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CAPÍTULO 1. UNRAVEL.
Aquella mañana, el trío del subterráneo junto a Nasha, se dedicaban a revisar sus equipos 3DMG en las mesas de trabajo que estaban dispersas en los jardines de los cuarteles generales.
-¡Esta cosa no encaja donde debería ir! –Gritó finalmente Nasha, dejando salir su frustración al no haber podido ensamblar una parte de su equipo luego de desarmarlo. La poca paciencia de la chica salió a la luz acompañada de su mal genio por no haber podido descansar bien las noches anteriores, y se desplomó sobre la mesa de trabajo.
-Tranquila ¿Qué es lo que no encaja? –Le preguntó la amable voz de Farlan Church, intentando transmitirle paz mediante su peculiar sonrisa.
-Esto –le señaló Nasha un engranaje-. Antes estaba perfecto en su lugar ¡Y ahora no entra!
-Deberías probar de ponerlo en el lado contrario –le aconsejó Isabel Magnolia, quien limpiaba las partes de su equipo con notable familiaridad.
Nasha la observó un poco molesta, ¿Cómo era posible que una niña como Isabel pudiera desarmar y armar con maestría un equipo 3DMG, y ella que llevaba más tiempo en la milicia sufriera por un maldito engranaje? De pronto, en la mirada de Nasha refulgía el fuego interno de la frustración, y sus puños se cerraron sobre la mesa, amenazantes.
-¿Nasha? –Farlan intentó llamar su atención al ver el rostro enfurecido fijo en las muecas que Isabel le hacía mientras seguía haciéndose cargo de su equipo-. Yo te ayudaré a armar de nuevo tu 3DMG.
-Esto es frustrante –suspiró Nasha desviando la mirada de Isabel para golpear su cabeza contra la mesa- en el regimiento de los muros no era necesario prestarle tanta atención a los equipos, hasta que el Muro María cayó.
-En pocas palabras, los tenían de adorno en su cintura, ¿Verdad? –Habló Levi, quien había permanecido en silencio todo el tiempo.
-Ni siquiera eso, lo mantenía en mi habitación bajo la cama para usarlo en prácticas secretas durante la noche –confesó la chica castaña.- Me ponía nerviosa no poder usar el equipo después de que casi muero en los entrenamientos básicos con él. ¡Yo quería matar titanes, no limpiar muros!
-No es muy diferente a lo que haces ahora mocosa.
-Nadie te preguntó enano.
-Bueno, bueno, ahora lo que importa es que vuelvas a armar tu equipo –le recordó Farlan, atrayendo la atención de Nasha antes de que comenzara otra discusión innecesaria, mientras Isabel reía a espaldas de ambos-. Yo te ayudaré.
-¿En serio Farlan? –Los ojos de Nasha se iluminaron ante tanta amabilidad e inmediatamente se tornaron tristes de nuevo- pero… ¿Tú no crees que soy una buena para nada?
-Tsk… –se escuchó exclamar a Levi.
-Estoy hablando con Farlan.
-Claro que no creo eso Nasha –respondió el joven de pelos plateados un poco sonrojado-, lo único que debes hacer es volver a familiarizarte con tu 3DMG y no tendrás problemas en desarmarlo y armarlo a tu gusto. Además, yo siempre te ayudaré.
-¡Oh! ¡Cuánto olor a romance hay en el aire! Me descompongo –se burló Isabel llevándose una mano a la boca como si fuera a vomitar.
Levi permaneció callado y no levantó su vista de la pieza de su equipamiento que limpiaba con énfasis.
-Gracias… -–usurró Nasha ahora con una sonrisa en su rostro, perdida en los ojos avellana que la miraban con cariño.
En eso una sombra interrumpió en la conversación.
-Soldado Nasha –hizo el saludo militar con el puño sobre su corazón.
-¡Sí! –Respondió Nasha poniéndose de pie de inmediato al escuchar su nombre.
Ambas mujeres deshicieron el saludo militar; la sombra interruptora habló: -Acompáñeme por favor, necesito hacerle unas preguntas para actualizar una información, es orden del Comandante –sus rasgos eran algo fríos y su voz de acento particular.
-¿Preguntas? ¿A mí? –Nasha parpadeó un poco confundida, no recordaba haberse metido en un problema como para que la mandaran a llamar. Pero si sólo eran preguntas no podía ser nada malo.
-¿Hay alguien más aquí que se llame Nasha? Descuide soldado, no está en problemas. Yo pertenezco al Área de Investigación, si estuviera en problemas no sería yo quien estuviera aquí –pasó la vista por los otros acompañantes, sin disimular que estaba analizando sus reacciones-. Por favor acompáñeme, creo que estamos de acuerdo que el tiempo es muy valioso, tanto para mi para continuar con mi trabajo y para usted con lo que sea que esté haciendo.
Nasha sintió que le daban un golpe con aquella respuesta tan severa. Esa forma de hablar le recordó mucho a Levi, y no pudo evitar mirar de reojo la reacción del hombre bajito que parecía haber dejado de lado su exhaustiva tarea de limpiar su equipo para observar a la recién llegada.
