Disclaimer: Los Juegos del Hambre y todos los personajes de Panem son de Susan Collins.

Este es un regalo para Evasis, en el Intercambio "Perlas y Relicarios" en el foro "El Diente de León"

Espero te guste, Evasis!

Desde un primer momento me gustaría aclarar que esta historia es Ranking M por la misma petición de la autora. El capítulo puede contener escenas fuertes e incluso crudas.


Peeta POV

1.

El dolor es impresionante. Sin embargo sé que lo que más me duele es ver los ojos de Liliath en el Muto que me acaba de despedazar la pierna. Los Juegos simplemente se me han figurado eternos y en estos momentos no puedo creer que solo seamos dos los tributos restantes.

He cambiado, eso lo sé. Ver a la pequeña Rue fallecer en mis brazos y no poder salvar a Lili del veneno de las bayas ha destrozado una parte de mí y me ha dolido más que el ataque que acabo de recibir por parte del muto.

No estoy seguro si es la pérdida de sangre o el shock emocional que todo lo vivido me está creando, pero hay un punto en el que solo puedo caer y esperar la muerte. Cuando escucho el cañón, estoy seguro de alguna manera, que es por mí.

Despierto dos días más tarde en una recamara blanca que me lastima la retina en un primer momento. Cuando muevo mi cuerpo noto la presencia de dos cosas completamente anormales. En primer lugar, siento una presión inusual alrededor de mi muslo, que se siente, de alguna manera, incompleto. Mi corazón comienza a acelerarse, gracias al temor y al tiempo pasado en la arena. Pero antes de que me pueda armar de valor para ver debajo de la sábana, la segunda cosa- que resulta ser persona- se mueve, llamando mi atención.

-Ya despertaste- definitivamente no me esperaba que estuviera aquí. Parece pálida, cansada e incluso enferma. Me pregunto cuánto tiempo ha estado aquí, velando mi sueño.

No sé qué responderle por lo tanto asiento y noto un dolor punzante en mi cabeza, ella parece genuinamente preocupada y cuando me siento, removiéndome por la incomodidad en la cama, vuelvo a notar esa presión extraña en mi muslo, pero esta vez no solamente noto eso, sino también un extraño cosquilleo cerca de él, e instintivamente trato de mover mi pierna.

Es un sentimiento bastante difícil de explicar. Al principio, la duda me carcome, manteniéndome en un estado de shock, no termino de saber si estoy soñando, despierto o alucinando. Cuando la curiosidad puede conmigo, alzo la manta para encontrarme con un aparato en el lugar donde debería de estar mi pierna. Es metálico y si te acercas a él puedes ver tu reflejo, por lo mismo, cuando lo hago y veo mi cara, completamente sana y rosada, algo en mi interior se achica.

Recuerdo que ella está conmigo cuando se mueve incómoda, sin saber qué hacer. Tiene la mirada fría, distante e incluso se podría decir que vacía. Vuelvo a tapar esa parte- que por el momento me resulta grotesca- y recargo mi cabeza en la parte alta de la cama. No noto que derramo una lagrima hasta que sus dedos, finos y fríos, la limpian en un impulso. Cuando abro los ojos y la veo, entiendo que para ella también fue una sorpresa su misma reacción.

-¿Cómo la perdí?

-Creo que no me concierne a mí contarte.

-A ti te pregunté, así que tú responde.

Veo en sus ojos algo de dolor, lo cual me da a entender que las cosas no fueron bonitas, aunque siendo realistas ¿qué parte de los Juegos lo son? Así que espero pacientemente a que responda, con un nudo en la garganta y las manos hechas puño.

-Perdiste mucha sangre, te estabas desangrando pero aun así intentaste ayudar a Tresh, cuando uno de los mutos te alcanzó. Al poco tiempo después también lo alcanzaron a él- cuando responde, su voz es ronca, como si no hubiera hablado en mucho tiempo. Mira al vacío, como si así evitara la realidad de que una persona, de hecho veintitrés, han muerto para que yo esté aquí- tu pierna no pudo soportar tanta pérdida de sangre y la mordida del muto…

Su voz, carente de emociones y demasiado lenta, me va trayendo los recuerdos tan vividos como si siguiera en esa maldita arena. Veo los ojos de la pequeña Lili en los mutos arrancarme un pedazo de mi cuerpo. Siento un dolor no tanto físico sino más bien emocional e íntimo que me recuerda que yo también soy un asesino. Abro los ojos y la veo, por primera vez sabiendo lo que ella debió de haber pasado, pero en contra de todo, no la odio ni siento repulsión. Muy al contrario, siento un impulso de sostenerla entre mis brazos y darle a entender que las cosas, por muy horribles que se nos presentaron, pueden mejorar.

