Esta historia pertenece a Little Joanna 21, yo solo la adapto y continuo, ya que ella la abandonó. Nada de lo que reconozcan es mio.


Había pasado un año de la guerra, pero aun así era imposible para todos los que la vivieron olvidar todo el dolor y sufrimiento, y como podían buscaban la manera de seguir adelante, con su vida, llena de una nueva paz y tranquilidad, tan añorada desde hacia tanto tiempo.

El mundo mágico se fue volviendo a la normalidad poco a poco. El Ministerio, el Callejón Diagon y Hogwarts se habían visto afectados materialmente, por lo la gran mayoría de la comunidad mágica se dedico a su reconstrucción, ya que eran centros vitales de la vida de los magos. Todo mago y bruja capacitado ayudó en las reconstrucciones, ya fuese de manera económica, o como mano de obra.

Los Malfoy, que buscaban redimirse de todo su oscuro pasado, ayudaron económicamente, aun así el apellido Malfoy continuo manchado. Tanto Lucius, como Narcisa y Draco quedaron en libertad, porque Harry Potter en persona testificó a su favor, por los últimos acontecimientos de la guerra. Aun así perdieron la confianza del Ministerio y el gran prestigio que tenían entre los magos. Que quedasen en libertad no hizo que cambiasen realmente de opinión respecto a los muggles y a los nacidos de muggles, pero a partir de ese momento intentaron llevar una vida más privada y ayudaron en lo que pudieron, aunque según el Señor Weasley, lo hicieron para limpiar su imagen.

Los Weasley, aun con la gran pérdida de uno de los gemelos, Fred, intentaron seguir adelante, porque no creyeron que Fred les permitiese estar tristes, aquella idea era impensable, el bromista y jovial Fred, nunca fuese querido que estuviesen tristes, por lo que aunque en los primeros meses, nadie hablaba en la Madriguera, solo unas cuantas palabras necesarias para la convivencia, comenzaron a salir a poco a poco de esa burbuja, centrándose en diferentes cosas, volviendo a la normalidad.

Arthur, el patriarca de la familia, fue ascendido y trasladado al departamento de leyes mágicas, donde se creó la Oficina Pro-Muggle. Un departamento que trataba todo tipo de asuntos relacionados con los muggles, donde se incluía el viejo departamento del señor Weasley, la creación de leyes mágicas para defender a los muggles y otros asuntos. Un gran número de magos, apoyaron estas nuevas leyes, haciendo que la cultura muggle se acercase más a la mágica, y estuviesen más seguros, ante posibles nuevos ataques.

Molly Weasley se trasladó a Hogwarts para ayudar a la reconstrucción del edificio, donde trabajó bajo el mando de Minerva McGonagall, la cual se convirtió en la nueva directora de Hogwarts. Sin lugar a dudas, Hogwarts fue la casa de todos los magos que pasaron por ello, por lo que el número de voluntarios para su reconstrucción, fue inmenso, haciendo que pudiese estar totalmente listo para abrir el siguiente 1 de setiembre.

Bill y Fleur, estuvieron en la Madriguera durante un tiempo, demostrándole el apoyo a su familia, y después decidieron hacer un viaje a Francia, por insistencia de los señores Delacour. Las noticias de la guerra habían llegado hasta Francia, por lo que los padres de la joven, estuvieron muy preocupados mientras su hija luchaba en aquella guerra, por lo que cuando se acabo, solo deseaban volver a verla.

Cuando volvieron a Inglaterra retomaron sus cargos y ayudaron a la reconstrucción del Callejón Diagon, ya que ellos mismos trabajaban allí, por lo que era mucho más fácil compaginar la ayuda con el trabajo.

Rápidamente las buenas noticias llegaron a la familia Weasley-Delacour, ya que Fleur esperaba un bebe. Una bella niña a la que llamaron Victorie, nació el dos de mayo, dándoles una gran alegría a la familia y a los amigos.

Charlie después de la guerra estuvo en la Madriguera, junto su familia, cuidándolos, y cuando esta comenzó a volver a una normalidad aparente, decidió volver a Rumania con los dragones, no sin antes mimar a su pequeña sobrinita.

Percy, también, volvió a la Madriguera, donde se pasó gran parte de los primeros días disculpándose por sus errores del pasado. El volver a la Madriguera supuso para Molly y Percy una gran y nueva relación, y perduro por los años. La relación de Percy con su padre también mejoró notoriamente, y aunque siguió siendo centro de burlas, la relación con sus hermanos también mejoró.

