TAKERU
"REBOOT COMPLETE" Veo en las pantallas de la computadora de Koushiro-san antes de que reinicie el sistema y comience a trabajar de nuevo. Dos días han pasado desde que todo ocurrió. Dos días han pasado desde que perdí a Patamon. Me duele tanto no haber sido capaz de evitarlo. Me odio por ser tan cobarde y no protegerlo lo suficiente. Me detesto por llorar como aquel niño cobarde y miedoso de ocho años que prometí no volver a ser. Pero sobre todo me odio por mostrarle esa parte de mi debilidad a todos, en especial a Hikari.
—Encontraré una solución e iremos al digimundo —la voz de Koushiro-san es decidida —. Solo necesito tiempo.
—Aunque lo logres, ellos no nos recordarán —pregunto molesto —¿Qué les diremos? —la mirada de Koushiro-san es atenta, esperanto a las palabras que saldrán de mis labios —. Yo… yo… yo no pude proteger a Patamon ¡No pude hacer nada!
—¿Entonces te quedarás quieto y lo olvidarás? —sus palabras me sorprenden —. No se trata de lo que no hiciste, sino de lo que harás.
No respondo y el continúa buscando la manera de llevarnos al digimundo. Solo me quedo en silencio y lo observo trabajar. Al cabo de una hora, me despido de él con la excusa de que debo ver a mi hermano. Koushiro-san asiente y continua con su labor. Eso me agrada un poco de Koushiro-san, no va tan a fondo con las personas. Salgo del edificio y comienzo a caminar sin rumbo mientras sus palabras están en mi mente "No se trata de lo que no hiciste, sino de lo que harás".
—Patamon —salé de mis labios mientras escucho el sonido del viento.
No asimilo el hecho de haberle perdido por segunda vez. Era mi mejor amigo y la primera persona o digimon que confió en que era un niño valiente. No es cierto, hay alguien más. Esa persona que siempre ha estado conmigo desde que somos niños. Esa por la cual dejé de llorar y prometí a Taichi-san y Sora-san proteger sin importar nada.
—¿Extrañarás a Tailmon tanto como yo extraño a Patamon? —me pregunto mientras espero que la luz cambie a verde y pueda caminar.
No he sido capaz de buscarla desde que todo ocurrió. Sé que es cobarde, pero me siento bastante molesto de que ella me viera llorar. Hikari-chan jamás me juzgaría por ello, eso lo sé; es solo que, si no pude proteger a Patamon, no me siento lo suficiente fuerte para protegerla a ella ¡En que estoy pensando!
—¿Takeru-kun? —entonces esa voz me saca de mis pensamientos.
—¡Sora-san! —respondo. No pensé encontrarme a alguien por este lugar. Entonces observo y me doy cuenta que estoy caminado hacia la casa de Hikari-chan.
—¿Vas a ver a Hikari? —pregunta y yo simplemente niego. Sé que mis pies me trajeron aquí pero no soy capaz de verle — ¿Tienes tiempo libre? —asiento a su pregunta —¿Te parece si tomamos algo?
—Por mi parte está bien —respondo —. En el mini mercado venden un helado que creo que te gustará.
—¿Helado? —me observa con sorpresa —. No pensé que te gustara el helado.
—Creo que andando tanto tiempo con Hikari-chan comencé a comer helado —no puedo evitar sonreír ante el recuerdo —, pero solo como un cono o una paleta de agua. No soy capaz de ingerir tanto dulce como ella.
—Eso es cierto jamás olvidaremos ese verano —reímos ante los recuerdos de aquel verano en el que Hikari-chan se comió el helado de mayor tamaño. Aun me pregunto cómo cupo tanto helado en ese pequeño cuerpo.
Cruzamos la calle al cambio del semáforo. El camino es silencioso y por extraño que parezca agradable. Sé que Sora-san extraña a Piyomon tanto como todo los demás extrañas a sus Digimons, pero ella no opina ni tampoco pregunta de mis sentimientos. Es muy compresiva. Ya entiendo por qué Taichi-san decía que podía confiar ciegamente en Sora-san, ella es como una hermana mayor que te protege y comprende lo que sientes. En el mini mercado ella compra el helado que le aconsejé, mientras que yo compro una paleta de agua. Esa que se parte en dos. No sé por qué, pero pensé en Hikari-chan y todas las veces que hemos compartido ese helado durante los días más calurosos de verano. Pagamos y nos sentamos en las bancas del parque de en frente. Yo por instinto parto la paleta en dos partes y comienzo a comer.
—¿De dónde vienes? —me pregunta Sora-san mientras empieza abrir el helado.
—Estaba con Koushiro-san —respondo —. Sigue buscando una forma de volver al digimundo y no se detendrá por nada.
