Arrepentida.

Capitulo 1.

Hola queridos lectores. Aquí el primer capitulo de esta nueva historia. Espero que les guste esta extraña pareja :B Bueno… ¡Disfrútenlo!

Un brillante sol matutino se alzaba majestuosamente. Mientras sus cálidos rayos iluminaban las casas y las pocas personas que estaban fuera de sus tibias sabanas.

En el cielo una maleta marrón volaba a toda prisa, escondiéndose en las pocas nubes que eran movidas por las delicadas ráfagas de viento.

La maleta contenía una nerviosa muñeca Rozen. Las pequeñas manos de la muñeca temblaban dentro de la maleta. Hoy era un día muy importante para ella, el día en que dejaría su pasado atrás. Ya estaba harta de sentir lastima por ella misma, de sentirse una basura por que Padre no la completo.

Suigintou – Calma… todo va a salir bien, estoy segura de que el te dará una segunda oportunidad… espero -

Y con esas débiles palabras de apoyo continuo su camino hacía la casa Sakurada.

Eran las diez de la mañana en la casa de Jun. La casa Sakurada tenia a una invitada esa cálida mañana. Souseiseki. Todos los que vivían en esa casa, al igual que la invitada, desayunaban tranquilamente. Algunos gritos y regaños se escuchaban en la mesa. Pues, como era de esperarse, Suiseiseki no paraba de robarle comida a Jun y a Hinaichigo.

La felicidad fue interrumpida por unos golpes en la puerta.

Nori – Yo abro – Dijo, a punto de pararse de su cilla.

Jun – No te preocupes, yo abro, así aprovecho y me alejo un rato de esta muñeca del demonio – Dijo, mirando con enojo a Suiseiseki.

Jun se paro de paro de su asiento y se dirigió a la entrada, ignorando los gritos de enojo de Suiseiseki.

Ya cerca de la puerta se volvieron a escuchar los golpes en la puerta.

Jun – Un momento – Grito, colocando su mano en el picaporte.

Jun abrió lentamente la puerta, y lo que se encontró frente a el lo hizo saltar del susto. Frente a el estaba Suigintou. La muñeca que había intentado robarle el espíritu artificial a las muñecas, la que se suponía había sido consumida por las extrañas llamas azules.

Suigintou – Jun tran... - No pudo terminar, pues el muchacho soltó un grito.

Jun - ¡Suigintou! -

En seguida llegaron las demás muñecas. Sorprendidas por el extraño nombre que Jun había gritado. La primera reacción de todas al ver a Suigintou fue la suficiente para ponerse en guardia.

Shinku – E-Estas… ¿Viva? - Pronunció, muy sorprendida.

El rostro que tenia Shinku reflejaba una gran sorpresa y confusión. Apenas podía creer que, la muñeca que apenas hace unas semanas habían derrotado, y la cual se supone que estuviera muerta, ahora este frente a ella, flotando en su vieja maleta.

[Es imposible que siga con vida… yo y Jun la vimos como se consumió por las llamas azules… debe haber algo mal.]

Sin pensarlo dos veces Hinaichigo estiro sus manos y una gran cantidad de enredaderas atraparon a Suigintou. Rápidamente Souseiseki materializo sus tijeras y las puso en el cuello de Suigintou. Mientras Suiseiseki materializaba su regadera y regaba agua debajo de ella, provocando que cuatro enormes enredaderas salieran del suelo, atrapando sus extremidades.

Suiseiseki – No importa como estas viva, lo importante es saber, ¿Por que has venido? - Hablo con una voz firme.

Suigintou – Yo… y-yo…. -

Suigintou se había quedado muda. La situación se había salido de control. Ella sabia que, con algo de esfuerzo podía liberarse, pero eso haría que las cosas se vieran peor.

Jun – Suigintou, ¿Que haces aquí? - Al fin hablo, colocándose frente a la atrapada muñeca.