De toda la familia Weasley quien peor llevó la muerte de Fred, fue George. El gemelo superviviente. George había pasado toda su vida junto a Fred, incluso antes de nacer, eran más que hermanos, eran amigos, eran inseparables, eran gemelos. Pero parecía, que alguien los había conseguido separar, la muerte. George se pasaba las horas, días y meses en su vieja habitación en la Madriguera, sin salir y casi sin comer. Por lo que la familia Weasley decidió seguir adelante, y ayudarlo en todo, para no perder a los dos.

Molly se llevaba a George a la reconstrucción de Hogwarts, pero lo único que hacia este era deambular sin una dirección en concreto, recordando todas las aventuras que había vivido junto a Fred en aquel fantástico castillo. Sus hermanos abrieron Sortilegios Weasley con la esperanza de la que tienda animase a George, pero este no se animo, no era capaz de inventar ninguna broma nueva. Y Ginny jugaba con él a Quidditch. Pero nada parecía animar a George.

Hasta que un día se levantó, no alegre y contento, pero si mucho más animado que antes y fue a Hogwarts con Molly, donde ayudó en la reconstrucción de los pasillos, corredizos y aulas secretas, que tanto él como Fred conocían a la perfección. ¿Qué diría Fred si no las reconstruían? ¿Qué harían los siguientes infractores de normas, si no era descubrir los secretos de Hogwarts? Alguien tenía que hacerlo, ¿y quién mejor que George?

Nadie supo nunca que paso esa noche, pero a partir de ese día George fue saliendo de la tristeza y comenzó a volver a vivir. Las bromas volvieron a la vida de George, las sonrisas, y las ganas de continuar hacia delante. Y para desgracia del profesorado de Hogwarts, la tienda continuó teniendo un gran éxito, e incluso abrió una sucursal en Hogsmeade.

El héroe de guerra, Harry Potter, seguramente fue quien más capital económico puso en la reconstrucción del mundo mágico, contando también que fue voluntario y se esforzó hasta límites insospechables. Y es que Harry se sentía culpable, él no había destruido nada de aquello en persona, exceptuando Gringotts, por lo que hizo todo lo que pudo por ayudar. Cuando todo estuvo más o menos en orden y encaminado, Harry se fue de viaje junto a su novia Ginny Weasley, para así poder escapar de la gente, ya que era más famoso que antes, y disfrutar de su recuperada relación en tranquilidad. Después se alistó a la escuela de aurores. Y Ginny, por su parte, volvió a Hogwarts donde curso su séptimo año y fue fichada como suplente en las Arpías de Holyhead.

Los inseparables amigos de Harry, Ron y Hermione se hicieron oficialmente novios, y Ron comenzó la escuela de auror con Harry, la cual dejó para ir a trabajar junto a su hermano George a la tienda de Sortilegios Weasley cuando este la volvió a abrir oficialmente. Aunque Ron había soñado con ser auror, se dio cuenta que había tenido suficiente con la guerra, y que lo que necesitaba realmente era estar con la familia y hacer reír.

Nada más acabar la guerra Hermione se fue junto con Ron a Australia para deshacer el hechizo de sus padres, los cuales lloraron durante días por el valor de su hija y el peligro que había corrido. Días después volvieron a Inglaterra, e hicieron prometer a Hermione que los iba a involucrar más en su vida, por tanto en el mundo mágico, aunque los pobres no estaban preparados para ver todos los "cachivaches" que había en la Madriguera.

Cuando las clases se reanudaron en Hogwarts Hermione volvió para cursar su séptimo curso, y aunque echo de menos a Harry y Ron, se alegró de pasar un curso, medianamente tranquilo, junto a Luna, Ginny y Neville, el cual también había decidido volver a Hogwarts.

La mayoría de supervivientes había pasado ese año en mejor o peores condiciones, pero siempre intentando seguir adelante y con una sonrisa. Pero no todos habían superado las perdidas, un ejemplo de ello era Tonks, la cual después de perder a su padre y a su marido en la guerra, era incapaz de seguir adelante. Tonks llevaba sin trabajar des de que se había refugiado en la guerra, no comía casi nada, aunque Andrómeda, su madre, no paraba de insistir en ello.

La joven no tenía ningún de descanso, ni siquiera, raramente, cuando conciliaba el sueño, ya que durante sus sueños veía una y otra vez morir a su marido, a pocos metros de donde estaba ella, sin poder hacer nada, sin poder decirle adiós.

