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Personajes pertenecientes a S. Meyer
Capítulo II
Reunión del Festival de Primavera, Gimnasio Instituto de Forks
14:00 horas
Tanya Denali llevaba hablando casi por una hora sin parar, sobre puestos, globos, cintas, entradas. ¡Una completa tortura! Ella era la presidenta del centro de alumnos. La estudiante ideal. Perfectamente bien vestida, alta, rubia, con buenas calificaciones, sociable, integrante del equipo de porristas y dirigía también las actividades de ayuda social. En mis propias palabras, un dolor en el trasero.
Jazz se había puesto su capucha y dormitaba apoyado en la pared de atrás con sus audífonos puestos, mientras yo jugaba con mi celular prehistórico. Estaba de mal humor porque no teníamos ninguna alternativa de escape. Además ese día era el blanco de las miradas asesinas de Jessica, Lauren y Jill, el trío de taradas que me odiaban aún mas que en el pasado, por mi hazaña de los refrescos.
-Pss... ¡Bella!
Miré alrededor y le sonreí a Mike. Me lanzó un papel que le dió a Jasper en pleno rostro.
-¿Qué mierda Bells?- reclamó en voz alta
Se hizo un silencio mientras yo me agachaba a recoger el mensaje y aguantaba la risa. Tanya miró escandalizada en nuestra dirección
-¡Swan y Whitlock! ¡Pongan atención!- bramó el sr Banner, que se paseaba por el recinto
-Si señor- dije
Nos observó como si fuésemos barro y dijo- Continúe Denali.
-Estas perdiendo tu encanto con Banner- susurró Jasper mientras la presidenta seguía con la lata. A este profesor generalmente me lo echaba al bolsillo.
-Lo recuperaré- respondí restándole importancia.
-¿Qué me golpeó?
Le mostré la bola de papel, mientras la abría
Tyler y yo estamos a cargo del puesto de hotdogs
Nos vendría bien la ayuda ¿quieres unirte?
Jasper puso los ojos en blanco
-¿Newton?
Asentí mientras buscaba un lápiz
-No se da por vencido
-Somos amigos, Jazz- respondí mientras escribía
-No creo que lo tenga tan claro- se puso sus audífonos y regresó al sueño
Ya tengo asignado el tiro al blanco
Jazz, Cullen, Brandon y yo.
Tanya nos designó
Se lo lancé. Mike lo leyó al segundo y me miró con sorpresa. Me encogí de hombros y me levanté para ir al casino. Tenía hambre. Con Jazz nos habíamos pasado la hora de almuerzo en la biblioteca terminando un trabajo a último minuto.
-¡Ey!- lo sacudí por el hombro- ¿Quieres algo para comer?
-Um... si, algo dulce- respondió patosamente
Me dirigí al casino y compré caramelos y unas galletas para mi. Estaba tomando el cambio cuando sentí un ruido atrás. Giré justo para encontrarme a "las tres chifladas". Alcé una ceja.
-Jess, no te reconocí sin refresco de naranja encima-
No estoy segura de que entendiera mi insulto. Abrió la boca y la cerró como un pez fuera del agua y luego se recobró. Puso sus manos en las caderas
-Escúchame Swan, te lo voy a decir sólo una vez. Aléjate de Mike.
Sonreí
-¿Y si no lo hago?- me crucé de brazos
- Vas a desear nunca haber venido- respondió Jill
-La frase es "nunca haber nacido", idiota. - dije
-Como sea. Será mejor para ti que no te acerques a Mike.-
-Es mío- agregó la líder
-Mmm... no, no me da la gana. ¿Qué vas a hacer Jess? ¿Darme una patada con tus tacones de mujer barata?
Ahogó un grito.
-¿Qué me dijiste?
-Ya me escuchaste retrasada mental. Mejor aléjate tu de mi. Mi paciencia tiene un límite. Y créeme no quieres sobrepasarlo, rubiecita.
Apretó los labios y me giré hacia al gimnasio
-¡Ya me quitaste a Jasper!- gritó histéricamente- ¡No me vas a hacer lo mismo con Mike!
Me congelé en mi sitio ¿Qué?