Lo hago y por un momento ella se sienta estática, sin reacción y con un poco de miedo. Lo entiendo, yo también debería de estar de la misma manera, o peor, siendo que acabo de salir de los Juegos, pero estar con ella, su proximidad, me tranquiliza y saca un instinto de protección natural. Justo cuando creo que cederá, se aparta.

-Tienes que descansar- sus ojos están llenos de lágrimas que el orgullo no le permite derramar. Se va, tensa y rápida, dejándome con miles de preguntas y un dolor inexplicable.

Más que perder mi pierna, me duele haber perdido una parte de mí. Me siento profundamente incompleto.

2.

El himno retumba en mis oídos y después escucho a Caesar Flickerman saludar a la audiencia. ¿Acaso sabe lo que es ser parte de estos Juegos? ¿Se imagina el dolor de todas las personas que pasan por aquí? Una parte grande mí lo duda mucho.

Todos comienzan a pasar como si se tratara de una pasarela de modas o talentos: primero mi equipo de preparación, encabezado por Portia, a la cual puedo imaginar perfectamente haciendo una reverencia elegante y dando también créditos al bueno de Cinna. Poco después sale Effie, escucho sus tacones moverse y me siento feliz por ella, después de todo cada quien tiene sueños. Cuando entra Haymitch, la audiencia lo vitorea alrededor de cinco minutos sin descanso, pero nada se compara a lo que pasa cuando entra Katniss. Se vuelven locos, no paran de gritar su nombre, aplaudir y vitorear. Realmente no puedo imaginar cuál es su reacción.

Después de unos diez minutos, me hacen una seña para que entre. Lo hago, lento, gracias al bastón y a la pierna metálica que cargo. No es pesada, simplemente incómoda y externa a mi cuerpo. Sin embargo, toda la audiencia se alza en gritos y emoción cuando me ven, por lo que cuando Katniss llega casi volando a mis brazos casi pierdo el equilibrio. Cuando nos separamos, es ella quien busca mis labios.

Cuando tenía unos cinco años comencé a soñar con que este momento pasara. Con que la chica de mis sueños, Katniss Everdeen, se fijase en mí lo suficiente como para que pudiera convencerla de que soy alguien, de que sería alguien para ella. Es por eso que cuando hoy, bastantes años después, teniéndola entre mis brazos y besándola intensamente, todo mi mundo se paraliza.

No solamente me quita la respiración cuando entierra sus dedos en mi cabello, sino que olvido donde estoy y la importancia del bastón que sostengo, por lo que suelto todo y la envuelvo en mis brazos, sintiendo perfectamente como su piel se tensa con el contacto, para después relajarse, cuando mis manos comienzan a dibujar círculos en su espalda baja. No entiendo de donde viene la acción, pero sinceramente no me importa en lo absoluto.

Después de unos minutos así, Caesar busca pararnos, tocando mi hombro, a lo que yo respondo empujándolo suavemente hacia un lado, por lo que el público se vuelve aún más loco y comienza a celebrar nuestro amor. Mi sonrisa se ensancha aun pegada a sus labios y es cuando ella se separa.

Su mirada es lo que me trae a la realidad. Entiendo, de cierta manera, que en estos momentos hay algo más importante que nosotros, que esto es más fuerte y no sabe como manejarlo. Sin embargo, no termino de entender qué es más fuerte. Busco responderle, para que sepa que, aun cuando las cosas fuesen complicadas, estaremos juntos.

