ANASTASIA
El teléfono suena y suena ¿Dónde estás que no atiendes demonios?
Hola
¿Papá?
-¡Ana por dios!
-Escucha bien que no tengo tiempo…
-Ana
-¡Solo escucha por favor! Estoy bien pero no quiero que Christian me encuentre, así que solo puedo llamarte por pocos momentos. Estoy bien y estoy buscando trabajo, cuando todo se acomode me iré a vivir contigo de nuevo
-Ana que bueno escucharte hija…
-No le digas a nadie, solo a mamá y por favor procura que ella tampoco diga nada… los amo y los extraño… no se lo digan a Christian por favor, por favor, prométemelo
-Te lo prometo Ana
-Adiós papá.
Lloro. No puedo creer que me tome un autobús a otra ciudad solo para hablar con papá. ¡Maldito Christian Grey! Camino un rato. Hace una semana que no salgo del hotel. Richard es muy atento y me cuenta que Taylor lo llama para preguntarle por mí. Son dos caballeros. Tomo un té. No como nada, seguro que he adelgazado varios kilos pero no me importa, ya no tengo nadie que controle mi peso ni lo que como y sí que es bueno eso. Cuando llego al hotel y me acuesto, todo en mi lo extraña. Su aroma, sus besos, su cuerpo. Mi cuerpo lo extraña, extraña no sentirlo dentro de él. Me voy a volver loca. Eso es lo que me va a pasar. Amo a ese hombre ¿Qué voy a hacer para olvidarme de él?
CHRISTIAN
Mi madre llamó. Quiere que vaya a comer a casa el fin de semana que viene. Ha pasado toda una semana y yo apenas me puedo mover. Le prometo que voy a ir. Pero ahora tengo que hacer algo más importante. Quiero mirar mi cuarto blanco. Mande a comprar algunos pocos muebles. Y finalmente entro. Lloro nada más abrir la puerta. Los seis retratos con la cara de Ana me recuerdan su ausencia. En un pequeño lugar está colocado el anillo de compromiso y en otra mesa, una rosa blanca, pura e inocente como ella. Me arrodillo porque mis piernas me tiemblan y sigo llorando… la perdí, la perdí para siempre y mi dolor es inmenso… más inmenso que el departamento, más inmenso que todo el cielo.
-Taylor me lleva a la casa de mis padres. Todos abren sus ojos cuando me ven. Ahí están Kate y Ethan Kavanag… no los veo desde hace ya rato y no quiero escuchar a Kate hablándome mal porque esta vez la voy a mandar al infierno sin importarme si Elliot se enoja conmigo. Mamá tiene la mano en la boca como ahogando algo. Me duele horriblemente la cabeza.
-Hola a todos- digo entrando al salón
-Christian…
-Ya se mamá estoy desmejorado, pero bueno, estoy así… no quiero hablar de ello por favor. -Comienzan a hablar de temas banales. Papá habla de sus casos, Elliot de un complejo que le pidieron remodelar. Mia acerca de su curso, Kate sobre la pasantía que está haciendo y Ethan sobre deportes. Traen la comida y a mí el estómago se me da vuelta del asco
-No, no, para mí solo café dulce y tostadas de pan negro
-Hijo
-Es lo único que puedo soportar. El resto lo devuelvo
-¿Desde cuándo?
-Desde que ella se fue- y sin importarme una mierda lo que vayan a pensar… lloro. Ahí sentado, con toda mi familia, lloro en silencio, por su ausencia, porque la extraño, porque mi vida ya no tiene sentido. Mi madre se acerca, me besa la frente y me dice que lo siente. Siento sus lágrimas en mi pelo. Y sencillamente, no puedo parar de llorar. Ella me lleva hasta una de las habitaciones de la casa y pide que me lleven lo que les pedí así como al menos algo
-Mamá
-Dime
-¿Te molestaría si me quedo?
-Christian, esta es tu casa, no tienes que preguntarlo…
-Lo que pasa es que…
-¿Qué Christian?
-Volvieron las pesadillas y no quiero despertarlos a todos con mis gritos
-Hijo, somos tu familia y sabemos el momento por el que estas atravesando. Todos vamos a venir en tu ayuda. ¿has visto a John?