-¿De que estupidez hablas?- Jessica parecía poseída por algún ente del mal
-Yo no se lo que es lo que vio Jasper en ti, ¡pero a Mike no lo vas a engatusar Swan! ¡No te voy a dejar!
¿A la tonta esta le gustaba Jasper? Me reí
-Eres tan ridícula Stanley- sacudí mi cabeza y seguí mi camino escuchando algunos gritos a mis espaldas
-¡Te vas a arrepentir!
-¡Estúpida!
-¡Aléjate de MIke!
Jasper se iba a morir de la risa cuando le contara. ¿Quién lo diría? Ella había estado colada por mi amigo. No es que la culpara. Jazz era genial. Quizás ahora entendía mejor su odio hacia mi. Pero ¡maldita sea! ¿Por qué todo el mundo pensaba en Jasper y en mi como pareja? ¿Que la gente no tenia vida propia que andaba inventando romances?
Abrí la puerta para encontrarme con que el discurso de Tanya ya había finalizado y la gente estaba por todo el lugar haciendo caos. Jazz no se veía en las cercanías
-¡Swan!
Edward estaba en el extremo opuesto agitándo sus brazos como un molino. Mientras me acercaba no pude evitar pensar lo bien que se veía con sus jeans claros y su polera verde que le resaltaba los ojos ¿por qué tenía que ser tan patán? Alice estaba a su lado removiendo unas cajas. Cuando su amigo me llamó me miró con una curiosa expresión en sus ojos miel.
-Hey chicos- los saludé cuando llegué- ¿ya empezamos con los preparativos?
-El instituto nos va a dar el puesto, ya sabes, el lugar físico- me informó Edward mientras sacaba sacaba unos cartones- Nosotros tenemos que hacer el resto. Los carteles, los rifles, los premios.
-Ok-
-Con Alice pensamos que deberíamos hacer una rifa o alguna otra actividad lucrativa para juntar el dinero para los premios. Podría ser vender comida o quizás hacer lavado de autos- me miró alzando sus cejas- ya sabes, Swan te pones un biquini y ¡listo!
-Muy gracioso, herpes- hizo una mueca y Alice rió-. ¿Quieres que nos congelemos?
-Era sólo una idea, cariño. Aparte de eso tenemos que conseguir pistolas o rifles
-Charlie tiene rifles.- agregué sentándome- Se los puedo pedir. Lo único es que tendremos que comprar de las balas inofensivas. Pero en lo que respecta a los rifles, estoy segura de que los podremos ocupar
-Un problema menos. Bien pensado, torpecilla
Le lancé una cartulina mientras reíamos. A veces era muy fácil recordar porque Edward y yo habíamos sido amigos en el pasado. Pasamos los siguientes quince minutos seleccionando cartones para los carteles y cortando otros en forma de circulo para que fueran nuestro "blanco". Fue ahí cuando me percaté de que sólo eramos tres.
-¿Han visto a Jasper?
El rostro de Edward se ensombreció y Alice desenterró su nariz de una caja
-No- dijeron al mismo tiempo
-Creo que dijo que iría a buscarte
-¿Y me lo dices ahora Cullen?- saqué mi móvil y efectivamente tenía varias llamadas perdidas de Jazz y un mensaje de texto. Conociéndolo seguramente pensó que me había fugado o me había fracturado el cráneo cayéndome por las escaleras.
-No preguntaste antes -lo ignoré y llamé de vuelta. No alcancé a saludar y ya estaba gritándome
-¿Se puede saber donde demonios te metiste? Te estado buscando por todo el maldito instituto.-los gritos eran claramente audibles para mi público. Edward y Alice me observaron divertidos- Me encontré con la estúpida de Jessica gritando que te iba a matar y te iba a descuartizar. Pensé que te tenían en un casillero encerrada, he estado revisando hasta los baños de mujeres ¿Sabes lo que significa eso Swan? Pensé que te podías haber caído ¿Por qué demonios no contestabas el jodido celular? Fuí a la enfermería...
-Jasper ¡cállate!- grité de vuelta ¿que culpa tenía yo de que fuera un histérico?- Estoy en el gimnasio hace quince minutos.
