¿Dios?, ¿Existes?. Si existes, ¡Debes tener un atrofiado sentido del humor!. Y odiarme. ¡Deja de hacerme bromas!, la estoy pasando muy mal…
El solitario departamento de Sakura, era la imagen de una chica sin madre, un padre que nunca estaba en el país, y la suya misma.
No había si quiera pasado el umbral, quitado sus zapatos, cuando de 3 zancadas atravesó el apartamento directo a la tina de baño. Sollozando como una niña pequeña.
Era un sencillo departamento, con una cocina-comedor-sala-aseo, y una habitación tipo estudio, semi-decorada. Estaba pintado del mismo color que cuando se mudo, un blanco ya gris por el paso del tiempo, y en las esquinas, los libros se apilaban, hasta la mitad de las paredes. Tenia una televisión y un Dvd, un reproductor de cd's, y un sofá beige de dos puestos con una mesita lo suficientemente cerca para estirar y colocar los pies cómodamente; había un balcón pequeño, donde colgaba sus ropas. Era pequeño; cómodamente acogedor.
Dentro de su baño, -no apto para claustrofóbicos- se dejo transportar por los aromas de su acondicionador y el jabón, se dejo limpiar por el agua caliente; mientras esta acariciaba sus poros y los renovaba, y también siguió la letra de algunos grupos de modas en su Mp3, lo que sea que le tuviera la mente ocupada. Luego con una bata de baño se dirigió a su habitación titilando, y con su pijama más abrigadora y cómoda se echo en su cama.
Sola. No lo quería pensar, pero estaba sola.
Ni el maullar de un gato, un hamster, ¡Si quiera un pez!. No, sola. Sin el beso de su madre, ni la presencia de su padre para sentirse segura. Entonces, evitando pensarlo, las palabras de Sasuke le taladraron su cabeza.
No puedes perder algo, que nunca fue tuyo.
¡Ah!, Naruto. El único capaz de sacarle de la soledad por el mejor año y medio de su vida.
Naruto era su amigo desde los 7 años, y luego su primer amor. Fue quien, a los 13 años le tomo del mentón y poso delicadamente sus labios sobre los suyos. Un nuevo mundo se abrió para ella, con colores vivos y hermosos, y mariposas, ¡muchas mariposas!. Ella tenia 13 y él 14 años, siempre un año mayor. Fue, también, con quien celebro vividamente su primer juego, su primer gol, y su primera copa ganada. Fue también a quien animo con el dolor del mundo a continuar su relación con Hinata. Quien le escucho hablar de ella como un querubín, un ángel que había perdido su camino al cielo. Solía imaginarse que era de ella, que esas palabras pertenecían a ella.
Estuvo ahí, cuando a sus 16 años le lloro en sus piernas, y olvido, si, olvido felicitarle en su cumpleaños numero 15. Hinata se había ido.
Luego, tres meses después; llego su oportunidad. El mejor regalo que pudo haber pedido.
Ya no había Hinata de por medio.
-Sakura-chan, me gustas mucho…-
Y ella había saltado a su cuello, aspirando su olor a hombre fuerte, un olor que le arrullaba y susurraba palabras bonitas. Y en sus cabellos dorados había enredado sus dedos. Fue entrando en otoño, llegando a su casa, cerca del parque. Donde justo ayer, habían finalizado su relación, bajo un cielo inhóspito y un calor insoportable, presagio de de la temporada de lluvia.
¡¿Cómo se atrevía, entonces, Uchiha Sasuke a decir que nunca le tuvo?!.
Estrujo con fuerza las sabanas de color verde acuarela. Solo imaginar que podría tener así el cuello de Uchiha Sasuke. ¡Lo odiaba!
-Hinata volvió, porque yo le llame. Yo organice que dejara Francia-
-No me agradas. Y lo sabes bien-
Sasuke para ella, no seria más que el niño de toda la vida amargado, odioso, prepotente con quien incontables veces se había peleado, discutido, etc…
Su relación se basaba prácticamente en las humillaciones públicas, insultos, bromas pesadas… Desde que tenía memoria, estar con Sasuke significaba un vaivén de insultos, competencias absurdas y probar que el otro no es más que la suela de su zapato.
Hasta ahí. Aun, imborrable tenía grabado los ojos de Sasuke, insensibles en su confesión, fríos, dos témpanos de hielo oscuro, jamás los había visto así, tan increíblemente inhumanos. Entonces antes de caer en el sopor del sueño…
Si él es malo… yo sere peor.