-No
-Christian
-Es la última persona que quiero ver… cuando pase algún tiempo quizás lo haga pero ahora no quiero
-De acuerdo- golpean la puerta. Me traen mi cena
-Intenta ponerle un poco de queso blanco a la tostada hijo, así tu cuerpo va asimilando otros alimentos- le digo que sí, como las tostadas con queso y me duermo. Grito. Me despierto transpirando y mamá se sienta a mi lado y me canta. Su voz, su hermosa voz me llega a un sueño blanco. Donde los hermosos rostros de Ana me sonríen. Me levanto cansado y me baño y me vuelvo a acostar. La cabeza me duele. Siento golpes.
-Adelante
-Buenos días pequeño- mi madre- te traje algo distinto hoy… mira- veo la bandeja- es café pero con un poco de leche y las tostadas con el queso… vamos a comer- me deja la bandeja en la mesa de luz y me sonríe.
-Hice que Taylor te trajera algo de ropa. Está en ese bolso- dice señalando la esquina de la habitación- y te trajo tu BlackBerry y tu computadora. Si no quieres quedarte aquí y quieres trabajar puedes usar el estudio de tu padre ¿de acuerdo?
-Gracias mamá
-Pásalo lo mejor posible hijo y si necesitas algo… solo llámame
-Así lo haré mamá- me como todo, me obligo a comer todo aunque no quiera, necesito energía, no sé para qué demonios, pero no puedo hacer sufrir a mi familia si decido no vivir más. Llamo a Taylor.
-Permiso
-Si pasa
-¿Qué necesita señor?
-Confirma con Andrea si es verdad que Olivia va a dejar su puesto a fin de mes. Si es así, pon un aviso a finales de mes para entrevistar nuevas asistentes
-¿Usted se va a encargar de eso o pongo que pregunte por la srita Rose?
-Yo me voy a encargar
-Perfecto… ¿algo más?
-Si, quizás convenza a mi madre de usar la casita del fondo como centro de vigilancia. Así que quizás tengan que mudarse del Escala hacia aquí
-No creo que eso presente problemas señor, podemos conectarnos al circuito cerrado de la casa ¿piensa vender el departamento de El Escala?
-No, claro que no… solo que necesito alejarme
-Comprendo señor. Ni bien confirme con su madre tendremos todo listo
-Gail incluida- Taylor asiente
-Taylor… tráeme la almohada donde dormía Ana
-Claro señor- me siento en la cama con la espalda apoyada en el respaldo y cierro los ojos. Y lloro de nuevo
-Hermanito… Christian- siento la voz de Elliot y ahora siento sus brazos. Y lloro. Lloro mucho. Lloro hasta no respirar
-Respira Christian… respira- largo el aire contenido y me desinflo como un globo- estoy muy preocupado por ti
-Lo se
-¿Cuándo piensas volver al trabajo?
-No lo sé Elliot
-Tienes que hacer algo para distraerte, para no seguir pensando.
-Lo sé pero ahora no tengo energías, comprende…
-Si, lo hago, pero Christian… tienes que volver a tomar el control de tu vida hermano- lloro, ojala pudiera volver a enfocarme para tomar el control otra vez. Solo que mi eje se ha ido… y sin ella… sencillamente estoy perdido. A la tarde Taylor me confirma que es verdad que Olivia abandona el puesto. Le digo que no olvide publicar el aviso. RUBIAS nada de morenas. Mi personal femenino es rubio. Llegando el viernes todos se instalan en la pequeña casa del fondo. Gail se encarga de mí y por suerte mi estómago está aceptando pequeñas porciones de comida. Claude me preguntó cuándo íbamos a retomar el entrenamiento. No siento más que dolor pero Elliot tiene razón. Tengo que volver a mi vida. Le digo que el lunes temprano. Que lo espero en la casa de mis padres a las seis porque a las 8 ya tengo que estar en la oficina trabajando. Se alegra de escuchar eso. No quiero luchar, solo quiero ejercicios para poder relajarme y dormir mejor y no sentirme tan cansado cuando me levanto.
