Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la trama es totalmente mía.
Lo que está escrito entre "comitas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la lejanía o telefónicas.
La historia está escrita en tercera persona.
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2.
- ¿Como ha ido el verano?
- Teniendo en cuenta todo lo que está pasando... bien. - dijo Hermine, separándose un poco de Draco, que había apartado la vista. - ¿Preparado para el nuevo curso?
- Más o menos.
- Yo... oye, tengo que irme. Seguramente me están buscando. - dijo, mirando a ver si veía a Harry o Ron, pero la calle estaba totalmente vacía. - Mejor será que no nos pillen hablando.
- Si. Tienes razón. Como siempre. – dijo, sonriendo, haciendo sonreír también a Hermione.
- Adiós.
- Espera. - Draco volvió a cogerla por la muñeca, esta vez con más suavidad, y la atrajo hacia él.
Sin decir nada más, llevó sus manos a las mejillas de la chica y la besó.
- Hermione! ¿Donde te has metido?
- Hermione!
- Me están buscando. - dijo, aunque no se apartó del chico. - Tengo que irme.
- ¿Y quien te lo impide? - dijo, esbozando una sonrisa.
- Ya lo sabes.
- Ves. - le dio un último y breve beso y salió del callejón.
Draco sonrió y, al momento, cada uno se fue por un lado.
Hermione aun iba sonriendo como una boba cuando se encontró con Harry, Ron y Ginny.
- ¿Por qué sonríes? - preguntó Ron, recibiendo un codazo por parte de Ginny. – Au!
- Por nada en especial. – dijo Hermione, sin mirar a nadie, sin poder dejar de sonreír.
- Vamos, Hermione. - Ginny cogió a Hermione de la mano y se la llevó hacia la tienda, dejando atrás a los sorprendidos chicos. - ¿Quien es él?
- ¿Quien es quien? - preguntó Hermione, haciéndose la inocente, aunque Ginny puso cara de que no se creía nada.
- Hermione, por favor. No me tomes por idiota. Que los chicos no se hayan dado cuenta no significa que yo tampoco me haya enterado. - dijo, pasando entre la gente, yendo hacia lo que parecía un almacén. - Va. Cuenta. ¿Quien es él? ¿Le conozco?
- No te lo puedo decir, Ginny.
- ¿Por qué? Somos amigas. Nos lo contamos siempre todo. – dijo Ginny, sintiéndose algo dolida.
- Bueno... Verás… es que es algo complicado. - se soltó de la mano de su amiga y empezó a pasearse entre las cajas del almacén. - Solo puedo decirte que... cuando estoy a su lado... bueno... - volvía a sonreír.
- Madre mía. Te tiene idiotizada. - dijo, poniéndose a reír. - Nunca te había visto así de embobada.
- Lo se! – exclamó, riendo. - Bueno, es que… la verdad es que no siento esto desde...
- Desde Viktor. - terminó de decir Ginny, que sabía cuanto había llegado a gustarle cuando se habían conocido hacía ya casi dos años. - Bueno, si eres feliz es lo único que me importa. – dijo, abrazándola. - Ya me lo contarás cuando creas conveniente.
- Gracias Ginny. No sé que haría sin ti.
- Tu vida sería muy aburrida. – dijo, poniéndose a reír.
Hermione le devolvió de inmediato el abrazo a Ginny. Aun seguían abrazadas cuando Ron entró en el almacén de la tienda. Con su habitual falta de tacto, les preguntó qué era eso tan importante que les tenía tan felices.
Ninguna de ellas dijo nada. Ambas cogieron a Ron del brazo y salieron a la tienda, donde cada vez había más gente. Gracias a Dios, ni Ron ni Harry volvieron a preguntar por la sonrisa de bobalicona que Hermione seguía llevando en su rostro, aunque Ron parecía estar un poco raro, como molesto, aunque tampoco nadie mencionó eso.
Compraron unas cuantas cosas en la tienda. Bueno, todos salvo Harry, a quien se lo regalaron todo, y fueron a comprar el resto de cosas que les hacía falta. Dos horas después, volvían a estar en la Madriguera, donde comenzaron todos a hacer las maletas.
Ginny y Harry volvieron a encerrarse en la habitación a hablar, lo que exasperó a Ron, que no le gustaba nada no entender nada.
- ¿Que secretitos se llevan entre esas dos? - preguntó por tercera vez en diez minutos.
- Y yo que sé, Ron. - dijo Harry, que estaba un poco cansado del tema. - ¿Por qué no vas a preguntárselo y así acabamos con las dudas? - se sentó en la cama y cogió uno de sus libros de Quidditch.
- No me dirían nada.
- Sin duda, es lo más probable. - murmuró sin prestarle demasiada atención. – Supongo que son cosas de chicas.
