Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer a mí solo me pertenece la historia.
Bella una aspirante a abogada, Edward Cullen un Cardiólogo del Hospital de Forks cuyo padre es director y dueño del Hospital ¿Que pasará ahora que sus caminos se cruzaron?
Perderme o perderte?
- La comida está en la estufa, ya me voy-le deposite un beso y el me lo devolvió con un brazo- Charlie, Sue y Leah ya vienen en camino te cuidas Seth- inmediatamente me dispuse a salir.
Apenas crucé el umbral de la puerta los nervios se apoderaron de mí, me subí a mi camioneta y salí a dirección de Port Angels, no quedaba muy cerca pero tampoco era muy lejos, estaba un poco lluvioso pero nada que mi torpeza no pudiera manejar, tenía que llegar pronto ya que Edward me esperaba en un Restaurante Italiano, cuando llegue al estacionamiento aparqué la camioneta, por el espejo retrovisor confirme que mi pelo estuviera bien y no hecho una maraña y termine poniendo un poco de gloss en los labios y de pronto vi como se acercaba el volvo de Edward, alisé rápidamente mi conjunto que consistía en una blusa turquesa se satín, una enagua que llegaba un poco después de la rodilla ajustada hasta medio muslo y luego caiga en picos irregulares y una zapatillas negras de punta, aspiré unas cuantas veces para regular mi respiración y cuando salí del coche él venía en camino a toparme.
-Actúa bien bella- musité para mis adentros.
-Hola Bella, estas preciosa- dijo haciendo una sonrisa torcida que me dejó sin aire y dándome un beso en la mejilla, cielos no solo se veía bien con ese traje beige sino que huele exquisito.
-Hola Edward, gracias- dije tratando de ocultar mis nervios, se veía divino, maravillo, parecido a un dios griego- tu igual te ves bien, te parece si entramos.
-Después de ti, mi bella dama- me dijo sonriendo y no pude ocultar mi sonrisa.
El Restaurante donde me citó se llamaba Italiani Piccoli, era pequeño y elegante pero no extravagante, una mujer nos atendió amablemente, era rubia pero parecía de esas tontas y de muy buen aspecto.
-Hola, bienvenidos a Italianni Piccoli , aquí tienen sus cartas- dijo girándose simultáneamente viéndonos a Edward y a mí.
-Gracias- respondió Edward- mientras ordenamos podría traer dos copas de vino?- la camarera muy sonriente asintió
- Claro a sus órdenes- y luego volvió con las copas- están listos para ordenar los señores?
Yo reí tímidamente al escuchar sus palabras y no pude evitar fantasear, genial parece que volví a mi etapa de adolescente.
-Amor, que vas ordenar? - dijo tocándome suavemente con sus dedos, yo me sobre salté un poco con el contacto, cuando al se la vista vi sus ojos esmeralda posados en mí.
-Si, ehhhh- miré de nuevo mi carta- me puede traer una raviolis con queso de cabra?- la mesera asintió?
- y el señor?- pregunto la rubia.
- A mi tráigame un plato de pasta con albóndigas, por favor- ella asintió retirándose para dejarnos solos y aun sentía que su vista me quemaba, tratando de disimular tomé un poco de vino.
-Está exquisito. Dije murmurando pero al parecer el me escuchó bien.
-Bella qué tal te va trabajando con mi cuñado- dijo de pronto.
- Muy bien el señor Jasper es una maravilla de Jefe y un excelente abogado y la verdad cuando llegan Alice y el pequeño Jazz me entretengo mucho- dije sonriendo al pensar en Jazz el pequeño niño hermoso de piel blanca, algunas veces cuando Alice llegaba y no tenía mucho trabajo en la oficina lo cuidaba para que ellos salieran a tomar un café y me encantaba, no pensaba tener hijos aún, pero si en el futuro.
-Mi sobrino es hermoso si alguna vez tuviera uno me gustaría que fuera tan inteligente como él- dijo sonriendo.
- Como te fue hoy en el hospital?- pregunté
- Muy bien, hoy hicimos una cirugía a corazón abierto y el paciente ha sido muy fuerte, saldrá de esta- dijo el final como si fuera para él y no para mí.
-Me alegro, debe ser muy difícil para ti- dije
- No te puedo mentir, es difícil porque queremos salvarlos a todos no ver las caras de sus familias tristes como esposas, hijos, padres, hermanos o hasta novias pero hacemos lo que podemos y el arriba lo decide- dijo apuntando con su dedo para arriba.
Seguimos conversando y le ponía atención a lo que decía me contó que su padre era doctor también y si conocía a Carlise, el doctor había atendido a mi padre una vez que se lesionó el hombro yendo de pesca con Billie resbalándose y cayendo sobre una roca, me contó que hace un tiempo atrás tuvo una novia pero no me habló más del tema en cambio me habló de Emmet y su esposa Rosalie tenían una linda niña llamada Jane de 5 años un año mayor que Jazz y me habló sobre el pasatiempo favorito de su madre, la jardinería.
-de verdad?- dije emocionada, aunque no tenía un jardín lleno de flores soñaba con una casa y un bello jardín donde hubieran rosas, fresias, margaritas, tulipanes y más.
-Si te va a encantar su jardín es muy hermoso- dijo divertido al ver mi cara.
- Es una invitación? - dije sonando mi voz más seductora de lo que pretendía.
-Es una invitación- asintió sonando sus palabras más seductoras con su voz aterciopelada- que te parece si paso mañana a la oficina de Jasper a eso de las cinco y vamos a casa?
-Me encantaría- afirmé, pero si estaba un poco nerviosa conocería al resto de la familia Cullen y si no me aceptaban? Vamos Bella ¿qué estás pensando? dijo que fueras a la casa no te pidió matrimonio tampoco.
-Bueno, hasta luego hermosa te voy a extrañar- dijo besando suavemente mi coronilla y con tan solo ese gesto mi sangre comenzó a hervir haciendo que me sonrojara.
-Yo igual- dije aspirando su olor para acordarme más tarde. Vi como subía a su volvo y conducía alejándose de mí.
Suspirando me fui a mi camioneta y al subir verifiqué en mi móvil que tenía varias llamadas perdidas de Jake, ocho para ser exactas así que me dispuse a llamarlo
-Jake, vi tus llamadas perdidas y…- me interrumpió.
-Bella, mi padre tuvo un accidente- se oía triste y desesperado.
Voy para allá Jake, están en el Hospital de Forks?- dije apresuradamente.
