Silencio, ni un solo ruido después de la declaración de Azula, tanto Mai como Ty Lee estaban ambas con los ojos tan abiertos como podían y con la boca abierta, nadie podía creer ese giro de los acontecimientos, la que menos, Azula. La gran y poderosa Azula se había tragado su orgullo, había silenciado a su ego y se había postrado frente a sus dos compañeras, algo que jamás había hecho, ni siquiera con el señor del fuego que nunca pasaba de una simple reverencia. Ahora solo quedaba esperar hasta que alguna de ellas saliera de su trance y hablara, aunque probablemente su sensación de humillación tardaría mucho en desaparecer.
—Eso ha sido… inesperado— La primera en hablar fue Ty Lee, Azula observo su expresión, parecía contenta ¿Había funcionado entonces? — ¿Te pasa algo Azula? Tú no eres… bueno pensar qué harías algo así ¿Solo por nuestro perdón?
—No me pasa nada solo…— No podía hablarles de su visión o pensarían que había perdido la cabeza, bueno, quizás sí que la haya perdido del todo— He descubierto cosas ¿Vale? He comprendido que sois importantes para mí, sois mis amigas, o al menos, espero que lo sigáis siendo, no os puedo tratar así por— Se mordió la lengua, no debería hablar más de ese suceso— Por un error, todos cometemos errores, incluso yo, pocos, pero los cometo— Quizás eso ultimo sobraba, pero necesitaba levantar un poco su ego tras tal humillación, lo que le recordaba que seguía postrada, en el suelo sucio de un celda. Rápidamente se levantó y se sacudió el polvo de su ropa—Por supuesto se os retiraran los cargos contra vosotras y se os devolverá vuestro estatus de nobleza ¿Bueno? ¿Amigas? — Intento hacer la mejor sonrisa que pudo, aunque no con mucho éxito, todas sus sonrisas eran diabólicas.
Tardo unos instantes antes que Ty Lee se lanzara a abrazarla— ¡Si! te perdono Azula, no sé qué te ha hecho cambiar tan de repente, pero me alegro muchísimo, me alegro de que ya no estemos enfadas— Azula la abrazó de vuelta, primero por educación y corresponder el abrazo, luego se sintió bien y quería seguir abrazada. La verdad no entendía como Ty Lee podría apreciarla tanto, no es que Azula la tratara tan mal, pero desde luego su trato hacía ella no merecía esa devoción que veía en los ojos de Ty Lee— ¿Y tú qué Mai? Venga...— Dijo Ty Lee con una sonrisa amable.
—Me dais ganas de vomitar— Mai se acercó a las dos y miro a Azula cara a cara desafiante, ya no la temía, aunque eso daba igual había venido aquí a construir otro tipo de relación— Mira, princesa, preferiría tirarme al lago hirviendo que seguir en esta pútrida celda con doña sonrisas y auras multicolores—Azula sonrió, estaba funcionando—Pero lo que no sé, es si prefiero volver a seguirte o saltar al lago hirviendo.
La sonrisa de Azula se desvaneció, sabía que con Mai iba a ser más difícil, era orgullosa como ella— Entiendo Mai— ¿Podría salvarse solo con Ty Lee? Pero quería su amistad también, quería sentir aquellas sensaciones de su visión— De todas formas, eres libre igualmente, podrás volver con tu familia.
—Cielos no, para eso prefiero sufrir mi condena contigo— Azula sonrió, si conocía de verdad algo a Mai eso significaba que la perdonaba, más o menos— Pero si quieres que te perdone tendrás que disculparte por otra cosa
¿Por otra cosa? — ¿Por qué más tengo que disculparme Mai? —Esperaba que no fuera tan duro como antes.
—Lo sabes muy bien— Dijo con una sonrisa ¿Maliciosa?
"Así que se refería a eso" Pensó algo frustrada — Pero…
—Pero nada— No la dejo acabar la frase. Se estaba pasando y aunque quería su perdón también estaba empezando a perder la paciencia con ella—Dilo.
—¡Esta bien! Lamento haber intentado matar al inútil de mi hermano, dos veces ¿Estás contenta?
—Puede, pero quiero algo más— Tenía unas ganas ahora mismo de hacerla una cicatriz a juego con la de su novio, pero debía reprimirse— Si nos vamos a enfrentar otra vez con él no quiero que le mates y no le hagas daño, no demasiado al menos.