Haymitch viene por ella y para mostrarme la silla del Vencedor. Recuerdo que unos años atrás, cuando ella había estado en mi lugar, su expresión había sido de dolor mal disimulado con felicidad por maquillaje. Había vestido un conjunto amarillo que no le hacía justicia a lo que ella en este momento viste, que es un vestido ceñido a su pequeño cuerpo de color verde oscuro, resaltando sus ojos de plata. Yo, como haciendo juego, visto un traje negro como detalles en plateado.

La veo sentarse y hago lo mismo. Está bastante tensa y puedo deducir que la sonrisa que está utilizando es completamente falsa. Caesar me recuerda que esto será un poco largo- tres horas para ser exacto- pidiéndome con una sonrisa que me ponga cómodo. Comienza el resumen de mis juegos, mientras yo me preguntó cómo pudo ella soportar ver esto siendo tan pequeña. Muchas escenas están basadas en lo que yo hice, por lo que me veo a mí mismo ayudando a mis dos compañeras a escalar, a seguir corriendo. La muerte de Rue es la primera que hace que de mis ojos salten unas lágrimas, lo cual hace que muchos Capitolinos sientan lástima por mí con un sonoro "awww".

Después de muchos Juegos vistos obligatoriamente por el Capitolio, sé que este resumen es distinto. Por primera vez también están agregando lo que los mentores hicieron, especialmente Katniss. La veo jugar todas las cartas, forzando sonrisas y gritando cuando la muerte de la pequeña Rue sucede. Es algo fuera de lo común e incluso Caesar lo menciona, diciendo que "tenemos a una mentora muy innovadora del lado del Doce". Muchos comienzan a aplaudir y ella solo asiente con una semi sonrisa, fingiendo estar alabada. Cuando Lili se come las bayas venenosas, mi corazón se estremece, ya que fui yo quien la encomendó a buscar comida. Pero la escena que más me carcome es cuando veo como Tresh me salva a la vida al matar primero a Clove y ayudarme de cierta manera a llegar a la Cornucopia. Veo como mis mentores buscaron salvarme la vida por medio de paracaídas y como yo, gracias al estado en el que me encontraba, no podía siquiera abrir el aparato.

Lo siguiente es como refrescar completamente mi memoria, tomando en cuenta que no recuerdo nada. Me veo a mí mismo buscar a Tresh y encontrarlo desangrándose, tratar de bajar de la Cornucopia para compartirle un poco de mi medicina, cuando un muto me arranca al pierna. Nadie, realmente nadie, logra evitar la expresión de dolor que sale de sus bocas. Yo solamente cierro los ojos, lo cual hace que todo se vuelva un poco más real.

Los vuelvo a abrir cuando siento sus brazos alrededor de mi cuello y sus labios en mi sien. Está detrás de mí, recargada en la parte de atrás de la silla, pero no necesito voltear para saber que es ella. Todo el público estalla en exclamaciones de felicidad y amor.

Todo pasa rápidamente. Termina el acto y también el amor de Katniss, pero antes de que pueda preguntar la razón, nos separan, dejándome sin mayor opción que dormir y esperar al siguiente día. Después de que Portia se esforzara para que yo me vea lo suficientemente mortífero, veo de reojo como Cinna está vistiendo elegantemente a Katniss y me vuelvo a sentir un adolescente viéndola llegar al colegio. Ella porta un bello vestido amarillo, yo un traje con detalles que combinan.

Llegando, las personas enloquecen al vernos y su brazo se engancha al mío como si el movimiento resultara natural. Esta vez, los vencedores están más cerca de los mentores, por lo que ella se mantiene a mi lado. El himno comienza a sonar, ella se endereza y yo me paro para participar "solemnemente" en el acto. Veo como el Presidente Snow se para y busca a una pequeña niña que tiene la corona en uno de esos cojines de terciopelo rojo de siempre. Katniss toma unos tres pasos de distancia para atrás mientras Snow toma diez hacia mí. La corona es bastante ligera cuando la posa en sobre mi cabeza, estoy pensando en sonreír cuando él lo hace y puedo jurar que un hedor putrefacto a sangre llega a mi nariz.

La celebración continúa inmediatamente después y mi mano se cansa de tanto saludar. Caesar despide al público recordando las entrevistas finales de mañana. ¿Cómo podrían olvidarlo? Para ellos los Juegos son lo más importante del año.