-¡Sí, ahora mismo voy! –Respondió la joven tragando saliva con dificultad.
-¿Y esa quién es? –Susurró Isabel a Farlan, dedicando una mirada de desconfianza a la mujer.
-Cállate -–le reprendió el muchacho, observando con curiosidad al personaje.
-Oye mocosa, no te di permiso de irte –interrumpió Levi con su típica mirada fría.
-¡Así es! ¡Primero mi hermano debe darle permiso! –Le secundó Isabel poniéndose de pie; pero Farlan la jaló de su chaqueta tan fuerte que logró que se sentara de nuevo.
-Ay, no puede ser... –la mujer misteriosa susurró inaudiblemente, solo para sus adentros. Lentamente los hombros comenzaron a bajar, como quien no puede creer tal comportamiento infantil de esos famosos soldados-. ¿Son soldados o son niños de cinco años? Además –fijó la mirada en el pelinegro, cruzando los brazos-, Levi, le recuerdo que ambos somos soldados bajo las órdenes del Comandante. NO es capricho mío, NO le estoy pidiendo autorización y NO pienso desacatar órdenes del Comandante –enfatizó mucho la pronunciación de los "no", inclusive su ceja se arqueaba ligeramente hacia arriba al pronunciarlos-. Si tiene alguna queja hágasela saber al Comandante -quitó la mirada en Levi, para pasarla entre los cuatro mientras hablaba-. Por lo que veo tienen tanto tiempo libre que están armando y desarmando los 3D, no veo en que afecte que venga conmigo -volvió a fijar la mirada en Levi-. Solo me está haciendo perder el tiempo, si el soldado Nasha hubiese venido conmigo desde el primer segundo que la llamé ya estuviera de regreso. Así que usted Levi decide que tanto tiempo más perdemos.
-¿Soldados de cincos años? –Repitió Isabel enfurecida; pero no pudo seguir hablando porque Farlan le cubrió la boca prácticamente con su codo.
Nasha estaba petrificada a unos pasos de la mujer, sintiendo cómo su sudor corría por su frente. Era la primera vez que escuchaba a alguien responder de esa manera a Levi. Ella siempre le respondía de forma grosera, pero esa joven de mirada tan severa tenía las palabras exactas en su boca para hacer que Levi se mordiera la lengua. A pesar de su estado de nervios, a Nasha le agradó la recién llegada.
-Creo que todos estamos de acuerdo con lo que usted dice, señorita –sonrió Farlan para calmar la tensión entre las miradas de Levi y la interlocutora-. Sepa disculpar a mis compañeros.
La mujer misteriosa miró a Farlan. -Vaya, hasta que alguien de aquí tiene sentido común –regresó la mirada al pelinegro.
Tanto Isabel como Levi dedicaron miradas de enfado al joven de cabello plateado.
-Ya veo –respondió al fin Levi, tratando de disimular, sin éxito, su enojo-. Pero debe volver antes de... –fue interrumpido.
-Ella volverá cuando yo haya terminado, implique el tiempo que implique –miró de reojo al chico de cabellos plateados que contenía a una Isabel enojada y se dio la media vuelta-. Soldado Nasha, acompáñeme por favor -sin esperar a más dio un paso al frente.
-¡Claro! –Nasha la siguió lo más rápido posible, casi dando un brinco ante la orden.
-¡¿Quién se cree que es esa tipa?! ¡La golpearía! Tuvo suerte de que tú estuvieras a mi lado –se quejó Isabel, una vez que las dos muchachas se hubieran ido.
-Ustedes dos siempre dando más trabajo –suspiró Farlan.
Levi continuó con su tarea recluyéndose al silencio, haciendo caso omiso a las palabras de su amigo.
-Me pregunto si nos interrogará a nosotros también –habló Isabel más calmada, cruzándose de brazos y con el ceño fruncido-. No tengo ganas de que alguien con esa cara me haga preguntas.
Farlan desvió su atención de los comentarios de la chica pelirroja, para centrarse en la figura de las dos jóvenes que ya casi se habían perdido de vista.
Mientras tanto, las dos mujeres caminaban hacia el área de las oficinas en silencio. Cuando un chico rubio de sonrisa amable pasa en sentido contrario a ellas y sin dejar de moverse, saluda a la chica misteriosa.
-¡Hey Ale! –Alzó un poco la mano.
-¡Hey Moblit! –Le dio una sonrisa amable, pero ambos continuaron con su andar y volvió el semblante serio de la chica que ahora Nasha sabía le decían "Ale".
Entonces la mirada de Nasha se centró en el cabello de la chica y razonó un poco; la reconoció. Alejandra Metzli era una de las pocas personas que descendían de una línea no europea; sólo se sabía que sus raíces tenían lugar en uno de los puntos más alejados de donde se formaron las murallas. Nadie sabía de ella, ya que solo era un elemento más en el área de tácticas y estrategias en la Legión de Reconocimiento pero que resaltaba por el color rojo escarlata de su cabello.