ANASTASIA
Tengo una computadora en mi cuarto y tengo que armar un curriculum pero no puedo poner un solo dato verdadero y no tengo teléfonos para poner en caso de que pidan referencias. Tengo un título falso, una partida de nacimiento falsa y documentos falsos. Toda yo soy un invento. Richard me llama Rose y a mí me causa gracia. Pase una mala noche, tengo abstinencia de Christian Grey y mi corazón y mi cuerpo lo extrañan horrores. Todo el día. A cada momento. Cuando bajé a desayunar ayer muchos de los hombres del salón me miraban y me sonreían. Eran hermosos, todos muy guapos, pero ninguno tanto como él, ninguno con sus ojos grises, ninguno que me haga temblar y desearlo como él. Ahora mientras trato de comer golpean la puerta ¿será Richard?
-Pase…
-Ana, permiso- lo veo a Taylor asomarse… salgo corriendo y lo abrazo ¡por fin una cara conocida! Me abrazo a él y lloro sin parar. El me abraza fuerte y deja que lo haga. Cuando me tranquilizo un poco me sienta en la mesa donde está mi desayuno
-Estas muy delgada
-No…
-Lo siento, sé que sueno como él pero me preocupas. Ambos están demasiado delgados
-¿Ambos?
-Christian está muy mal
-¿A qué te refieres con eso?
-No ha ido a trabajar desde que te fuiste, lo único que su estómago soporta es café dulce y tostadas con queso. Llora, de forma incontrolable. Y por supuesto volvieron las pesadillas- no, no las pesadillas…
-Grita y se levanta agitado y sudando, ahora está mejor contenido porque está en casa de sus padres. Y la Sra. Grey se levanta todas las noches a tranquilizarlo hasta que el vuelve a dormirse. No quiere ver al Dr. Flynn… él de verdad está muy mal… se lo merece, pero jamás le he visto perder el control de esa manera… y al parecer tu estas por el mismo rumbo- retuerzo los dedos de mis manos imaginando a Christian de esa manera
-Yo… lo amo
-No lo dudo Ana y él te ama también… solo que ahora está con eso de que él no merece que lo amen. Y toda esas cosas que sabía decirte a ti
-Quizás tiene que hablar con John
-No quiere saber nada… Ana… el hizo desarmar el cuarto rojo
-¡¿Qué?!- no puede ser
-Fue hace unos cuantos dias…después de salir del hospital
-¿Hospital?
-Le dio un colapso nervioso…-
-No lo puedo creer- se me llenan los ojos de lágrimas
-El hizo sacar todo y destruirlo, luego pinto las paredes de blanco y puso tus seis retratos y tu anillo de compromiso en una caja de cristal. Y una rosa blanca en la única mesa que hay, dice que la rosa te representa… que es pura e inocente como lo eras tú hasta que tuviste la mala suerte de cruzarte en su camino…
-Christian…
-Parece resignado Ana. A tu pérdida y a su dolor. El otro día escuche que le decía a la Sra. Grace que sus sombras habían vuelto y más oscuras que nunca… yo creo que él no quiere vivir más Ana
-¡No me digas eso!
-Creo que todavía no intentó nada porque ahora se siente más cerca de su familia sino creo que nada se lo hubiera impedido
-¡No vuelvas a decirlo!- grito- tienes que cuidar que este bien
-Él no va a estar bien si tú no vuelves a su lado Ana
-Yo no… no puedo hacer eso
-Comprendo
-No ahora Taylor, Christian me mintió y me lastimo mucho. ¿no te siguieron?