Cuando los vuelvo a ver, están bastante molestos, aunque no estoy seguro si es uno con el otro o por situaciones distintas. Haymitch es el primero en notar mi presencia, llamándome a acercarme.

-Felicidades, chico- antes de que pueda siquiera responder, veo como Katniss rueda los ojos y se aleja de nosotros.

-¿Me podrías explicar qué pasa?- pregunto cuando ella se ha ido.

-De hecho no, no puedo explicarte. Bienvenido al mundo de los vencedores, chico. Ponte cómodo, esto jamás termina.

3.

Lo peor de todo, es que tiene razón. Me encantaría decir que las cosas se volvieron mil veces más tranquilas, pero sucedió todo lo contrario. Empezando desde las entrevistas, en las cuales Katniss siempre sale de la mano conmigo hablando de lo hermoso que es tenerme en su vida, por la oportunidad de conocernos, una oportunidad que jamás tuvimos en casa.

Sin embargo, cuando las cámaras se apagan, su cariño también. Cada vez que hablamos, es fría y distante, causando muchos estragos en lo que pienso. Solo existe un momento en el que siento, es completamente libre de ser quien es y se comparte conmigo: en las noches, en las pesadillas. Todo comenzó cuando, en mi primera noche, las cosas cobraron vida a tal grado que terminé apuñalando la almohada junto a mí. Así que lo único que pude hacer fue pintar.

En casa, mi tarea, por sencilla que pareciese era decorar las cosas de la panadería, lo cual hizo que desarrollara un amor impresionante por el dibujo, por lo que mientras de mi pincel salían árboles en llamas y tres tributos huyendo de ellos, los gritos comenzaron. Eran realmente desgarradores y por un momento creí estar en una de mis pesadillas otra vez, pero cuando entendí que era Katniss quien realmente estaba gritando, no pude evitar correr a su pequeño cuarto.

Cuando llegué, ella estaba envuelta en sábanas sudadas y palabras vagas que rogaban por la vida de su hermana. En un principio no sabía como acercarme, sin embargo justo cuando comencé a pensarlo, vi como ella despertaba completamente asustada.

-Era una pesadilla…-dijo ella.

-Lo sé, yo también tengo de esas- dije en un impulso. Justo cuando ya me iba, ella me detuvo.

-Peeta…- al segundo me volteé a verla- ¿Te quedas conmigo?

Gracias al estado de shock, solo pude asentir y acostarme junto a ella, quien se acurrucó en mi pecho, como si realmente todo ese cariño que se muestra en las cámaras, fuese cierto. Cuando ella ya estaba más en el mundo de los sueños que en el nuestro, comenté:

-Siempre.

Así, muchas de estas noches, suceden cosas similares. Yo comienzo a pintar y ella a gritar. Ya no lo pide y yo jamás me niego. Pero por las mañanas las cosas vuelven a ser distantes como si dormir juntos no significara nada en absoluto.

Llegando al Doce, las cosas simplemente cambiaron. Mi familia me recibió con felicidad, aunque también con bastante incomprensión, por las noches me es inevitable despertar temblando o gritando el nombre de alguno de los tributos. Es obligatorio cambiarte hacia la Villa de los Vencedores, por lo que después de los gritos de mi madre y la cara triste de mi padre, tomo mis maletas desde la primera semana.

Siendo vecino de un borracho y de una cazadora, la vida da un giro. Algunas veces termino ayudando a Haymitch a subir los últimos escalones de su casa y en otras veo como Katniss llega con un pavo silvestre muerto. Sin embargo hay cosas que simplemente no termino de entender, como cuando Katniss sale por semanas hacia el Capitolio, regresando solo enojada. Son en esas semanas en las que Prim comienza a hornear conmigo, lo cual es bastante lindo, pero inútil ya que ni siquiera ella sabe a lo que va su hermana.

Así que, cuando me llaman por teléfono para explicarme que debo de tener un pasatiempo para seguir entreteniendo a los Capitolinos, no dudo en lo más mínimo cuando respondo que es pintar. Todos quedan maravillados e incluso vienen cámaras desde el Capitolio para grabar mis cuadros y algunas veces el proceso. Cuando estoy al aire, casi siempre se me recomienda pintar a Katniss.