Estar con Teddy era su única vía de escape del sufrimiento, su única razón para seguir adelante, para no acabar con su vida. Se pasaba horas y horas jugando con su pequeño, aunque este solo era un bebe y prefería dormir o comer.

Aun y estas pequeñas alegrías Tonks era incapaz de usar sus poderes de metamorfomaga, por lo que lucía con el pelo largo y moreno, que le llegaba por debajo de su pecho, dándole un aspecto de ahogada. Su piel era blanca, casi transparente, ya que hacía meses que no salía de casa de su madre, donde se había trasladado. Y siempre lucia unas ojeras en su pálida cara.

Había pasado más de un año, desde la batalla de Hogwarts, como se conoció desde entonces, y la guerra parecía solo un viejo recuerdo. Molly, que sabía lo que era perder a un ser amado, y que siempre había sentido debilidad por la joven y torpe Tonks, no podía más que preocuparse por el estado de su amiga. Ante esto decidió prepararle una cena muy especial a Tonks, donde invitaría a sus seres queridos para demostrarle que todo el mundo la apoyaba, la quería y la ayudarían a salir adelante.

Y justo de eso es de lo que estaban hablando Harry, Ron, Hermione y Ginny en la casa que habían compartido los chicos, mientras ellas estaban cursando su último curso en Hogwarts. Aunque Harry había heredado Grimmauld Place, no había tenido tiempo de intentar remodelarla, y se veía incapaz de vivir en ella en el estado en que estaba, sin olvidar, que esa casa era demasiado grande para él y Ron solos. Por eso habían alquilado un piso muggle, cerca del Ministerio y del Callejón Diagon.

- Se que duele, pero no puede estar así para siempre- Ginny pensaba en su hermano Fred, por lo que se le escapó una lagrima. Ginny sabía que nunca lo olvidaría, pero no podía llorarle eternamente.

- Te entiendo Ginny, pero no todo el mundo asume la muerte de la misma manera-le dijo su amiga, Hermione. La verdad es que había estado leyendo libros sobre psicología muggle, para ayudarse y ayudar a los otros con las perdidas, lo que fue de gran ayuda, pero aun así no sabía cómo terminar de ayudar a su amiga.

- Tiene que haber algo que podamos hacer por ella, ¿no creen?-comentó Ron- No había una poción para ser feliz, bueno ya sé que no es para hacer feliz, pero ya me entendéis, esa para que no esté tan triste-Ron no estaba muy convencido, ni que Hermione, la mujer más lista que conocía, pudiese entender que quería decir, pero a él le sonaba aquello que decía.

- Tío, no se cual dices, pero aun así creo que lo mejor es que sufra, no vamos a estar dándole poción todo el día para que viva sin sus verdaderos sentimientos-dijo Harry después de un silencio entre los chicos

- Estoy con Harry, pero hay una poción que si podríamos hacer-comenzó a explicar Hermione- no es sencilla, pero creo que sabría hacerla, además si se lo explicamos no le dolerá tanto y además…

- Hermione, ¿vas a decirnos de que se trata?-interrumpió Ginny a Hermione sonriendo, su amiga nunca cambiaria, ni fuera del colegio. Y daba gracias por ello, a veces esas pequeñas cosas eran las que más se agradecían.

- Vale, de acuerdo-admitió Hermione- se trata de Suero del recuerdo y consiste en poder vivir otra vez un recuerdo, aunque se puede modificar, un poco. Creo que si Tonks se puede despedir correctamente de sus seres queridos será capaz de seguir adelante, ¿no creen?

- Me parece buena idea, podríamos probarlo- dijo Ginny emocionada- ¿Crees que la podríamos tener a tiempo para la cena que le está preparando mamá?

- Si tenemos los ingredientes sí, es difícil de elaborar, pero solo se necesita tres días para ello, y la cena es la semana que viene, ¿no?

- Si-dijo Ron- y hablando de cena, creo que ya es hora de cenar- Todos se rieron, aquello tampoco iba a cambiar.

Al día siguiente Hermione y Ginny, las cuales aun no trabajaban, fueron a buscar a Harry al Ministerio, y después se pasaron por Sortilegios Weasley para buscar a Ron. Después se dirigieron a comprar todo lo necesario para preparar el Suero del recuerdo. También decidieron pasar el resto de día viendo las tiendas, como Artículos de Calidad para Quidditch, lugar del que Hermione quiso salir, nada más poner un pie dentro, o Flourish y Blotts.

