poderes, a solo ser que se relacione con un vampiro impuro de ley es decir una cría de vampiro y un humano.
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—Para evitar ese riesgo, es recomendable no exponerse mucho al sol y menos cuando el tiempo de transición se acerca. —Bueno hasta cierto punto tienen un poco de lógica…Pero… esto no dice como reconocer a alguien de la realeza. — Dijo con un deje de tristeza. —Veamos, qué más puedo encontrar. — Continúo leyendo pero no era información que no conociera.
— ¿Qué haces? — Le pregunto una mujer de cabello rojo y ojos gris violeta.
—Ah, mamá. — Dijo el chico mirando a la mujer, realmente él ya estaba acostumbrado a la sigilosas llegadas de su madre. —Veras hoy conocí a Sasuke Uchiha. — Dijo el rubio si decir bien como lo había hecho.
Su madre lo conocía muy bien y si tenía que ser honesta, ella tenía la misma mentalidad que su hijo, ella también deseaba saber si en verdad había un descendiente de la familia real y de ser así deseaba que apareciera a tomar su legado.
—Ya veo, por favor no me digas que peleaste con él y que estás leyendo todo eso solo por tratar de ser mejor que él en conocimiento. — Le dijo la mujer con un tono de burla, el mismo tono que le dedicaba con una linda sonrisa, cosa que hacía que el rubio se sintiese como un tonto, pero no cualquier tonto, sino uno con una madre maravillosamente agradable.
—Claro que no mamá, él piensa igual que Hinata y nosotros, y no solo él sino toda su familia, todos deseamos que su majestad regrese, pero aún no sabemos si en verdad hay descendiente, y de ser que si lo haya, debemos encontrarle y mantenerle a salvo. — Dijo el rubio muy serio.
— ¿Mantenerle a salvo? — Esta vez era la voz de su padre la que se escuchaba. — ¿Salvarle de que? — Replicaba el hombre al no entender las palabras de su hijo.
—De lo que sea, que haiga provocado la muerte de sus majestades. — Repuso el rubio con una determinación que se reflejaba en sus ojos.
Sus padres, entendían bien que su pequeño tenía toda la razón pero aun así como podrían encontrarle sin saber el nombre, ni ellos tenían ese conocimiento, es más nadie de las familias Uzumaki o Namikaze sabia esa información, a solo ser…
~0~
—Bien, creo que con esto será suficiente. — Dijo cerrando su libreta. —No sé de qué tanto nos sirva esta información pero, espero que sea una pista. — Se levantó de la silla y se dirigió a los estantes a regresar los libro que había tomado de ellos, pero curiosamente un libro más llamo su atención. — ¿Y esto?, no recuerdo haber visto este libro antes. — Tomo el libro y noto que este estaba aún más gastado que el libro que anteriormente había leído, en la tapa del libro estaba escrito:
"Incantations And Spells
vampire
By ..."
— ¿Conjuros Y Hechizos?, ¿qué eso no lo hacen los hechiceros o brujos? — En otra situación hubiese pasado de largo ese libro pero algo le hio mantenerlo por más tiempo en sus manos. —Dice para vampiros... — Entrecerró un poco sus ojos. —Igual y aporta algo, pero ya tengo sueño, ya se, me lo llevare a la escuela a ver qué opinan. — Dicho eso tomo su libreta y se llevó consigo el libro a su habitación, debía dormir o caería sin duda alguna.
~0~
— ¡Ay, no! — Se escuchó una voz una tanto alarmada, pero claro que no se podía escuchar porque todos estaban coge que coge. —Ya cumplí los 18 y sigo sin tener la transición, pero ni Naruto ni Hinata han pasado por ella, así que todo está bien, ¿verdad? — Parecía loco hablando solo.
—Joven, hay veces en que la transición ocurre después de los 18 años, es decir a los 19, no se preocupe, ya vera que solo es cuestión de tiempo. — Le dijo la señora Eradya, quien había llegado con la cena, si la señora se tardó y no porque estuviera cogiendo como los demás, sino porque ella había notado que el Uchiha se puso a buscar libros, ella le dio tiempo a que buscase la información que el necesitase, clocó la comida en el escritorio en medio de la sala y se retiró.
—Cierto. — Se dijo así mismo. —No hay de que temer, además eso no era lo que estaba buscando, concéntrate Sasuke, concéntrate.
— ¿En qué? — Se escucharon dos voces una que él conocía muy bien y otra que le hizo confirmar lo que había estado pensando desde hace rato.
—Mierdirijilla. — Levantó la mirada para toparse con su hermano y la chica que hace rato había visto siendo follada por el Uchiha. —Ya valí. — Dijo para sí mismo.
Se acabo!
A Sasuki se le salio lo Ned Flanders XD
Cada Review es un día menos para la conti...