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La preparatoria Gakuen Konoha, era hermosa, y prestigiada. Tenía dos canchas de futbol, una piscina olímpica, dos canchas de tenis, un gimnasio y un aérea reservado para la práctica de la música y el arte. Sus alumnos, con buenas referencias llegaban a universidades dentro y fuera del país, llegando a ser profesionales exitosos.
En sus salones; en murmullos, carcajadas, cotilleos, y alumnos sentados en las mesas se esperaban a los profesores, que previamente a las clases se reunían en la sala de profesores; entre horarios y cafes. Solo en esa época del año, claro esta. Bajo la lluvia impetuosa que caía sobre Tokio, nadie quería quedarse a coger un resfriado.
Los años estaban separados por pisos. Primero quedaba en planta baja, y segundo y tercero en los pisos superiores. Se dividían por secciones, y cada cátedra tenía su propio salón en cada piso. En los salones había 6 hileras de escritorios y cada una de ellas había 5 escritorios. El escritorio de Sakura estaba cerca de la ventana, uno de los mejores puestos debido a las posibilidades de distraerte con el mundo exterior. Cosa que le venia de la patada los últimos meses de exámenes, y momentos como esos en los que quería quitarse la cabeza o el corazón para dejar de pensar y sentir.
Aquella mañana, su puesto estaba ocasionalmente vacío.
En la entrada principal, antes de las escaleras y entre el consultorio medico y el comedor se encontraba una enorme sala llena de estantes y lockers. Ahí, en la hilera horizontal 8, en el segundo cubicuelo, el nombre de Uchiha Sasuke estaba escrito en un papelito, sus ukabaki; negras – como su alma, había pensado Sakura.- se encontraban ahí. No había llegado, y Sakura le esperaba pacientemente.
Seguro; la "Limu" de su padre se averió. Pf. Infeliz Sasuke…
Tomo asiento en los bancos, frente los cubículos. Su uniforme escolar consistía en aquellas típicas faldas tableadas de un azul oscuro hasta la mitad del muslo, unas medias blancas o azules, - Sakura prefería las azules, se ensuciaban menos y le hacían ver las piernas más delgadas.- y el chaleco respectivo azul sobre la camisa blanca con un odioso lazo en el cuello. Sakura solo usaba la indumentaria correcta los días de frío, sin el lazo. "lo había extraviado".
Naruto…
Cuando sus pensamientos quedaban en blanco, la acostumbrada imagen de su rubio, florecía como una hermosa rosa en primavera. Y eso le hacia doler el pecho y le causaba una sensación de asfixia. Era agonía, que pronto se convertiría en depresión. Sus ojos se dirigieron a su cubículo, justo al lado de Sasuke. Sus uwabaki, no estaban. En cambio unos escolares negros los reemplazaban.
Quiso reservarse el pensamiento de saber que él estaba por ahí. Suspiro, resignada, afrontar la soledad no es algo que se le venga bien, por mucho que se haya visto rodeada de ella.
Cuando Sasuke llego, le ignoro. Ningún comentario, ninguna burla. Pero cuando le miro desafiante a sus ojos negros, observo de nuevo aquellos témpanos oscuros, inhumanos, desviar su mirada con desprecio. ¡Como le ponía de nervios y de malas pulgas esa mirada!.
Se levanto, él ya tomaba sus uwabaki.
-¡Bien, me vas a dar tus razones Sasuke Uchiha, para saber porque lo hiciste!- Sasuke le daba la espalda, ancha y musculosa que son una delicada línea se curvaba hacia sus estrechas caderas. El uniforme solo hacia acentuar su atlética figura, que idolatraban muchas de sus admiradoras. Pero para Sakura, seria siempre el niño arrogante de piernas delgadas que solía llorar cuando su madre le dejaba en el preescolar.
Le ignoro de nuevo. Se había sentado prudentemente a una distancia de ella, mientras se colocaba los uwabaki. Sakura se coloco frente de él, no le dejaría pasar por mucha repulsión se le hiciera.
- Respóndeme, infeliz.- gruño.
Pero de nuevo, ni una mirada.
Sakura le tomo de los hombros, por mucho que se le revolviera el estomago su presencia y su empalagoso perfume, le obligo a verle, y lo hizo.
-Te recomiendo que no vuelvas a tocarme.- Siseo él, venenoso. Como si el tacto de Sakura le quemara.
