Bien, el tema era ¡Vampiros y Hombres lobo!
ACLARACIONES:
Ok, ok, antes de leer, seis cosas IMPORTANTÍSIMAS:
1- Es que en todas las escenas de la mansión estaría bueno que se imaginen esa música que suele haber en los lugares tétricos o algo.
2- En el fic habrán varias frases en latín, para que no se confundan, lo he echo así:
-Salve mi lectus (Hola mis lectoras)-
Lo que es en cursiva es solo la traducción, los personajes solo dicen lo que esta normal.
3- Las palabras con → * ← serán definidas al final del fic.
4- Los vampiros tienen todos los típicos poderes vampiros, pero no transforman al morder (amenos que eso sea lo que quieran), ni tampoco mueren ni brillan a la luz del sol, además de que les agregué un par de cosillas, como hipnotismo, que solo pueden hacer los Purasangre cuando cumplen 19 años, y raiki, que es cuando usan la velocidad de vampiro: "Desapareció con raiki del lugar". (No se me ocurrió otra manera de llamarlo, porque "súper-velocidad" como que no da)
Si se dice a toda velocidad es a toda velocidad HUMANA ¿sipi?
Y si dicen "Con el reino del Norte/Este/Oeste/Sur... " se refiere a la familia real que gobierna a tal reino.
5- Si quieren hacerse una idea de los vestidos de las mujeres, busquen en Google "Vestidos Góticos" e imaginen a cada personaje con el que más les guste, dado que yo no soy muy buena describiendo atuendos.
6- Cualquier queja sobre el latín preséntenla a Traductor Google jajjaa
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Corrían desesperadamente por la espesura del bosque, tomados de las manos.
Sus respiraciones alteradas eran lo único que se oía en el profundo silencio del bosque. El peliblanco iba por delante, guiándola por esos caminos, huecos y pasajes que conocía casi como así mismo, con una sonrisa de satisfacción en su rostro, extrañamente contento.
La pelinegra, por su parte, sentía miedo por primera vez. Miedo por lo que su madre sería capaz de hacerle.
-Tranquila- su voz la sacó de sus pensamientos, y al ver esa sonrisa de seguridad, no pudo evitar sonreírle también -Yo te protegeré- le susurró, y ella asintió, confiando plenamente en sus palabras.
-Y yo te protegeré a ti-
Era una relación muy difícil, debían mantenerla en secreto... y es que solo a dos idiotas como ellos se les podría ocurrir enamorarse de su enemigo a muerte...
Era extraño... ¿como fueron una vampiresa y un hombre lobo a conectar... ?
Una cara pálida... objetivo de caza.
Los chupa-sangre, seres nacidos de la oscuridad, cuya naturaleza recae en sobrevivir y perdurar a base de beber el líquido vital de cualquier ser vivo... a base de matar. Fríos, calculadores, atroces... un error que debía de ser eliminado.
Un licántropo... prosaico*.
Hombres bestia, seres inferiores nacidos de la mutación del ser humano en un animal sin conciencia, cuya naturaleza recae en arremeter en contra de la grandeza de una especie superior y evolucionada. Salvajes, malditos, insubordinados... un error que debía ser eliminado.
Nacieron para exterminarse.
O eso es lo que ambos pensaban sobre el otro antes de conocerse...
¿Como fue que ocurrió... ?
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Karin POV.
Mansión Kurosaki.
Más allá de la selva negra, en las lejanías del pueblo de Karakura, estaban los terrenos prohibidos. Hogar de una de las cuatro familias de vampiros Purasangre que dominaba a todos los en el lado Sur del mundo, la familia real Kurosaki, y sus súbditos.
La familia y sus fieles vivían en un gran castillo construido en la época de la aristocracia desde hacía más de 120.000 años.
Cualquier persona que la viera, inocente de la procedencia de sus habitantes, la creería espeluznante.
El paso de los años habían echo mella en ella, dejándola con apariencia de que estaba a punto de desmoronarse. Pero por dentro, el lujo era increíble... increíblemente oscuro.
