7:30 campo de tiro en ciudad central
El silencio, aire húmedo y olor a tierra mojada después de una noche de tormenta, esos días me encantan, son esos días en los que la tranquilidad me envuelve pues pronto llegará el invierno y con él la lluvia.
Ha estas horas de la mañana no hay nadie, solo yo y mi rifle, los tiros se hacen hueco en el profundo silencio hasta llegar al centro de la diana con forma humana, cada vez que oigo el ruido de un arma cargándose y disparando no puedo evitar escuchar en mi cabeza las palabras que una vez le dije a una joven Winry -soy militar porque hay alguien importante que debo proteger. No fui influenciada por nadie mas para pensar eso fue mi decisión. Aprieto el gatillo porque yo quiero, por la persona que debo proteger. Hasta que consiga su objetivo, apretaré el gatillo sin ninguna duda- A pesar de que ya ha conseguido su sueño, yo sigo a su lado, pero él no parece darse cuenta de ello aunque en el fondo lo agradezco que no lo haga, porque si sintiéramos algo el uno por el otro todo sería mucho más difícil.
8:45 comando Central
Tras una ducha después de un par de tiros empece a trabajar mientras que tú estabas en tu despacho, es increíble que hayas dormido ahí toda la noche encima de en tu escritorio, quien diría que eres el Führer si te viera en esas condiciones. Entro y me da pena de lo que tendré que hacer ahora, despertarte, porque realmente te ves en paz y no negaré lo evidente y es lo guapo que eres y aun mas cuando no tienes el ceño fruncido.
- Señor, debería despertarse, pronto llegará el Sr. Grumman.
- ehm? -es todo lo que logras decir mientras levantas la cabeza y me ves delante de ti junto con una taza de café que coloco en el escritorio.
- Este café quizás le ayude a despertarse.
- Gracias, teniente, avísame cuando llegue por favor– te bebes el café e intentas ordenar todo para cuando llegue Grumman entretanto yo me marcho de esa habitación en la que gobierna el caos y el desorden el cual tú siempre excusas con la razón de que en el desorden esta el orden.
9:00 comando Central
- Hola señorita Hawkeye, esta muy guapa hoy. -dice el Señor Grumman aun siendo viejo no tenia reparo en ser muy atento en lo que se refiere a mujeres
- Oh! Umm, gracias es muy amable. -digo mientras noto como mi cara inexpresiva logra sonrojarse un poco por el hecho de que nunca me dan piropos en la milicia- ohh, Señor debo avisarle de que esta aquí.
- No se preocupe llamaré a la puerta antes de entrar.
- Pero Señor …
- Buenos días, Señor Fuhrer ¿Como se encuentra?- dice el Sr. Grumman mientras entra sin llamar a la puerta a pesar de haberlo prometido, supongo que el protocolo nunca fue con él.
- Buenos día, señor Grumman, ¿sabe?, es increíble, ha hecho sonrojar a la teniente, entra sin llamar a la puerta y se sienta enfrente de mi con un tablero de ajedrez. ¿No tiene ni un poco de vergüenza?
- No, creo que se me acabó con los años, sin embrago me encanta causárselo a jovencitas tan guapas como la teniente- ante esto último, el Führer se le empezó a hervir un poco la sangre.
- Encantador -dijo el Führer en un tono sarcástico- dime ¿a qué viene su gran, grata y agradable visita al comando Central? - mentira esa visita podía tener muchos adjetivos pero no grata y agradable.
- Bueno, ya veo que no has cambiado sigues prefiriendo las cosas claras y directas pero yo prefiero una charla en el ajedrez ¿se une conmigo a una partida?
- Acaso hay otra opción – pues No, la respuesta era No, cuando se trataba de jugar al ajedrez con el ex Führer y él lo sabía.
En seguida, comenzaron a jugar aunque con ello no quería decir que no supiera como terminaría esto, con un jaque mate por parte de Grumma.
- He venido a hablar sobre un tema un tanto personal que le influye a usted directamente.
- ¿Un tema un tanto personal?
- Sí, concretamente el de una esposa para usted, el nuevo führer.
- ¿Una nueva esposa?
Capítulo 3
