Disclaimer

Los personajes pertenecen a S. Meyer y a Abbi Glines. La Trama es mía. Yo solo juego imaginando que Dankmar y Edward vendrán a cantarme a mi ventana.

Enjoy. ;D

Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez, Betas FFAD.

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Capítulo 1.


Donde los espíritus son menos

Vaya. Quien hubiera dicho que los aeropuertos eran más infestados de muertos que los cementerios. Esperaba que mi mamá no se diera cuenta de mi cara de espanto cada vez que creía que algún alma de estas sabía que podía verlos.

"Respira, mantén la regla de NO contacto visual y finge ser normal" repetí en mi cabeza una y otra vez.

-Ya está todo listo, bebé- Mi madre apareció de repente delante de mí. Si, mamá. Un susto justo cuando estoy viendo fantasmas por todos lados es justo lo que necesito.

-Gracias- sonreí hacia ella.

Mi madre. Ella era como una cabeza más baja que yo, y yo no era mucho más alta que el metro sesenta y ocho, así que era muy baja. Heredé mi piel pálida como un fantasma de ella. Sus ojos azules eran de bebe y su cabello castaño dorado era liso hasta la barbilla.

-¿Estas segura de esto, Bella?- su frente se arrugo con preocupación. Sabía que esto era duro para ella, el que yo me mudara con papá a un pueblo olvidado por la mano de Dios en el estado de Washington era una idea tan bizarra para ella tanto para mí. Pero lo hacía por ella. De alguna manera.

Ella había estado saliendo desde hace unos meses con un jugador de beisbol de las ligas menores llamado Phil Dywer. Y la razón por la cual aún no se habían comprometido era de alguna manera mi culpa. Phil viajaba mucho y mamá se tenía que quedar conmigo porque no creía que Servicios Sociales aprobara que una madre divorciada dejara a su hija de dieciséis años sola en su casa. Y yo notaba la tristeza que eso le provocaba, así que decidí que ir a vivir con mi papá en Forks la haría más feliz.

Y había una parte egoísta que lo hacía por mí. Si pensaba geográficamente el cementerio de Phoenix era muchooo más grande que Forks. Y eso quería decir que había menos almas que ver en Forks.

-Estoy segura, mamá. Además creó que a papá le vendría bien un poco de compañía- traté de hace la sonrisa que venía practicando desde hace unos meses para tratar de convencerla.

-Bien- suspiro derrotada- Pero sabes que si necesitas algo no dudes en llamarme no importa la hora que sea ¿Ok?

Oí el llamado de mi vuelo por los altavoces.

-Okay- bese su mejilla y la estreche fuertemente- Voy a extrañarte, ma.

-¡Oh, Bella!- sentí como sollozaba en mi hombre. Y yo como que tenía ganas de llorar también pero si lo hacía ella no me dejaría ir.

-Te amo, ma- me separe lentamente de ella cuando oí el segundo llamado-No olvides pasar por la ropa a la tintorería- sabía que eso la distraería.

Tome mi maleta de mano del suelo y avente un beso en su dirección antes de darme la vuelta y dirigirme hacia mi avión.

Forks. Genial.

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¡Pff! Me dolía mi trasero. Dos horas en avión y una más en avioneta te dejaban exhausta. Eso sin mencionar la hora que me quedaba por recorrer en el coche patrulla de mi padre.

Oh, sí. Mi padre era un poli.

Charles Swan. Más conocido como Charlie o Jefe Swan por todos. O papá en mi caso. Él era el jefe de Policía de Forks. Mi padre bien podía haber pasado por un policía del CSI, tenía el físico (gracias a que cada mañana se ejercitaba antes de ir a trabajar) su cabello castaño rojizo y un bigote de poli malo.

No me había dado cuenta que me había quedado pensativa en medio del camino del aeropuerto de Port angeles hasta que alguien choco conmigo.

-¡¿No ves por dónde vas?!- un tipo calvo y maloliente me gritó.

-¿Perdón?- me indigne. ¡Pero si él había chocado conmigo!

-Tendrás que dar una respuesta mejor que esa, niña- gruño tomándome fuertemente del brazo y fulminándome con sus oscuros ojos.

-Pero si yo no hice nada.

-¿A no?- me zarandeo fuertemente haciéndome soltar un quejido- Te voy a enseñar a…

-Yo que usted la soltaría- una mano masculina tomo fuertemente la del calvo.

-¡Vete muchacho!- apretó más su agarre en mi haciéndome jadear. Dolía mucho

-Señor- escupió la palabra. Lástima que no pudiera ver quien me estaba ayudando ya que estaba concentrada en no llorar- Suéltela. Ahora. Mismo.

El tono frío de su voz en vez de darme miedo como al calvo envió una corriente eléctrica a través de mí.

-Sí, claa- carraspeo. Su voz ahora sonaba temblorosa- Claro- Y con eso soltó mi brazo y salió corriendo.

Solté el aire que estaba conteniendo. Al fin. Tome mi brazo sobándome suavemente. Auch.

-¿Estás bien?

-¿Uh?- Levante mi mirada y en lo primero en lo que me fije fueron en un par de orbes de un azul profundo. Vaya, parecía de mi edad. Tenía cabello negro como la tinta y caía suavemente por su frente. Su barbilla cuadrada concordaba con su musculoso cuerpo que se pegaba estrechamente en su camiseta negra y sus jeans azules. Llevaba unas botas militares geniales.

-¿Pase la inspección?- Él sonreía divertido mostrando un hoyuelo en su barbilla. Juró que por un momento sus ojos brillaron como dos zafiros eléctricos pero paso tan rápido que no podía estar segura.

Biennn. Sonrojo corriendo mode on.

-Yo, no…digo sí ¡No!- Sacudí mi cabeza ¡Cielos! Hasta podía sentir el calor corriendo por mis orejas- Gracias- sonreí.

-No hay porque- sus ojos me examinaron de la misma manera que yo lo hice con él. Una onda de calor corrió a través de mí- Y has aprobada, por cierto.

Lo fulmine con la mirada. De repente me dieron ganas de borrar esa sonrisa de su cara de un beso... Puñetazo. ¡Pensé puñetazo!

Él sonrió como si supiera que estaba pensando y me guiño un ojo.

Él no podía saberlo, ¿cierto?

-Así que… ¿Cómo te llamas?-pregunte inocentemente.

Él levanto una de sus oscuras cejas y se cruzó de brazos –No puedo decírtelo. Aún no –sonrió juguetón.

Fue mi turno de levantar una ceja -¿Qué? ¿Tendrías que matarme si lo supiera? –Fruncí el ceño -¿Cómo que "Aún no"?

Él sonrió y se inclinó todo lo que pudo hacia mí. Mi corazón empezó a latir peligrosamente rápido ante la vista de sus ojos azules brillando. Sentí sus labios sobre mi oreja cuando susurro:

-Aún no –Sentí mi piel encenderse en llamas al sentir su frío aliento –Además, creo que te buscan- Se alejó de mí y miró por encima de mi hombro.

Voltee y seguí su mirada. Mi padre entraba por las puertas buscando a alguien con su mirada. Buscándome a mí. Me voltee para preguntarle a mi Héroe desconocido como sabía que era a mí a quien buscaba pero no pude ni siquiera abrir mi boca porque él ya no estaba.

Se había ido.

Y en su lugar solo veía almas.