-¿Ah?
-En el gimnasio, exagerado. Fui a comprar y volví directo aquí.- bufé
-¿En el gimnasio?- repitió
-¿Dónde mas iba a estar?
-¡Maldita sea Bells! ¿por qué te demoraste tanto?- seguía furioso
-Tuve dificultades con Jessica. Para de dar vueltas y ven.
La linea quedo el silencio. El muy desquiciado me había cortado. Sacudí mi cabeza. Jazz era tan fatalista. Yo sabía que mi mala suerte y mi torpeza era cosa seria, pero no era para tanto.
-¿Se preocupa mucho por ti verdad?- era la primera vez que Alice me preguntaba algo. Alcé mi vista
-Sí, un poco demasiado. Como cualquier hermano mayor- respondí como si no fuera la gran cosa. Yo sabía que ella iba a meditar y re-meditar mis palabras.
-¿Hermano mayor?- preguntó Cullen sarcástico.- Vamos Swan, no mientas. Todo el mundo sabe que son algo mas.
-No sabía que aparte de libertino eras de los chismosos, Cullen.
Hizo una mueca.
-Jazz y yo solo somos amigos. - continué cortando un cartón.
-¿Y por que parecen siameses?- Edward me miraba fijo
-No sé, lo pasamos bien. Tenemos gustos comunes. No es tan raro, Cullen.
-No es lo que dice Lauren
-Ya... ¿y que es lo que dice tu novia?
Se encogió de hombros. Alice me contestó
-Dice que ustedes están juntos hace años y que...- se sonrojó
Esperé en silencio
-Que lo engañas con Mike
Me eché a reír.
-Esa víbora.- sacudí mi cabeza- No, Alice. Salí un par de veces con Mike pero ahora somos amigos. Además eso de andar con varias personas a la vez no es lo mio -miré significativamente a Edward, quien entrecerro los ojos- a pesar de lo que diga ese trío de arpías.-
Alice me dio una sonrisa rápida, mientras Jasper se materializó a mi lado con el mismo aspecto de una toro salvaje
Hablé antes de que siguiera despotricando
-¡Lo siento! No estaba atenta al móvil. Pero tu estabas exagerando- le pasé los caramelos como soborno emocional
-¿Con tu mala suerte? No lo creo. - dijo tomándolos
Hice una mueca. Jasper me despeinó
-Esta bien, peque. Me alegro que estés bien.
El ambiente se tensionó un poco con Jasper trabajando. No había una directa hostilidad entre Edward y mi amigo, pero el aire se podía cortar con un cuchillo entre ellos. Se dirigieron como máximo cinco palabras durante la hora siguiente. A diferencia de Alice que se volvía cada vez más amable y conversadora.
Mi celular vibró en mi bolsillo
-¿Hola?
-Bella, querida soy Caroline ¿cómo estás?-
-¡Oh! Hola sra. Whitlock. Bien gracias ¿como está usted?- le hice señas a mi amigo.
-Cariño, sabes que puedes llamarme Caroline. ¿Sabes si esta mi hijo por ahi? Lo llamo y no contesta.
-Claro. Se lo paso. Adiós sra. Whit... Caroline.
-Cuídate linda
Le pasé el aparato a Jazz que se alejó. El no había visto a sus padres hace un par de meses. Se suponía que debían llegar el fin el semana. No tenía que ser una genio para saber que llamaban para avisar que no llegarían. Siempre era lo mismo.
Suspiré cansinamente. Me pregunté cual de nosotros dos, Jasper o yo, teníamos peor suerte con nuestros progenitores. Es cierto que yo contaba con Charlie, pero no teníamos una relación cercana. Mi madre se había ido a Phoenix hace unos años y había encontrado un hombre más joven que la hacía feliz. No la culpaba por irse. Desde niña entendí que ella detestaba Forks, pero con ella también se había ido cualquier intento de una relación madre-hija normal. Hablábamos algunas veces al mes, pero era más por cortesía que por otra cosa. Ya no la extrañaba, o me obligaba a no hacerlo. Sabía que no había solución para el problema, de modo que encerrarme en mi angustia nunca había sido opción
Trataba de pensar en Reneé lo menos posible, y sabía que mi padre también hacía lo mismo.