Las paredes iban pintadas de un oscuro e intenso color bordó y suelos de madera clara, mientras que los muebles eran oscuros y antiguos, con velas de hasta 20 centímetros siempre encendidas que curiosamente parecían nunca acabarse. Enormes candelabros colgaban del techo, uno cada 10 metros, por los infinitos pasillos. La puertas de las habitaciones eran del tamaño de dos hombres, color carbón, mientras que las que daban a las diferentes salas y comedores eran dobles.
Todo dentro de la mansión daba un aire de misterio, vejes y, ciertamente, espeluznante paz, como esa que dice sentir la gente al morir (extraño, dado que morían). Realmente, hacía honor al término de "Gótico". Incluso sus habitantes.
No había mujer en aquel enorme lugar que no vistiera un vestido largo y caído hasta el suelo, de colores oscuros, como violeta, gris, negro o azul, con volados y encajes complicados.
Mientras que los hombre llevaban ropa oscura, de cualquier tipo, pero siempre oscura.
Los guardias, sean hombre o mujeres, portaban una camiseta negra a medida, vaqueros de cuero increíblemente cómodos y zapatillas deportivas. Algunos agregaban a su uniforme chaquetas o algún distintivo, siempre en negro.
En la torre principal de la, a simple vista, devastada edificación, en los aposentos de la reina, una pelea se estaba llevando a cabo.
-¡No puedes obligarme a esto!- el grito de indignación retronó en la gran sala.
Karin Kurosaki era la princesa menor de la gran mansión y dueña de una impresionante belleza. Iba vestida con una ajustada blusa negra, adornada con cintas grises que imitaban a los cordones de una zapatilla, atándose a la altura del pecho, de mangas largas muy amplias, con largas telas colgando al final, y falda larga, que caía sin vuelo, siendo como un manto de profunda y negra oscuridad.
La princesa se encontraba colérica.
Su madre quería comprometerla con un chico al cual no conocía, solo para mantener el linaje puro, obligación que no le correspondía.
Una tradición de milenios, decía que cada nueva generación, alguna de las cuatro familias debía dar a luz a cuatro herederos, para que cada uno se desposara con alguno de los hijos de las demás familias, y así reinar en cada familia, para conservar el linaje y poder de los Purasangre.
Esa generación, le había tocado a la familia del Sur dar a los cuatro reyes.
El primer hijo, Kurosaki Ichigo, ya había tomado su lugar como rey en el reino del este, junto con su esposa Kuchiki Rukia, con la cual gobernaba.
La segunda hija, Kurosaki Nelliel, ya había tomado su lugar como reina en el reino del Oeste, junto con su esposo Grimmjow Jaegerjaquez, con el cual gobernaba.
La tercera hija, Kurosaki Yuzu, ya había tomado su lugar como reina en el reino del Norte, junto al primer hijo de la familia Voralverna, Yukio Hans Voralverna, con el cual gobernaba.
Y ahora, Kurosaki Karin, debía casarse con el tercer hijo y segundo varón de la familia Voralverna, Jinta Voralverna, para reinar en el sur.
Pero había un gran inconveniente... Karin era la quinta hija de la familia Kurosaki.
Ella había nacido junto con otro niño, el cual había visto la luz antes que ella.
Kurosaki Kaien.
Desde el nacimiento de los gemelos, se supo que Kaien sería quien gobernara las tierras del Sur, junto con la segunda hija de la familia Voralverna, Riruka Voralverna.
Sin embargo, en una fiera batalla contra... terribles criaturas, por derrocar a la familia real del Sur, Kaien Kurosaki perdió su vida, con tan solo 10 años.
Según la ley de los vampiros, cualquier niño que naciera sin obligación de casarse para mantener el legado de los Purasangre, era libre de elegir vivir como quisiera.
Karin había nacido con ese derecho, al ser la quinta y no la cuarta.
Sin embargo, tras la trágica muerte de Kaien, su madre acordó con el reino del Norte que el tercer heredero de éste desposaría a Karin, quien tomaría el lugar de su hermano gemelo. Cosa de la cual ella no estaba enterada... hasta ese momento.
