CAPITULO 2: POINTS OF AUTHORITY.
I can't sleep,
Everything I ever knew
Is a lie, without you
I can't breathe
When my heart is broken in two
You're not gone
But you're not here
Cause we can try to end this wars
I know that we can make it right
I don't wanna fight no more
I forgot what we were fighting for
And as lonely as it's my heart
Don't let me be apart from you.
Lo amaba. Claro que aún lo amaba.
Draco era todo lo que quería en el mundo, pero ella no era de piedra y ya no soportaba el tono que había tomado la relación. No soportaba a Narcisa, no soportaba el mundo en el que Draco permanecía; era aterrador para si misma tener que comportarse como alguien que no era, para poder ser presentada como la novia del hombre que amaba.
El problema era que sentía que no podía vivir sin él. Llevaba una semana llorando, pensando y divagando por él, porque había sido lo suficientemente imbécil y orgullosos como para no darse cuenta lo que le sucedía, y sentía. Parecía no conocerla.
De verdad que lo extrañaba.
Extrañaba como la miraba, como la besaba y la tomaba de la mano…. Extrañaba como le acariciaba la mejilla para tranquilizarla si se hallaba nerviosa.
Deseaba ser estrechada en esos brazos fuertes de nuevo. Deseaba que la abrazara mientras volaban en la escoba, porque él sabía el pánico que le daba volar.
Quería volver a escuchar sus historias, acostada en sus piernas, como si fuera una niña.
¿Por qué había tenido que discutir con él? Si no quería apartarse… ¿Por qué la había hecho?
I don't wanna feel
The way that I do
I just wanna be
Right here with you
I don't wanna see
See us apart
I just wanna say
Straight from my heart
I MISS YOU…
Tres golpes sonaron en la puerta de su habitación. Aunque no quería ver a nadie, sabía que Althea estaba muy preocupada por ella. De todas formas, era Althea quien estaba enterada de su relación desde que ésta se tornara en algo ineludible, el último año en Hogwarts. Golpeó de nuevo y Hermione se levantó de la cama para abrir. Afortunadamente para ella, Harry se hallaba de viaje visitando a Ron en Egipto.
- Hola Althea…- Althea ya era bonita cuando la conoció, peor el matrimonio con su amigo le había sentado muy bien.
- Sabes que es una suerte que Harry no esté, ¿Cierto?- Preguntó ella entrando en la habitación con una bandeja de té y pastelillos.
- Gracias por permitirme estar aquí mientras decido qué hacer…
- Si quieres un consejo de alguien que los ha soportado y conocido por cinco años, pienso que deberías volver con él…- Se sentaron en la cama y Althea sirvió el té para ambas. Su rostro estaba preocupado por algo.
- ¿Sucede algo?
- Draco llamó hace unos minutos, Hermione, yo lo conozco desde que era un niño… y nunca lo había oído tan mal… me preguntó si estabas aquí, y que si estabas que te dijera que te pedía perdón por lo que pudiera haberte hecho… aunque no tuviera idea de lo que era…
- No puedo ser la señora Malfoy… no me siento capaz de hacerlo…. Lo amo Althea, más que a mi vida, lo extraño y quiero estar con él, pero no puedo ser quien no soy por que él es un importante hombre en el mundo mágico… no me parece justo…
- Entonces no lo amas tanto como dices Hermione….- La voz de Althea era ahora una fría réplica.- Estás siendo egoísta al pensar solo en tu bienestar cuando Draco está en tu casa, a punto de morir de pena moral porque no sabe qué fue lo que te hizo. Explícale todo… si fue capaz de enfrentarse a su familia por ti, entonces encontrará una solución para esto….
- Yo… Yo…
- Y… no eres la única que ha tenido que arriesgar todo en su vida por lo que ama, recuerda con quién me casé, ¿no? El Niño Que Vivió…- Esbozó una enigmática sonrisa y salió de la habitación sin decir nada más. Cerró la puerta con mucho cuidado y Hermione volvió a llorar contra la almohada.
CINCO AÑOS ANTES….
Hermione alcanzó a oír, asustada, el terrible grito cuando bajaba .por la escalera para atravesar a la princesa. Corrió con todo lo que le daban sus fuerzas y estuvo en menos de nada frente el aula de pociones, de donde Harry salía.
Él se volvió al escuchar pasos apresurados tras de si y de pronto tuvo el revoltijo de capa, bufanda y cabello en sus brazos, Hermione lo abrazaba como si soltarlo pudiera significar la muerte. Lloraba muerta de susto y estaba helada; esto, unido al sitio de donde había salido hizo que Harry se pusiera nervioso al estrecharla contra sí. Había estado buscándola desde las diez de la mañana y se aliviaba de haberla encontrado.