-No Ana, quédate tranquila… tengo la coartada perfecta para estar en este hotel. Me dio el día libre- siento golpes en la puerta
-Pase
-¿Quién diablos es Rose Taylor Jason?- veo que Gail se para en seco y me mira. Camina rápidamente y me abraza. Yo me aferro a ella y lloro
-Ana, por dios, pensé que nunca te vería de nuevo. Tú- Taylor le guiña el ojo. Me cuentan todo lo de Christian, y luego hablamos de mí. De mis asuntos de trabajo. Taylor me ayuda a armar un curriculum básico y llama a tres personas y ellas prometen dar buenas referencias de mí. Promete que Christian no las conoce y que él no me va a encontrar. Luego me da algunos consejos para cambiar mi aspecto y de esa forma poder salir sin miedo. Me dice que se va a comunicar con mamá y papá y los va a mantener al tanto de mí, mientras ellos cumplan con su promesa de no buscarme. Taylor antes de irse me cuenta de Olivia y del puesto que quedó vacante en Grey's House. ¿Por qué me lo habrá dicho? Imprimo varios curriculum y me voy a dormir un rato. Cuando me despierto ceno algo ligero y me voy a dormir de nuevo. De repente veo en la mesa un sobre. ¿de dónde salió eso? Leo la nota
"Seguro que lo necesitaras para tu transformación, me lo puedes devolver cuando estés trabajando o de nuevo con el Sr Grey. No habrá intereses. Cuídate Ana"
Pero qué cosa. Es mucho dinero, quizás no le comenté que yo tenía mucho y que todavía no lo gaste. Veo el diario y veo el anuncio de Christian solicitando ayudante ejecutiva. ¿Volver con Christian? ¿Taylor piensa que eso es posible? Y ahora me entró la curiosidad por saber cómo es el cuarto del dolor sin todos sus instrumentos dentro. No puedo creer que Christian haya echo eso y ahora vive en casa de sus padres. Taylor dijo que estaba delgado y yo me doy cuenta que también lo estoy. Quizás demasiado. Tengo que empezar a comer mejor. Es una promesa a mí misma y la pienso cumplir. Me levanto el sábado y decido desayunar en el salón del hotel. Richard me sonríe cuando va saliendo y ve que me siento
-¿Qué desea desayunar Srita Taylor?- sonrío, ya me estoy acostumbrando poco a poco a mi nuevo nombre
-Tomaré café con leche, un vaso grande de jugo de naranjas. Un poco de huevos revueltos y tostadas
-Se levantó con hambre por lo que veo
-Sí, tengo que recuperar un poco de peso
-Entonces come cariño, ojala yo pudiera cerrar mi bocota- le doy un pequeño guiño a la camarera que siempre tan simpática sabe hacerme sonreír. Me hago una cola de caballo y me pongo la capucha y salgo a correr un rato, quizás eso me despeje un poco. A mitad de camino veo una tienda de celulares. Entro y compro uno. Por supuesto a nombre de Rose Taylor y doy la dirección para que me envíen la factura. El muchacho me dice que cuando cambie la dirección no me olvide de llamar y avisar. Que lo cargue 24 hs antes de usarlo. Le prometo que así lo voy a hacer. Veo al salir un consultorio oftalmológico y me hago un chequeo. Necesito lentes. Me dan una receta y salgo a una óptica para que me preparen dos pares. Digo que regreso antes del mediodía a buscarlos y encargo también unos lentes de contacto de color verde, que van a disimular mi color azul. Me dicen que puedo usarlos sin problemas porque solo cambian el color, no tienen aumento ni contraindicaciones. Peluquería. Necesito cambiar mi corte. Me lo dejan por debajo de los hombros, no demasiado corto ni demasiado largo. Me lo tiñen de un rubio agradable y me dejan las raíces oscuras. Dicen que está de moda. Vuelvo a la óptica y hago que me enseñen a colocarme los lentes. Me dan unas gotitas que me dicen que harán que pronto me acostumbre a ellos, me felicitan por mi corte de cabello y mi nuevo color. Sonrío. Dios… me cuesta tanto sonreír ahora. Encuentro un bonito restaurante y pido para almorzar. En realidad no tengo mucho hambre pero me obligo a comer
-Buenos días bella dama- miro al camarero sorprendida
-Bueno días
-¿Almuerzo o desayuno tardío?
-Almuerzo por favor…- me entrega una carta bastante variada mientras trae cubiertos, una canasta con bollitos de pan y un poco de queso saborizado
-Voy a tomar el lomo, bien cocido, con papas a la holandesa y una copa de vino blanco
-¿Alguno vino blanco en específico?