Las obras en el Callejón Diagon habían sido rápidas, ya que muchos comerciantes estaban deseosos de volver a abrir sus tiendas, y por otra parte, porque el mundo mágico necesitaba todas aquellas tiendas, como Olivander que abrió inmediatamente para recibir a los nuevos magos y brujas que esperaban ansiosos sus varitas.

Incluso las obras de Gringotts terminaron mucho antes de lo esperado, aunque se rumoreaba que había sido gracias a una gran donación hecha por un joven héroe de la guerra que se sentía culpable por los destrozos.

Pasados dos días la poción estaba casi terminada, ya que les faltaba, entre otros, dos ingredientes importantes: un mechón de pelo del mago o bruja a quien pertenecía el recuerdo, en ese caso a Tonks y algo del recuerdo al que quería ir. Por lo que los chicos necesitaban explicarle el plan a Tonks, así que decidieron ir a casa de la madre de Andrómeda, donde la joven se alojaba.

- Hola buenos días Andrómeda-saludó Harry a la mujer cuando esta abrió la puerta.

Andrómeda y Harry habían mejorado su relación, ya que Harry no podía evitar pasarse, como mínimo dos veces por semana para ver a su pequeño ahijado, Teddy. Ron también había pasado algunas veces por allí, acompañando a Harry. Pero las chicas, que no habían visto a Andrómeda desde hacia tiempo no pudieron evitar pensar que la mujer parecía mucho más mayor. No era algo que se pudiese decir concretamente, ya que no lucia ni más canas ni más arrugas, si no que era algo en su forma de ser.

- Buenos días chicos-dijo Andrómeda sonriente, porque había cogido un gran aprecio a los jóvenes, ya que estaban muy atentos de su nieto y su hija- Pasad, lo siento por el desorden-Los chicos se rieron mentalmente, si aquello era desorden, Andrómeda le daría un ataque si viese el piso de los chicos.

-Muchas gracias-dijo Hermione entrando la ultima-¿Esta Nymphadora?

- Si, pero estaba duchándose, si queréis esperarla en la sala de estar-contestó Andrómeda, mientras les guiaba por la casa

Los chicos esperaron en la sala de estar durante unos veinte minutos, en los que Andrómeda les sirvió te y pastas, de las cuales Ron se comió más de la mitad, mientras jugaban con el pequeño Teddy que ya tenía un año, y comenzaba a corretear por toda la casa.

- Mamá…-comenzó Tonks, pero al ver que tenían visita dejó la frase a medias- Hola- dijo esbozando una pequeña sonrisa, la verdad es que aquellos chicos se habían portado muy bien con ella.

- Hola- dijo Ginny primero y los demás le siguieron en los saludos. Cuando se saludaron, y después de unas cuantas preguntas de cortesía, Hermione preguntó:

- ¿Podríamos hablar contigo a solas?

- Emm… si claro, vamos al despacho-dijo Tonks dirigiéndose hacia la segunda planta, sin saber que querían con tanto secreto.

Tonks les llevó a un pequeño despacho formado por una mesa, donde se sentó Tonks, y unas estanterías repletas de libros, tanto mágico como muggles, ya que a su padre le encantaba leer. Había también una gran cantidad de fotos en la pared de enfrente del escritorio. Una vez que entraron todos Tonks intentó hacer aparecer unas sillas para que se acomodasen los chicos, pero no pudo, lo que hizo que rompiese a llorar. En los últimos días su magia estaba fallando, y cualquier cosa, la llevaba al llanto.

- Últimamente no hago nada del derecho, ¿cómo voy a ser una buena madre si soy incapaz de hacer aparecer unas estúpidas sillas?-dijo Tonks como disculpa, sin poder evitar rebelar uno de sus miedos.

- No te preocupes, eso es porque estas triste, pero ya verás como todo se soluciona-dijo Ginny mientras la abrazaba. Rápidamente Hermione se unió al abrazo mientras que los chicos miraban incómodos la escena, ya que aunque querían a Tonks, no eran muy dados a demostrar lo que sentían.

- Solo concéntrate y aparecerán aquí las sillas-dijo Hermione sonriendo cuando se separaron del abrazo.

- Claro, yo puedo-dijo Tonks respiro hondo y lo volvió a intentar.