—¡Pero es un traidor! ¡Te traiciono a ti también!
—Nosotras también somos traidoras—Punto para Mai— Además sigue siendo tu hermano y…
—Está bien, no le matare no le dañare, demasiado, y cuando lo capture te lo entregaré con un lacito negro y una correa ¿Satisfecha por fin?
—Yo nunca estoy satisfecha— Lo que en el leguaje de Mai significaba que si—Pero supongo que bastara con eso.
Azula por fin respiro aliviada, tenía a sus compañeras con ella de nuevo, así que en teoría su visión no se iba a cumplir— Si ya hemos acabado con esto entonces podemos irnos de esta pocilga.
—Esta pocilga, es la pocilga de mi tío, Azula— Contesto Mai mientras salían de la celda junto a Ty Lee.
—Si, el mismo tío que no puso objeción alguna en tu encarcelamiento, es más parecía más que contento con la decisión e incluso sugirió tu ejecución
Azula, vio una chispa de furia en los inexpresivos ojos de Mai ¿Dirigida hacia ella o hacía su tío? —Si, tienes razón, larguémonos de esta pocilga…
Cuando volvieron al ferry el tío de May les esperaba, bueno, la esperaba a ella no a las dos traidoras, y mucho menos a su sobrina, su cara mostraba claramente como había roto mucho de sus proyectos futuros. Quizás podía divertirse con él un rato, desde que había dejado de lado su orgullo para obtener de nuevo la lealtad de sus amigas se sentía enferma ¿Resfriada tal vez?, estaba furiosa y deseaba desahogarse con alguien, él parecía el objetivo ideal, solo necesitaba una excusa.
—¿Qué hacen ellas aquí? — Grito el alcaide, perfecto, pero no suficiente, necesitaba que soltase algo más grave— ¡Son unas traidoras!
Azula miro a Ty Lee y a May, la segunda parecía furiosa, eso era bueno, no se iba a oponer si decidía castigar a su tío, es más, parecía que lo deseaba, el problema sería Ty Lee, demasiado inocente, demasiado buena y linda para que estuviera de acuerdo, pero por el afecto que sentía hacia ella no debería importarle demasiado, aunque sería mejor no forzar su lealtad. Azula volvió a mirar al alcaide y se aclaró la garganta—Ya no lo son, sus crímenes han sido perdonadas y han recuperados sus títulos— Y ahora venia un pequeño empujoncito para que él le diera lo que necesitaba— Mai vuelve a ser la heredera de los títulos de su familia— Sonrió al ver la reacción del tío de Mai, ya lo tenia
—¡No puedes hacer eso princesa…! — Bingo, la excusa que necesitaba, insubordinación, la cara del alcaide era un todo un poema, en el momento en que se dio cuenta lo que había dicho se puso pálido y se postro en el suelo— Lo siento princesa no quería…
—Levántate— Dijo Azula con una voz calmada pero autoritaria, el alcaide vacilo—He dicho que te levantes— Dijo, esta vez con una voz más autoritaria, el alcaide se levantó al instante, pero aun con la cabeza gacha— Mírame a los ojos— Sudando y temblando, el alcaide levanto lentamente la cabeza para mirarla a sus ojos, sus perfectos ojos que provocaban temor en cualquiera que osara mirarlos, eran los ojos de un depredador, de un dragón— ¿Qué se supone qué no puedo hacer alcaide?
—No… digo nada, no espera no quería decir eso princesa, por favor perdóneme— Parecía que estaba a punto de echarse a llorar, solo un poco más de diversión y lo dejaría en paz, no espera, podría aprovechar y hacer un favor a Mai para ganarse aun más su afecto, si, pondría a ese gusano en su sitio.
—Y yo te perdono, pero hay una cosa que no entiendo— Se llevo su dedo a los labios haciendo un gesto pensativo—Mai es tu "querida" sobrina ¿Cierto? —El alcaide asintió nervioso—Pero cuando fue encerrada no intentaste hablar por ella, no pusiste ninguna objeción, es más parecías bastante satisfecho de que eso sucediera, incluso me llegaste a mencionar que debía ejecutarla, y sin embargo ahora que ha quedado libre en vez de alégrate por el bien de tu sobrina parece disgustarte la idea ¿Por qué será? ¿Puedes contestarme a esa pregunta alcaide?
—Yo…— Azula levanto su mano en señal de que se callara.