4.

La Gira de la Victoria. No solo es bastante doloroso conocer y despedirme de todas las familias de los tributos, sino que también es bastante chocante permanecer en un tren con la mujer que amo, pero con quien apenas hablo.

En una frase: el viaje está siendo un completo desastre. Después de que la mayoría de las personas me viera con ojos odio, Katniss decide hablar en mi nombre en el Distrito Once.

-Él no mató a ninguno de sus dos tributos, en cualquier caso, fue él quien trató de salvar a su pequeña y quien arriesgó su vida para ir por Tresh, así que en lugar de condenarlo, creo que sería bastante más adecuado agradecerle.

Su intervención me mantiene estático. Normalmente soy yo quien sabe hablar con las personas, sin embargo esta emoción es tan abrumadora que dejo que Katniss tome mi brazo y me arrastre puertas adentro.

-No dejes que te afecte. Ellos no saben lo que es estar ahí- dice enojada.

-Pero ni siquiera las personas que lo saben dejan de mirarme con odio- digo, bastante directamente. Lo cual surte efecto, ya que me mira frunciendo el ceño.

-No te miro con odio.

-Creo que es incluso peor la indiferencia o el vacío.

-Las cosas no siempre son como las deseamos.

-¿Qué te hice? Podrías al menos decirme eso, creo que lo merezco.

-No es algo que mereces o no- dice un poco exasperada. Después de eso, se va dejándome con más dudas.

La mayoría de los Distritos se comportan igual, excepto por los últimos que son los más sanguinarios de todos. En el Cuatro no puedo evitar sentir unos celos impresionantes, sin embargo los dejo pasar por alto. Cuando es el festejo en mi distrito me alegro mucho de ver que mi gente está feliz y principalmente: no tiene hambre.

Se convierte en un día largo en el que todos comen y festejan, incluso Haymitch se mantiene sobrio, Katniss sonríe junto a Prim. La realidad por un momento, es bella. Sin embargo, después del gran banquete, muchos comienzan a retirarse y así como empezó, termina. Una vez más estoy en mi cuarto, sin poder dormir, viendo al techo esperando a que los fantasmas me asalten.

No sé bien en qué momento, pero mis pies salen y comienzan a caminar sin rumbo fijo, hasta encontrar un lugar verde que me invita a descansar. No noto su presencia hasta que ya estoy sentado, pero puedo asegurar que ella sí se percató de mí.

-¿Sin poder dormir?- pregunta y yo asiento secamente. Ambos nos sumimos en un estado de compañía mutua y silencio cómodo.

-¿Cómo es que en el tren jamás te escuché gritar?- pregunta después de bastante tiempo.

-Pinto. Eso ayuda de verdad.

-Cinna me comentó que ese es tu talento para el Capitolio. Lástima que para lo único que soy buena es ilegal- dice con un dejo de sarcasmo.

-Eres buena para otras cosas, no solo cazar.

-Peeta, si pudiera, lo haría. Lo juro.

Volteo a verla para preguntar acerca de lo que habla cuando su proximidad me toma por sorpresa y aun más el beso que le continúa. Es un beso distinto, lo puedo notar. No es el tipo de beso que se muestra en las cámaras, sino un beso más íntimo, real. Cuando se separa, puedo notar su ceño fruncido.

-No entiendo de qué me hablas, Katniss.

-Es que es importante que no sepas. Todo es mejor de esa manera, te lo prometo.

Es la primera vez que en sus ojos puedo leer perfectamente los sentimientos que tiene para mí. Las cosas son más complicadas de lo que puedo entender, pero por un segundo amaría que así no fueran las cosas. Para despedirme, poso mis labios en su frente y veo como ella cierra sus ojos.

-Está bien.

-¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

Se me escapa una risita entre dientes mientras la envuelvo en mis brazos, cosa que ella, permite. Antes de responder, ambos acoplamos nuestros cuerpos para quedar recargados en una roca, ella recargada en mi pecho, manteniendo el calor entre los dos.

-Cuéntame tu día más feliz- ella voltea a verme, como pensando que he perdido la cabeza, sin embargo, después de mi mirada sobre la suya decide responderme.