- Mione… ¿Qué te pasa?- Preguntó, muy asustado.
- Vámonos de aquí, Harry, por favor… me siento muy mal.- Hermione lo tomó de la mano para sacarlo del corredor y fue un descanso para ella encontrarse de nuevo en camino hacia la torre de Gryffindor.
- Te ves enferma, dime qué te pasa… ¿Quieres ir a la enfermería?
- No, solo quiero estar contigo en la sala común… - Harry le puso su capa encima y la mantuvo abrazada todo el camino de regreso a la torre, que a esa hora ya estaba llena de gente. Ron se les acercó con expresión de "sucedió algo".
- Ahora no Ron, Hermione se siente mal.
- ¿Qué te pasa?- Ron le tocó la frente para ver si tenía fiebre y luego la ayudó a sentarse en uno de los sillones.- Parece que hubieras enfrentado a un mortífago, Mione.- Ella palideció un poco.
- Ni lo digas…
- Harry, es muy importante… toma un poco de cerveza de mantequilla caliente, Hermione, te ayudará a calentarte.- Dijo ofreciéndole una taza de la espumosa bebida.
- Habla ya, Ron
- Lucius Malfoy fue encerrado esta mañana… será ejecutado en dos semanas… el ministerio no desea que ninguno de ellos quede vivo… Harry, esto se pone peor cada vez… ya no hay forma de ir hacia atrás…- Harry frunció el ceño y una sonrisa torcida apareció en sus labios.
- Hecho Hermione, la venganza por tu padre está completa.- La joven se volvió hacia su novio y lo miró como si no lo conociera.
- ¿De qué estás hablando Harry? Yo no te pedí nada… tu no hablabas en serio cuando dijiste eso de asesinar a Lucius Malfoy, ¿verdad?
- Por supuesto que si Herm, lo mejor es que tu nos diste la idea, y él ya no puede hacer nada para salvarse- Hermione se volvió hacia Ron, intentando notar si ella era la única que se daba cuenta de las barbaridades que salían de la boca de Harry, pero Ron parecía muy feliz también.-
- ¡Dile algo Ron!
- No pareces muy feliz…- Gruñó Harry frunciendo el ceño.
- ¡No lo estoy! Estás hablando justo como lo harían ellos, buscando venganza, y estando satisfecho por eso
- Si no estoy mal, fuiste tu la que pidió el año pasado que alguien le pusiera fin a esta masacre,¿¿ o no?? ¡Llorando me pediste que te ayudara! Lo hice por ti, Hermione
- No lo hiciste por mi Harry, lo hiciste por ti, porque Draco te ha caído mal toda la vida, porque su familia es un asco y quisiste hacerte el héroe nuevamente, eres egoísta e inmaduro- Apenas hubo dicho esto, se dio cuenta del error que había cometido y se tapó la boca, contrariada.- Yo… Harry…no quise…
- ¡Fantástico!- Gritó él, furioso- ¡LO ÚNICO QUE ME FALTABA ERA QUE MI NOVIA SE PUSIERA EN MI CONTRA Y ME DIJERA LO QUE ME DIRÍA UN SLYTHERIN! Genial, Hermione, gracias por tu apoyo…
- Harry…- Murmuró cuando lo vio salir hecho una furia hacia las escaleras de la habitación de los chicos.
- Eso era justo lo que Harry no esperaba que tú le dijeras Hermione, estaba muy ansioso por darte la buena noticia…
- ¿Qué buena noticia puede ser el que muera un hombre por mi causa?- No notaron como poco a poco la sala común se fue vaciando de curiosos que habían presenciado la pelea y se morían de ganas por ir a contarles a sus otros amigos la última noticia.
Ni Harry, ni Hermione pudieron dormir bien esa noche, él pensaba que todo estaba bien, era apenas lógico que llevara a cabo el plan que ella misma había trazado para capturar a Lucius, de hecho, no habían tenido ninguna dificultada en hacerlo y él cayó redondo en la trampa debido a su paranoia de ser encontrado. Solo había querido ayudarla, demostrarle que si la quería, que de verdad estaba orgulloso de haber podido cumplirle esa promesa…. Y se lo tomaba a mal…. ¿Cómo demonios la entendía entonces?
La respuesta llegó a su cabeza a eso de las cuatro de la mañana; y fue tan sencilla que por poco se carcajea en la cama. Hermione se sentía culpable. Creía que había sido ella quien había acabado con la vida de Lucius en forma indirecta y eso no debía ser así. Decidió explicarle bien las cosas unas horas más tarde y hacer las paces con ella.