—¿Sabes lo que pienso? —El alcaide trago saliva y negó con la cabeza—Pienso que querías quitarte del medio a la heredera de los títulos de tu hermano, así sería más fácil tener la oportunidad de heredar sus títulos si algo terrible le pasara a él a la pequeño Tom-Tom ¿Es así? — El alcaide retrocedió por el miedo que sentía, pero fue detenido por los dos guardias que había detrás de él, un hombre y una mujer—Espero que eso no sea así alcaide, sería una pena, conspirar contra tu propia familia… aparte de deshonroso se considera traición a la Nación del Fuego ¿Y sabes lo que eso significa no?
—¡No, por favor, lo siento! ¡Lo siento mucho! — El hombre empezó a llorar como un bebe. Que sensación más satisfactoria era la de poner a una escoria en su sitio.
—Tomare eso como una confesión—Se acerco al alcaide para intimidarlo más.
—¡No por favor, se lo suplico princesa! —Se iba a volver arrodillar para pedir perdón, pero Azula lo detuvo con un simple gesto de manos. ¿Debía parar ya? Volvió a mirar a sus compañeras, Mai tenía una cara inexpresiva, como siempre, pero no había nada que mostrase disconformidad con la situación, ahora que las había recuperado no estaba interesada en forzar su lealtad. Luego miro a Ty Lee y lo que vio la sorprendió gratamente, veía en su cara disconformidad con la situación, sin embargo, en sus ojos veía otra cosa, diversión, le gustaba lo que estaba viendo, aunque fingía lo contrario. Azula sonrió, parecía que detrás de esa capa de inocencia se escondía una dulce y linda sádica. Quizás más adelante podría intentar sacar a la luz a la verdadera Ty Lee.
Tras analizar a sus dos compañeras volvió la mirada al lloroso alcaide que rogaba por su vida, balbuceaba palabras inentendibles, pero suponía que eran suplicas de perdón—La ley es la ley, alcaide y hay que cumplirlas, pero hoy me siento generosa y ya que las pruebas son circunstanciales creo que podemos llegar a un acuerdo.
Los ojos se le llenaron de esperanza al alcaide, se limpió las lágrimas, y los mocos, de su cara—¡Gracias, gracias, gracias! ¡Hare lo que sea! —No le gustaba ver la esperanza en esos ojos, se aseguraría de que desapareciera.
—Mis condiciones son muy simples—Se callo unos segundos para darle tensión al momento y se aseguró de mirarle con su mirada más amenazante—Agni Kai—Sus ojos se deleitaron con la cara de horror total que había puesto el alcaide—Derrótame en una Agni Kai y todos tus delitos serán perdonados, pero si te derroto podré hacer lo que quiera contigo ¿Trato hecho?
—¡No por favor! Cualquier cosa menos eso ¡Se lo suplico princesa Azula! —El terror del hombre llegó a su clímax cunado se meo encima debido al miedo que sentía. Por fin se sentía satisfecha, era hora de acabar con esto. El orgullo de Azula había sido reparado y el del conspirador roto completamente y barrido por el suelo.
—Eres patético y un gusano deshonroso— El hombre no contestó estaba roto, justo como quería— Pero hoy me siento extremadamente misericordiosa así que te hare otra oferta— El hombre seguía sin responder "Ja, jamás te levantas de las cenizas de tu vergüenza y humillación" pensó con mucha satisfacción recordando sus vacaciones en la Isla de Ascua — Como eres un conspirador contra tu propia familia, y has deshonrado tu nombre y a tu casa al negarte a luchar en un Agni Kai, desde este día, yo la Princesa Azula en nombre del Señor del Fuego Ozai te retiro tu título nobiliario y todos los derechos que pudieras tener sobre las posesiones de tu familia, pero podrás seguir trabajando en esta pocilga, eso si, como un campesino más ¿Estás de acuerdo?—El alcaide simplemente asintió— ¡¿Estás de acuerdo o no?!
—¡S-si!