-En lo único que puedo pensar es en cazar, algún día con mi padre o incluso Gale, antes de los Juegos- ¡Oh, Gale! Claro que recuerdo a Gale, su mejor amigo antes de los Juegos. Después de estos, se distanciaron, por lo que pregunto.

-¿Qué pasó entre ustedes?

-No supo entender que no hay vencedores, solo sobrevivientes- asiento, pensando en la mierda que es cerrar los ojos y vivir en una arena por siempre.

-¿Algo más feliz?- veo como frunce el ceño, como si los momentos felices de su vida fuesen muy escasos o difíciles de encontrar.

-¿Alguna vez te conté como Prim consiguió su cabra?- yo niego con la cabeza y ella sonríe ante el recuerdo.

-Fue poco antes de que yo fuera elegida para los Juegos. Era un viernes en la tarde, un día antes de que ella cumpliera diez años, a finales de Mayo. Tan pronto como las clases terminaron, Gale y yo corrimos al bosque- dice señalando más allá de la cerca- porque yo quería encontrar o cazar suficientes cosas para hacer un buen trueque para su regalo, fuese lo que fuese, un peine o un bonito vestido. No encontramos mucho, terminé decepcionada y Gale no paraba de decirme "tranquila, Catnip, seguramente mañana encontraremos algo mejor" pero justo en ese momento lo vimos: un venado tan pequeño que no se podía parar completamente erguido sobre sus rodillas. Era hermoso. Así que, después de matarlo, por la noche lo vendimos con Rooba ¿la conoces? – pregunta alzando los ojos desde mi pecho hasta mi cara.

-Se podría decir que he tenido el placer dos veces en la vida- ella sonríe entendiendo lo que quiero decir: solo dos veces en mi vida he tenido el placer de comer carne que ella vende.

-Entonces debes de saber que con ella no se regatea- yo asiento, sonriendo- pero el precio fue justo. Era lo máximo que habíamos juntado en nuestra vida Gale y yo. Así que, al día siguiente, ya en el cumpleaños de Prim, cuando estaba buscando material para su vestido, la vi. Estaba enferma, la había mordido un perro o algo similar, pero le dije a Gale: "Quiero esa cabra para Prim"- ella vuelve a tener un tono de emoción y entiendo que está reviviendo ese momento- entonces nos acercamos ¿Conoces al Hombre cabra?

-No, no he tenido el placer.

-Oh, créeme que no es un placer. Es un viejo gruñón y celoso. Tenía el plan de matar a la cabra y dársela a Rooba, la cual llegó poco después de que nosotros llegáramos. Cuando el Hombre Cabra mencionó que yo quería al animal ella dio a entender que ese animal no valía nada y si la compraba, estaba siendo estúpida. Pero justo cuando ya se iba, vi cómo me guiñó el ojo.

-¿Rooba tiene sentimientos? – pregunto con una sonrisa sarcástica. Por lo que recibo un golpe suave en mi estómago de parte de ella, aunque también se ríe.

-Nada comparados con los de Prim. Lo mejor de toda la experiencia, sin duda alguna resultó su felicidad. Cuando vio al pobre animal, inmediatamente la comenzó a cuidar para que mejorara, juro que por un segundo, se olvidó del méndigo gato horrible que tenemos por mascota.

-¿Cómo la llamó?- pregunto acariciando su espalda.

-Lady. No me preguntes porqué- dice soltando una risa- pero en verdad, mi patito logra que todo sea mucho mejor.

-Entonces estás feliz de poder estar con ella ahora.

-No es una pregunta, pero créeme que la respuesta es positiva. La adoro- después de un pequeño lapso de tiempo, me pregunta: -¿Tu día más feliz?

-Cuando te conocí- digo sin dudar y con la mirada me dice que quiere saber más- Llevabas dos trenzas en lugar de una- diciendo esto, comienzo a acariciar su cabello- y un vestido a cuadros. Estabas tan tierna. Pero lo más hermoso, y fue cuando supe que estaría enamorado de ti por siempre, fue cuando cantaste la canción del Valle.

-Eso fue el primer día de clases, de nuestra vida. Teníamos cinco años.