El caso de mi amigo no era tan diferente. Si bien Annie era un regalo del cielo, no podía reemplazar a sus padres. Jazz e había criado con todo el dinero del mundo pero sin soporte emocional. Había crecido solo, esa era la razón de que, a pesar de los deslices y la actitud rebelde, fuese bastante maduro. Era serio cuando tenía que serlo, intuitivo por naturaleza y bastante protector.
-¿Cómo van chicos?
Los tres alzamos la vista para ver a Tanya mirándonos con su sonrisa de comercial.
-Todo bien por aquí Tanya- contestó Alice con cierta molestia en su voz ¿Se llevarían mal? ¿Acaso no eran porristas?
-Me alegro. Quería disculparme contigo Edward
El aludido la miró interrogante.
-Siento no haber podido integrarte en mi grupo y que tuvieses que trabajar con gente que no es de tu agrado- mis ojos salieron disparados hacia Tanya- Hice lo mejor que pude, pero no logré evitar que trabajaras con...- apuntó hacia mi con su cabeza. Mi boca se abrió- Se que es terrible para ti, vas a tener que compartir con ella durante los próximos días. Lo lamento mucho Eddie, pero vas a tener que soportarla.- me miró como chicle en su zapato.
Empecé a hervir de rabia, aunque no estaba dispuesta a hacer un escena. Maldito Cullen. Era incluso más idiota de lo que pensaba. ¿En qué minuto considere la idea de que podía ser agradable?
-¿Soportarla?- pregunté amenazante- Supongo que te refieres a mi ¿verdad?
Edward se había puesto pálido.
-Tanya...- comenzó
-Contéstame Tanya- lo corté
-No te enojes, Isabella.-abrió sus ojos inocentemente- Es sólo que Eddie me dijo que haría cualquier cosa para no estar contigo en los grupos.
Eso dolió. Tenía claro que él ya no me importaba ni yo al él. La indiferencia era la pieza clave de nuestra relación. ¿Pero de ahí a que me repudiara en público? Había una gran diferencia.
-¿Eso dijo Eddie ah?- lo miré echando chispas. Se puso aún más blanco. Eso es, ten miedo maldito.
-No es su culpa Isabella- la muy estúpida estaba consciente que odiaba mi nombre- Después de todo, hay gente que nos desagrada a primera vista.- se giró a Edward- Odio natural, eso es lo que me dijiste ¿verdad?
-Tanya cállate- exclamó Alice que también estaba un poco pálida.
Apenas la escuché. Odio natural. Eso dolió aún peor y pude sentir las lágrimas encaminándose, pero me obligué a devolverle la mirada fríamente a mi ex mejor amigo.
-¿Eso es lo que te provoco, Eddie?¿Odio natural?
-Bella...
-No, ¿sabes qué? Ni siquiera me importa.
-Bella...
-De echo te voy a ahorrar la molestia de mi compañía. Puedes irte.
Los tres me miraron con sorpresa.
-¿Qué?
-Ya me escuchaste. Vete, yo cubriré tu parte del trabajo, no me importa. Estoy segura que los Alice, Jazz y yo podemos hacerlo sin tu ayuda. Puedes irte a formar grupo con Tanya.- observé a la platina- Estoy segura de que no tienes problema con eso ¿verdad?
-Bella no es tu decisión- dijo Edward recuperando los colores.
-Te estoy haciendo un favor, Eddie- le respondí con desprecio.
-Isabella, !que inmadura!- dijo Tanya con un brillo de triunfo en la mirada
-Escúchame, rubiecita de quinta. La próxima vez que se te ocurra hablar de mi como si fuera una cosa, piénsalo dos veces. No tengo ni un problema en borrarte la sonrisa con un par de golpes.
