Aquellos ojos verdes llevaban dando vueltas en mi cabeza desde hacía varias horas. Me era imposible sacarlos de mi mente, parecían haberse quedado grabados por fuego dentro de mi memoria. Afortunadamente parecía que mis amigas no se habían dado cuenta de ello. ¿pero de que se podían dar cuenta? ¡No había pasado nada! Solamente había sido un chico en motocicleta en la carretera. Había cientos, miles de ellos, lo mejor sería ignorar lo ocurrido.
-Me permite las llaves, por favor, señortita? – preguntó el Ballet parking sacándome de mis pensamientos, donde solo encontraba unos ojos verdes que me miraban intensamente erizando mi piel.
-Claro, aquí tienes – dije volviendo a la realidad mientras le daba una pequeña sonrisa de disculpa por haberlo ignorado antes.
Frente a nosotros, estaba el hotel que nuestros padres habían reservado con meces de anticipación. Un elegante hotel que parecía incluso una enorme torre por la gran cantidad de pisos que tenía. Al entrar al lobby sentí como mi mandibula caía al suelo. Todo estaba increíblemente brilloso y elegante. Una bella sala a mitad del lobby, el cual era realmente gigante, se encontraba con unos cuantos sillones que parecían ser los mas cómodos del mundo. Al fondo se podía ver una puerta de cristal abierta, dejando ver en su interior un bar desde donde salía música de jazz. Definitivamente tendría que ir una de estas noches.
-Bella, cierra la boca y ven – me llamó Ángela divertida mientras me hacía señas desde el area de recepción.
Una gran barra de cristal que llegaba hasta la altura del pecho separaba a los empleados de los huéspedes, y de fondo una bonita cascada montada en la pared de piedra. El sonido del agua cayendo por entre las rocas y el jazz creaban un ambiente completamente relajante. Cuando iba a preguntar que era lo que faltaba para que nos dieran las llaves de nuestra suite, Rose ya venía con tres pulseras de un rojo sangre. Nos dio una a cada una mientras ella se ponía la suya
-Son las que nos dan acceso a cualquier lugar, tienen unos imanes especiales, abren nuestra suite y las demás puertas, se podría decir que son las llaves –
-Bella! Al parecer aquí conocen lo despistada que eres – rió Angela
-no me parece gracioso – dije haciendo un mohín ocultando una traviesa sonrisa.
Subimos al asensor y rose pasó su muñeca sobre el escáner y de inmediato el numero 29 apareció en la pantalla. Mas rápido de lo que pensaba, ya estábamos frente a una elegante sala, era la suite que habíamos pedido, o mejor dicho, que Rose había exigido. Apenas nos miramos cuando ya habíamos salido corriendo cada una a una de las puertas que se encontraban ahí. todas queríamos la mejor habitación. Mis amigas se fueron por las primeras puertas sin embargo yo corrí hasta la ultima.
Frente a mi se encontraba una cama con doseles, todo decorado en colores claros. Bastante luminoso gracias al ventanar que estaba del lado derecho. Con una sonrisa abrí el ventanal para llevarme la grata sorpresa de que tenía un jacuzzi en la terraza con vista a la playa y la piscina.
-Me equivoqué! Es el baño – esa era la voz de Angela.
-Tengo un armario inmenso! – gritó rosalie
-Yo una maravillosa vista – reí y de inmediato ambas estaban a mi lado. Aun no comprendía como podían hacer eso. Parecía que se teletransportaban. ´´el poder del chisme´´ diría Rose. Sentí un golpe sobre mi hombro – Hey! – me quejé divertida
-Eso no solo es vista Isabella, es un jacuzzi! – dijo fingiendo molestia
-Detalles mas, detalles menos – le resté importancia.
Despues de una ligera pero muy divertida discusión sobre las habitaciones, logré quedarme con la que yo había ganado, para después aprovechar el tiempo restante para tomar una ducha. Cada una se fue a su habitación para hacer lo mismo. Faltaban dos horas para la fiesta, es decir, tres para que llegáramos y cuatro para terminar de arreglarnos. Lavé mi cabello con el shampoo de fresas que tanto me gustaba y busqué un vestido que fuera aprobado por Rose pero que tuviera la tela necesaria para cubrir mi cuerpo, nos decidimos por uno rosado. Me vestí y calcé unas zapatillas negras. Me maquillé un poco dejando olvidado el rubor, ese saldría natural en cualquier momento. Dejé mi cabello suelto y unas cuantas ondas se formaron al igual que siempre, pero me aseguré de darle un toque despeinado y casual.
Al salir de mi habitación encontré a mis amigas terminando de pintarse los labios gracias a el reflejo que daba el ventanal que ni siquiera había visto horas atrás Se encontraba justo frente a la sala. – todo listo? – pregunté para hacerme notar.
-un segundo! –
Rodé los ojos. Rose tenía que ser.
Media hora despues, nos encontrábamos intentando llegar al muelle principal de Miami, había una gran aglomeración de autos, tantos que incluso estuve tentada a decirle a mi rubia amiga que dejaramos su auto abandonado y camináramos quien sabe que tantas cuadras hasta el muelle. Pero Rose jamás dejaría solo a su bebé. Veía a los motociclistas pasar por entre los autos con una facilidad envidiable, y una pequeña parte de mí tenía la esperanza de ver ciertos ojos verdes. Pero eso era imposible, me había encontrado a ese chico hacía cientos de kilómetros, podía estar en cualquier lado del mundo, sería un milagro que estuviese en el mismo sitio que yo.