Tonks cerró los ojos para realizar el hechizo, y cuando los abrió allí estaban cuatro sillas, lo que hizo que la maga sonriese. Los otros cuatro chicos, al igual que Tonks sonrieron y se dispusieron a sentarse. Pero antes de que se diesen cuenta Ron estaba en el suelo, puesto que su silla solo tenía tres patas y se había desequilibrado, haciendo que se cállese al suelo.

- Lo siento Ron-dijo apenada Tonks, mientras le ayudaba a levantarse- ¿como estas?

- Bien, bien-dijo el chico sonriendo a la vez que arreglaba la silla, puesto que no quería entristecer más a la joven, diciéndole que si se había hecho daño.

Harry, Ginny y Hermione miraron disimuladamente sus sillas, y se sentaron con cuidado, por suerte, estaban perfectas, e incluso eran bastante cómodas. Cuando los cuatro chicos estuvieron sentados en las sillas, Tonks se apoyó contra el escritorio, mirando a los chicos.

- Y bien, ¿Qué sucede?-preguntó Tonks mirando a Hermione, que era quien había dicho de hablar a solas- ¿Han encontrado algún mortifago?

Aquella pregunta tenía mucho sentido, ya que muchos mortífagos huyeron cuando vieron que su señor moría, por lo que los aurores estaban muy ocupados rastreándolos. De vez en cuando salía en el Profeta que habían atrapado alguno, o que habían atacado algún lugar muggle, pero todo muy aislado y controlado.

- Nada que preocuparse-Harry sonrió- Estamos llenos de trabajo, incluso los de la academia, pero nada preocupante, por suerte.

- Lo que queremos decirte, es que hemos pensado algo, para que no estés tan… triste-Hermione intentó ser lo más delicada en sus palabras. Tonks asintió con la cabeza- Hay una poción, el Suero del recuerdo, que te hará estar dentro a un recuerdo, pero podrás modificarlo, es como si usas un pensadero, pero siendo capaz de modificarlo. Hemos pensado que así podrás despedirte de tus seres queridos.

Tonks se quedó en silencio, mirando a los chicos, intentando asimilar lo que querían decirle. Le brindaban la oportunidad de volver a ver a su padre, y decirle que siempre fue un gran padre, que le encantaba cuando le leía cuentos, y volver a ver a Remus, volver a besarle, y abrazarle, a sentirse segura.

Los chicos, por su parte, se quedaron en silencio esperando la reacción de la chica, lo que no esperaban es que saltase hacia ellos para abrazarles, haciendo que Ron, que era el que estaba justo enfrente de ella volviese a caerse al suelo. Pero nada de aquello importo, porque Tonks estaba sonriendo de verdad, parecía feliz, algo que no habían visto en ella hacía tiempo.

- Ahora no tenemos aquí la poción, pero mañana es la comida en casa-Ginny se refería a la comida en la Madriguera que había preparado la señora Weasley- así que la llevaremos allí, por lo que será mejor que vengas un poco antes, para terminar de prepararla, y que puedas ver el recuerdo que quieras. A mi madre no le importará. Y es importante que traigas algo del recuerdo que quieres ver.

Como acordaron al día siguiente Tonks se presentó en la Madriguera antes de la hora de comer, con uno de los ingredientes de la poción, algo del recuerdo que quería volver a ver, concretamente era una vieja túnica escolar de Remus, la cual se la había prestado después de la primera noche que pasaron juntos. Quería recordar los brazos de Remus a su alrededor, como él sonreía aquella noche y como se habían despertado aquella mañana, abrazados, sin importar nada más que lo que había entre aquellas cuatro paredes.

- Hola querida-saludó la señora Weasley cuando le abrió la puerta- Los chicos ya han llegado, y me han contado todo, espero que esto te haga feliz, y después comeremos, tu plato va a ser doble, ¡sé bien yo que lo necesitas!

- Hola Molly-dijo como respuesta Tonks. La verdad es que todo el mundo le decía que tenía que comer más, quizás no fuese problema de Molly, solo, pero en aquel momento la joven no tenía la cabeza para eso. Solo deseaba ver el recuerdo.

- ¡Tonks!-chilló Ginny cuando salió al comedor- Pasa por aquí, lo tenemos todo a punto.

La joven Weasley cogió de la mano a Tonks y la llevo hasta una sala contigua en el comedor, con sofás y una pequeña mesa de café, la cual estaba retirada a una pared, ya que en medio de la sala había un caldero burbujeante con una pequeña mesa con ingredientes, y una acalorada y despeinada Hermione.