Siguieron caminando en línea recta unos pasos más y después viraron hacia la derecha donde se encontraba su destino final. Las dos mujeres entraron a la zona de oficinas, que era un solo cuarto con varios pequeños escritorios entre estantes de libros, mapas extendidos sobre las paredes y papeles por todos lados, algunos apilados y otros más regados por el suelo, mesas de trabajo y demás lugares. La pelirroja escarlata le señaló a Nasha donde tomar asiento mientras ella cerraba la puerta, sin atrancarla. El escritorio de trabajo de Alejandra era uno de los más alejados de la puerta para tener privacidad, aunque en ese momento dicho detalle no importaba; las oficinas estaban vacías. Solo eran ellas dos, que tomaron asiento frente a frente.
Alejandra tomó una tablilla de madera con algunas hojas por encima y tomó un lápiz de grafito, algo muy valioso en esos tiempos y sin perder su mirada de seriedad, dio una leve sonrisa antes de comenzar a hablar.
-Primero haré unas preguntas sencillas así que por favor me dará respuestas sencillas ¿De acuerdo?
-De acuerdo –respondió Nasha sin dejar de observar la oficina, sintiendo mucha curiosidad por los papeles y libros que se veían en aquel lugar. Conocía de memoria las oficinas de sus superiores en la patrulla de los muros, pues era llamada allí con frecuencia por sus actos rebeldes. Pero nunca imaginó que en las Tropas de Reconocimiento tuvieran tantos documentos. Sintió deseos de saber si acaso alguno de esos libros podía contener información sobre el mundo exterior, o si alguien había hecho mapas que indicaran caminos fuera de las murallas mucho antes de que el Muro María cayera. El sitio se veía tan grande, que pronto se sintió mareada; pero volvió a la realidad cuando escuchó el ligero golpeteo del lápiz de grafito sobre la tablilla de madera.
Nasha le dedicó una gran sonrisa a Ale, tratando de imitar la que el joven rubio le había regalado momentos antes para ver si la chica también le compartía una sonrisa. Pero Alejandra no le compartió esa sonrisa; no tenía por qué hacerlo, ya que Nasha y Moblit estaban en puntos distintos para ella; la mujer era solo un soldado más, el hombre era alguien quien conocía desde tiempo y con quien platicaba diferentes cuestiones. Y ella solo se permitía sonrisas con personas de su confianza. Así que, la respuesta a esa sonrisa que Nasha tuvo, fue una mirada fría y seca, en un rostro sin una expresión más que de seriedad.
-Nombre completo –su voz también era neutra, sin emociones; como quien solo está haciendo su trabajo.
Su sonrisa se desarmó en ese instante. Esa mirada fría y tajante como una navaja… La conocía de aquella persona bajita y malhumorada que tanto miedo le daba. Nasha cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir para cerciorarse de que era otra persona, y no Levi, quien estaba frente a ella.
-Nasha. No tengo apellido… –respondió tratando de ser lo más seria posible.
-¿Por qué no tiene apellido? –No le causó sorpresa, eso era algo común entre las personas del subterráneo pero quería escuchar de ella porque era así.
-Porque no tengo idea quiénes fueron mis padres. Y si bien fui criada por una familia en el subterráneo, no consideré apropiado utilizar el apellido de esa familia, pero sí el nombre que ellos me dieron –la joven sintió que revivía viejas épocas al dar esa explicación, y su mirada alegre se volvió un poco más fría.
-Gracias –no quiso indagar más y tampoco tenía que hacerlo; mucho menos al ver esa mirada triste que solo denotaba un pasado difícil-. ¿Edad?
-22 años –agradeció que su respuesta dejara conforme a su interlocutora.
-¿Fecha de nacimiento?
-Seguramente fue un 28 de Noviembre.
-¿Seguramente? ¿Cómo es que sabe que tiene 22 años pero no fecha de nacimiento?
-Lo que mi madre adoptiva me dijo fue que me encontró un 30 de Noviembre y que llevaba pocos días de haber nacido. Por eso decidió festejar mi cumpleaños un 28 de Noviembre al no tener una idea más certera.
-Ya veo... –agachó la mirada hacia su tablilla mientras anotaba sin descanso- para fines de información ¿Te parece si dejamos tu fecha de nacimiento el 28 de Noviembre? El año es fácil deducirlo, son matemáticas simples.
-Si claro, me parece bien –intentó relajarse un poco. Las preguntas no eran muy difíciles y las matemáticas simples, pero… ¿Qué era eso? Si las matemáticas le eran sumamente difíciles ¿Cómo podrían ser simples?
-¿Hace cuánto tiempo entró a la Milicia y cuánto tiempo estuvo en las Tropas Estacionarias?
-Ehmm… Veamos –Nasha comenzó a sacar cuentas mentales mientras usaba sus dedos-. Digamos que hace 5 años que entré a la Milicia, y estuve 2 años en las Tropas Estacionarias.
-¿Y qué fue lo que hizo cambiar de las Tropas Estacionarias a la Legión de Reconocimiento? –Dijo de manera algo despectiva, ya que las Tropas Estacionarias veían a la Legión como algo inútil.