- Pero me intriga. Nunca había visto a Hermione sonreír tanto. - se sentó al lado de Harry, con otro libro en la mano. - No es que me moleste. Es mi amiga. Quiero que sea feliz.
- Yo también quiero eso.
- Pero, no sé porque´, me da la sensación de que es por un chico. – Ron había cambiado el tono de voz. Era como si esa idea no le agradara en absoluto.
Ron volvió a ponerse en pie y fue hacia la puerta de la habitación.
- ¿A donde vas ahora?
- A comer. - dijo y, al momento, se marchó.
Harry se quedó mirando la puerta sin saber que decir. Nunca había visto a Ron tan raro. Bueno, si, cuando Hermione fue al baile del torneo de los tres magos con Viktor Krum. Empezó a pensar que, a lo mejor, era porque le gustaba Hermione, aunque nunca lo demostraba.
Toc, toc.
- Adelante. - dijo Harry, sin moverse del sitio.
Ginny entró en la habitación y sonrió a Harry, que se sorprendió al verla. Ginny fue hacia la ventana y se quedó mirando hacia fuera. Estuvieron así, un rato sin decir nada. Aunque Harry no necesitaba hablar, le gustaba estar así con ella. Aunque al final tanto silencio empezó a incomodarle y decidió hablar.
- A Hermione le gusta un chico, no? - preguntó.
- Eso me parece. – dijo Ginny, sin moverse.
- ¿No te ha contado nada?
- Claro que me lo ha contado, pero eso va a quedar entre nosotras. - dijo, dedicándole una leve sonrisa. - Pero bueno, que tampoco es que me cuente mucha cosa. Y yo tampoco le hago preguntas.
- A veces es lo mejor. - dijo Harry, dejando a un lado el libro.
- Si. Si no haces preguntas, acaban contándotelo todo. - Ginny fue hacia Harry y se sentó a su lado. - Bueno, creo que se ha hecho la hora de comer.
- ¿Bajamos?
- Venga, vamos.
Ginny cogió a Harry de la mano y fueron juntos hacia la cocina, donde solo estaban los señores Weasley.
- Hola papá. - dijo Ginny, soltando de golpe a Harry, comenzando a sonrojarse - ¿Como ha ido la mañana en el trabajo?
- Entretenida, como siempre. - sonrió y ayudó a la señora Weasley a poner la mesa. - Hola Harry.
- Hola señor Weasley.
- ¿Cómo ha ido la mañana de compras?
- Bastante bien. Ya lo tenemos todo. – dijo, recibiendo una sonrisa del señor Weasley.
Harry intentó ayudarles a poner la mesa, pero no le dejaron.
A veces se sentía incómodo, ya que no le dejaban hacer nada porque era un invitado. Nunca antes le habían hecho las cosas. Al contrario. Él siempre era el que servía a los demás.
A la una, ya estaban todos en la mesa, comiendo el gran banquete que había preparado la señora Weasley. Estaba todo muy bueno, como siempre, por lo que Harry no quería dejar de comer, pero llegó un momento en que tuvo que hacerlo, ya que sentía que iba a reventar. Miró a los demás comensales y se dio cuenta de que a todos les estaba pasando lo mismo.
- ¿Queréis más tarta, chicos?
- No! - exclamaron todos. - Estoy a punto de reventar. - murmuró Ron, esperando que solo Harry le oyera, aunque por la colleja que le dio su madre, no lo consiguió. - Au!
- Chicos, necesito que esta tarde trabajéis en el jardín. Ya hay demasiados gnomos y habrías que sacarlos.
- Claro mamá. - dijeron Ron y Ginny al mismo tiempo.
Cuando consiguieron moverse de sus asientos, los cuatro salieron al jardín y empezaron a sacar a los gnomos del jardín, lo que les llevó más de cuarenta minutos. Cuando terminaron, los cuatro se dejaron caer en el suelo. Había empezado a soplar el aire y se estaba muy bien ahí fuera. Además, seguían estando tan llenos que seguían sin poder moverse.
- Si sigo comiendo así, no voy a poder seguir poniéndome mi ropa. - comentó Harry.
Ginny se puso a reír, aunque se le cortó pronto la risa. Se incorporó de golpe. Le había parecido ver a...
- ¿Qué pasa, Ginny? - preguntó Hermione.
- Nada. Me ha parecido ver a alguien. - dijo, volviendo a tumbarse. - Debo de estar alucinando. Comer tanto no es bueno. Ya se lo digo siempre a mi madre.
- A mi me gusta la comida de mamá.
Hermione se acercó un poco y le susurró al oído.
- Ginny, ¿qué ha pasado?
- Me ha parecido ver a alguien. – susurró también.
- ¿A quién te ha parecido ver?
- A Malfoy.
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El segundo capítulo llegó.
Ha sido un poco más light que el anterior, pero prometo que el siguiente será más intenso, porque... los chicos vuelven a Hogwarts!
Besitos!
