Bienvenidas a una nueva historia, es una adaptación de un libro que me volvió loca. Es el segundo pero es el que mas me llamo la atención.
La historia no me pertenece, es una adaptacion de Sophie Jordan.
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto
.
TEASE
Intimidades universitarias
.
.
.
Capitulo uno
.
.
.
Estas segura de que es aquí? – le pregunte a Karin cuando baje del auto a la noche fría de enero, sin soltar la manija de la puerta, como si de pronto fuera a abrirla del todo y zambullirme dentro nuevamente.
El bar se asemejaba más a un depósito que a un edificio.
Un viento fuerte sobrevolaba la construcción. Frente a las paredes de metal había una gran cantidad de vehículos estacionados y las motos superaban a los automóviles. El lugar estaba repleto. Nada de líneas para indicar donde dejarlos.
Cada uno por su lado, un desastre.
Sip – respondió, señalando un cartel torcido con el nombre escrito en letras de neón – aquí es. Dashi.
A pesar de que el nombre sonaba tierno, el bar se veía tan inocente como… bueno, no como yo.
Estas segura que no hay otro Dashi? – pregunte.
Uno que no diera la impresión de que contraerías tétanos con solo pasar por la puerta.
Mira – se aproximó a un Toyota ubicado entre una pickup y un pinto oxidado, su aliento formo una niebla al condensarse. El lujoso vehículo se veía tan fuera de lugar como nosotras, con nuestros jeans angostos y chaquetas de marca. Se acercó un poco más, y sus botas de tacón hicieron crujir la grava cubierta de nieve – es el auto de Nagato.
Nagato. La ultima obsesión de Karin y el motivo por el cual estábamos allí.
Asentí, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta, camine junto a ella con aire de que no estaba completamente fuera de mi elemento. Después de todo, quería pasarlo bien. Esa era mi filosofía, nada era demasiado atrevido para mí, ni siquiera un bar de motoqueros.
Aun así quise imaginarme viniendo con mis dos mejores amigas, imposible.
Aunque Ino y Hinata no estuvieran ocupadas con sus novios, este no era su estilo.
"tampoco el tuyo, en realidad"
En serio, no encontraría a nadie de mi tipo, a nadie con quien coquetear.
Y decididamente, a nadie para llevar a la residencia, tal vez alguno de la nueva banda de Hidan podría llegar a agradarme.
Suspire. Mire a Karin en el instante en que se abría la chaqueta y con ambas manos levantaba su busto generoso para ajustarlo y asegurarse de que su escote en V ofreciera el mejor panorama. Salía con ella como último recurso, pues esa noche no quedo nadie más.
Ino estaba con Shikamaru; Hinata y Naruto me invitaron a quedarme con ellos a ver una película, pero eso siempre me hace sentir un poco sola. Aislada, incluso, aunque fueran mis amigos, estaban enamorados y eso era todo lo que hacían. En cada palabra, en cada caricia y si se tocaban todo el tiempo y mi presencia era lo único que evitaban que se desnudaran. Insoportable, no obstante, cuidado si alguien tenía que estar de novios, mejor ellos que yo.
El amor significaba perder el control y yo jamás lo permitía, actuaba como si lo hiciera, salía todas las semanas con un tipo diferente, pero estaba permanentemente consciente de lo que hacía, a cargo en todo momento.
Con otro suspiro, me acomode el pelo, hasta Ten-Ten mi compañera de salidas más reciente, tenía una cita esa noche. Todas mis amigas tenían o estaban en vías de tener novio. Considerando que eso era lo último que quería para mí, solo me quedaba Karin y otras por el estilo, entre todas las chicas que conocí en esos dos años en la residencia de Konoha, no era la más agradable, pero era la única que estaba disponible. Y como no soy de las que se quedan mirando el techo ni capítulos repetidos de Glee, aquí estaba. En un bar de motoqueros.
En cuento atravesé la puerta, llegue a la conclusión de que me había quedado corta con mi apreciación de lo que podía manejar porque, si bien el aspecto exterior de Dashi era terrible, dentro era mil veces peor. Aparentemente nadie prestaba la más mínima atención a la prohibición de fumar y el lugar estaba envuelto en humo, mis pulmones vírgenes resintieron y tosí. Seré salvaje, pero no fumo, ni cigarrillos ni nada, lo más audaz que introduzco en mi cuerpo son burritos, marca Taco Bell.
Con ojos llorosos observe la escena que se planteaba a mí alrededor.