Hermione se despertó a las nueve de la mañana, tenía los ojos hinchados y rojos y todo el cuerpo le pesaba como si fuera de piedra; le dolía la actitud de Harry todavía y no quería bajar a desayunar. Pero apenas se levantó, lo vio allí, sentado en el borde de la cama, mirándola fijamente.
- Hola- Saludó él con una sonrisa leve.
- ¿Cómo entraste aquí?
- Dije que no tenía malas intenciones, y no las tengo, solo quería hablar contigo un poco antes de que termines de odiarme por completo…
- Creo que ya nos hemos dicho todo lo que teníamos que decirnos, ¿No?
- No, no te he dicho que lo de Lucius no tiene nada que ver contigo y que no me alegra el quitarle la vida a otra persona, pero que ese era el destino que él tenía Herm, ha hecho tanto mal, a tanta gente que no había otro fin…. Yo no lo lamento, pero entiendo como te sientes…. Y quiero que sepas que estoy aquí para lo que sea que necesites…- Hermione fijó su vista en él, tenía los ojos de un verde esmeralda tan profundo y hermoso y la miraban con tal cariño, que no tuvo más remedio que echarse en sus brazos y perdonarlo.
- Te quiero….- Le murmuró al oído y él la abrazó a su vez.
- Vamos a desayunar, ¿quieres? Me muero de hambre
- Ron y tu siempre tienen hambre… voy a cambiarme y ya bajo, ¿está bien?
Cuando estuvo lista, los tres bajaron al comedor y por donde pasaban, todos se volvían a mirarlos con curiosidad y sorpresa, porque supuestamente, los chismes decían que Harry y Hermione se habían peleado por culpa de Malfoy, padre. Quien más lo esperaba era Draco, y sintió tanta furia de verlos mejor que nunca, que sin querer hizo que su taza de chocolate se rompiera en sus manos. Pansy lo miró extrañada.
- ¿Te sucede algo, Draco?
- Si- respondió lacónico- la felicidad de Potter me parte…
- No solo a ti, créeme- Pero Pansy no supo a qué se refería Draco: A él le partía que Potter pudiera estar con Hermione y él no, que tenía que quedarse con el desprecio de una sangresucia. Realmente no entendía que pasaba, porque no había manera que él se dejara llevar por los sentimientos así, de hecho, nunca había sentido de esa manera, los celos por una mujer, los deseos de hacerla la persona más feliz del mundo, de protegerla y cuidarla….
Docenas de chicas se morían por salir con él, mujeres de sangre limpia, de buena familia. Pero él no se conformaba con ellas, no, tenía que salir con la sangresucia…
Se puso de pie y fue hasta la mesa de Gryffindor, donde por supuesto no fue bien recibido, hizo caso omiso de las burlas y las amenazas y se acercó a Hermione.
- Granger…- Dijo con un nudo en la garganta cuando ella se volvió a mirarlo fríamente.
- ¿Qué quieres Malfoy?- Intervino Harry con ira.- No eres bien recibido aquí, lárgate.
- Potter, Potter…- Canturreó ácidamente Draco- No vine a hablar con el asno…. Sino con la dueña de la granja… osea, Granger- Harry y Ron se pusieron de pie de un salto sacando su varita y apuntando con ella a Draco.
- ¡Lárgate!- El Slytherin no se inmutó
- ¡Por Merlín! No lo puedo creer, ¿Cómo puedes salir con este salvaje, Granger?... En fin… Dios los cría y ellos se juntan… yo solo venía a entregarte esto- Puso en manos de Hermione sus libros y pergaminos de Transformaciones.- Creo que te harán falta…. Nos vemos en Pociones, hasta pronto- Una sonrisa maliciosa se pintó en sus finos labios y dio media vuelta para volver a su mesa, en donde lo esperaba el profesor Snape junto a una chica delgada de brillante pelo negro peinado en bucles cuidadosos. Llevaba el uniforme gris de Beuxbatons y miraba a todas partes como si no soportara estar en ese lugar. Al ver a Draco, Hermione notó como los ojos de la muchacha se iluminaban y lo abrazaba al tenerlo al alcance.
- No creí que Malfoy pudiera tener más amigos que esos idiotas que lo siguen todo el tiempo- Dijo Ron sorprendido.- ¿Y por qué tuve que estudiar aquí y no en Beuxbatons?
- ¿A qué te refieres Ronald?- Inquirió Hermione- ¿Debo recordarte lo mal que te ha ido con las chicas por tener esa actitud?
- ¿Quién es ella? ¿Por qué llega en noviembre?
- Comamos, ¿si?
