¿Qué haríamos si todo lo que conocemos desapareciera? ¿Podría nuestro lazo seguir estando unido?...
...¿Te levantarías de nuevo?
—Dulces sueños… Shinigami sustituto, teniente Kuchiki. Vuestros días de gloria acaban aquí.
Solo había pura oscuridad a su alrededor e Ichigo sintió como sus párpados estaban muy pesados. Una pequeña cantidad de luz pareció penetrar en la oscuridad iluminándolo.
—Uh…—gimió.
Lentamente abrió los ojos, intentando acostumbrarse a la luz del sol en el proceso. Confundido, poco a poco se sentó para mirar alrededor. Rápidamente se llevó una mano a la cabeza ya que esta palpitaba dolorosamente como si le estuvieran golpeando. Poco a poco esa sensación se disipó a la vez que su cuerpo se relajaba.
Sus ojos se agrandaron cuando miró el lugar.
—Esta es… mi habitación—murmuró. —¿Qué…? ¿Por qué… estoy aquí?
Deprisa se levantó la cama y abrió la puerta del armario para encontrarse con que Rukia no estaba adentro. ¿A dónde habría ido? Recordaba que habían sido atacados por un Arrancar… y perdió la consciencia… ¿Pero y Rukia?
—¡ICHIGOOOOO! —Isshin entró por la puerta, sin intentar golpearlo curiosamente. —¡Ya despertaste! —abrazó a su hijo con fuerza, como si este fuera a desaparecer.
—¡Viejo que me asfixias! —exclamó el pobre Ichigo quien apenas respiraba por el fuerte abrazo.
—¡Llevas inconsciente durante mucho tiempo! Me alegro de que estés bien… —aflojó el agarre y miró a Ichigo con los ojos brillando de felicidad.
—Jo viejo, ¿te entró la vena sensible? —musitó Ichigo estando confuso por el comportamiento de su padre. —No ha sido para tanto. —cuánto podía haber pasado… ¿Un día? ¿Tres? ¿Una semana tal vez?
—¿No? Han pasado ya dos años… No te culpo, seguro no te has dado ni cuenta.
—Espera… ¿Qué? —Ichigo sacudió la cabeza pensando que su padre estaba bromeando con él. —Olvida eso, ¿dónde está Rukia?
—¿Rukia? —preguntó Isshin confundido. —¿De quién me hablas? ¿Es una amiga tuya?
No. No. No no no… ¡Otra vez no!
Ni siquiera preocupándose de cambiarse de ropa, salió corriendo a la calle descalzo y se paró en la mitad con los ojos abiertos como platos y mirando en todas las direcciones. No sentía su reiatsu, pero ese no era el problema. Acercó su propia mano hasta su cara. No sentía nada.
Había… ¿perdido sus poderes de nuevo?
—¡Ichi-nii! —volteó para recibir el hermano que le dio su hermana Karin de repente. Eso era tan raro viniendo de ella… ¿Por qué estaban actuando tan extraño a su alrededor? —¡Ya estás bien!
Yuzu se unió a abrazarle también mientras lloraba contra su estómago.
Ichigo sacudió la cabeza y apoyó sus manos sobre las cabezas de sus hermanas. ¿Tantos días estuvo inconsciente? A lo mejor era eso…
—¡Ichigo!
Un momento… Estaba oyendo cosas, ¿verdad? Quería que alguien le dijera que la voz que acababa de escuchar no era de mentira.
Yuzu se separó de su hermano y corrió al lado de una mujer diciendo muy emocionada que su hermano mayor ya había despertado. Ichigo simplemente se quedó allí parado en total estado shock. ¿Qué era el significado de aquello? La estaba viendo… Su cabello, sus ojos, su sonrisa… Todo. Aquella mujer era su madre. No había posible confusión.
No movió ni un solo músculo cuando se le acercó y lo abrazó con gentileza. Todo su cuerpo se tensó intentando contener las lágrimas que querían salir de sus ojos.
—Oh Ichigo, estaba tan preocupada. Ya creíamos que nunca ibas a despertar —se separó un poco de él y le dio un suave beso en la frente. —Mírate, ya eres un poco más alto que yo.