-Bueno… Lo que fue es que… –la chica castaña se puso nerviosa, y en su rostro se vio reflejada una mueca que indicaba que le hubiera dado un fuerte dolor de estómago-. Verás, siempre quise pertenecer a la Legión ¡Salir de los muros era lo que más quería! Pero… Mis malos comportamientos hicieron que rechazaran mi solicitud, incluso en la Legión de Reconocimiento. ¿Puedes creer eso? O sea, mis superiores no querían verme, pero rechazaron que formara parte de ese grupo de la Milicia que, después de todo, sus miembros suelen morir en las expediciones. Se hubieran podido deshacer de mí con facilidad ¡Pero no! ¡Tenían que tenerme encerrada tras los muros! –Nasha dejó de hacer gestos con sus manos y se cruzó de brazos, notablemente molesta al recordar esos episodios de su vida-. Y creo que debo agradecer a Levi estar aquí. Aún no entiendo muy bien qué fue lo que lo llevó a buscarme y a pedir que fuera miembro de su grupo pero, al fin de cuentas, ya estoy donde quería, ¿No? Ja, ja.
Se le quedó mirando algo extrañada. Se sabía que ella había sido quien Levi literalmente forzó a las Tropas Estacionarias cederla a su equipo de trabajo, ese episodio lo sabía pero no imaginaba que la persona en cuestión fuera alguien de comportamiento problemático. -¿Qué tipo de malos comportamientos estamos hablando?
-Bueno, nada grave –la joven se rascó la nuca un poco sonrojada-. A veces los entrenadores o los superiores daban órdenes inútiles. Por ejemplo, rodear al blanco y atacar por los flancos. Pero si te ponías a pensar tanto, terminabas dentro de la boca del titán. Yo prefería ser más certera y confiada. Si mi fuerza era la suficiente, podía perforar esa nuca sin necesidad de dar tantos rodeas. Y otras veces, pues lo típico que ocurre en los regimientos: te agarras a pelear con tus compañeros. No es nada del otro mundo, por favor.
Alejandra sonrió para sus adentros pero su rostro no lo mostró; sí que eran unos idiotas en la Tropa Estacionaria. En la práctica real, tienes que usar precisamente el ingenio para sobrevivir, pero eso era algo que ellos no querían aceptarlo al estar siempre protegidos por esos muros. Ahora, seguiría con su trabajo. -¿Y cómo fue que conoció al grupo de Levi, Isabel y Farlan?
-A Levi lo conocí por accidente en el subterráneo, pero yo no sabía quién demonios era –la mirada de Nasha se volvió fría de nuevo-. Después de aquel intento suicida de "recuperar el Muro María", o mejor dicho, de aquella excusa para deshacerse de los refugiados, me encontré con él en las calles y lo reconocí. Por supuesto que él a mí no. También conocí allí a Isabel y a Farlan. Buenos sujetos, a veces no entiendo cómo es que soportan a alguien como Levi. En fin, me presenté con él, yo lo consideraba un héroe pero luego cambié de opinión. Es un tipo muy pedante ¡Me molesta que sea así! -Nasha no pudo contener el malhumor que Levi le provocaba y golpeó el escritorio con sus puños.
-Mi escritorio no tiene la culpa –le miró fijamente para que quitara los puños del escritorio pero más que eso, que no lo volviera a hacer.
-Lo siento, lo siento –se disculpó Nasha con una sonrisa nerviosa.
-Entonces a los tres ¿Los conoce el mismo tiempo?
-Eso podría decirse.
La mirada de Alejandra empezó a denotar más curiosidad. -Podrías hablarme un poco de las habilidades de cada uno de ellos, por favor.
-¿Sus habilidades? –Nasha no se esperó esa petición. Pensó un poco y luego respondió-. Mmm pues... Isabel tiene un ímpetu en la vida que es increíble. Puede hacer lo que sea siempre y cuando tenga a sus "hermanos" con ella. Es rápida y más fuerte de lo que parece. Farlan es un genio armando estrategias. No siempre se lanza a la acción, creo que prefiere pensarlo bien antes de actuar. Y Levi es un maldito asesino de titanes rápido como la luz y más fuerte que cualquiera. Creo que es lo único que aún admiro de él.
-¿Hermanos? –Los ojos se cerraron un poco casi imperceptiblemente cuando dijo aquella palabra-. ¿El soldado Isabel Magnolia no los considera sus amigos?
-Por la forma que habla de ellos, Isabel los ama como si fueran sus hermanos –sonrió Nasha al recordar el rostro de la chica pelirroja de coletas al contarle las aventuras con sus camaradas-. Yo también tengo amigos a los que considero mis hermanos. Es muy lindo compartir sentimientos así con gente que no comparte tu sangre, pero si tu corazón.
-Ya veo... –el lápiz dejó de escribir sin despegarse del papel, ya que comprendía esas palabras de considerar a tus compañeros y amigos como si fuera tu familia. Levantó la vista un poco, hasta verla fijamente. Se hizo un poco de silencio, como si estuviera pensando en cómo formular el siguiente cuestionamiento. Ese silencio hizo un poco denso el ambiente, al no escucharse más que las actividades que ocurrían fuera de la oficina-. Y usted ¿Qué relación tiene con ellos?