—Muy bien, a veces creo que soy demasiado buena para mi propio bien ¿No creéis? — Nadie respondió, bueno, nunca había sido buena por sus chistes, quizás debería mejorar ese aspecto si quería construir relaciones afectuosas más eficientes—Ahora apartad a este gusano de mi vista— Los guardias asintieron y se llevaron a rastras al alcaide que estaba paralizado—Esperad—Los guardias se detuvieron y la miraron— En esta prisión he escuchado casos de abusos contra los presos, se supone que están en nuestra custodia y son nuestra responsabilidad, si vuelvo a oír algún suceso parecido hundiré esta pocilga en el lago con todos los guardias dentro ¿Entendido?—Los guardias asintieron nerviosos y se retiraron con el cuerpo del Alcaide, parecía muerto pero solo había muerto su orgullo y su dignidad. La verdad, no se entendía a si misma ahora mismo ¿Por qué había hecho ese gesto hacia los prisioneros? Más allá de la vista práctica, un prisionero más cómodo significa menos posibilidades de rebelión, al parecer se sentía de tan buen humor que no le importaba hacer una obra bondadosa y desinteresada, o quizás era la extraña sensación que sentía en las tripas ¿Había cogido un resfriado en las celdas? Desde luego arrodillarse en un suelo tan sucio no podía ser nada bueno para su salud— ¿Nos vamos ya chicas?
Las tres se marcharon en silencio montándose en el ferry que las llevo a la cima de la montaña donde estaba el globo de guerra de Azula. Ya dentro llevo a sus compañeras a una gran sala de estar llena de lujos. Para ser un globo de guerra tenía demasiadas comodidades, aunque suponía que era por su estatus de princesa. Mai y Ty Lee se sentaron juntas en un sofá de terciopelo mientras Azula se sentó en frente de ellas en su sillón personal.
—Bueno… ¿Qué tal? —Una mala forma de empezar una conversación, pero tendría que romper el hielo de algún modo, Ty Lee no pareció oírla ya que estaba demasiado absorta mirando la decoración y Mai simplemente parecía ignorarla "Esto va a ser más difícil de lo creía, y encima creo que he cogido un resfriado en las celdas" pensó mientras que se servía una bebida fría en una copa—¿Queréis? —Azula agito la botella delante de ellas ofreciéndosela.
—No…—Dijo Mai con un tono tímido algo atípico en ella— Y gracias...
—¿Gracias por qué? ¿Por libelaros, por no ejecutaros, por permitiros ser mis amigas? Hay tantas cosas por las que se debería darme las gracias—Dijo en tono humorístico, pero viendo la expresión de Mai estaba claro que tenía que trabajar su sentido del humor, o Mai simplemente no tenía sentido del humor.
—Muy graciosa—Dijo Mai con una risa sarcástica—Gracias por poner en su sitio a mi tío y pararle los pies.
—¡Si, eso fue asombroso! —Dijo Ty Lee emocionada que por fin había vuelto a prestar atención—Le diste su merecido Azula
Azula sonrió—¿Su merecido eh? ¿No crees que fui demasiado… cruel? —Ty Lee reaccionó al instante adoptando una postura incomoda, por un momento había mostrado parte de su verdadero ser.
—Bueno… un poco, pero eres Azula después de todo— Ty Lee miro a los lados nerviosa, Azula había visto otra piza del verdadero ser de Ty Lee "Yo soy Azula y tú eres una pequeña sádica"—Y además tu gesto amable con los presos, no me lo esperaba, fue muy bondadoso— "Mierda" Pensó, sabía que ese gesto le iba pasar factura, haces una buena acción y ya dejas de ser el monstruo al que todos temen, su reputación arruinada.
—No fue bondad—Mentira—Simplemente fue algo practico, los presos tienden a provocar menos revolutas si no se les maltrata, además, cuando la guerra acabe habrá que liberarlos, no podemos mantener a los maestros de otras naciones encerrados para siempre, cuando juren lealtad a la Nación del Fuego podrán vivir como ciudadanos.
—Si ya, ya— Dijo Ty Lee con una sonrisa pícara— Seguro que fue eso— ¿Estaba sugiriendo que Azula tenía corazón? ¡¿Cómo se atrevía?! De repente se sintió mareada ¿Por el vuelo del globo de guerra? No, definitivamente había cogido algo en las celdas y se había puesto enferma, no había otra explicación —¿Azula te encuentras bien?
—Si, tu cara luce peor de lo habitual—Dijo Mai chistosa, si Azula no se sintiera tan mareada la pegaría un puñetazo en su perfecta cara ahora mismo.
—Yo…—Sin fuerzas Azula cayó desmayada.
—¿Azula? — Dijo Ty Lee preocupada— ¡Azula! ¡Un curandero rápido!
Continuara…