—Es verdad —una suave sonrisa sale de sus labios — Koushiro-kun es demasiado obstinado y la única persona que lo haría desistir lo apoya al cien por ciento.
—Hablas de Mimi-san ¿verdad? —solo sonríe confirmando mi pregunta —. Koushiro-san de verdad le gusta Mimi-san, aunque no lo admita.
—Koushiro-kun se parece mucho a ti en eso Takeru-kun.
—Espera un momento —¿qué fue todo eso? — ¿En qué me parezco a Koushiro-san?
—¡Tienes razón, es delicioso! —me dice cambiando el tema —. Qué bueno que seas tan atento con los gustos de una chica.
—Es algo que aprendí de mi hermano, aunque no lo creas —puedo ver como sus mejillas se sonrojan. Si supiera que mi hermano se sonroja peor por su culpa —, pero sobretodo he aprendido con Hikari-chan.
—¡Eres todo un caballero, Takeru-kun! —su voz es de emoción. Extrañamente se siente muy agradable que ella lo diga así —, aunque a mí me molestaría toda esa atención que le das a las demás chicas.
—Son solo amigas —respondo rápidamente —. Además, a Hikari-chan no le molesta eso.
—Entonces a ti tampoco te molesta que los amigos de Taichi intenten lucirse frente a ella ¿verdad? —dice mientras come un poco de helado.
¿Molestarme? Jamás lo había visto de esa forma. Honestamente nunca he visto que ellos sean competencia suficiente para que Hikari-chan se aleje de mi.
—Ellos no me interesan —respondo sin importancia.
—¡Qué afortunada es Hikari-chan por tenerte! —responde sonriendo.
—Creo que el afortunado soy yo —respondo sinceramente —. Ella siempre ha confiado en mí desde que nos conocimos y me ha ayudado a sacar lo mejor de mí. Ser más valiente, más decidido.
—Cómo nos cambian las personas —simplemente asiento —. No haces querer ser mejores cada día. Cada vez nos hacen ser más fuertes y decididos. Hikari-chan y tu hacen un gran equipo.
—Es la persona más importante para mí —respondo sin poder evitar sonreír.
—De verdad la amas Takeru-kun.
—Lo sé… —justo en ese momento comprendo la magnitud de mis palabras —. Claro que es mi mejor amiga como no podría a… a… quererla.
—Vamos, me vas a negar lo que es tan claro como el agua —su mirada es picara —. No hay nada de malo que estés enamorado de ella.
En ese instante no respondo. Sora-san me acorraló y puedo refutar lo que acaba de decir. Es bastante complejo todo. Jamás había visto a Hikari-chan de esa forma. Mentira, si lo he hecho; pero siempre me ido en contra de lo mis sentimientos. No soy capaz de ir más allá. Solo en pensar en mis padres me hace retroceder cada vez que afronto lo mucho que la quiero. Sé que tengo solo catorce años, dentro de poco quince y que aún tengo mucho que aprender antes de ello. El problema es que simplemente no dejo de pensarlo; es que no quiero que mi relación con Hikari-chan termine igual que mis padres. No sería capaz de vivir de esa forma. Perder a Patamon es demasiado doloroso y no puedo imaginar la magnitud de lo que sería perderla a ella.
—Takeru-kun —la voz de Sora-san me saca de mis pensamientos —. La paleta se derritió.
En ese momento observo que la parte que no pobre, está en el suelo. No la comí porque esperaba dársela a Hikari-chan aun cuando sé que no iba a venir. Siempre esperando y esperando sin actuar. "No se trata de lo que no hiciste, sino de lo que harás", las palabras de Koushiro-san llegan en ese momento.
—¿Por qué niegas tus sentimientos Takeru-kun? —siento la mano de Sora-san en mi hombro —. Sin importar que suceda ella jamás te abandonara.
—Tengo miedo de no ser lo suficientemente fuerte para protegerla —suelto así sin más. No me detendré ahora —. Tuve miedo de proteger a Patamon y lo perdí —siento el escozor en mis ojos —. Me duele tanto no haber hecho nada por protegerle —la primera lágrima caer —. Me siento tan estúpido por llorar como ese niño de ocho años que todos debían proteger —la segunda cae —. Pero, sobre todo, me siento tan impotente por ser a quien consolaron, cuando debí ser yo quien le diera esperanzas a Hikari-chan —ya perdí la cuenta de mis lágrimas —. No quiero que Hikari-chan me vea llorar. Me prometí a mí mismo en no volver a ser ese niño, pero fallé.
—Takeru-kun es demasiada culpa para ti solo —me dice tranquilamente —. Solo eres tienes catorce y aún a mucho por aprender y vivir. No puedes mortificarte por todo lo que ha ocurrido. Además, ustedes no son tus padres, no te niegues a querer a alguien.