-Sinceramente, Isabel y yo somos como hermanas. Ella me suele llamar "hermana Nasha". Dice que le gusta mucho que le conteste a Levi y no me quede callada cuando él me impone un castigo –Nasha se sintió a gusto respondiendo esa pregunta. Sólo venían a su mente recuerdos de los momentos vividos con sus nuevos amigos, y eso la ponía de buen humor. Continuó hablando mientras se estiraba en la silla de forma muy cómoda-. Farlan es muy amable y todo un caballero. Me quiere ayudar a mejorar con mis conocimientos de matemáticas. Y Levi… Bueno él es alguien con quien no tengo la mejor relación, pero tampoco la peor.
La joven de coleta levantó un poco la ceja, como quien le ha interesado lo que ha escuchado y su rostro perdió algo de seriedad. -¿Cuál es exactamente su relación con Levi?
-Mi relación con Levi… –Los ojos de Nasha se abrieron grandes por la sorpresa. Sin embargo, en lugar de ponerse nerviosa e histérica, la muchacha bajó su mirada y cierta tristeza asomó a sus ojos dorados-. Ya lo dije, no es la mejor ni la peor. Sólo somos dos obstinadas cabezas duras que por alguna razón temen mirarse a los ojos cuando se hablan frente a frente. Cada vez que él mira mis ojos, siento que está viendo dentro de mí. Y eso me da mucho miedo –susurró esto último apretando sus puños. No sabía por qué, pero le estaba confesando algo muy personal a una persona que no conocía para nada.
-¿Por qué dice que Farlan es un caballero? –Preguntó bastante intrigada.
-Siempre está dispuesto a ayudarte en lo que sea que necesites. Si cometo un error, él siempre me corrige. Si me golpeo contra algo, él siempre pregunta cómo estoy. Incluso si la comida que hago está fea, siempre asegura que es deliciosa ¿Verdad que es todo un caballero? –Preguntó esta vez, la joven con una sonrisa un poco tonta en su rostro.
Pero la mirada de Alejandra se llenó de una seriedad helante. -Me parece que es educado, eso es todo. Soldado Nasha, exactamente ¿Qué relación tiene con el señor Church? Le recuerdo que todas las relaciones sentimentales tienen que notificarse al Comandante, en algunos casos están prohibidas.
-Sé muy bien eso de... ¡¿Qué?! ¡¿Relación sentimental?! –Nasha pegó un grito muy fuerte, poniéndose de pie, con el rostro totalmente rojo de la vergüenza; ¿Esa mujer estaba insinuando que ella estaba enamorada de Farlan?- ¡¿Por qué me haría una pregunta tan personal?! ¡Además yo no tengo interés amoroso en nadie! ¡No estoy en el ejército para conseguir una pareja! ¡Sólo dije que Farlan es muy bueno conmigo y que aprecio todo lo que hace por mí! ¡Nada más!
Alejandra ya había soltado la tablilla y el lápiz, ahora estaba cruzada de brazos. La miró y se hizo una sonrisa de descontento en su rostro. -Siéntese y cálmese. Dice que solo le interesa la milicia pero ¿Sabe? Su lenguaje corporal y su reacción no ayudan en nada a darle sinceridad a sus palabras. Yo NO estoy insinuando nada, solo estoy haciendo mi trabajo. Así que, siéntese y continuemos en calma.
-¡Por supuesto que no voy a sentarme! ¡No eres nadie para darme órdenes! Y creo que me aguanté suficiente que me hicieras tantas preguntas –respondió Nasha, notablemente irritada ante la contestación de Alejandra-. Esa pregunta sobre Farlan de repente me parece demasiado sospechoso ¿Acaso será que la que no es sincera con sus reacciones eres tú? –Agregó esto último con una mueca de burla en su rostro, ansiosa por ver la reacción de la joven.
Ese comentario la molestó en demasía. La sonrisa de descontento se borró totalmente de su rostro; ahora solo había una oscuridad en su mirada. Descruzó los brazos y se puso en pie. Tomó el lápiz lo puso frente a frente a ambas. Y entonces habló, tratando de controlar emociones que sentía iban a estallar; inclusive se olvidó de las formalidades y comenzó a tutearla:
-¿Sabes tú qué es esto? ¡Es un lápiz! ¿Y sabes lo difícil que es hacerte de uno de estos? ¿Crees que voy a gastar un tesoro así escribiendo sobre una estupidez llamada "romance"? ¡Esta pequeña cosa y un papel es mi vida! –Azotó el lápiz contra el escritorio, haciendo un sonido en seco cuando ambas maderas chocaron, resonando en toda la oficina. Y si Nasha creía que la mirada de Alejandra no podía ser más oscura, comprobó que se había equivocado. La pelirroja escarlata inclinó ligeramente el cuerpo apoyando las manos sobre el escritorio, para hablar más de cerca con la castaña y viéndola directamente a los ojos-. Si te estoy preguntando esto es porque quiero saber las fortalezas y debilidades de cada soldado, y de esa manera hacer sugerencias de las personas que congeniarían para hacer un buen trabajo en equipo. Los soldados suelen mentir o desconocer sobre sus propias habilidades y puntos débiles. Una tercera persona que le conoce es más objetiva al hablar sobre alguien, es por eso que te pregunto sobre tu relación con el soldado Farlan Church. Así que con lo que te acabo de decir, dime –se inclinó un poco más hacia adelante- ¿Te parece que esto es personal?
