CAPITULO 2 Extinción (Parte 2)
- Yo puedo ayudarlos – sugirió incitándolos a subir a subir a su coche. – Vamos, dense prisa.
El rubio evaluándolo ante el ofrecimiento, el vampiro que tenía delante no parecía amenazador, su apariencia simulaba más la de un inspector de hacienda, con el traje de chaqueta y gabardina beige que parecía quedar le un poco grande.
- Vamos no hay mas tiempo que perder – les apuró – el policía esta por llegar, entren en mi coche.
Las sirenas policías se escuchaban cada vez mas cerca, venciendo su desconfianza el rubio acepto la propuesta del vampiro.
-Vamos, vamos- les ordenó el joven a sus compañeros y estos le obedecieron trepando.
El rubio se detuvo un instante y su mirada se cruzó con la del vampiro, algo en sus ojos azules le corroboró que podía confiar en él.
Cuando todos estuvieron dentro, Castiel se quitó la gabardina y se colocó la bata del laboratorio para cubrir la sangre que emanara de su herida momentos antes.
Les pidió que estuviesen tranquilos y activo la protección de luz solar que hacía que los cristales se tornaran completamente oscuros, impidiendo así cualquier visión sobre el interior del vehículo.
Apenas tuvo tiempo de cerrar la puerta, pues la patrulla llegó y estacionó a su lado. Dos hombres uniformados venían dentro de ella.
-Sr. ¿Se encuentra bien? – preguntó con interés uno de los oficiales inspeccionando con la vista la camioneta impactada.
-Sí – contestó Castiel con seguridad – me encuentro bien.
Dentro del coche el rubio y sus acompañantes veían angustiados el intercambio de palabras entre el vampiro y los oficiales, el joven recorrió con curiosidad el interior de su refugio, le llamó la atención el gafete que se encontraba sobre el asiento del copiloto, lo tomó entre sus manos y lo estudió con interés.
Pertenecía a su benefactor, bajo la foto del ojiazul podía leerse la información de la empresa para la que trabajaba.
"Laboratorios el haden, Dr. Castiel Novak, jefe de hematología"
Una ligera mueca parecida a una sonrisa se instaló en el rostro del curioso.
-¿Pudo ver a los ocupantes del vehículo? – cuestionó el mismo oficial.
-No, la verdad no los vi muy bien.
-Creemos que eran humanos, veníamos siguiéndoles el rastro ¿Vio para donde se fueron?
-Si, se fueron por allá – señaló la dirección de la que él provenía.
-Muy bien Sr. Nos retiramos.
El ojiazul asintió, se quedó de pie viendo como los policías se retiraban en la patrulla siguiendo el rastro de los fugitivos.
Sólo unos instantes después y tras comprobar que los oficiales iban bastante lejos, el rubio y sus compañeros salieron del coche del vampiro.
Castiel los observaba con extraña fascinación, con los ojos tremendamente abiertos, le inspiraban una sensación incomprensible, deseos de protegerles. Sin emitir palabra, los humanos comenzaron a correr en dirección contraria a la patrulla. Sólo el rubio giró antes de marcharse y le miró a los ojos.
-Gracias – dijo con calidez.
-¿Están bien?
-Sí – contestó con una sonrisa apenas visible – nos vemos – puntualizó dándose la vuelta para seguir a sus amigos.
-Lo dudo – gritó el vampiro para que le escuchara.
-Nunca se sabe que pueda pasar Cas – le respondió a lo lejos.
Castiel frunció el ceño extrañado con la respuesta del rubio ¿Cas? ¿Qué había sido eso? Arqueo las cejas y les siguió con la mirada hasta que desaparecieron de su visión.
Finalmente volvió a subir a su coche y retomó el camino a casa.
-Falta una hora para que salga el sol – informó la voz robótica al entrar al condominio donde se encontraba su pequeño hogar.
Encendió la luz al pasar por la puerta, la decoración era estilo futurista, demasiado fría y monótona, la mayoría de los muebles carentes de color, simulando al acero a excepción del blanco sofá dispuesto a la mitad de la sala.
Dejó la gabardina y la chaqueta sobre el perchero y aflojando el nudo de su corbata caminó hasta la cocina, cogió el atomizador que se encontraba junto a la tarja y lo llenó de agua.
Con el atomizador en mano se dirigió hasta el pequeño vivero instalado en el fondo de la casa y se dedico a rociar las plantas. Estaba agotado, pero no hizo por dormir, tenia varios días que no lograba conciliar el sueño, así que aprovechaba el tiempo en algo productivo.
No podía dejar de pensar en esos humanos; el rubio llamó especialmente su atención, era fuerte, se notaba seguro de si mismo, la rudeza que sobresalía a pesar del incidente y que verse en peligro no se amedrentó, la voz ronca que contrastaba con sus finas facciones, aceptaba que era un humano atractivo de imponentes ojos verdes y largas pestañas.
-Alerta de seguridad… puerta delantera abierta – informó la voz robótica sacándolo de su cavilación.
Giró hacia la puerta del vivero sin inmutarse viendo entrar por ella a un sujeto de rostro que reconoció al instante.