En ese momento la observo con sorpresa ¿Desde cuándo sabía lo mucho que quiero evitar que me suceda lo mismo que mis padres? Es algo que ni siquiera a Patamon le he contado.
—Y si a fallar te refieres, todos lo hicimos Takeru-kun —su voz es suave —. Ninguno de nosotros pudo prevenir que ocurriría, lo importante ahora es que vamos hacer. No se trata de lo que no hicimos…
—Sino de lo que haremos —termino la frase. Son las mismas palabras que Koushiro-san me dijo.
—Exacto —responde mientras se pone de pie —. Gracias por la elección del helado. Estuvo deliciosos.
¿Lo que haremos? ¿Lo que haré? Esa decisión no solo involucra a Patamon y mi misión como niño elegido, también involucra mis sentimientos por Hikari-chan. No somos mis padres, eso lo sé; pero ¿qué es a lo que realmente le tengo miedo? ¿Qué es lo a lo que le huyo cada vez que acepto mis sentimientos por Hikari-chan? Justo cuando voy a responderle a Sora-san un sonido llega a mis oídos.
—Imposible —susurro de asombro.
—¿Qué sucede Takeru-kun? —escucho la voz de Sora-san.
—Es… —ese sonido regresa. Ese sonido lo distingo bastante bien y jamás lo olvidaría — ¡Patamon!
Sin pensarlo un solo instante salgo corriendo mientras escucho como ese sonido se repite, una y otra vez. No estoy loco, eso ya lo sé; porque no es la primera vez que lo escucho. Siempre ha estado en mi cabeza desde el primer día que lo oí. Era débil y torpe, como cuando alguien está llorando lo toca y luego se convirtió uno fuerte que despertó a ese Greymon que vimos y por el cual fui castigado por mi mamá cuando solo tenía cuatro años. Jamás pensé que lo escucharía de nuevo hasta que la persona que acaba de conocer y se había ganado un puesto muy valioso en mi corazón lo tocó en el interior de Whamon. Ese que ella le obsequio a Tailmon antes de volver.
—Patamon —aprieto los dientes en solo pensar que le diré cuando lo vea.
Pero de repente se detiene. Me quedo en silencio esperando si el sonido regresa, pero es inútil. Quien haya sido, dejo de hacerlo sonar. Pensé que vería de nuevo a Patamon, pero al parecer es solo uno más de los sueños que he tenido.
—¡Maldición! —sale de mis labios mientras me desplomo en el piso.
Extrañamente sonrió ante esto, porque siento que esta vez sin importar que ocurra encontraré a Patamon y le protegeré con mi propia vida. Lo importante es que lo que haré y ya decidí que haré. No dejaré de pelear, no dejaré de cuidarlos, pero sobretodo no seré lo que no soy. En ese instante puedo escuchar los pasos de alguien, no necesito voltear para saber que está corriendo ¿Sora-san me habrá seguido? Entonces volteo y puedo ver a la persona que tiene esa voz agitada y la respiración entrecortada. Veo su rostro resignado y como se gira para regresar por su camino.
—¿Hikari-chan? —sale mis labios mientras ella me observa.
—Takeru-kun —tartamudea ¿será el cansancio?
—¿Qué haces aquí? —me causa curiosidad.
—Iba rumbo a mi casa —responde —, pero escuché un silbato y por un momento creí que era Tailmon.
—Así que tú también lo escuchaste —respondo sonriendo — ¿Quieres sentarte?
Asiente y camina hasta donde estoy para sentarse a mi lado. No nos dirigimos palabras y me quedo observando el firmamento. El recuerdo de Patamon llega a mi memoria, como siempre estaba para mí y sin importar nada éramos un equipo. En ese momento siento una mano sobre la mía. No puedo evitar voltearla a ver. Estoy sorprendido y extrañamente aliviado de tenerla a mi lado. No puedo evitar sonreír y volver a ver el firmamento. Así que a esto se refiere Sora-san a que somos un equipo. "No se trata de lo que no hiciste, sino de lo que harás". Koushiro-san y Sora-san tiene razón. Debo dejar ir el pasado y enfrentar la situación de ahora. Sin pensarlo un solo segundo giro mi mano para poder presionar suavemente su palma. El calor que siento hace que desaparezca cualquier duda ¿Será que esto es lo que significa el amor según lo que he leído? ¿Será que realmente quiero ser escritor para contar al mundo mis aventuras como niño elegido o profesarle al mundo el amor que puedo sentir por la persona más importante de mi vida? Entonces, decido llenarme de valor y hacer lo que me he negado por casi un año.
—Hikari-chan —le digo mientras voltea verme —Yo…
