Habían pasado ya dos semanas desde que tuvo aquel encuentro con ese chico tan raro, tan fuerte, tan guapo y tan de todo. No podía quitárselo de la cabeza, de hecho podría describirlo perfectamente sino fuese porque no le había dicho su nombre y tampoco recordaba su dirección. Suspiró mirando la pantalla del ordenador, con unos diez documentos que debería rellenar para poder tener total control sobre, el ahora suyo, imperio de empresas Wayne. Y eso que estaba de vacaciones, no le dejaban respirar ni un sólo segundo, además por otro lado estaba Dick, no había parado de preguntarle sobre el chico misterioso y las marcas de su cuello. Inconscientemente se llevó una mano a este, realmente habían sido bastante fuertes aún tenía la marca de una de sus mordidas. Pero el sonido del teléfono móvil le sacó de sus cavilaciones.
-¿Quién llama? -Preguntó al no mirar el número si quiera, ese chico tenía la sonrisa más bonita del mundo.-
-¡Bruce soy yo! -Exclamó la ruidosa voz de Dick.- Ya no te veo tío -Se echó a reír y luego intentó ponerse serio, oía la voz de fondo de una chica, pero no la reconocía.
-Estaba con trabajo Dick -Contestó suspirando mirando hacia la ventana. Él y sus músculos, tan perfectos, como si fuesen de acero.-
-Estas de vacaciones no deberías trabajar -Le regañó para luego hablar con la mujer, aunque Bruce no entendió muy bien lo que se decían.- Verás tengo una amiga que necesita un favor -Suavizó un poco la voz y antes de una prematura negativa siguió hablando.- ¿Podrías ir a Smallville a hacer una entrevista? -Preguntó de manera rápida.- Queda cerca de aquí y es para un local que necesita fondos...
-¿Smallville? Eso me suena a pueblo al final del mundo Dick -Suspiró mientras tamborileaba los dedos con cierto hastío sobre el escritorio.- Esta bien iré -Dijo tras unos segundos y oyó a una chica gritar de fondo.- Dame la dirección y le diré a Alfred que me lleve
Y así fue como terminó en un pequeño pueblo en medio de la nada que salió hace años por una lluvia de meteoritos y por los caprichos financieros de los Luthor en la prensa, aunque no era tan simple como pensaba. Iba por la calle con unos vaqueros desgastados y una camisa blanca, con los primeros botones desabrochados, aunque llevaba un pañuelo de cuadros blancos y negros alrededor del cuello, esas marcas no se iban, sin duda ahí podría estar tranquilo, nadie le había reconocido aunque iba con gafas. Miro el local, pequeño, bonito y lleno de lucecitas. Sin saber por qué recordó la sonrisa de aquel chico y entro al local, algo vacío a esas horas tan tempranas y saludo a la que parecía la dueña.
-Hola, soy Bruce vine por una entrevista con una chica llamada -Se quedó unos segundos en blanco tratando de recordarlo pero por suerte aquella chica le saco del apuro.-
-Soy Lana -Sonrió con dulzura mientras terminaba de colocar un par de cosas y le miro a los ojos.-Chloe, es esa chica de allí -Dijo señalando hacia la puerta.
Entró una chica rubia con el cabello cortito la cual gritó de emoción al verlo y luego se sonrojó. Fue un momento algo divertido para Bruce que sonrió de manera amplia correspondiendo al abrazo que le dio la impulsiva rubia, la cual luego estaba retocándose el cabello con cierta timidez.
-Lo siento -Dijo riéndose un poco.- A veces soy algo impulsiva y con un chico tan guapo más-Bromeó volviendo a reírse, aunque estaba algo sonrojada de nuevo y sacó su grabadora, no perdía el tiempo.
-Con razón te llevas así de bien con Dick -Bromeó un poco mientras ambos tomaban asiento en una mesa más bien alejada del resto.- ¿De qué es la entrevista? No creo que yo tenga mucho que ver con este pueblo -Comentó, aun mirando el lugar algo distraído.-
-Bueno verás, sé que debes estar muy ocupado con todo el trabajo que tienes, pero esta entrevista no será como las anteriores -Ríe alegre mientras ponía la grabadora a funcionar sacando un papel con las preguntas ya apuntadas.- Veamos -Sonríe-
Y así pasaron casi una hora hablando sobre animales, los Luthor, sus propias empresas y sin saber como ni por qué había aceptado ayudar a Lana, con los fondos de aquel local además de intentar pararle los pies a los Luthor, los cuales quería despropiar a una, por lo visto, buena familia de granjeros que tenía un hijo más o menos de su edad.