-¿Baltasar?
-Hola Castiel – saludó quedando muy cerca del ojiazul.
-Hace tiempo que no te aparecías por aquí – reprochó de manera obtusa volviendo a sus tareas.
-Sólo han pasado unos cuantos meses – sonrió – te he traído algo
-¿Qué es? – se volvió intrigado
-¡Feliz cumpleaños hermanito! - de la mochila que llevaba al hombro sacó una botella de vidrio y la puso frente a él
-He perdido la cuenta de las veces que he cumplido treinta y cinco años – profirió desganado – no le veo el caso a celebrar los días de nacimiento, son innecesarios. – la sonrisa se borró de labios de su hermano al escuchar su razonamiento.
-Tonterías, eres demasiado parco, anda tomemos una copa.
Caminó hasta la cocina y cogió dos vasos de cristal cortado, les agrego algunos cubos de hilo y espero que Castiel llegara hasta él con la botella para que la descorchara.
-Huele a humana – comentó el ojiazul aspirando el aroma y alejándose de la bebida.
-100% Pura – respondió soberbiamente – es uno de los beneficios de servir a tu país.
Vertió el liquido en los vasos y siguió hablando con descaro – es difícil de conseguir en estos tiempos, he oído que incluso la porquería que toman ustedes es difícil de encontrar.
Ofreció el vaso lleno a su hermano, pero este apartó la mirada y rechazo con un movimiento de la mano.
-Lo siento, no puedo – Baltasar le miró confuso
-Vamos Castiel, lo necesitas.
-No, no pienso ingerirla
-Vamos – suplicó
-No toco la sangre humana
-No tocas la sangre humana… - rebatió con ironía – pero trabajas para una empresa que los usa como ganado ¡ja!
-No es como lo estas planteando – se defendió
-Si como no, no me vengas con tus remordimientos, actúas como si fueses superior a nosotros, pero es sólo tu doble moral – masculló – estas trabajando en una especie de sangre falsa, pero sabes que esta basada en sangre real, ¿De donde crees tu que la extraen? – Castiel le escuchaba enfureciéndose con cada palabra – a final de cuentas tu también eres un depredador…
-¡No es lo mismo, yo no cazo humanos! – Gritó – eso lo haces tú
-Claro que es lo mismo, yo los encuentro y tú te aprovechas de ellos, ¿es eso mejor que lo que yo hago?
-Ya… como digas – se rindió – pero esta es mi casa y aquí no bebes esa mierda ¿Me entendiste?
Tomó la botella y comenzó a tirar el contenido por el fregadero, Baltasar se abalanzo a por ella y forcejearon
-No hagas eso – reclamó jalando hacia su lado
-Te lo dije – siguió con la disputa cediendo por fin la botella – no necesito que me hagas este tipo de favores, no actuare en contra de los humanos, si ingiero esta sangre es lo que estaría haciendo.
-¡¿Qué demonios te pasa Castiel? ¿Te da pena compararte con nosotros? ¿Por qué defiendes tanto a los humanos?
-La vida merece respeto, ellos son seres vivos, son creaciones d…
-¿De quien… de Dios? - lanzó una risilla burlona – vamos ¿De verdad crees que hay un Dios? Pero mira que eres ingenuo. Si existe un dios entonces debemos suponer que tú eres un ángel ¿no?
-¡BASTA! Independientemente de que exista un Dios o no, nuestra supervivencia y comodidad no tienen por que ser mas importantes que la de los humanos, ellos tienen derecho a existir…
-¡De nada sirve lo que estas haciendo, acéptalo, su extinción es inevitable!
Concluyó lanzando la botella contra el refrigerador que estallo manchando la puerta con el espeso líquido.
Enfadado caminó hacia la salida y al abrir la puerta un ser de la sub-especie se le echó encima lanzándolo con fuerza propiciando que se estampara contra la pared y dejándolo aturdido.
Castiel corrió para auxiliarlo, dejó salir los colmillos y se preparó para atacar a la abominación armado con un enorme cuchillo de cocina.
Le hizo frente a la criatura, pero esta tenía una fuerza descomunal, olfateaba la sangre humana que derramaran instantes atrás y luchó con fiereza hasta deshacerse de los brazos de Castiel para llegar hasta la nevera, donde comenzó a pasar su lengua por la sangre que chorreaba en la puerta del electrodoméstico.
Baltasar aprovechó para sacar el arma que llevaba escondida dentro de su chaqueta, algo parecido a una espada corta. Ayudado por Castiel se puso en pie y rodearon a la criatura que al sentirles cerca volvió a atacar, pero en esa ocasión no corrió con tanta suerte, Castiel le hundió el enorme cuchillo en el pecho mientras Baltasar tomaba ventaja y le cortó de tajo la cabeza con su espada.
La sub-especie se desplomo frente a ellos con un golpe seco. Los hermanos le observaban, Baltasar con asco y repulsión, Castiel por su lado con una mezcla de tristeza y lastima.
Luego de informar a las autoridades sobre el incidente, un equipo especial se encargo de recoger el cuerpo.
