La excepción a la regla.
3º persona POV
Esta historia comienza con un grupo de nómadas. Un clan con el nombre Quileute. En esta tribu se vivía muy pacíficamente. Estaba dirigido por Taha Aki. Él tenía su fiel pareja, Renne, con la que tuvo a sus dos hijos, Bell-ah y Jonás. Ellos crecieron rodeados de afecto, cada miembro del grupo los cuidó en alguna oportunidad.
Pero la paz no duro para siempre.
Otro bando enemigo, los Vulturis, comenzaron a amenazarlos. Empujando a Taha Aki a tomar una difícil decisión.
Bell-ah POV
No! No! ¿Cómo puede estar pasándome esto? A mis cortos 18 años, ya estoy preparándome para mi boda, con un hombre al que juro, jamás amaré.
Pero no puedo hacer otra cosa, amo a mi pueblo, y si por él debo renunciar a todo, lo haré.
Los vulturis simplemente siembran terror y cultivan el espanto, miedo y pavor (entre otras cosas) que desatan.
Son sumamente fuertes, esbeltos, bellos, con la piel más blanca. Incluso más que yo, que soy mitad albina.
Por otras tribus he sabido que son extremadamente rápidos y peligrosos.
Mi futuro esposo se llama Marco, y es su líder. Sus ojos son de un temible carmesí. Yo simplemente intento no mirarlo.
Marco POV
Hace algún tiempo, salí a cazar solo, como siempre. Últimamente estoy totalmente desesperado por encontrar a alguien con quien compartir mi existencia. Todos a mí alrededor tienen pareja, ¡no puedo mostrar debilidad! ¡SOY EL LIDER Y SOBERANO DE MI EJÉRCITO!
Estaba hundido en mis pensamientos, cuando sentí el aroma de mi presa. "Hora de cazar" me dije a mí mismo.
Cuando termine, fui al rio para tirar el cuerpo sin vida de mi víctima y asearme, ser un monstruo no necesariamente implica ser sucio.
Tuve la visión más hermosa. Ésa joven era "LA" joven. El ser humano más perfecto que vi en mi existencia. Tenía que ser mía.
En cuanto estaba dispuesto a morderla apareció un muchacho, supongo su hermano (por el parecido) y se la llevó.
Los seguí hasta un pequeño campamento, creo que eran nómadas. Debía ser rápido y encontrar una forma de atarla a mí y a este lugar.
Taha Aki POV
¡Esto está mal! ¡Muy mal! No sé cómo acepte entregar a mi preciosa Bell-ah en las manos de un despreciable hombre.
Marco, el líder de los Vulturis, conocidos por sus matanzas masivas y hostilidad hacia cualquier ser, me ha dejado en claro que atacará a la tribu si para la próxima puesta de sol no está casado con mi hija.
Mandé a algunos a cazar para organizar un banquete en honor a la ocasión. Mientras le explicaba a Bell-ah el por qué de la situación.
Bell-ah POV
Está bien Bell-ah, tú puedes, no seas cobarde. Es por el bien de tu pueblo, vamos, solo no lo mires a los ojos y podrás hacerlo-Me dije a mí misma.
En el centro de nuestro campamento ya se encontraba el hombre más anciano de la tribu, nuestro sabio, y un muy impaciente Marco. Cuando llegué junto a él, Akun-Ja, el sabio, empezó a encerrarnos en un circulo dibujado en el suelo, así dio inicio a la ceremonia.
Justo antes de concretar la alianza, tomando del cáliz de la unión, se escuchó un grito desgarrador. Todos volteamos la vista y vimos a uno de los cazadores que mi padre envió al bosque, desangrándose y siendo atacado por un Vulturi.
-¡Atúki! ¡Atúki!-gritó una joven corriendo hacia el cuerpo sin vida que el despreciable monstruo acababa de tirar.
Entonces, todo comenzó. La ira de mí gente no se hizo esperar, y todos los espíritus guerreros de la tribu salieron a la luz en forma de gigantescos lobos.
Los vulturis también se pusieron en acción de ataque. Tenía a inmensos lobos corriendo hacia mí y violentos y veloces vampiros haciendo exactamente lo mismo. Ahí fue cuando caí en la cuenta de que me encontraba en medio de la batalla.
Como acto reflejo corrí en otra dirección para alejarme lo antes posible. Deteniéndome al borde de una catarata. Ya no tenía escapatoria. Adelante se desarrollaba una gran lucha y atrás, dando solo un paso, una muerte segura.
Fue cuando me di cuenta que al otro lado del campo de batalla se encontraba mi madre, llorando, y en sus brazos yacía un cuerpo.
Intenté identificar quién era, y cuando lo hice, me sentí morir. Las lágrimas se agruparon en mis ojos al darme cuenta que era mi hermano. ¡Mi querido hermano!, al que amaba más que a nadie.
En ese momento sentí una furia nacer de mí. No tenía ningún otro sentimiento que no fuera odio. Odio hacia los malditos que me habían quitado a la persona más importante en mi vida.
Comencé a temblar, y un calor se extendió por mi cuerpo, quemándome. Pero no era incómodo ni molesto, más bien se sentía poderoso. Yo sabía lo que pasaba, Jonás me lo había contado antes, estaba convirtiéndome en la primera mujer loba.
Entonces, cuando sentí que estaba a un paso del cambio, y el calor se hizo más intenso, sentí frío. Un frío que empezó en el cuello y se expandió hasta apagar todo rastro de fuego interno. Giré la cabeza para ver qué o quién lo había causado y me encontré con un Vulturi escupiendo sangre, mi sangre.
Lo aborrecí por haberme quitado la posibilidad de defenderme a mí y a mi pueblo, y eso fue lo último que pensé, porque me sentí caer de espaldas y una cortina de agua me tapó por completo. El frío aumento y me domino hasta no estar consciente de lo que pasaba a mí alrededor.
3ra Persona POV
La corriente arrastró a Bell-ah hasta una cueva oculta, donde paso los siguientes 3 días inconsciente. Cuando despertó, se dio cuenta de que era diferente. Era más fuerte, más rápida, mucho más blanca, y cuando se miro en un arroyo, se dio cuenta que era más bonita.
Pero lo que más le alertó que había cambiado en ella, fueron sus ojos. Antes los tenía color chocolate, ahora eran de un rojo borgoña. Todo tuvo sentido para ella, el Vulturi la había transformado en un monstruo, un ser despreciable que no merecía vivir.
Varias veces intentó matarse, pero no lo consiguió. No iba a asesinar a ninguna persona, por eso no podía volver. Aunque no quedara nada, podría encontrar otra tribu y hacer algo de lo que después se lamentara. Y cuando la sed se hizo insoportable, encontró otro modo de alimentarse sin matar humanos. Bebiendo sangre de animales.