—¿De-despertar? —¿iba a alguien de una vez contestarle qué estaba pasando?
—Entremos en casa, ¿vale?
Los cuatro entraron en casa e Ichigo sentía como si su cuerpo no pudiera dejar de temblar. Primero no había ningún reiatsu en él y ahora su madre aparecía de la nada. ¿Qué clase de mala broma era aquella? Debía de estar soñando, no podía ser real.
Masaki acompañó a su hijo hasta el salón y allí se sentaron uno frente al otro. Ichigo tragó saliva aún sintiéndose extraño con aquella bizarra situación.
—Llevas inconsciente dos años, Ichigo. Sufriste un accidente que te dejó en coma durante dos años. Hace poco diste señales de que ibas a despertar pronto así que le dijimos al doctor Ishida que te trajeran a casa.
¿Dos años en coma? ¿Era en serio? Eso no… —¿Qué día es hoy? —preguntó con cierto temor de que toda su esperanza se viniera abajo.
—Hmm…—miró a su reloj de pulsera y sonrió antes de contestarle. —Vaya que casualidad—soltó una risita. —Han pasado dos años exactos.
El día que conoció a Rukia. Hace dos años exactamente.
—Mamá… ¿Has visto por aquí a una chica llamada Rukia? —se atrevió a preguntar aún que sabía que la respuesta sería negativa.
—No, pero decías su nombre en sueños muchas veces. ¿Es alguna conocida tuya? Nunca me hablaste de ella —sonrió Masaki. Su sonrisa cambió a una cara de preocupación mientras veía como su hijo se levantaba y se marchaba del salón sin decir ni una sola palabra.
Ichigo corrió al baño, cerrando la puerta tras él. Abrió el grifo y dejó el agua fluir mientras, se miró en el espejo. Estaba respirando pesadamente, el cristal reflejaba su confusión.
—¿Qué demonios está pasando? —dijo en voz baja. Metió las manos bajo el chorro de agua y se salpicó la cara tratando de calmarse.
Su padre no se acordaba de Rukia y tampoco había rastro de ella. Y su madre estaba allí… Viva.
—Esto tiene que ser un sueño…—dio varios pasos hacia atrás hasta chocar sin querer con la estantería y tirar uno de los frascos. Maldijo en voz baja y se agachó a recoger los pedazos cuidadosamente.
Empezaba a tener sus propias dudas de que aquello no fuera la realidad. Los ojos de Ichigo se abrieron como platos cuando la realización lo golpeó como una tonelada de ladrillos. La fecha en la que estaban también concordaba.
Rukia… La Sociedad de Almas, los shinigami, los hollow, Hueco Mundo, Aizen… ¿Una ilusión?
Él lo recordaba todo y aún así… ¿Fue solo producto de imaginación? Que su madre fuera atacada por un hollow y falleciera, que Rukia le traspasara sus poderes…
¿Todo mentira?
Ichigo sacudió la cabeza de un lado a otro y entrecerró los ojos. Tiró los trozos del frasco roto a la papelera y se levantó para volver a mirarse al espejo para encontrarse con unos ojos que se asemejaban a los de un perro perdido.
Las cosas estaban como deberían ser… El mundo era normal… Sin hollow ni espíritus.
Pero ese mundo… Era el mundo que siempre anheló. Una vez cuando perdió sus poderes se dio cuenta de que no era así y ahora… Ahora se encontraba con aquello.
No es que no pudiera sentir a los espíritus o verlos, no. Es que simplemente no existían.
No podía creerlo, se negaba a reconocerlo.
Subió hasta su habitación y se cambió de ropa para salir a la calle. Hablaría con sus amigos. A lo mejor podía sacar algo en claro.
Disculpen la tardanza, pero me tuvo un poco bloqueada. El próximo capítulo será desde el punto de vista de Rukia. Hay algunas cosas que no tienen sentido, lo sé. Alguno sé que me lo dirá y no podré contestarle porque será un spoiler muy grande, si alguien lo pregunta ya avisaré XD