-Sorpréndeme…
-De acuerdo- tengo que aprender las cosechas y las marcas de los vinos. Christian siempre se ocupaba de eso. Quiero llorar pero no, no lo voy a hacer. Tomo un bollito y lo pruebo. Rico. Como todo lo que me sirven. Me ofrece postre pero desisto. Por hoy fue demasiado. Camino por tiendas llenas de ropa ostentosa. Tengo que comprarme ropa, más si quiero trabajar. Así que lo hago. Me compro tres trajes, camisas y remeras, dos polleras, dos vestidos, cinco jeans y zapatos. No muy altos. Supongo que nadie me reconocerá así. Llego al Tablot cansada y llena de bolsas. Me voy a mi cuarto cuando recuerdo ¡maquillaje Ana! Respiro resignada. Cerca del hotel hay una perfumería bastante grande. La cosmetóloga me sugiere todo el maquillaje y me ayuda a aprender a usarlo. Me sugiere comprar también una loción y una crema para que al quitarlo en la noche, la piel me quede lista y limpia. Gasto demasiado. El sobre que me dejó Taylor enflaquece pero sé que se lo voy a devolver en cuando pueda estabilizarme. Richard se sorprende por mi cambio pero me dice que aunque no puede reconocerme me veo hermosa. Ya son las 19. El celular se está cargando. Agrego a los curriculum mi nuevo celular, por suerte no imprimí tantos. Ah! Tomo el teléfono ¿estoy realmente lista para esto? ¿puedo hacerlo? ¿puedo volver a ese lugar y actuar como alguien completamente distinto? ¿podrá el reconocerme? Corto… no, no paso tanto tiempo… pero quiero verlo "pues hazlo" mi diosa interior y mi subconsciente se han puesto de acuerdo de nuevo. Tomo el teléfono y marco
-Grey´s House
-Buenas noches
-Buenas noches ¿en qué puedo ayudarla?
-Vi en el periódico el aviso de ayudante ejecutiva. Acabo de llegar de Texas y necesito trabajar
-De acuerdo… tu nombre
-Rose Taylor
-Teléfono
-1168214469
-Muy bien, preséntate el lunes a las 10 de la mañana. Cuando ingreses en el edificio anuncia que vienes a la entrevista por el puesto de ayudante ejecutiva. Veo que eres joven así que supongo que no tendrás mucha experiencia
-Puedo aprender… aprendo rápido
-Me gusta tu entusiasmo y tu nombre, yo me llamo igual que tu- diablos, ¡es Ros!
-Gracias… ¿tengo mí entrevista contigo?
-No, se va a encargar el Sr Grey- tiemblo nada más escuchar su nombre
-No olvides tu curriculum y sube al piso 20
-Muchas gracias
-Ya estás en la lista
-Gracias de nuevo
-Nos veremos el lunes entonces supongo Rose. Buenas noches
-Buenas noches- ¿es esto un error? Me ducho. Mientras seco mi cabello que ahora gracias al alisado está más domado pienso que seguramente no quedaré como su asistente así que no tengo que hacerme problema. Lo que debo hacer es llevar más curriculum para dejarlos en otros lados. No puedo seguir sin trabajar. Marco el 0 en el teléfono
-Servicio al cuarto
-Quisiera pedir de cenar
-Claro Srita Rose ¿Qué desea?
-Ravioles de ricota con salsa boloñesa
-¿Para beber?
-Una coca cola
-En 15 minutos
-Gracias- ceno mirando la televisión. Tengo que acabarme el plato. No es tan grande. Me quedo despierta dos horas más y luego duermo. Sueño con él. Con su sonrisa de medio lado. Con su boca. Con sus besos. Quiero que venga, quiero que entre por esa puerta y me haga el amor. Christian, Christian. Grito su nombre y resuena en toda la habitación. Lloro desconsoladamente hasta quedarme dormida de nuevo. El sábado y el domingo entero me la paso temblando y tratando de modular mi voz, para ser irreconocible. Los lentes de color son fáciles de poner y sacar por suerte. Luego practico con el maquillaje. Como. Me obligo a comer cuatro veces al día. Quizás pueda hacer algo de ejercicio luego. Cuando mi figura este un poco más rellena. Me cuesta conciliar el sueño. Me compre una cartera bastante práctica.
Ya es lunes cuando escucho sonar la alarma de mi despertador a las 8 me levanto rápidamente y pido desayuno. Me baño y me dejo secar el pelo al aire libre. Como. Me lavo los dientes. Me maquillo, bastante para mi gusto, pero no me queda mal. Me pongo los lentes recetados. Guardo la carpeta en la cartera. Me hago pedir un taxi mientras termino de vestirme. 9.45 estoy en la puerta de Grey's House. Y aquí vamos de nuevo