Nasha estaba petrificada, pero no había cambiado su postura con la reacción violenta y tenebrosa de Alejandra. Estaba acostumbrada a que Levi a veces reaccionara así con ella, demostrando furia y a veces golpeando objetos cerca de ella cuando sus acciones lo sacaban de su apacible frialdad. Por lo que, ante las acciones de la pelirroja, la joven castaña sólo conservó su posición y le hizo frente con la mirada. No entendía muy bien cómo es que preguntas insinuando relaciones amorosas entre los compañeros, podían ayudar a averiguar las cualidades de los mismos. Había algo más en todo este asunto del cuestionario. Su mirada era densa. Nasha sentía como si estuviera entrando en un campo minado. Su mente razonó rápidamente ¿Podría ser que ella mintiera cuando dijo aquella frase sobre "una estupidez llamada romance"?
Cruzándose de brazos y aflojando un poco su cuerpo, Nasha volvió a sonreír de forma burlesca y dijo: -Sí, lo considero muy personal de tu parte, je, je.
Alejandra retrocedió un poco el cuerpo, solo para tomar la tablilla donde estaba escribiendo. -Míralo por ti misma –le tendió el objeto para que Nasha observara lo que había estado escribiendo.
Nasha tomó de un solo jalón la tablilla. Su mirada se topó con lo siguiente que estaba escrito:
ESCUADRÓN DE LEVI-HEICHOU
Levi: información actualizada por Hanji Zoe.
Farlan Church: pendiente de asignación.
Isabel Magnolia: pendiente de asignación.
Nombre: Nasha.
Apellido: No aplica.
Edad: 22 años.
Fecha de Nacimiento: 28 de Noviembre del 825.
Tiempo en la Milicia: 5 años (2 años en Tropas Estacionarias, 3 años en la Legión de Reconocimiento).
Lugar de procedencia: Subterráneo.
Escuadrón asignado: Levi-Heichou.
Habilidades: destreza, fuerza, creatividad en ataque a los titanes.
Oportunidades: temperamento voluble y tendencia a la rebeldía.
Área potencial: en batalla.
Lugar recomendado en la formación de bengalas: al frente.
Mayor compatibilidad de trabajo: Isabel Magnolia, Farlan Church y Levi.
Relaciones personales con: Isabel Magnolia, Farlan Church y Levi.
Observaciones: traspaso de las Tropas Estacionarias por solicitud del capitán Levi. Se detecta que el equipo al que pertenece es donde explota potencial. Se le realizaron preguntas para valorar las relaciones personales a fin de detectar áreas débiles:
Levi: trabajar en acato de instrucciones.
Isabel Magnolia: sin observaciones.
Farlan Church:
Observaciones finales: no asignar a diferente equipo.
Valoración de destreza y condición física: pendiente por realizar.
Al terminar de leer, Nasha sintió que el rubor en sus mejillas ardía pero esta vez por sentirse avergonzada de su comportamiento frente a alguien tan profesional como había demostrado ser Alejandra Metzli. Las expresiones en su rostro pasaron de ser de sorpresa a admiración, y luego vergüenza otra vez. De cierta forma, a pesar de parecer tan ruda y apática, Alejandra había escrito sobre ella cosas que le gustaron mucho. Pero no podía mostrarse derrotada tan fácilmente luego de haber actuado estúpidamente como una niña.
-Ya veo, está bien. Sí te creo –le dijo regresándole la tablilla y desviando su mirada para no posarla sobre los ojos de la chica. Se cruzó de brazos de forma obstinada y dijo-: Después de todo, me gusta lo que has escrito de mí y de mis compañeros.
Se escuchó débilmente el eco de una sonrisa ahogada. La chica de cabello escarlata le hizo una seña a la castaña para que le pasara la tablilla y a su vez le hizo la seña que tomase asiento, así como ella también lo hizo. Su rostro ya no mostraba oscuridad pero tampoco alegría; era algo neutral. Y con su voz seria habló:
-Te diré que está prohibido hacer lo que yo hice, que es mostrarte esta información pero no estoy muy acuerdo en eso, creo que todos tenemos derecho a saber cómo se usan nuestros datos. Pero, las reglas son las reglas así que si llega a salir algo sobre esto, te juro que te mataré y no bromeo –suspiró profundamente y recobró la cordura y seriedad-. Estoy encargada de muchas cosas, pero la observación es mi especialidad, por eso el Comandante me asignó a esta área -agachó la mirada para anotar algo en su tablilla, probablemente el renglón que estaba en blanco. Pero su trabajo no había completamente terminado-. Mencionaste que el capitán Levi te sanciona cuando le contestas, dime ¿Qué tipo de sanciones son las que te impone?