Y es por eso que ahora la morena, de gran orgullo y feroz carácter, se encontraba peleando en contra de la soberana, defendiendo su derecho de libertad del cual querían despojarla.
-Como soberana de las tierras vampíricas del Sur, debo velar por la protección y la fuerza de los nuestros- fue la fría respuesta que recibió la pelinegra por parte de su madre.
Masaki Kurosaki era una mujer hermosa y llamativa, de porte elegante y rasgos finos. Pero su corazón era frío y despreciaba cualquier forma de vida que difiera con la que llevaban los vampiros. Una gobernante despojada de toda compasión y escrúpulos, capaz de cometer hasta los actos más viles con tal de ver cumplidos sus caprichos y deseos, que se ocultaba debajo de un manto de amabilidad y una máscara de sonrisa, en contraste aún así de sus garras de plata, que siempre tenía como anillos que se ajustaban a mitad de sus dedos derechos, cubriendo sus uñas.
-¡No harás lo que se te de la soberana gana conmigo!-
-Señorita habla con propiedad que no eres ninguna mundana para hacer uso de ese vulgar vocabulario- le riñó duramente la de cabellos naranjas, apretando los puños sobre las faldas de su costoso y trabajado vestido.
-Oh! Ignosce mihi dilectissima, adeo mihi lapsum (¡Oh! Disculpe, mi amada madre, tal descuidado desliz por mi parte)- habló la princesa con sarcasmo muy mal disimulado -Permítame corregirme... lamento estar en desacuerdo con respecto a vuestra opinión sobre que una unión entre un conde al cual no conozco y mi persona, aún en contra de las leyes vampíricas y mi voluntad, sería productivo- dijo haciendo gestos y muecas exageradas, moviendo delicada pero burlonamente sus manos (N.T: tipo Reina Blanca, de Alicia en el País de las Maravillas)
-Hoc est illegal (Esto es ilícito)- murmuró la reina, con un tic en su ceja, apunto de perder los nervios -Tu próximo matrimonio no esta a discusión- declaró.
-¡Mi padre jamás lo habría permitido!- le escupió Karin con desdén, recibiendo una fuerte bofetada que la hizo escupir sangre. La pelinegra alzó el rostro con una sonrisa amarga, al tiempo que la amplia cortada en su mejilla se cerraba, sin dejar cicatriz alguna -Él me habría escuchado- murmuró venenosamente.
-Pues no esta aquí ahora para hacerlo. Esta muerto. Yo tomo las decisiones- le recordó la reina con soberbia, ególatra. Karin rió sin gracia.
Isshin Kurosaki había muerto valientemente, en aquel terrible complot.
-Así es, y es por eso que nunca volveremos a ser lo que fuimos, en el reinado de Kurosaki Isshin- cada palabra estaba llena de odio.
-Si tanto quieres que el reino vuelva, como tu dices, "A ser lo que fue", hazlo realidad. Convirtiéndote en reina- le dijo su madre, con una mirada que le decía que se creía victoriosa, que creía que aceptaría su oferta. Se enfureció aún más, ¡ella no caería en algo así, ella no quería reinar, no quería poder, solo quería paz!
-Yo no nací para ser reina- dijo muy lento, acentuando cada sílaba -Y nadie, escúchame bien, nadie, podrá formar jamás, un reino tan unido, fuerte, y maravilloso, como el de Isshin Kurosaki- finalizó del mismo modo.
-¡Tu padre era un baldragas* y collón*! Si tan increíble fue su reinado, entonces dime porque murió a manos de su gente- gritó la reina, montando en cólera.
-¡Mi padre era un hombre flébil*!- rugió la morena, no dispuesta a permitir que esa mujer manchara el honor del hombre al que más admiró.
-¡Flébil!- rió la reina con burla -Ese hombre, no era digno de llamarse rey. Retunsus (mentecato)- Masaki lo dijo con lentitud, saboreando cada sílaba.
-¡Vade ad infernum (Vete al infierno)!- gritó Karin antes de desaparecer con raiki, dando un gran portazo que hizo temblar las paredes al salir.