Suigintou – Y-Yo… yo vine a ganarme tu perdón, y el perdón de mis hermanas… yo… ya me canse de sentir lastima con migo misma, estoy harta de tener que contener mis lagrimas al recordar que… que soy basura… que padre nunca me completo… que no era digna de convertirme en la muñeca perfecta… ya no quiero seguir con eso, por eso vine aquí, para pedirte que me des una segunda oportunidad -

Suiseiseki - ¡¿Como te atreves a pedir una oportunidad después de las cosas horribles que nos hiciste?! -

Jun – Suiseiseki – Pronuncio su nombre, con un tono de voz que nunca usaba el muchacho, uno muy serio – Tal vez no pueda entender lo que sientes, y tampoco sepa de tu pasado, ni el porque tu creador no te termino, pero se como se siente el tener un pasado que no te deje dormir, uno que te atormenta día y noche, pero, el día de la pelea, cuando intentaba atravesar el pantano para recuperar el brazo de Shinku, en ese momento decidí dejar todo eso atrás, ese día me di a mi mismo una segunda oportunidad – Jun inhalo profundo, esperando que, lo que estaba apunto de hacer fuera lo correcto – No se si enserio estas dispuesta a olvidar tu pasado o solo nos estas manipulando, pero al menos yo confiare en ti, solo te pido que me mires a los ojos y me digas en serio buscas una segunda oportunidad -

Suiseiseki – ¿Pero que haces?, ¿Acaso estas...? -

Souseiseki – Shhhh, espera – La interrumpió.

Suigintou, por alguna razón, se sentía feliz al saber que el muchacho confiaba en ella, y le estaba dando una segunda oportunidad. Sin darse cuenta, sus mejillas comenzaron a arder, y una pequeña sonrisa de felicidad se formo en sus pequeños labios.

Suigintou – Te prometo que mi única intención es tener una segunda oportunidad – Dijo, con una sinceridad que se podía notar en sus ojos.

Jun – Muy bien, te creo, Hina, ¿Puedes liberar a Suigintou? -

Hinaichigo – E-Esta bien... - Dijo, algo confundida.

Hinaichigo, con un movimiento de su mano libero a Suigintou. Suiseiseki, sin tener otra opción, también la libero.

Después de eso, un pesado silencio reino la habitación,Las muñecas ahí presentes no podían creer que Jun haya decidido confiar en alguien como Suigintou.

Nori – Emm… Suigintou… ¿Tienes hambre?- Dijo, rompiendo el incomodo silencio – Estábamos comiendo hace unos momentos -

Suigintou – Claro… gracias -

Jun – Yo llevare tu maleta arriba, chicas, pueden acompañarme un momento – Se dirigió a las muñecas.

Las muñecas Rozen, algo confundidas por la actitud de Jun, no tuvieron mas alternativa que seguirlo.

Nori – Espero que te guste Suigintou – Dijo, con una cálida sonrisa.

Suigintou, algo nerviosa, tomo los palillos que estaban a un lado de su plato. Frente a ella estaba un plato con carne cortada en rectángulos, con una porción de arroz blanco. La muñeca, algo nerviosa, comenzó a comer. Para su sorpresa la comida estaba muy buena.

Suigintou – Esta delicioso, gracias… em -

Nori – Nori -

Suigintou – Gracias Nori -

En la habitación de Jun una discusión estaba en curso. Pues las muñecas no estaban de acuerdo con la idea de vivir en el mismo lugar que ella.

Suiseiseki – No puedo creer que la hayas dejado vivir aquí, ¡No te das cuenta de que es una trampa! -

Souseiseki – Es peligroso que ella se quede a vivir en esta casa -

Hinaichigo – No me agrada Suigintou -

Jun – Escuchen, se que no confían en Suigintou, para nada, y después de la pelea que tuvieron dentro de mi mente le tienen menos confianza, y les desagrada la idea de vivir con ella, pero… siento que debo darle una segunda oportunidad -

Hinaichigo – ¡Pero ella es malvada! -

Jun – Si es malvada o no, eso no estoy seguro, solo se que le daremos una segunda oportunidad -

Suiseiseki – Me niego a vivir con alguien como ella -

Jun – Pues que lastima, por que, si mal no recuerdo, ustedes viven conmigo – Su voz sonaba firme.

En ese momento las muñecas y Jun se dieron cuenta de que Shinku no había dicho nada desde que habían subido a la habitación.

Shinku – Fue irresponsable aceptar que se quedara, pero no podemos hacer nada, esta casa es tuya – Dijo, con su habitual tono serio.