-Se llama Clark y va conmigo al instituto, aunque es algo...peluche -Dijo riéndose y terminó por apagar la grabadora.- El cual debería haber llegado hace diez minutos para hacerte unas fotos -Suspiró un poco algo desanimada por la tardanza de su amigo mirando su reloj de pulsera con una mueca de disgusto.
Pero Bruce ya ni le prestaba atención, estaba pensando en ese chico misterioso de nuevo, cuando le vio entrar por la puerta o eso creyó ver. Alto, fornido, con el cabello negro, los ojos azules y una encantadora sonrisa. El peinado era diferente pero le reconocía, era él y lo sabía. Fue a levantarse y saludar, pero se quedó de pie algo torpe.
-Soy Clark Kent -Dijo sonriendo con una cámara fotográfica colgando del cuello y extendió su mano hacia el millonario, que aún seguía algo confuso.-
-Bruce Wayne -Sonrió de lado estrechando su mano por unos segundos, los cuales aprovechó para mirarlo a los ojos, algo más relajado.-
La rubia, a la cual no se le pasaba nada por delante se dio cuenta de que pasaron más segundos de los justos mirándose y se fue con la excusa de ir a buscar un café, dejándolos hablar tranquilamente era la primera vez que veía a Clark ligando o eso parecía. ¡Y no con cualquiera! Era Bruce Wayne.
-No esperaba encontrarte por aquí -Comentó el millonario cuando se volvieron a sentar y le miró a los ojos, con las manos sobre la mesa.- Clark -Dijo, casi susurrando su nombre.-
-Verás lo que hice en Metrópolis quiero que se quede allí -Dijo sin dar pie a ningún otro tipo de conversación.- Lo pasamos bien y ya está, no va a ser más que una diversión nocturna -Concluyó algo abochornado por el tema que estaban tratando delante de tanta gente.
-No he dicho que quiera que te cases conmigo -Respondió a la defensiva, cruzándose de brazos.- Solo intentaba empezar una conversación ¿o qué pasa en tu pueblo queman a los homosexuales? -Preguntó algo burlón volviendo a sonreír y luego ladeó la cabeza, poniéndose al fin de pie.
-No vuelvas a meterte con Smallville o lo pagarás caro -Advirtió el no tan pacífico Kent, poniéndose también de pie.- O volveré a morderte -Susurró divertido, sonriendo algo más sádico que de costumbre, para segundos después ponerse muy rojo. Él no era así normalmente.-
-Más quisieras -Respondió intentando ocultar su sonrojo y desvió la mirada.- Y ahora, Clark -Dijo resaltando su nombre otra vez.- Me voy a conocer a tus padres, que espero que sean mejores que tú -Dijo tajante saliendo por la puerta con bastante rapidez, no quería verle la cara otra vez y respiro hondo tratando de calmarse.
La paciencia de Clark se había terminado con aquello último, pero todo era por ayudar a Lana, por hacerse más cercano a ella porque la amaba o eso pensaba, cuando se ponía aquel maldito anillo de kryptonita roja no era él, solo era un idiota. Pero las palabras seguían resonando en su cabeza: "Solo saca tus deseos más oscuros a la luz, ese también eres tú" Esas habían sido las duras palabras de Chloe tras hacer lógicas deducciones pero según sus padres no era él mismo. Estaba confuso.
Suspiró y tras estar un rato charlando a la rubia intentando persuadirla de que no había nada entre él y ese millonario idiota, se fue a su casa, deseando que este ya hubiera desaparecido. Pero era todo lo contrario, entró esperando encontrar a su madre cuando vio una escena un tanto rara.
-¿Entonces encontraste a Clark en metrópolis? -Preguntó su madre, Marta, con una suave sonrisa sirviendo algo de té al moreno que sonreía sentando en el sofá, al lado del padre del susodicho.
-Sí, fue en un club, pero tampoco hablamos demasiado, ya saben, mucho refresco -Ríe levemente, siendo seguido por sus padres aunque su madre no parecía del todo de acuerdo y vio a su hijo, levantándose a saludarlo con cariño y ternura.
-¿Qué haces aquí? -Preguntó algo molesto, dejando su chaqueta roja sobre una de las sillas de la cocina, mordiéndose el labio al saber que había sido demasiado tajante, ¿qué demonios le estaba pasando? - Quiero decir tendrás muchas cosas qué hacer -Rectificó, volviendo a sonreír de esa forma tan encantadora, ante la mirada seria de sus padres.
-Hijo no seas así con Bruce, está dispuesto a ayudarnos a no perder la granja -Dijo entonces su padre mirándolo y luego sonrió al moreno, que estaba dejando la taza para levantarse cuando un ruido de afuera le hizo quedarse en su sitio.