La joven castaña obedeció, esta vez, y tomó asiento. Sólo haciendo una mueca cuando escuchó la amenaza de su superior. No le pareció que fuera tan seria, pero de igual forma no quería arriesgarse a probar si Alejandra era capaz de cumplir con lo que decía.
-Estúpidas sanciones sobre limpieza –casi escupió Nasha aquella respuesta-. En lugar de dejarme entrenar o corriendo por horas, me hace limpiar los vidrios de la oficina, los cuartos de mis compañeros, el establo, sus botas ¡Todo! Estoy de acuerdo con Hanji de que es un loco de la limpieza.
Quería preguntar más detalles pero, el tiempo ya se le había terminado. En cualquier momento sus compañeros regresarían y ella perdería por completo la privacidad en la que se encontraba. Además ¿Qué no había reunido ya suficiente información?...
Guardó la tablilla y su preciado lápiz en una cubierta de cuero. Levantó la vista; cayó en la cuenta que en ese arranque de molestia la había tuteado y tenía que volver a hablar con formalidad. -Es todo, gracias por su tiempo y cooperación soldado Nasha. Puede retirarse, que sus compañeros ya la están esperando –había visto desde hacía rato por la ventana que el trío esperaba a su compañera en las barricas que estaban relativamente cerca del frente de la entrada a las oficinas.
-¡¿Me están esperando?! –Nasha se puso de pie de un salto y observó por la ventana cómo Isabel y Farlan parecían discutir entre ellos, mientras Levi, de brazos cruzados, observaba de forma muy seria hacia las oficinas- ¡Es cierto, me esperan! –Dando brincos, la chica salió corriendo hacia la puerta. Pero entonces reaccionó y se volteó a ver a Alejandra-. Gracias por la entrevista, Ale-senpai ¡Fue divertido! Por favor, no dudes en llamarme si necesitas algo más ¡Adiós!
Nasha atravesó la puerta sin esperar a que su superior respondiera. Se sentía entusiasmada y lista para reunirse con sus compañeros y realizar las actividades del día. Aquel tiempo compartido con Alejandra le había ayudado a pensar un poco más sobre su rol como miembro de las Tropas de Reconocimiento. Y hasta había logrado elevar su autoestima al leer el reporte de la joven. Ahora, su equipo 3D debía ser armado de nuevo cuanto antes para poder practicar con él todo lo posible. Daría lo mejor de sí misma en cada momento.
Alejandra observó salir a Nasha de la oficina. Se acercó a la ventana y escondió el rostro en la sombra que le proporcionaba la cortina. Su mirada se tornó melancólica, como quien sabe que tiene un amor imposible y sólo puede verle a lo lejos, tal y como ella lo hacía en esos momentos mientras veía a la soldado Nasha platicar con ese trío, en especial uno de ellos. Tal vez él ni siquiera la había notado o supiera de su existencia.
Pero ella sí lo había visto a él; nunca nadie antes le había cautivado tanto los sentidos. Solo había sido un fugaz cruce de miradas cuando él se encontraba entrenando en el área de caballería y ella tuvo que caminar por esa área para entregar unos papeles a Hanji; sus miradas coincidieron. Era solo un soldado más cabalgando sobre un hermoso alazán. Pero, entonces ¿Por qué…? ¿Por qué su corazón se detuvo en esa fracción de segundo? Era algo que se preguntaba noche tras noche, día tras día. Le observaba desde lejos tratando de resolver ese misterio. Pero no encontraba nada que explicara porque no dejaba de pensar en ese hombre. Su respuesta apareció en el momento menos pensado: los días que no pudo verlo porque ella fue enviada a una misión de exploración fuera de los muros.
Era su secreto: un mísero cruce de miradas, algo tan normal, le bastó para contemplar a través de las ventanas del alma su belleza interior. Una belleza interior que la atrapó en su luz, convirtiéndose en el desfallecer de su alma. Lo que daría por ser ese frío beso en su cuello y el sutil toque de sus cabellos hasta llegar a hacer el recorrido de la sangre que fluye desde su corazón.
Los ojos le ardían; los cerró y los abrió lentamente, al mismo tiempo que unas lágrimas cayeron sobre sus mejillas. Le seguiría mirando de lejos y sin importar a dónde corriera, a donde huyera ni que tanto se alejara, lo llevaría consigo en sus pensamientos. Porque ya era una parte de ella. Porque sabía que sólo de esa manera lo podría amar.
-¡Chicos, ya volví! –Gritó Nasha acercándose a los tres amigos que la esperaban.
-¡Hermana Nasha! –Exclamó Isabel lanzándose a los brazos de la castaña de un salto.- ¿Estás bien?, ¿Esa bruja te hizo muchas preguntas?, ¿Debo encargarme de ella? ¡Soy capaz de lo que sea!
-Tranquila, pequeña Isabel –le calmó Nasha acariciando los cabellos pelirrojos de la chica-. Estoy bien, no fue tan malo después de todo.
-Los cuestionarios para actualizar información suelen ser muy aburridos –dijo Farlan sonriendo ante la mirada dorada de Nasha.- Pero veo que lo llevaste bastante bien.