Jun – Vamos abajo, tengo que hablar con Suigintou -

Las muñecas, enojadas por la decisión del joven Jun, lo siguieron hasta la sala.

******************* En la sala de la casa Sakurada había un tranquilo silencio. Solo se podía escuchar el ocasional golpeteo de los palillos contra el plato. Suigintou había disfrutado mucho la deliciosa comida que Nori le había dado.

Suigintou – Estuvo delicioso Nori – Dijo, con una sonrisa, pues ya se estaba sintiendo el calor de un hogar.

El silencio fue ligeramente interrumpido por el sonido de una puerta abriéndose. Jun y las muñecas habían entrado a la sala, con un semblante algo serio.

[Oh no… las demás habrán convencido a Jun de que me valla. Eso no puede ser… el me dijo que confiaba en mi… ]

Jun – Suigintou, ¿Puedes venir un momento? -

Suigintou – Claro… Jun – Dijo, algo temerosa.

Suigintou se paro de la silla y con algo de miedo se sentó en el sofá de la sala, seguido de Jun y las demás muñecas.

Jun – No te asustes, no te vas a ir, te dije que confiaría en ti, y lo voy a hacer – Dijo, al notar la preocupación en el rostro de Suigintou – Las chicas aun no están convencidas de tu... repentino cambio, así que pondré algunas reglas, ¿Estas de acuerdo? -

Suigintou – Claro -

Jun – Regla uno: No puedes estar sola en la casa en ningún momento, tienes que estar acompañada de alguna de las muñecas o de Nori, por lo general yo seré el que te acompañe. Regla dos: No puedes salir de la casa sin tener a alguien contigo. Regla tres: Tienes prohibido usar el espejo, amenos de que te lo autoricemos, y alguien te acompañara. Regla cuatro: Si rompes alguna de estar reglas, o haces algo que te ponga en sospecha, tendremos que tomarte como enemiga otra vez. ¿Estas de acuerdo? -

Suigintou – Si, estoy de acuerdo – Dijo, con bastante seguridad.

A Sugintou no le había molestado el que le hayan puesto algunas reglas. No se tendría que esforzar en cumplirlas, pues estaba decidida a no echar a perder esa oportunidad que Jun le había dado.

Jun – Bueno – Dijo, borrando su semblante de seriedad y poniendo uno mas relajado y alegre – Yo iré a hacertarea, ¿Quieres quedarte con las demás o me acompañas? - Pregunto, dirigiéndole una cálida sonrisa a Suigintou.

Al ver la cálida sonrisa dirigida a ella, sus mejillas comenzaron a arder otra vez. Provocando que desviara la mirada, por la vergüenza.

Suigintou – S-Si no te molesta… -

Jun – Claro que no -

Después de eso el día paso con bastante normalidad en la casa Sakurada. Shinku, Suiseiseki, Souseiseki e Hinaichigo se quedaron la mayor parte del tiempo en la sala. Mientras que Jun hacia tarea en su habitación, acompañado de Suigintou. Los dos se dedicaron a habar y conocerse un poco mas.

Una semana después de que Suigintou decidiera dejar a un lado su pasado y su odio, y de haberle pedido una segunda oportunidad al chico que ayudo a derrotarla. Su vida se había transformado. Sus hermanas apenas podían creer el supuesto cambio por parte de su hermana malvada, pero, al parecer así había sido.

Mientras los días pasaban, la actitud de Suigintou se volvía mas alegre, no solo con sus hermanas, también con Jun, aunque su felicidad se concentrara mas en Jun. También en esa semana se había ganado el cariño de Hinaichigo. Suigintou había empezado a hablar mas con Hina y a dibujar, y lentamente Hinaichigo se dio cuentan de que, su hermana ya no era la muñeca malvada de antes.

Un ambiente de paz se respiraba en la sala de la casa Sakurada. Hinaichigo, Suigintou y Nori dibujan en el suelo, mientras hablaban y reían. Mientras en el sofá Jun, Suiseiseki y Shinku miraban el final de la temporada del Detective Kun Kun.

Suigintou – Que lindo dibujas Hian - Dijo, mientras tomaba el azul oscuro y finalizaba su dibujo.