Cruzó los pasillos de la gran mansión a todo lo que daba su raiki, entrando a su alcoba y cerrando con fuerza, antes de deslizarse por la puerta, temblando de rabia e impotencia, con lágrimas contenidas en sus ojos, que no estaba dispuesta a permitir que escaparan.
-No me quitarás mi derecho a vivir- murmuró con llamas de determinación ardiendo en sus orbes oscuras.
Se puso en pie y sacó su gran capa de caza del armario. Y así como hacían los magos, se la puso y desapareció.
Nadie superaba su raiki, y muy pocos podían sentirla pasar por su lado cuando lo usaba.
Salió al bosque, corriendo a gran velocidad, sobre la dura nieve que lo cubría todo, sin llegar a usar el raiki, pero superando a cualquier humano. Ese punto intermedio la hacía sentir única, que no había nadie más como ella, como si fuera una híbrida capaz de pertenecer a cualquier sitio que quisiera...
La capucha cubría su rostro y la capa volaba tras ella... al sentir el aire helado en su rostro respiró profundamente, y sintió como si de nada ya no existiesen problemas.
Se adentró más en el espeso bosque, saltando y empujándose contra los gruesos troncos de los enormes árboles, haciendo una especie de pinball, provocando que riera. Se impulso con fuerza de uno de los árboles, quedando a 4 metros sobre el suelo y dando un giro, provocando que la capa formara un redondel, y retrasó su caída, queriendo que pareciera cámara lenta, con la intención de continuar corriendo luego.
Amaba bailar de esa manera, pero se detuvo de golpe, dejándose caer de golpe sobre una de sus rodillas en el suelo, al escuchar aullidos.
Miró hacia atrás y agudizó su nariz... estaban a unos 5 kilómetros y acercándose.
-Shit (Mierda)-
No tenía ninguna intención de pelear. Era muy fuerte y hábil, pero sabía que los lobos eran los únicos que podían hacer frente a los vampiros en un uno a uno y tener tantas posibilidades como ellos de ganar. Y nunca había peleado contra uno.
Se ajustó bien la capucha, clavó su pie derecho en la nieve y tomo impulso, saliendo como bala en dirección contraria a la de ellos, usando su raiki a toda su capacidad.
Pudo escuchar como las fuertes y veloces pisadas se aceleraban, y podía sentir su peste cada vez más intensa... era solo uno...
Apresuró el paso, su respiración se estaba agitando y sentía los nervios erizarle todo el bello de su cuerpo. Se estaba acercando...
Volteó a su derecha y jadeó sorprendida, el lobo la había alcanzado, y ahora corría a su par, a solo 10 metros.
¡Joder! ¡Cuando decían que los lobos eran realmente rápidos, hablaban enserio!
Solo se fijó en sus posibilidades, la altura promedio de un lobo era de aproximadamente metro y medio, de peso liviano para su gran tamaño.
Si seguía corriendo la alcanzaría.
Se detuvo de golpe y saltó con fuerza, elevándose en el aire con intención de trepar hasta la copa e un árbol, sin embargo, el lobo saltó en su contra y la golpeo en el costado, provocando que ambos cayeran al suelo, comenzando a rodar por un pequeño desnivel.
Ambos reaccionaron rápido, las uñas de ella se afilaron, sus ojos se enrojecieron y sus colmillos crecieron, mientras que el lobo abrió ampliamente sus fauces. Karin intento atrapar sus patas con una mano mientras que con la otra procuraba intentar alejar los dientes del lobo de su cabeza, aún cubierta por la capucha, sin embargo, él no hacía sino buscar desgarrar su vientre con sus enormes garras delanteras y persistir en su intento de comer su cabeza.
Rodaron buscando detenerse sobre el otro para acorralarlo, hasta que él logró aprisionarla.
Su respiración se detuvo... una vez atrapada, es casi imposible escapar, le había dicho una vez su padre.
Las lágrimas brotaron sin forma de detenerlas al ver como él abría su boca dispuesto a arrancarle la cabeza.
Una vez atrapada, es casi imposible escapar... casi... casi...