Entre gritos, peleas, insultos, y un intento de homicidio de Rosalie a un chico que se negaba a dejarnos pasar, logramos llegar hasta el muelle. Contra todo pronóstico, pudimos estacionar perfectamente el convertible y llegar sanas y salvas hasta la fiesta. El lugar estaba repleto de gente. Algunos parecían borrachos o incluso drogados, y en realidad no me extrañaría que fuera así.
La música resonaba fuertemente mientras todos bailaban y gritaban al DJ, creo haber visto un par de chicas en ropa interior, pero no estaba muy segura de eso. En cada rincón podías encontrarte a parejitas que se demostraban su amor como si estuvieran en un lugar completamente privado, entiéndase por que casi se violaban los unos a los otros. Había humo por todos lados, en cierta parte por los efectos especiales que el DJ llevaba, y por otro lado el humo del cigarro que comenzaba a marearme. Angela había desaparecido y Rose debía de estarse enrollando con cualquiera, lo cual me dejaba completamente sola.
Fui hasta la barra – Sex in the beach por favor – pedí amablemente al barman y este de inmediato me dio la bebida. Antes de llevarla a mis labios sentí un brazo rodear mi cintura
-Yo puedo dártelo si lo quieres – susurró un desconocido en mi oído. Al girarme pude ver a un chico rubio que parecía tener ya unas copas de mas encima
-No gracias, mi novio me espera – le di una sonrisa falsa y salí de ahí con el vaso en la mano. Era barra libre por lo tanto no tenía que preocuparme por pagarlo.
No me sentía con ánimos de fiesta, mi cabeza dolía horrores, y estaba segura que no tenía nada que ver con la música o el humo, sino que unos bonitos ojos verdes no dejaban de dar vueltas en mi cabeza a cada momento. Además, el idiota que había llegado a molestarme había sido lo ultimo que necesitaba. Tomé mi pequeña bolsa y comencé a caminar en sentido contrario a donde la música sonaba, alejándome cada vez mas del bullicio y acercándome a la oscuridad.
No supe cuanto tiempo había estado caminando ni que tan lejos me encontraba del muelle, solo sabía que mis pies ya no podían mas. Contrario a lo que se podía esperar, no tenía miedo de estar sola de noche en un lugar que no conocía. La música apenas y se escuchaba, las olas del mar creaban una suave melodía que parecía arrullarme, además, la luna estaba en todo su esplendor mostrándose mas grande que en mucho tiempo. O quizá era que nunca la había apreciado como era necesario, en forks apenas y se veía gracias a las nubes.
Me había quitado las zapatillas desde hacía mucho tiempo, era imposible caminar con ellas en la arena, así que mis pies jugaban descalzos con la arena. La luna, imponente sobre el cielo, iluminaba todo como si de una lámpara natural se tratara, el mar parecía ser de plata mientras que todo a mi alrededor reflejaba una ligera sombra sobre la arena. A unos cuantos metros podía ver una roca grande en la cual podría sentarme a descansar asi que corrí el ultimo tramo antes de sentarme. Dejé que la bolsa callera a mi lado mientras hundía mis pies entre la arena disfrutando de ese pequeño placer cerrando los ojos y recargándome un poco sobre mis brazos estirados hacia atrás hasta que sentí una luz tan fuerte que incluso llegaba a molestarme con los parpados cerrados. Un segundo después de abrir los ojos comprendí que se trataba de un faro. Después de un minuto volvió a iluminar mi rostro. Me encontraba tana aburrida que incluso comencé a contar para saber cada que tanto tiempo pasaba la luz sobre mi. 1,2,3,4,5… 56,57,58…90. Cada minuto y medio, o al menos eso decían mis cuentas. Di un ligero bostezo mirando a la luna.
She said i was seven and you were nine,
I looked at you like the stars that shined in the sky
The pretty lights
And our daddies just to joke about the two of us
Growing up and fall in love
And our mamas smiled
And rolled her eyes
And I said my, my my..
Canté sin molestarme en bajar la voz, no había nadie ahí, además de que sabía que cantaba muy bien, lo había heredado de mamá, y por algo iba a estudiar música. Amaba cantar, componer canciones y por supuesto, tocar la guitarra. Esa canción la había compuesto yo, trataba sobre jake y yo, pensando en un futuro junto a él. Eso sería genial.
Abrí los ojos de nuevo al sentir la luz sobre mis ojos una vez mas. Miré hacia ambos lados apreciando la inmensidad del mar, de nuevo la luz iluminó algo que me dejó sorprendia. Definitivamente comenzaba a alucinar. Vi claramente unos ojos verdes que me sorprendieron. De seguro me estoy volviendo loca. Pensé molesta. Tomé una roca y la lancé a donde creí haber visto aquellos ojos. Me enojaba no poder olvidarlos, era tan testaruda!
-Auch! –
Sentí mi piel erizarse, aquello no parecía ser producto de mi imaginación.
-Se puede saber por que tanta agresividad? – la luna lo iluminaba ahora que estaba frente a mi. Era el hombre mas guapo que había visto jamás. Un perfil perfecto, con una mirada fuerte y penetrante que me hacía erizar la piel aun mas. Su voz, tan sedosa y atrayente me hipnotizó y me quedé perdida en aquellas esmeraldas.
Gracias por sus Reviews! espero que los sigan mandando para saber si les gusta la historia :D
FannieCullen