-Los ataque de este tipo se ha duplicado en los últimos meses – informó uno de los detectives – hace dos días se registró un incidente parecido a dos calles de aquí.
Una chica del equipo forense se acercó hasta ellos llevando entre sus manos enguantadas un anillo con grabados incrustados en el interior.
-Al parecer el occiso respondía al nombre de Gordon Walker – refirió
-¿Gordon? – pregunto el hematólogo asombrado.
-Así es ¿Le conocía usted?
-Si, es uno de mis vecinos
La chica continuó dando el informe de lo que descubrió – Presenta heridas en los brazos parecidas a mordiscos, sospechamos que se mordía el mismo y que se alimentaba con su propia sangre, eso acelera la degeneración del organismo, es como ingerir veneno, la conversión en esas cosas se da en menos de una semana.
-¡Qué asco! – exclamó el mayor de los hermanos con mueca de desagrado
-Si tiene razón – coincidió el detective – por ahora les aconsejo reforzar la seguridad en el hogar.
El ojiazul asintió aun turbado por haber acabado sin proponérselo con la existencia de su vecino.
Baltasar les acompañó hasta la puerta despidiéndoles y volvió para charlar con su hermano.
-Voy a quedarme contigo hasta que te instalen la nueva seguridad
-No es necesario… yo puedo cuidarme solo.
-No lo dudo, pero me quedaría mas tranquilo, además no te estoy pidiendo permiso, me quedo aquí y fin de la discusión.
Le jodía que ahora su hermano mayor viniera a hacerse el responsable y pretendiera protegerle, cuando llevaba meses sin aparecerse y sin dar señales de vida, pero estaba demasiado fatigado para segur discutiendo.
-Esta bien, como quieras, puedes quedarte en la habitación para huéspedes, ya sabes donde esta, ve a dormir – sugirió – yo aun tengo trabajo que hacer.
-¿Qué? ¿Enserio? De verdad hermano… eres… raro. No eres como los humanos y no eres como los de nuestra raza, creo que deberíamos clasificarte en una nueva especie – se burló.
El menor no mostró expresión alguna y se encamino hacia la sala donde comenzó a estudiar algunos informes archivados en su portátil.
No sintió el momento en el que se quedó dormido, el cansancio lo venció y sólo se dejó llevar por él, llevaba poco más de una hora acurrucado sobre el sofá y seguiría en la misma postura de no ser por que algo lo sacó del letargo.
-Alerta de seguridad… puerta trasera abierta – advirtió la voz robótica.
Abrió los ojos, se levantó y con cautela caminó despacio por el pasillo hacia la parte trasera, encendió las luces de la estancia y al levantar la vista se encontró de frente con el joven rubio que auxiliara en la carretera.
-Hola – saludó el chico apuntándole al pecho con una ballesta.
-¿Qué haces aquí? – Preguntó sin inmutarse - ¿Has venido a matarme?
-No… estoy aquí para pedirte ayuda – respondió nervioso
Castiel podía contemplarle ahora en todo su esplendor con toda esa luz, pudo distinguir graciosas pecas cubriéndole parte del rostro era más bello de lo que recordaba, pero se obligó a concentrarse y no perderse en los brillantes ojos verdes.
-Hemos estado buscando un vampiro en el cual poder confiar
-¿Confiar? - El hematólogo inclino la cabeza de lado, mirándolo con el ceño fruncido, como solía hacer siempre que no alcanzaba a comprender alguna situación.
El rubio inspeccionó a su alrededor, comprobando que el ojiazul se encontrara solo, al no sentir ningún peligro, puso el seguro a la ballesta y dejó de apuntarle.
-Tú eres hematólogo ¿Cierto? Puedes ayudarnos
-¿Ayudarle… ayudarles como?
-Sabemos que tu compañía busca un sustituto para la sangre humana, eso podría suponer una solución, pero no es la cura… hay otra manera.
-¿Cura, que cura, de que estas hablando?
Como respuesta el humano le ofreció una tarjeta con una dirección escrita en ella.
-Tómalo – ofreció sonriendo y Castiel la cogió con desconfianza.
El vampiro apartó la vista un instante, volteando a sus espaldas al escuchar un ruido, sólo fueron unos segundos de distracción, pero al volver de nuevo su atención al humano, este ya no estaba. El ojiazul le buscó con la mirada y agudizo el oído para escuchar el pulso del intruso, más no logró conseguir indicios de la dirección que había tomado.
Fijó su atención en la tarjeta, un croquis se dibujaba en ella.
"Ven solo" podía leerse en el pedazo de papel.
Continuara…
Nota: ¿Qué les pareció? Me tomo la libertad de pedirles que si pueden ponerme en contacto con alguna beta se los agradecería infinitamente, igual si alguno de ustedes se ofrece para serlo. No quisiera ser exigente, pero preferiría que se tratara de alguien que tuviera el interés en la misma OTP que yo (llámese Destiel o Jen/Mish) y ya siendo demasiado especifica y encajosa, estaría genial que fuese latina, seguro que no tendríamos tanto problema con los modismos.