Nori – Wow Suigin, que hermoso dibujo -

Suigintou – Tu crees – Dijo, dándole un vistazo a su dibujo.

El dibujo que Suigintou tenia el las manos era, sin duda algo hermoso. Era un grupo de montañas, tapizadas con césped. Un gran árbol, cubriendo un cuarto del dibujo. Un gran cielo nocturno, cubierto con hermosas estrellas, y bajo el árbol se podía ver a dos personas, abrasados tiernamente. Curiosamente la chica del dibujo se podía notar que tenía un largo vestido negro, y comparado con el chico, era bastante pequeña.

Hinaichigo – ¡Wow! Suigintou, ¡tu dibujo es increíble! -

Suigintou – Jeje… no es para tanto -

Jun – Tu dibujo es muy hermoso – Dijo, colocándose detrás de ella.

Un escalofrió recorrió la espalda de Suigintou al sentir la cálida respiración de Jun en su nuca. Provocando que escondiera el dibujo en su pecho.

Suigintou – N-No es para tanto… e-en serio – Dijo, tropezando con las palabras.

Jun – No digas eso, es muy bonito -

Suigintou – ¿T-Tu crees? -

Nori – Claro que si Suigin -

Hinaichigo – Si, si, ¡tu dibujo es muy hermoso! -

Jun - ¿Puedo verlo? -

Suigintou, con algo de pena le entrego el dibujo, esperando que le gustara.

Suigintou – Y… ¿Que te parece? -

Jun – Esta hermoso Suigintou, dibujas muy bien – Dijo, dándole una buena mirada al dibujo.

Suigintou – Puedes quedártelo -

Jun – Gracias Suigintou – Dijo, dándole un rápido abrazo por la espalda.

Aunque el abrazo no haya durado mas de dos segundos, para Suigintou había sido toda una eternidad. Y en ese momento algo se le vino a la mente.

[O por los dioses, ¿Que me esta pasado?… se que quiero cambiar, pero jamas me había sentido así con alguien. Jamas me habían dado un abrazo como el que Jun me dio… ¿Por que?, si el abrazo apenas duro unos tres segundos.]

La mente de Suigintou estaba muy confundida, y no era la primera vez que sentía esa extraña sensación con Jun, pues, la mayor parte del tiempo estaban ellos solos.

Suigintou lo vio de reojo. En ese momento Jun también la había volteado a ver. Cuando sus miradas se cruzaron, el corazón de la muñeca negra comenzó a latir rápidamente. Por reflejo desvió la mirada. Avergonzada.

[Esa sensación otra vez… ¿Por que siento eso cada vez que veo a Jun?]

Suigintou miro de reojo a Nori, y recordó unas palabras que le dijo hace apenas dos días.

Era una tarde tranquila y soleada en la casa Sakurada. Este día había venido de vista Souseiseki, básicamente por que Suiseiseki no podía pasar mucho tiempo sin su querida hermana.

Las gemelas cortaban y regaban el jardín de la casa, mientras hablaban y reían. Jun estaba en la escuela, Shinku e Hinaichigo veía el canal del clima y Suigintou le hacia compañía a Nori.

Nori – Y… ¿Como te la has pasado con nosotros? -

Suigintou – Pues… bastante bien, aunque Sinku y Suiseiseki me siguen odiando, Souseiseki no tanto -

Nori -Si… no puedo evitar que te odien… sabes, si sientes que necesitas alguien con quien hablar, o alguien que te de un consejo, no dudes en decírmelo – Le dijo, con una cálida sonrisa.

Suigintou – Gracias Nori -

Nori - ¡Muy bien!, ¿Quieres algo de tomar?, Te, café... -

Suigintou – Café, gracias Nori -

Cuando Suigintou salio de sus pensamientos, Nori ya estaba en la cocina, preparando algo de te para Shinku, esa era la oportunidad para preguntarle sin que sus hermanas, ni por supuesto Jun.

Espero que el capitulo les haya gustado. Por alguna razón siento quela historia va un poco rápido… ¡pero no importa! Lo importante es que les guste. No olviden dejar sus Review, pues me hacen feliz leer sus opiniones. Nos leemos luego.