-Hola Tonks. La poción casi esta, solo falta que pongas unos cuantos cabellos, y el objeto del recuerdo-informó Hermione- Mejor te dejamos sola, cuando estés, llámanos, ya que tengo que poner los últimos ingredientes. Ahora vamos a buscar a los chicos que está jugando a Quidditch, al menos Ginny, que es más considerada se ha quedado haciéndome compañía.

Como le indicó Hermione, Tonks puso unos cuantos cabellos suyos en la poción y después introdujo la túnica de Remus. Una vez que todo estuvo dentro del caldero, se acercó a mirar la poción, que tenía extrañamente un color parecido a su anterior color rosa de pelo. Cuando se separó del caldero, tiró dos botes que estaban en la mesa de al lado, haciendo que se esparciese su contenido por el suelo. Tonks lo recogió rápidamente sin fijarse que hierba en que bote y lo volvió a dejar todo como estaba.

Antes de ir a buscar a las chicas, Tonks tocó el anillo de casada, hacía meses que lo llevaba en una cadena atada al cuello, ya que había perdido tanto peso que le iba muy grande. También llevaba una foto de Teddy, Remus y ella, para recordar que algún día fue feliz.

Tonks se dirigió hasta la explanada donde los Weasley jugaban a Quidditch para encontrarse con Hermione, que la acompaño a dentro otra vez.

- Perfecto-dijo Hermione cuando entro y vio que la poción estaba como decía el libro- ahora solo falta una pizca de esto-dijo levantando, distraídamente, uno de los frascos que había tirado Tonks.

- ¿Y ahora que pasará?

- Te tomarás esto y será como si te durmieses, entonces revivirás el recuerdo y cuando este se terminé, despertaras-dijo Hermione mirando a Tonks mientras introducía en la poción las hierbas- Ahora solo queda esperar diez minutos. Vamos fuera con los demás.

- Vale-dijo Tonks siguiendo a Hermione hacia el comedor, donde estaban los demás. Todos lucían cansados y hambrientos por jugar a Quidditch. Tonks saludó a os hermanos Weasley, todos presentes, a Fleur y a Harry.

Cuando terminó de saludarles, ya habían pasado los diez minutos, por lo que Tonks, acompañada por Harry y Ron, y los gritos de Molly sobre que están ensuciando todo, se dirigieron de nuevo hacia la poción. Los chicos acompañaban a Tonks por si esta surgía efecto muy rápido y se caía al suelo.

Tonks cogió un vaso que había en la mesa preparado, movió la poción y se puso un poco. Respiró hondo, pensó en Remus y se despidió de los chicos:

- Hasta ahora, y si ven que no despierto para cuando este la mesa lista y Molly me va a matar despiértenme-dijo más animada que de costumbre.

- Por supuesto-asintieron Harry y Ron- Pero cuantos antes te la tomes antes te despertarás, aunque quizás los gritos de mi madre lo hacen antes.

Tonks sonrió y se llevó el vaso a los labios, la poción tenía un olor dulzón, aunque extrañamente al beberla era amarga y le picaba en la garganta, aun así se bebió todo el vaso, esperando que fuese suficiente.

Harry y Ron se encontraban a los lados de la chica, esperando para acompañarla hasta el sofá, o bien cogerla si la poción surgía efecto rápidamente. Esto no podían saberlo, ya que dependía de la persona, como bien les había dicho Hermione. Lo que no esperaban es que la chica desapareciese dejando solo tras de sí el vaso.


Y hasta aquí el primer capítulo! A los nuevos lectores: HOLA! Y a los que ya seguían la historia, por supuesto también un saludo, y espero que os gusten los cambios.

En este capítulo ha habido principalmente un cambio, nunca entendí porque se mencionaba que Molly había preparado una comida, si nunca más hablaban de ella, así que he cambiado el lugar donde sucede lo de la poción, haciendo que se correlacione con lo que dicen al principio el grupo sobre la comida en la Madriguera. A parte de eso todo sigue más o menos igual.

Subiré el siguiente como muy tarde la semana que viene, mismo día, misma hora, a menos que me pidan que lo suba antes en la gran cantidad de reviews que vais a escribir. Sé que es una historia ya leída, pero se agradecen igualmente los reviews, guiño, guiño.

Los reviews los contestaré por privado, a menos que muchos comentéis lo mismo, entonces haré una aclaración al final o principio del capítulo. Y los que no tengan cuenta y escriban un review, tendrán su contestación al final del capítulo.

Un beso de Sml16, nos leemos en los reviews!