-Así es. Los Sinsajos cantaron contigo, pequeña- poco después de que digo esto, ella se separa de mí para verme directamente a los ojos.

-¿Pequeña? ¿Pequeña sinsajo?- cuando escucho eso de sus labios, río un poco, encontrándome acorralado.

-No esperaba que lo llegaras a saber nunca.

-¿Fuiste tú? ¿Tú mandaste el arco?

-Bueno, fue cosa de todo el Distrito, yo solo me encargué de hornear galletas- sé que me estoy quitando crédito, pero no me gustaría que ella supiera todo lo que significó conseguir el dinero para el arma. Cuando Prim corrió a pedir mi ayuda diciéndome que si ella tuviera un arco, era segura su victoria, yo comencé a moverme para lograrlo.

-Fue tu nota…- dice en estado de shock. Yo asiento lentamente.

-¿Qué pasa?- digo acercándome a ella. Ella se apara, alejándose más de mí.

-Me… me tengo que i—ir.

-¡Katniss!- lo último que veo es su trenza volar con el viento.

5.

Ahora entiendo su reacción. En un principio me enojé de sobremanera al saber que nadie tuvo la decencia de darme si quiera un aviso de lo que pasaba. Aunque después recordé lo que dijo Katniss y entendí muchas cosas, entre ellas porqué se ausenta de a nada o sus reacciones al tacto físico.

Me siento completamente sucio. Ni siquiera lo he hecho, hoy es mi primera vez. ¿Cómo me enteré? Doshley, el campeón antes de mí, llegó a burlarse en mi cara, un día antes de que el Presidente Snow se dignara a mencionar palabra. Al parecer el idiota de Doshley la pasó bastante mal, dentro de sus experiencias había bastantes abusos, por lo que al saber que ya había otro Vencedor, su felicidad fue extrema. Snow me explicó que era una manera de mantener a los Capitolinos felices y que de cierta manera "se lo debíamos". Después mencionó, casi casualmente, la vida de mi familia y como todo eso depende de mí salario. Lo cual surtió efecto.

Desde que tengo noción de la parte sexual de la vida, siempre pensé que mi primera vez debería ser con alguien a quien amara, en específico, Katniss. Sin embargo, sabía de cierta manera que así no serían las cosas, ya que ella siempre tenía a personas, hombres específicamente, cerca.

Así que ahora que la veo entrar, una mujer fea en toda la extensión de la palabra. Quirúrgicamente se ha modificado la cara dando por resultado unos labios morados que al momento de sonreír creaban una imagen bastante paralizante. Ella se acerca a mí, dejándome pensando en si es así como una presa se siente cuando está en la mira de un cazador.

-No estés asustado, pajarito, todo estará bien- después de eso, ataca mis labios tan rudamente que comienzan a arder.

Ella mueve mis manos, como si yo fuera un simple muñeco de trapo al cual moldear. Así, poco a poco comienza a desvestirme, haciendo que todo mi cuerpo se vuelva público. Sus manos, de una textura incluso plástica, sus uñas llamativas y los sonidos grotescos que emite crean en mí la reacción de querer salir huyendo.

¿Para qué mentir? Lo intento, ese es el problema. Al parecer, de alguna manera enferma, ella gusta de eso. Por lo que no tarda en lo más mínimo en estar encima mío. La imagen es completamente repulsiva y estoy seguro que quedará tatuada en mi memoria por siempre.

No estoy seguro cuanto tiempo después, unos toques en la puerta hacen que ella pare. No tengo experiencia previa, pero estoy casi seguro que este dolor tan grande que tengo, no es normal. La siento inclinarse sobre de mí y depositar un beso en mi mejilla. Por un segundo tengo la intención de levantarme con las pocas fuerzas que tengo y envolver su cuello con mis manos hasta que es boca morada no pueda moverse, pero me recuerdo a mí mismo lo que eso significaría para mi familia e incluso para mí mismo. Ya no soy yo.

6.

Cuando despierto, estoy en el tren. Lo sé por el movimiento constante que termina queriéndome arrullar, así que me paro tratando de volver a dormir. Mi cabeza duele, así como la mayoría de mi cuerpo. Me acerco un espejo, encontrándome con un reflejo muy distinto al mío, ya que éste está repleto de arañazos, ojos cansados, cabello revuelto y mejillas enrojecidas. Cuando intento caminar, un dolor punzante entre mis piernas me hace caer emitiendo un sonido nacido en mis entrañas.