En toda su vida en Hogwarts, Draco jamás esperó recibir una sorpresa como esa; Althea, allí con él, era algo increíble. Después de que Snape la enviara a Francia para protegerla, ahí la tenía de nuevo. No había cambiado mucho, solo era más alta, menos niña, sus ojos tenían un brillo pícaro y parecía siempre estar estudiándolo todo.
- Draco, he traído a Althea para que termine su año escolar aquí y necesito que le des una ayuda en estos primeros días, ¿Puedo contar contigo?
- No tiene que pedirlo, señor, yo me haré cargo de ella… ven Thea- La tomó de la mano y la llevó a la mesa de Slytherin, donde todos empezaron a hacer preguntas.
- ¿Quién eres?
- ¿De dónde vienes?
- ¿Estás en esta casa?
- ¿Por qué no se largan todos y la dejan en paz?- Espetó Draco y los ahuyentó a todos; una vez estuvieron solos, ella dijo:
- ¿De dónde sacaste ese carácter? ¿Estás enojado por algo?
- No me avisaste que venías…
- Eso díselo a mi tío, él no quería que ni yo me enterara que vendría a este país de nuevo, ni siquiera lo quería… había olvidado que odio el clima de Inglaterra- Tenía un acento francés muy melodioso, era como si hablara en un inglés de los más antiguos y eso le causó risa, pero a Althea no.- ¡¡No te rías de mi Malfoy!!
- Lo que sea, Thea, me hacías falta, fueron siete años.
- Ya estoy aquí y se que tienes muchas quejas, empieza a hablar.
- Van a ejecutar a mi padre… será la otra semana, todo gracias a que San Potter le tendió una trampa…. Que sin duda fue idea de la sangresucia que está abrazada a él, ¿Los ves?- Althea asintió fijándose en las personas que le señalaba Draco. Uno era el famoso Harry Potter, tal como se lo había descrito Fleur Delacour, bajo y delgado, pero muy fuerte, con cabello negro desordenado y unos brillantes ojos verdes tras unas gafas maltrechas de marco negro. Era guapo a pesar de todo lo que le habían dicho su tío y amigo durante toda la vida y exceptuando la marca en la frente, parecía un chico de lo más normal. A su lado y tomándolo del brazo estaba una muchacha ni muy fea, ni muy bonita, de alborotado pelo castaño y mirada de sabelotodo, pequeña y de aspecto delicado, con un montón de libros frente a ella. Del otro lado de Potter estaba un muchacho pelirrojo, muy alto, delgado y pecoso, se reía por algo y miraba nerviosamente a la mesa de Slytherin a cada tanto.
- ¿Son esos los que te han molestado desde primero, Draco? No se ven que sean tan geniales…. Como para hacerte salir de tus casillas…. Eres más que eso.
- Es la sangresucia…- Ella contempló a Draco fijamente, lo conocía lo suficiente como para saber que no era odio lo que él estaba sintiendo por esa niña, ya no era odio, Draco estaba confundido, y más que todo, decepcionado de si mismo.
Hermione no había estado prestando atención en ninguna clase de esa semana debido al remordimiento por la ejecución de Lucius Malfoy, así que el martes de Pociones, decidió que le daría su sentido pésame, aunque él la tratara mal, o intentara insultarla, sentía que era su deber hacerlo. Llegó temprano y se sentó atrás, como siempre, esperando a que entraran los de Slytherin, ayudó a su decisión el que Harry estuviera hablando con la profesora McGonagall sobre sus notas finales, así como Ron estaba solucionando su torpe desempeño en Historia de la Magia.
Draco entró acompañado por Snape, la sobrina del profesor (fue una sorpresa para todos enterarse de eso, pero ya después de quince días, parecían haberse acostumbrado todos a su presencia), y seguida como siempre por Crabbe y Goyle. Se sentaron en las primeras filas y empezaron a hablar sobre la última temporada de Quidditch. Hermione se puso de pie y le pidió a Neville y Seamus que la dejaran pasar. Al acercarse, todos guardaron silencio. Draco se volvió hacia ella con violencia.
- ¿Que quieres?
- Sé que te importa poco lo que pueda decirte…. Y que nunca recibirías nada de mi… pero yo…
- Muévete sangresucia… no quiero que piensen que tu y yo tenemos algo de que hablar…
- Veo que a pesar de la tragedia, tu ánimo amargado no cambia… sigues siendo despreciable… lo único que quería decirte es que siento mucho lo que le pasó tu padre…. No lo conocí, y no me trató muy bien…Sé que era importante para ti y es muy difícil afrontar la pérdida repentina de un ser querido….- Los ojos de Draco se llenaron de ira y odio hacia Hermione, quien retrocedió asustada.