La mayoría eran hombres, de más de treinta, con barbas y tatuajes que no trasmitían una gran delicadeza. Escudos que indicaban la pertenencia a algún tipo de pandilla decoraban todas las prendas de jean, no era que yo supiera si estos eran auténticos o no, pero había visto un documental en History Channel sobre las pandillas de motociclistas y estos escudos parecían genuinos.
Karin – murmure, vacilando cerca de la puerta – realmente quieres entrar?
Que? – Parpadeo con sus ojos rojos – este es el tipo de lugar donde surgen las mejores bandas.
Este es el tipo de lugar donde te apuñalan – contradije con aire de que esas cosas me tenían sin cuidado, al tiempo que vigilaba con ojo avizor.
Siempre hacia eso, observaba. Podía parecer despreocupada, pero mi mente no paraba un segundo, siempre sopesando y considerando, era necesario que fuera así, era mi manera de asegurarme de que no terminaría en una situación sin salida. Como aquella vez.
Jamás pensé que fueras cobarde – dijo con cierto desprecio – ven, consigamos una mesa.
No era cobarde, cada paso, cada decisión que tomaba era algo calculado, frecuentaba lo conocido: Ichiraku´s, Shinobi, las fraternidades más prestigiosas. Y solo salía con muchachos que conocía, aunque no hubieran sido presentado, sabia como eran, porque reconocía su tipo, eran todos parecidos. Fácil de interpretar, de mantener bajo control.
Esquivando mesas detrás de Karin, era evidente que allí no había chicos así, no, esos tipos se veían como recién salidos de la cárcel, fornidos y tatuados, nos seguían con ojos de lobos hambrientos, incontrolables.
Mantuve los ojos al frente, como si no los viera, como si no sintiera sus miradas.
Nos ubicamos en una mesa cerca del escenario, nos quitamos los abrigos y los colgamos en las sillas. Nagato y su banda ya estaban tocando, no eran demasiado buenos, pero supuse que este bar no sería muy exigente, de todos modos, creo que les habría ido mejor si tocaban alguna otra cosa que un viejo tema de Depeche Mode. Los que les prestaban atención no parecían muy impresionados.
Karin aplaudió con entusiasmo-la única- cuando terminaron ese tema y siguieron con otro. Nagato le guiño el ojo.
No es fabuloso? – exclamo
Seguro – coincidí, justo cuando Nagato desafino, aun si se pudiera pasar por alto que cantaba Depeche Mode en un bar de motociclistas, tenía puesta una camisa con cuello y botones a rayas, que lo hacía parecer recién salido de Gap – y como consiguió tocar acá?
Karin no respondió, en lugar de eso, batió las palmas y se columpio en su asiento. Impaciente recorrí el salón con la mirada, buscando una camarera para que nos atendieran rápido. Emborracharme parecía ser un buen plan.
Hoy era una de esas noches en las que no podía tolerar estar sola, si me hubiera quedado, habría estado todo el tiempo rumiando sobre la conversación telefónica que tuve con mamá por la tarde. Sucedía lo mismo cada vez que hablábamos, tenía la costumbre de hacerme sentir culpable y me recordaba lo mala hija que era. Lo único que me hacía sentir mejor era retribuirle con la misma moneda y enroscarme con un chico lindo que supiera que hacer con los labios, que no fuera hablar, claro.
Necesito un trago – anuncie. Renové mis esfuerzos por ubicar una camarera y conseguí que se acercara una cuando finalizaba otra canción. Ordene y ni siquiera tomo nota del pedido. Observe el salón y recordé cuan poco probable era que consiguiera un chico lindo en ese lugar.
Cuanto estará tocando? – pregunte a Karin.
Ni idea – respondió displicente.
Abatida, me desmorone en mi silla, aunque algo me anime cuando llego nuestra jarra de cerveza. Necesitaba combustible para estar sentada junto a Karin admirando a Nagato. Llene un vaso de plástico, lo vacié de un trago e instantáneamente, me sentí mejor y más relajada.
Mientras bajaba un segundo vaso mire hacia el escenario, estudie al baterista, nada mal un poco flaco quizás, pero buen palo. Me sonrió y le respondí levantando la copa, mientras el golpeaba sus tambores en una actuación no muy estelar.
Durante los siguientes canciones, estudie el lugar con disimulo y saboree mi tercera cerveza, había aprendido desde hacía mucho que si haces contacto visual con un tipo, él lo interpretara como una invitación y no habría nada de eso esa noche. No aquí, al menos.
Ni siquiera cuando lo vi a él.
.
.
.
Melilove
Espero que el primer capitulo les haya gustado!
Comenten si les gusto la historia, asi que espero sus review's
Saludos!