-Peeta…

Alzo la cabeza y me encuentro con Katniss entrando a la pequeña recamara que se me asignó en el tren. Ella me ayuda a levantarme, puedo jurar que llama a alguien, pero mis oídos solo escuchan un pitido constante que me da a entender que me desmayaré una vez más.

Despierto, esta vez no estando solo. Mi cabeza se encuentra sobre sus piernas, lo cual me permite tener en primer plano su rostro. Está cansada, con el ceño fruncido y no ha notado que he despertado, por lo que me remuevo incómodo, cosa que lamento, ya que mi cuerpo responde con un dolor agudo.

-No te muevas.

-Ya no quiero dormir.

-¿Has tenido pesadillas?

-Esta vez no…- digo completamente extrañado.

-Se debe a las medicinas, son demasiado fuertes- dice acariciando mi cabello.

-¿Medicinas?

-Lo siento mucho, Peeta- cuando dice eso, lo dice al vacío, con los ojos repletos de lágrimas.

-No fue tu culpa.

-Es que…

-No, Katniss… entiendo que no podías decir nada.

-Lo lamento mucho, en verdad.

-¿También… también debes de hacerlo tú?- ya sé la respuesta, sin embargo una parte de mí, conserva la esperanza de que ella lo niegue.

-Sí- y esa palabra, me rompe el alma.

-Pero no tienes que preocuparte, ya no va a pasar.

-¿A qué te refieres?- pregunto, completamente ilusionado por tener una salida de este infierno.

-Nos vamos a casar- pero es esta frase la que crea caos en lo más profundo de mi ser, ya que al decirla, ella no utiliza sentimiento alguno, ni siquiera me mira


Hooolaaa!

Repito: esta historia es un regalo para Evasis y la petición oficial fue: "Una historia en la que cada uno ganó una edición de los Juegos del Hambre, por lo que no hubo revolución y todo siguió igual. Snow los vendió igual que a Finnick, y ambos comienzan a enamorarse mutuamente pese a eso." Ahora ¿Qué opinan?

El próximo es el último capítulo y también me gustaría mencionar que en el capítulo 1 olvidé poner el título, pero su título es "¿Suerte?" y como vieron, el de hoy se llamó "¿Victoria?". Anticipo, porque los quiero mucho :D, el capítulo tres se llamará "¿Boda?"

Por cierto, acerca del arco (que comenta Peeta, él fue el héroe), les pido de favor paciencia, porque acerca de eso se sabrá en el próximo capítulo.

Una vez más, quiero agradecer infinita y públicamente a Elenear28 por el apoyo (tanto personal como de la historia) y coaching que me dio.

Muchísimas gracias por los reviews! La verdad sea dicha, estaba lo que le sigue de nerviosa y me hicieron muuuy feliz. Espero que se animen a volver a comentar :D Pronto responderé sus reviews por medio de un PM.

Para los que no tiene cuenta:

Teen Spirit: Es un foro buenísimo acerca de los Juegos del Hambre, si te atrae te dejo el link por aquí: forum/El-diente-de-le%C3%B3n/161463/

Muchas gracias por tu comentario de que está bien escrito, la verdad es que tenía mucho miedo por el tipo de tema, pero creo que al final está bastante bien :D Serán solo tres capítulos (los dos publicados y uno más). Espero leerte pronto :D

Claudia: Muchas gracias, me encanta que sea de tu agrado. ¡Espero que también te guste este capi!

Lila: Muchas gracias :3 Lamento lo del nombre, no lo pensé jajajaja pero pues Liliath es amor (bueno, era? ay, ya, mejor lo dejo así) Becho para ti también :D Espero que te guste este capi :)

Espero que las personas que se animaron a darle follow o favorito, también se animen a dejar un comentario. De cualquier manera, muchas, muchas gracias :D

Muchos besos.
Sin más por el momento:

¡Feliz San Valentín! (Síp, todavía jajaja)

Nina Berry.