-¿Quién demonios te crees?-
Di un paso hacia ella
-Ya me escuchaste, Tanya. Tú y tu amigo mejor salgan de aquí. No les voy a imponer mas mi molesta presencia
Me vio por unos segundos y luego se perdió entre los estudiantes. Al mismo tiempo giré para marcharme, necesitaba calmarme, necesitaba respirar, necesitaba a Jasper. ¿Por qué me afectaba tanto? Hace años que lo había sacado de mi vida.
Un brazo me agarro antes de dar dos pasos. Edward me miraba entre avergonzado y furioso
-Suéltame-
-Bella, no puedes echarme-
-Curioso, porque es justo lo que acabo de hacer. Suéltame Edward.-
-Escúchame...
-¿Quieres repetirme que me odias?- su brazo me agarró mas fuerte y apretó la mandíbula- Lo oí claramente, idiota. Ahora déjame ir.
-Swan, yo...
-¡Suéltala Cullen!- Jasper eligió es momento para aparecer. Fulminó a Edward con la mirada y se puso a mi lado
-Esto no es de tu incumbencia.- dijo soltándome aunque no se movió ni un paso.
-Yo creo que sí.- avanzó
-Apártate Whitlock. Bella y yo tenemos que hablar.
Hizo un ademán para volver a acercarse pero Jazz le cortó el paso
-No se te ocurra volver a tocarla, Cullen
-No es problema tuyo si lo hago-
La distancia entre ellos era mínima, se miraban con furia a los ojos y algunos alumnos estaban empezando a mirar
Le puse una mano en el pecho a Jasper. Lo conocía lo suficientemente bien para saber que estaba a dos segundos de lanzarse a golpes.
-Cálmate Jazz. Edward ya se va.
-Bella...-
-¿Edward?- interrumpió Alice- Es mejor que te vayas, Edward
-No, yo...- ella lo tomó del brazo y lo empujó un poco hacia atrás.
-Pueden hablar después Edward, vete por el momento. Bella tiene razón, los tres podemos apañarnos al menos por hoy.
Se quedó estático por algunos segundos, luego me echó una mirada y se marchó del gimnasio.
-Gracias Alice
Ella me vio como disculpándose con la mirada.
-¿Qué carajos pasó?- preguntó el rubio
-Nada importante.- esquivé su mirada- Cullen ya no va a formar parte de nuestro grupo. Es todo.
-¿Por qué?- Jazz me conocía bastante para saber que yo le escondía algo, pero no quería explicarle. Si lo hacía sin duda iría en busca de Edward para golpearlo, y aunque se lo mereciera, no deseaba que mi amigo se metiera en mas problemas. Quizás se lo dijera una vez dejado el instituto.
-Diferencias de opinión.- respondió Alice. Supuse que ella también temía un enfrentamiento- ¿Saben, chicos? Creo que hemos avanzado bastante por hoy. Mañana podemos seguir organizando todo. ¿Que les parece si lo dejamos hasta aquí?
Jasper la miró sospechosamente
-Estoy de acuerdo- dije
-Bella ¿me acompañarías a dejar esto al salón de arte? - preguntó amablemente- Jasper ¿podrías guardar los carteles por mientras?
Claramente esta chica tenía una vena organizadora, cosa que no me esperaba. Parecía que dar órdenes era natural en ella. Me agradó.
-Claro- respondimos
Tomé todo lo que pude y salimos al pasillo.
-Bella...- comenzó vacilante- ¿estás enfadada conmigo?
Me giré sorprendida
-No, Alice ¿por qué lo estaría?
-Um...porque soy su amiga
-Alice ¿tu tampoco querías formar grupo conmigo?
-No... es decir.. Si, yo no tengo ningún problema contigo. Me agradas
Le sonreí
-Entonces no hay problema. Alice. Tu también me agradas
Era verdad pensé mientras entrábamos al salón. La conocía poco pero tenía la curiosa sensación que Alice era una pequeña caja de sorpresas. Ella era muy diferente a mi, pero me agradaría tenerla como amiga. Las únicas dos que había tenido en la vida era Angela y Leah. La primera era una chica sencilla y buena, cualidades que eran extrañas de encontrar en el instituto. Teníamos algunas clases juntas y compartíamos bastante. Leah era una amiga de infancia y la veía algunas veces cuando acompañaba a Charlie a La Push, una reserva india, donde vivían algunos de sus amigos.