-¡Ja!, si tu te metes en mi vida personal, ¿yo no te puedo tocar?. Serás descarado. ¡Ahora respóndeme te lo ordeno!.- Sakura le tomo con fuerzas, como si Sasuke se le fuera a escapar – lo que era probable. – en cualquier momento, sin embargo era demasiado orgulloso. Sakura se mordió su labio inferior, desesperada. - ¡Te ordeno, entonces, que no me respondas! –
Sasuke no le obedecería, claro esta. Pero tampoco se iba a dejar manipular por ella.
- Pa-la-bras-Ma-gi-cas. (Por favor Sasuke-sama)-él alzo sus cejas y curvo una sonrisa maléfica en sus labios. El lugar estaba solo, las clases estaban por empezar y ellos estaban lo suficientemente cerca para adivinar la marca de la pasta dental con que se había lavado los dientes mientras hablaban. O se gruñían.
Sakura le empujo, luego se dio la vuelta dándole la espalda, frustrada. Rezongando, insultándole, triste, molesta…
De pronto el brazo de Sasuke rozo su mejilla, horrorizada observo como su brazo se extendía peligrosamente cerca de ella hasta su cubículo para colocar los zapatos. El pecho de Sasuke estaba tan próximo de su espalda que sentía el calor que emanaba de este, su respiración le producía algo parecido a escalofríos por toda la espalda, mientras movía unos mechones de cabello demasiado cerca de su oreja.
¿Qué dem…?
Le tomo dos segundos exactamente salir del sopor en el cual había caído repentinamente, se aferro al brazo extendido de Sasuke y con su otro brazo le golpeo en la boca del estomago, rápidamente le coloco contra los estantes y su cuerpo. Acorralándolo. Estaba tan molesta que sus orejas le ardían. Sasuke le miro, luego alzo una ceja.
- Me lo vas a decir por las buenas… o ¡Juro… juro…!- Arrugo su nariz. -¡Juro que te castrare!-
Sasuke se estremeció bajo su llave, conteniendo la risa, luego soltó la carcajada, Sakura le miro desconcertada. Lo repitió de nuevo, ¡Oh lo haría!.- ¡Lo digo muy en serio Sasuke Uchiha!-
- Ja, ja, ja, Ay…- Suspiro, secándose una lágrima en la ranura de su ojo. - ¿Tan desesperada estas por una noche conmigo?. Dudo que te sirva de vibrador, es muy grande…-
Humillada Sakura levanto su rodilla hacia la entrepierna de Sasuke, pero este le detuvo sujetándole la pierna. Las miradas de odio aparecieron de nuevo. Sasuke tomo la muñeca de Sakura entre sus dedos y en un rápido movimiento la aparto de si, pero esta le empujo al mismo tiempo… Lo que provoco que los estantes detrás de él se balancearan peligrosamente y le hiciera perder el equilibrio, junto con Sakura.
El sonido estruendoso de los estantes cayendo uno por uno, su espalda encima de los cubículos, zapatos y demás indumentarias se le incrustaban. Y luego, un mareo, un olor tan empalagoso que le asfixiaba. Todo demasiado rápido.
-¡¿Qué sucedió?!....¿Haruno... y Uchiha?-
-¿Haruno?, ¿Uchiha?.-
Los profesores llegaban uno por uno: Gai de deportes, Tsunade de biología y doctora, Kakashi de ciencia, Shizune de artes…
La situación empeoraba, y ellos con el estupor del golpe tardaron más de 10 segundos en caer en cuenta de sus posiciones… comprometedoras.
Sasuke tratando de dejar de contar Gais, Tsunades, Kakashis, y Shizunes. Tenia sobre si mismo a Sakura, que con las piernas dentro de cubículos diferentes había caído encima de su pelvis. Segundos después encontraron sus miradas: desconcierto, pensamientos como fue tu culpa, eres ridículo, te odio… y luego las miradas horrorizadas…
-¡ALEJATE DE MI!- Gritaron ambos, al unísono, trastabillándose mientras se levantaban. Ruborizados de ira y vergüenza.
¡AS-CO!.
los Uwabaki, son esos zapatitos q se usan para los interiores en las escuelas/colegios. Los japoneses sienten aversion por usar los mismo zapatos q pisaron la calle en los interiores.
¿A q no es interesante?.
ヘ(^_^ヘ)(ノ^_^)ノ . Gracias por los Reviews!. m(._.)m.