-¡CÁLLATE!- Gritó furioso y Althea se puso de pie para detenerlo- ¡NO TIENES IDEA DE LO QUE ES! ¡De lo que significaba mi padre para mí! Tienes razón, no lo conocías, era lo único que significaba algo y Potter lo destruyó, debes estar feliz, escucha bien: No necesito la sucia compasión de una asquerosa sangresucia….- Siseó con voz cargada de veneno, soltándose de la mano de Althea, quien lo tenía firmemente agarrado.
- Sé lo que es… porque yo perdí a mi padre… el año pasado…. En manos del tuyo…- Sollozó Hermione.
- ME IMPORTA UN BLEDO…
- ¡Malfoy!- Seamus Finnigan se había levantado de su silla y apuntaba a Draco con su varita, al ver esto, todos los Slytherin sacaron las suyas, al igual que todos los Gryffindor.- discúlpate con Hermione, y agradece que alguien te da las condolencias cuando todos los demás no hacemos sino regodearnos de que al fin hayas recibido una taza de tu propio chocolate…
- ¡NADIE TE PREGUNTÓ NADA; MESTIZO!- Volvió a gritar y apuntó su varita hacia él.
- Oh… no….- Murmuró Althea preparándose también.
- No vayas a pelear Draco… por favor…- Pero era demasiado tarde, Draco había movido su varita y Seamus estaba en el piso vomitando todo lo que había comido. Hermione chilló asustada y de todas las varitas de Gryffindor salieron hechizos hacia ellos.
- ¡Protego! – Los hechizos rebotaron en un enorme escudo invocado por Althea y todos fueron a parar a los demás Slytherin, que eran los más cercanos- Perdón…- No se dio cuenta que Hermione había pisado a Draco para quitarle la varita y que él había sido más fuerte y ahora hacía bailar a la joven en el aire.
- Un hechizo más y la hago rebotar contra el piso….- Dijo muy tranquilo y la mantuvo allí, bajo la impotente mirada de todos.
- Draco, suéltala…. No seas necio…
- No me impidas divertirme Thea…
-¡Señor Malfoy!- Escucharon a la profesora McGonagall exclamar desde la puerta, iba seguida por el profesor Snape, que bien podría haber asesinado a quien se le pusiera al frente.- ¿Se puede saber que hace usted con la señorita Granger allí arriba?- Él bajó la varita y con esto ella cayó al piso con un doloroso ruido. No sabía qué decir, lo habían tomado tan de sorpresa que por una vez no supo qué decir. Se volvió hacia el profesor, pero él estaba tan enojado que parecía estar a punto de estallar.
- ¡RESPONDE AHORA, MALFOY!- Chilló Snape y Draco dio un respingo.
- ¡Ella me atacó primero, quería quitarme la varita!
- Eso no es cierto, profesora, yo le iba a quitar la varita, si, pero porque él hizo un hechizo a Seamus, está vomitando y creo que ya es peligroso….- Los dos profesores se miraron.
- Las retaliaciones tanto físicas, como mágicas están prohibidas en esta escuela, como bien deben saberlo, ambos, ya que fueron prefectos de sus casas… lo cual les da muy mala imagen… como no es mi clase, dejaré el castigo en manos del profesor Snape…. Solo venía a aviarles que las inscripciones para tomar el examen de apariciones están abiertas, así como para el ÉXTASIS. Gracias- La profesora se marchó y los dejó a todos con un Snape furioso que entró en el salón como una tromba.
- Como primera medida les quitaré veinte puntos a cada uno…- Respiraron aliviados- De los alumnos que estaban aquí y lanzaron hechizos, que por lo que veo, fueron solo los de Gryffindor ¿Puedes decirme qué pasó, Althea?
- Ellos atacaron cuando Draco puso a vomitar a Finnigan… yo hice un escudo, pero es mi culpa que mis compañeros estén así, el escudo los rebotó sobre ellos.
- No es culpa tuya, a los ocho Gryffindor les quito veinte puntos
-¿QUË? ¿Por qué? ¡Aquí solo somos seis!
- SILENCIO GRANGER…. Slytherin le quito veinte, solo por Draco…. Y le doy cincuenta por la rápida reacción a Althea…- Se oyeron murmullos enojados, que se acallaron de inmediato al ver la expresión asesina del profesor.- Y el castigo…. Si…. El próximo sábado limpiarán mi oficina de cabo a rabo, sin magia, solo ustedes dos, Malfoy y Granger…
- Pero…- Empezó Draco
-Ni una palabra más…