¡Aún no podía rendirse!
De inmediato subió sus manos hasta el peludo cuello, intentando empujar la enorme cabeza. Se arqueó. Debía crear más espacio entre ella y sus dientes. Él intentaba atrapar sus manos con sus patas delanteras, mientras que las traseras tenían totalmente sometidas sus piernas.
Lo intentaba con todas sus fuerzas, pero no podía parar el llanto.
Sin poder evitarlo, una de sus patas le arañó el rostro, distrayéndola... era su fin... el miedo a morir se apoderó de ella, y sus ojos regresaron a su profundo negro de siempre.
Estaba acabada...
Su capucha cayó y su cabello se esparció en la nieve, y como por arte de magia, el lobo detuvo su ataque final. Y por alguna razón, ella también...
El aliento la abandonó al contemplarlo con más detenimiento... era un lobo blanco de ojos... ojos esmeraldas.
Pudo ver como sus pupilas se dilataron volviéndose más oscuros sus ojos, reflejándola como un espejo... a través de ellos notó como las terribles heridas de su rostro se curaron, y su expresión asustada... sintió como si ese animal pudiera ver todo de ella...
El lobo se movió levemente sobre ella, pero...
-¡Kyaaaa!- el rostro de Karin se sonrojó furiosamente al tiempo que soltaba un mortal puñetazo contra la cabeza del lobo con los ojos fuertemente apretados, enviándolo varios metros lejos de ella. Lo escuchó gemir levemente pero no le importó.
Segundos después, al alzar la mirada, lo vio en pose defensiva, con enojo en sus verdes ojos, pero lo ignoró y se sentó en la nieve, cubriéndose el pecho con los brazos, mirándolo con indignación y muerta de vergüenza.
Vio como el lobo tenía intención de acercarse de nuevo, pero se detuvo y ambos miraron en dirección al este, por donde se acercaba un grupo de cinco vampiros.
Karin gruñó conocía bien ese olor, eran algunos de los mejores guardias de la mansión.
El lobo blanco le lanzó una última mirada antes de salir corriendo velozmente, confundiéndose al poco tiempo con la nieve, no sabría que estaba allí de no ser por su olor.
-¡Karin-sama!- el gritó de Renji llamó su atención, pero ni siquiera llegó a pararse cuando el pelirrojo llegó hasta ella con reiki y la levanto con sumo cuidado, como si fuera de cristal -¡¿Se encuentra bien?! ¡pude oler a un lobo cerca! ¿la lastimó?- preguntó preocupado, atosigándola con preguntas.
-Estoy bien, Renji- dijo un poco irritada. El ceño del pelirrojo se frunció.
-¡Karin-sama, no puede salir así por el bosque sin protección! ¡Imagine lo que le pudo haber pasado!- la pelinegra gruñó antes de desconectar, Renji se ponía muy pesado a la hora de darle sermones.
Pensó en el lobo... toda la vida le habían contado historias sobre los lobos y sus instintos asesinos.
Eran seres sin consciencia, dominados por el mismo instinto que mueve a los animales salvajes, que no dudaban ni por un segundo en matar hasta a un niño si era un vampiro.
Pero ese lobo blanco... había esta a solo un centímetro de asesinarla... ¿porque se detuvo?
Toshiro...
Dio un respingo, ¿que había sido eso?
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Prosaico* → Vulgar.
Baldragas* → Hombre flojo.
Collón* → Cobarde.
Flébil* → Digno de ser llorado.
¡Al fin! He publicado, ¿les gustó el primer capi? Ya tengo varios otros escrito, pero aún así no se cuando volveré a publicar, preferiría terminar la historia, pero bue, no las quería dejar sin nada para leer. Lo se, soy muy buena persona.
No he escrito nada de TVLP, me he enfocado en este Mini-Long-Fic.
Quiero COMENTARIOS/REVIEWS, muchos, muchos, ¡MUCHOS! Y recuerden que el más largo será quien elija el nombre OoO
Sin más que decir (¡excepto que las adoro mis preciosas!)
Saludos!