-Sí, Ale-senpai es muy divertida.
-¿Divertida? Tsk… Mocosa, no me hagas reír –exclamó Levi, rompiendo su silencio de tumba al fin.- ¿Qué le puedes ver de divertido a una mujer como esa?
-Es que se parece mucho a ti, Levi Heichou.
Ante la respuesta de Nasha, Isabel y Farlan lanzaron risas. Levi pestañeó con una clara expresión de sorpresa en su rostro.
-¿De qué demonios hablas, maldita?
-Ella es fría y muy seria, siempre usa palabras precisas y cortantes. Parece no demostrar ningún sentimiento –relató Nasha con una sonrisa, y su mirada perdida en los recuerdos de las reacciones de la joven de cabellos escarlatas.- Pero en realidad, ella no es así. Es una persona sensible y responsable que se preocupa por el bienestar de quienes la rodean. Estoy segura de eso.
Sus amigos la observaron, confundidos. No les parecía que Alejandra fuera la persona que Nasha describía, pero a la vez sabían que su amiga era muy perceptiva en cuanto a las personas. De seguro algo había visto Nasha en esa joven, lo cual le había agradado mucho.
-¿Eres estúpida, mocosa? No hables así de las personas sin conocerlas mejor –le regañó Levi dándole un golpe en la cabeza, como solía acostumbrar a hacer.
-¡No soy estúpida! Yo sólo digo lo que veo –se defendió la chica acariciando su cabeza por el dolor.
-En todo caso, dejaste tu maldito equipo a medio hacer. Estás perdiendo el tiempo aquí hablando estupideces, y no estás armando tu 3DMG.
-¡Ya voy a hacerlo, no me fastidies!
-¿Aún necesitas mi ayuda? –Se atrevió a interrumpirlos Farlan.
-Sí, por favor Farlan –respondió Nasha sonriéndole, entusiasmada por la iniciativa del joven.
-Ayúdala Farlan, o esta buena para nada tardará horas en terminar su tarea –dijo Levi comenzando a caminar hacia el lugar donde antes habían estado arreglando sus armas.
-¡Eres un…! –Nasha quiso acercarse al pelinegro para golpearlo, pero las manos de Farlan la detuvieron a tiempo.
-Tranquila, ya lo conoces, no es necesario que armes tanto escándalo –le aconsejó el joven de cabello plateado, aún sujetando sus manos.- Mejor vamos a terminar con tu equipo.
-Claro, vamos –aceptó la chica, tomando la mano de Farlan por cuenta propia, lo que provocó que el muchacho se estremeciera un poco ante el ligero contacto con su piel.
-¡Yo les ayudo también! –Gritó Isabel saltando entre ellos.
-Tú no. Mejor ve con Levi a ver cuál es nuestra próxima actividad –Farlan apartó a Isabel de un empujón y se apegó más a Nasha.- Nosotros iremos luego.
-Así que Farlan "soy Romeo" Church, quiere estar a solas con Nasha –rió de forma burlesca Isabel.- Eres tan patético que me dan nauseas de nuevo.
-¡Ve a vomitar tus estupideces a otro lado, Isabel! –Le regañó Farlan sonrojándose, y perdiendo su paciencia.
-¡No importa lo que hagas, a mi hermana Nasha le gusta mi hermano Levi! –Isabel gritó aquello tan fuerte, que algunos soldados en las cercanías voltearon sus miradas hacia ellos.
Levi, quien estaba a unos metros, también giró su rostro hacia sus amigos, y sus ojos se encontraron con la mirada dorada de Nasha. La joven se dio cuenta de que los ojos del hombre la observaban fijamente, lo cual le provocó una gran vergüenza, y sólo pudo desviar su mirada mordiéndose los labios. Odiaba que Levi la mirara a los ojos.
-¡Estás muerta Isabel Magnolia! –Gritó Nasha comenzando a correr tras la jovencita, llena de furia.- ¡Nadie podrá salvarte!
-¡Fue sólo una broma, hermana Nasha! ¡Lo juro! –Gritaba Isabel, escondiéndose detrás de su hermano mayor.- ¡Me quiere matar, Levi!
-Tsk… Isabel, tú misma te lo buscaste –replicó el pelinegro cruzándose de brazos, mientras la niña se acurrucaba a sus espaldas.
-¡No la defiendas, enano! –Le advirtió Nasha aún molesta.
Farlan era el único que permanecía tranquilo en la distancia. A pesar de que sonreía divertido por la escena de persecución entre Nasha e Isabel, no podía dejar de lamentarse por no haber permanecido más tiempo tomado de la mano de Nasha. Raras veces la chica se mostraba tan cercana a él en cuanto a contacto físico. Pero siempre que había la oportunidad alguien la arruinaba.
-¡Farlan, apúrate o nos iremos sin ti! –Le llamó Isabel.
-¡Ahora voy! –Respondió resignado, comenzando a trotar hacia donde sus amigos estaban reunidos.
El joven de cabellos plateados suspiró dando una última mirada involuntaria hacia el edificio de las oficinas. En una de las ventanas, la cortina se movió ligeramente.
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