Por alguna razón congeniaba mejor con los chicos. No era que me llevara mal con las chicas, pero no era cercana a ellas. Tenía buena relación con muchas, pero no iba mas allá de un saludo o una conversación sin importancia. Y no hacía falta mencionar que el equipo entero de porristas me odiaba, con la presidenta del centro de alumnos incluida. Quizás en verdad yo expelía un odio natural, como Cullen lo había expresado.
-Bella - llamó Alice una vez de vuelta en los pasillos- Creo que quizás te gustaría saber que Edward no quiso...
Moví la mano para interrumpirla
-No, Alice. Sé que es tu amigo, pero no necesitas defenderlo ante mi. La verdad, no me importa- quise creer lo que estaba diciendo.- Sólo me molestó que no me lo dijera y hubiese hablado como si yo fuese una peste. sobre todo delante de esa gallina clueca.
Ella retorció las manos nerviosamente. Parecía que se estuviese muriendo de ganas de decir algo
-Quizás deberías hablar con el.
-No me interesa.- respondí retomando el camino
-Pero...
-Alice, de verdad. No quiero hablar de Edward. Me agradas mucho y no deseo pelear ¿podemos dejar el tema de tu amigo?¿para conservar la paz?
Suspiró derrotada
-De acuerdo.
Ese día había ido al instituto en mi camioneta. Era una Chevy de los años 50 y yo la adoraba. El Trasto, como lo llamaba, le daría verguenza a cualquiera pero no a mi. Tenía personalidad y la capacidad de reducir a chatarra a los autos mas modernos. Jasper había venido en su propio auto, un BMW último modelo. Era precioso, pero ambos preferíamos su moto, que se encontraba en un taller mecánico desde esta mañana. Mi amigo le había detectado "un ruido extraño", por lo que la había llevado a Port Angels.
Después de despedirnos de una Alice todavía apenada, nos dirigimos al estacionamiento.
-¿Me dirás que paso?
-¿No tienes que ir a buscar a Hayley?- respondí refiriéndome a la moto
Mi amigo la había llamado así, diciendo que era el amor de su vida (Harley=Hayley semejanza de sonido)
-Bells...-
Lo miré con cara de poco amigos
-Mañana Jazz...
-Pero...
-¿Quieres que te cuente algo chistoso?- lo interrumpí. Entrecerró los ojos ante mi obvio cambio de tema- Jessica Stanley me enfrentó esta tarde para decirme que me alejara de Mike y adivina quién salió en la conversación.
-¿Quién?
-Tú.- me reí- ¿Sabías que ella estaba colada por ti?
-¿Qué?
-Sí, dijo algo sobre que era mi culpa que ne estuviesen juntos.
Jazz rió y empezó a sacudir su cabeza
-Después de la noche que pasamos juntos ella pensó que le pediría ser mi novia ¿te imaginas?- se estremeció- Yo le había dejado muy claro que era sólo diversión.
-Creo que no te entendió
-Bueno, no es mi culpa ser irresistible
Le golpeé el hombro y rió mas fuerte.
-¿Ahora me dirás que fue lo que pasó? - Mi amigo era como un perro con un hueso. No lo soltaba
-Quizá otro día. No es importante- me encaminé a mi trasto
Hizo una mueca de desaprobación, me detuvo y luego me abrazó
-Esta bien, peque. Sólo recuerda que estoy aquí. Somos los dos, siempre-
La última frase siempre era una forma de animarnos mutuamente. Era verdad, en muchos sentidos, éramos solo los dos. Y eso era un poco deprimente pero a la vez muy reconfortante.
Lo besé en la mejilla
-Lo sé ¿nos vemos mas tarde?
-Um... no sé cuanto me va a llevar Hayley, te llamaré.
-Ok
Llegué donde Charlie minutos después.
El todavía no estaba en casa y me dediqué a preparar la cena. Intenté dejar mi mente en blanco pero fracasé estrepitosamente. Después de decidir que ya no tenía apetito y dejarle la comida en el horno a mi padre, subí las escaleras.
