Luego de que los chicos y Justina preparen todo necesario, se encontraron todos otra vez en la cabaña para iniciar el viaje. Aquella cabaña era especial, se las había recomendado Dumbledore para no ser detectados por muggles.
-¿Están listos? -Preguntó Nico.
-Sí, estamos listos. -Dijeron todos.
-Algunas indicaciones previas... -Dijo él. -Aparecerán en Londres en la estación de trenes King Cross, deberán tomar el tren hacia Hogwarts en la plataforma 9 3/4... para entrar deberán atravesar la pared que separa a las plataformas 9 y 10, suena loco y peligroso pero confíen en mí y háganlo. No deben ser vistos por nadie. Suban al tren y ya está. -Dijo Camilo.
-¡¿Están listos?! -Gritó Nico.
-¡Sí! -Gritaron los chicos, y antes de terminar de gritar, ya habían aparecido en la estación. Todos miraron sorprendidos hacia todos lados.
-Tenemos que ir a la plataforma 9 3/4. -Dijo Luca. -Allá está. -Dijo señalando el lugar por donde dijo Camilo que deberían pasar. Los chicos lo siguieron, en realidad estaban algo asustados, sonaba peligroso el hecho de atravesar una pared, pues en el mundo muggle la persona que atraviese una pared, dependiendo con la velocidad a la que la atraviese puede que simplemente no lo logre o que se dé un buen golpe en la cabeza.
-¿Tenemos que atravesarla? -Dijo Mar algo nerviosa.
-Así es... -Dijo Luca... -¿Quién quiere ir primero? -Nadie respondió.
-¡Rama! -¿No quieres ir? -Dijo Jazmín.
-Las damas primero. ¿No? -Dijo él.
-Ahh... iré yo. -Dijo Luca al ver que nadie quería hacerlo primero, y corriendo con sus cosas atravesó la pared y llegó a la plataforma. Del otro lado estaba un gran tren que decía "Expreso de Hogwarts" Se quedó mirándolo por un buen rato. Estaba completamente sorprendido de lo que había pasado.
-Quiero intentar... -Dijo Lleca. -Y corrió hacia el lugar atravesando la pared. Finalmente le siguieron el resto de los chicos al ver que nadie se había roto la cabeza de un golpe.
-Ya era hora... miedosos. -Dijo Luca.
-¿Y por qué no entraste directamente tú en lugar de preguntar primero quién quería entrar? -Preguntó Tacho.
-¡Basta, no cuestionen más a mi Negri y subamos al tren que quiero ir a la escuela esa de magia a sacar conejitos de las galeras! -Dijo Tefi.
-Bueno... ¿Subimos o no? -Dijo Vale impaciente. Todos los chicos subieron al tren, sorprendidos, y se ubicaron en los distintos lugares disponibles que había. Parecía algo totalmente alejado de la realidad: Una señora repartiendo golosinas extrañas como ranas de chocolate que saltan, y otras que fuera del mundo de la magia existían sólo en la imaginación; estudiantes de magia vestidos con túnicas de color negro y el escudo y corbata con los colores de su casa, algunos llevaban un sombrero, otros incluso haciendo magia.
Mientras ellos estaban totalmente sorprendidos con la estación de trenes, el tren, el viaje, cómo sería el colegio nuevo... Harry, Ron y Hermione estaban acostumbrados a la magia desde hacía siete años. Se sentaron en unos lugares disponibles que había, y luego Harry salió de a comprar golosinas:
-Deme tres ranas de chocolate y una vara de regaliz. -Dijo él dándole el dinero a la vendedora.
-¿Esas ranas se... comen? -Preguntó Nacho con una tremenda expresión de asco en su rostro al ver a Harry comprándolas.
-Sí, y son deliciosas... ¿Nunca has comido una? ¿Eres nuevo? -Preguntó Harry amigablemente.
-Pues... digamos que sí soy nuevo al igual que mis amigos, y jamás he comido esa cosa...
-Bueno... cuestan un knut, pídeselas a la señora que vende...