Había empezado a llover con bastante fuerza, cualquiera diría que aquello era un diluvio oyéndose más truenos que resonaban por toda la casa. Bruce se quedó en el sofá algo sorprendido, mirando hacia la ventana que tenía a uno de los lados, viendo como la luz de los relámpagos entraba en la casa y se estremeció. Ahora sí que todo se había arruinado, no podía salir de esa casa y mucho menos hacer que Alfred se arriesgase para ir a buscarlo.
-No te preocupes -Dijo una calmada señora Kent, cogiendo con suavidad una de las manos del chico, que fijó sus orbes azules en ella.- Puedes quedarte hasta que pase la tormenta, es peligroso que salgas
Iba a poner pegas pues no es que no quisiera quedarse con esos amables padres, lo que no quería era soportar de nuevo a un estúpido Clark que se negaba a aceptar lo que pasó, pero terminó por asentir cuando Jonathan también dio el visto bueno poniéndose en pie para cerrar bien todas las ventanas y puertas.
-Clark me temo que tendrás que ir a cerrar la puerta del granero -Dijo su padre, mirándolo a los ojos con un leve suspiro, aunque su hijo fuese un súper hombre seguía sintiendo preocupación de que algo le llegara a pasar.
El moreno solamente asintió con la cabeza y salió por la puerta como si nada tras ponerse la chaqueta, dejando a Bruce demasiado sorprendido que se levantó mirando desde el cristal de la ventana a fuera. Apenas pasaron segundos cuando volvió a ver la figura roja de aquel chico acercarse de nuevo a la casa, entrando totalmente mojado y subió escaleras arriba a darse un baño. Aquello iba a ser un día complicado, si ni siquiera se hablaban y más aún cuando Marta le convenció de que se quedase en la habitación de Clark.
Era un lugar acogedor, con una cama en una de las esquinas, televisión, muchísimos libros y algún que otro videojuego, además de varios discos de música y una cosa que sin duda llamó su atención, un telescopio al lado de una gran ventana. Por curiosidad se acercó, acariciando aquello con un par de dedos y le corrió las cortinas de loneta blanca.
-Deja de tocar mis cosas -Dijo una voz más que conocida a su espalda, más concretamente contra su oído haciéndole estremecer y cuando se giró Clark estaba solo con unos pantalones vaqueros y el cabello algo húmedo.
-Solo miraba, además tu madre me dijo que podía quedarme aquí -Respondió, como si eso fuese defensa, no eran unos niños para escudarse en sus padres pero las gotitas recorriendo aquel pecho bien marcado le hacían perderse.
No tardó en notarlo, de hecho se hubiera sonrojado pero aquel chico sacaba una parte desconocida de él y sonrió de lado, echándose el cabello hacia atrás para luego coger el pañuelo del empresario, quitándoselo suavemente del chico, pasando sus dedos por aquella marca morada, haciendo que el susodicho ladease el cuello con un estremecimiento.
-¿Acaso quieres más? -Preguntó en un susurro grave, acercándose algo más oyendo el acelerado corazón de su acompañante, rozando sus labios contra su oreja, bajando lentamente por su cuello donde dejó un beso suave.
-¿Por qué eres tan diferente? -Preguntó mirándolo a los ojos dejando los brazos a cada lado de sus hombros, subiendo los dedos lentamente por su nuca, sintiendo sus cuerpos juntos de nuevo y ladeó la cabeza, rozando sus narices.
-Porque era diferente...nunca volveré a ser de esa forma...-Susurró, rozando sus labios luchando por controlarse pero terminó por besarle intensamente, comiéndole la boca.
Bruce apenas tuvo tiempo de reaccionar, enredando los dedos en su cabello y arañando ligeramente su nuca con un suspiro. Intentando seguir aquel ritmo totalmente abrasador en el beso cerrando los ojos sin dudar en corresponder. Ninguno dijo nada más, era un beso sin duda tan intenso como los que se dieron aquella noche pero ambos sabían que era diferente. Clark sujetaba su cintura, besándolo algo más relajado sintiendo como aquel chico le correspondía sin dudar, hasta que la falta de oxígeno les hizo separarse. Ambos sonrojados, mirándose a los ojos con los labios a milímetros de distancia.
Clarck entreabrió los propios para decir algo, quizás para disculparse por eso cuando sintió otro beso y sonrió entre sus labios, correspondiendo de la misma forma, rodeándolo con ambos brazos acercándolo más a su cuerpo.
-Para o no me controlaré -Susurró segundos después, dejando suaves picos en los labios del empresario que asintió con una leve sonrisa, sin soltarle.
Porque después de todo no se arrepentía de aquellas copas de más, de ese moratón en el cuello...Cualquier cosa valía la pena por un beso del chico de acero.