Tenía trabajos pendientes pero no estaba de ánimos para pensar en deberes. Me dejé caer derrotada sobre mi cama. Cierto personaje de ojos verdes se negaba a abandonar mis pensamientos. ¿Por qué demonios me odiaba tanto? Hasta donde yo sabía jamás había hecho algo para perjudicarlo. ¡Todo lo contrario! Hasta hace algunos años éramos como uña y carne. Y luego de eso solo nos habíamos distanciado, o mejor dicho él me había hecho a un lado. Si alguien tenía motivos para estar enojada esa debía ser yo.
Pero la pregunta en realidad era ¿por qué me importaba tanto? No debía. Cullen ya no estaba en mi vida y desde que se había convertido en el patán mas grande de todos los tiempos, no me agradaba. Trataba a a todas las chicas como basura, satisfacía sus deseos con ellas y luego, si te he visto no me acuerdo. Muchas veces había presenciado a la nueva víctima de Cullen llorando en los baños y lo que era peor, algunas peleándose por el. ¿A quién podía agradarle semejante espécimen? Me pregunte como Carlisle y Esme, dos de las mejores personas que conocía, tenían un hijo así.
Era atractivo, estaba claro, pero lo que tenía de bello al mismo tiempo lo tenía de imbécil.
Y resulta que el me odiaba. Eso dolía, por que eso significaba que no solo la parte idiota de Edward me odiaba, sino también su otra parte, la que yo había conocido desde que éramos niños. El era agradable, tierno, preocupado, todo un caballero. Y sabía que ese aspecto de su personalidad debía estar por alguna parte. Pero por el momento el patán había ganado.
...
Estaba en su habitación. Siempre me había gustado mas que la mía, porque era mas grande y tenía vista al bosque y a un pequeño río que pasaba por atrás de su casa. Luchaba por contener las lágrimas y no parecer patética.
-Me lo prometiste, Edward
-Bella, lo siento. Pero Victoria me invitó a salir ¡Victoria, Bella!- dijo emocionado- No podía negarme
-Era importante que fueras conmigo...
No quise decirle que mis padres se habían peleado otra vez y por eso era importante que fuésemos al cine. Quería salir de casa y necesitaba a mi mejor amigo. Cada vez pasábamos menos tiempo juntos. Edward se había puesto guapo y llamaba mucho la atención en el Instituto.
-Bella, podemos ir mañana a ver la película.- estaba rogándome con la mirada- El cine va a seguir allí. Además, esto es importante para mi. Victoria me gusta desde hace tiempo, tu sabes
-Si..- suspiré
-Así que alégrate por mi ¿de acuerdo?- me miró con sus orbes esmeraldas y su sonrisa blanca. Sonreí en respuesta
-De acuerdo - dije y me encaminé a la puerta
-Nos vemos mañana, Bells
Ese era el apodo que me había inventado. A mi me agradaba Bella, pero el dijo que todo el mundo me llamaba así y que el debía ser diferente. Me nombró Bells (campanas) porque decía que mi risa era musical y sonaba como campanitas en el viento.
-Bye, Ed.
...
El ruido de la ventana me despertó.¡Jesús! Ni hasta en sueños podía escapar de Cullen. Me levanté con desgana pero otro ruido me sobresaltó y giré hacia la ventana con el corazón acelerado. No sabía si Charlie estaba en casa. ¿Y si eran ladrones?
Una mano apareció y golpeó el cristal. Suspiré de alivio. Jasper tenía la loca idea de trepar por el árbol y entrar en mi cuarto en las noches. Muchas veces se aburría y venía a visitarme. A mi padre le hubiesen dado varios ataques cardíacos seguidos si se enterara la de veces que mi amigo había dormido conmigo. No es que hiciéramos más que eso, pero de todas maneras mejor mantenerlo en secreto. Yo también había usado la ventana como vía de escape en ocasiones.
Caminé en la oscuridad y levanté el vidrio.
-Pensé que...- el "ibas a llamarme" se perdió en mi garganta.
Mi boca se abrió hasta el suelo
-Cullen ¿que mierda haces aquí?
Déjenme sus opiniones y saludos
Besos
Cata!