-¿Un qué?
-Un knut, es dinero mágico...
-¿Te refieres a esto? -Dijo sacando de su bolsillo un puñado de monedas de bronce, plata y oro de distintos tamaños.
-Mira... las de bronce son knuts, las de plata se llaman sickles y las de oro galleons.
-Ah... listo. -Aún no terminaba de entender esto de la magia. Harry regresó a su asiento con sus amigos.
-Creo que tendremos nuevos compañeros. -Dijo Harry.
Los chicos no entendieron demasiado de lo que había dicho Harry, y ya se les había hecho una mezcla de monedas... ¿Por qué no hacer como en el mundo muggle que sólo existían los pesos y los centavos en el caso de su país?
-Déjenlo, debe estar loco... -Dijo Nacho. -Seguro es una broma, sabe que somos nuevos y quiere hacernos creer cualquier cosa. -Luego se dio cuenta de que Harry decía la verdad al ver como a diez estudiantes más comiendo ranas de chocolate y comprándolas con esos famosos knuts que nombró Harry. -Iré a comprar una para probar.
-¿Me traes una? -Preguntó Luca dándole un knut.
-¿Por qué no me acompañas? De paso te la compras tú... -Respondió él, pero cuando quiso acordarse, el resto de los chicos le habían dado un knut cada uno para que se las valla a comprar. No le quedó otra que aceptar, y junto a Luca fueron a comprar.
-Deme... quince ranas de chocolate. -Dijo Nacho.
-Son quince knuts, gordito... -Dijo la vendedora.
-¿Perdón? ¿Usted se piensa que me voy a tragar quince asquerosas ranas? Son para mis amigos, pregunte y después opine. -Dijo enojado.
-Calma Nacho... te lo habrá dicho bien... -Dijo Luca.
-¡Pues claro que sí! Sólo le dije eso porque tiene unos lindos cachetitos... -Dijo la vendedora apretándole con fuerza uno de sus cachetes y dándole las ranas.
-Tienes unos lindos cachetitos. -Dijo Luca burlándose.
-No es gracioso...
Cuando llegaron con las ranas y las repartieron, todos se alborotaron al verlas y trataron de comerlas rápido para que no salten. Luego comenzaron a mirar cómo las fotografías de sus cromos de magos y brujas famosos aparecían y desaparecían mágicamente.
-¿No te comes tu rana? -Preguntó Caridad.
-Ai Dios, esto es lo más asqueroso que hice en mi vida... -Cerró sus ojos y le dio un mordisco, pero para sorpresa de él, tenía sabor a chocolate. -Está buena, tiene sabor a chocolate... sólo la forma de la rana... y lo asqueroso es que salta, pero es rica. Me compraré otra, pero esta vez ve tú Luca, sino la vendedora se burlará de mis cachetes... -Dijo mientras le daba su knut a Luca para que valla.
Cuando el tren se detuvo en Hogwarts se abrieron las puertas para que comiencen a salir los estudiantes de magia.
-Creo que llegamos. -Dijo Jazmín.
-Y será mejor que bajemos porque sino el tren arrancará de regreso a Inglaterra y nosotros todavía adentro. -Dijo Mar.
Cuando bajaron del tren no podían creer lo que estaban viendo sus ojos: Un gran castillo iluminado por sólo velas del otro lado de un gran lago, un semigigante acompañando a los alumnos más pequeños por unos botes hacia el castillo, y otros estudiantes más grandes dirigiéndose hacia este mediante thestrals.
-Esto es un delirio. -Dijo Simón.
-¿Y no será que nos drogaron y estamos teniendo alucinaciones, y en realidad nada de esto existe? -Preguntó Kika.
-Ex alumnos de Mandalay por aquí. -Dijo el vozarrón de Hagrid interrumpiendo cualquier cosa que pudieran llegar a decir los chicos. Todos se quedaron callados cuando lo vieron. -No se queden parados y síganme. -Dijo él y los ubicó en un bote para cruzar el lago. Él cruzó con ellos.
