Hola a todas! en el anterior capi lo puse, pero por si no lo habeis leido quiero decir que el anterior one-shot de esta historia lo he borrado y he subido este ya que cometí un error y no me di cuenta hasta que me lo digeron dos personas por review, y por eso tambien quiero pedir disculpas.

Espero que este one-shot haya resuelto las dudas y si no pues hacermelo saber por algun coment y yo os lo digo =)

Tambien espero que os guste!


-CAPÍTULO 2:

Pasaron semanas desde lo ocurrido en la clase de Biología, pero las cosas entre Edward y yo parecían ir mejorando poco a poco. ¿Parece mentira, verdad?

Cuando nos veíamos por los pasillos, nos dirigíamos pequeñas miraditas y la verdad es que se empezó a notar una mejoría en su vida.

Él empezó a dejar de lado a su equipo de fútbol, y reanudó sus estudios "casi" perdidos.

También se juntaba más con sus antiguos amigos, es decir con Emmett y Jasper, e incluso a veces lo veía como hablaba con Rosalie o Alice por los pasillos o en la hora del almuerzo.

Yo aún no me atrevía a dirigirle la palabra. Lo se, soy una cobarde. Una estúpida y niñata cobarde. Pero tenía miedo. Miedo de que si me permitía ser feliz por un minuto, la realidad cayera a mis pies con una fuerza insuperable.

Los cambios en Edward se notaban a simple vista: volvía vestirse con vaqueros y sus Converse, en vez de llevar todo el santo día ese maldito uniforme de deporte. Sus notas habían mejorado notablemente. No se metía en peleas, y su club de fans empezaba a dejarlo un poco de lado.

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Me desperté asustada y sobresaltada debido al fuerte estruendo que hacían los relámpagos y la fuerte lluvia fuera de mi casa.

Me levanté cansada de la cama y vi que solamente eran la 1:18h de la madrugada, así que unos minutillos en mi "mundo fantasía" no me harían daño al día siguiente en el instituto.

Me recosté suavemente en el sofá que había justo en frente de la ventana, por la cual se podía ver el bosque y abrí mi diario para poder desahogarme un poco.

El diario que tenía no era gran cosa, solamente un cuaderno verde musgo con ribetes dorados por los lados, pero me lo regaló la abuela Marie antes de morir así que le tenía un cariño irrevocable.

Mordiendo un poco el bolígrafo por la parte trasera me concentré en lo que exactamente quería poner, pero las palabras llegaron solas…

-Querido diario:

Hoy, me he convencido de que está bien abandonar, no correr riesgos, seguir la corriente sin dramas. Solo, no es el momento. Pero mis razones no son razones, son excusas. Lo que hago es esconderme de la realidad y la verdad, es que tengo miedo. Miedo de que si me permito ser feliz por un momento, el mundo se va a venir abajo y no se si podría superarlo. Entonces salió el sol, y la realidad se impuso.

Cerré suavemente el diario, y miré las gotas de lluvia que se escurrían a lo largo de todo el cristal para finalmente romperse. Sabía que lo que había escrito no era para tanto, pero tenía que hacerlo. De una manera u otra, siempre que escribía me acordaba de Edward. A veces parecía incluso arrepentido por lo ocurrido en aquella clase, incluso quiso hablarme una vez, pero el profesor Banner le recriminó por no estar prestando atención en clase.

A la mañana siguiente, me desperté y me duché. Ordené un poco la habitación y me vestí. Me cogí del armario un vestido blanco ajustado del pecho y luego suelto por la rodilla y unas zapatillas a juego. Al llevar el pelo un tanto enmarañado, me hice una trenza francesa a un lado del cuello y bajé rumbo a la cocina.

Desayuné solamente una manzana y medio vaso de zumo de naranja ya que llegaba tarde a clases.

No sé por que, pero presentía algo raro. Sentía que hoy era un buen día para sonreírle a la vida, para estar feliz.

Al pasar las clases, todo estaba muy tranquilo, cosa rara siendo el instituto.

Justamente antes de que tocara la campana para dar por finalizadas las clases, alguien me jaló suavemente del brazo, cuando llegaba de los baños.

- Hola. -me dijo sonriendo de forma ladina.

- Hola, Edward. -la verdad es que no me esperaba que fuera él quien me hubiera parado para hablar.

- Esto.. ¿tienes un par de minutos? -preguntó moviéndose más su pelo indomable.

- Claro, pero tengo que ir a por mis cosas antes de que las clases acaben.

- No pasa nada, esto me llevará tan solo un par de minutos.

- Está bien, pues ¿qué pasa? -pregunté con cierta curiosidad.

- Verás Bella, llevo tiempo queriéndote decir algo, pero no se como hacerlo exactamente.

- Pues, ¿qué te parece si empiezas por el principio? Te será más fácil.

- Puff, Está bien. -me contestó no muy convencido. - Mira, no me andaré con muchos rodeos. Lo que te quería decir es que yo…yo.. es que yo… Lo siento mucho. No quería que nos vieras a Tanya y a mi en esa situación de verdad, estoy muy arrepentido -no paraba de tartamudear.

- Oye, no pasa nada, lo entiendo. Al fin y al cabo es tu novia, pero podrías haberte esperado a llegar a tu casa o simplemente haberos escondido en el armario de la limpieza. -le dije un tanto apenada.

- Lo siento, de verdad. Por cierto, Tanya no es mi novia.

- Pero yo creía que ella..

- Sí, pero era para ponerte celosa. -me cortó.

- ¿Qué? ¿Para ponerme celosa?

- Sí y sé que eso suena muy estúpido e inmaduro..

- Sí, suena totalmente estúpido e inmaduro. -estuve de acuerdo con él en ese aspecto.

- Mira, en realidad hacía todo eso porque.. porque no soportaba el ver como otros chicos hablaban de lo buena que estás y de lo guapa, o de cómo besabas, entonces decidí amm "refugiarme" en Tanya pensando que así te podría poner celosa para que te dieras por fin cuenta de lo que sientes.

- ¿De lo que siento? Edward, no te entiendo. -la verdad es que estaba muy confusa, no entendía casi nada de lo que me decía.

- Mira Bella, tú a mi no me engañas. He visto muchas veces la manera en la que me mirabas, e incluso te escuché una vez en mi casa hablar con Alice de cuanto me querías. A lo mejor me estoy equivocando y tú en realidad no sientes nada por mí, pero ya no podía más. No podía seguir viendo la cara de tristeza que ponías todos los días al verme. Siento que te haya defraudado, pero los celos me han hecho una maña jugada. - se notaba que quería decir algo más, pero parecía que se estaba poniendo un poco nervioso, así que decidí intervenir.

- ¿Qué pasa, Edward? ¿Te encuentras bien?

- Te amo.

- Lo digo porque estás un poco pálido.

- Ya, pero.. Te amo.

- Y también tienes un poco de sudor por la frente.

- Sí, bueno pero eso no es nada.. yo.. Te amo, Bella.

- A demás de que estás temblando un poco y creo que..

- ¡Bella! -chilló.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué haces eso? - le pregunte un poco molesta.. Y yo que en cima me preocupaba por su salud y él me lo paga, espera. Él me lo había dicho. Me quería, me lo había dicho y él me quería; a mi, me quería a mi.

- Edward, eso es una broma de mal gusto. -le dije un poco cabizbaja. ¿Cómo un chico como él podía querer a un chica como yo?

- No es ninguna broma, Bella. Te amo, desde el primer día en que te vi parada en la silla de la clase de Biología, pero necesito que me perdones por todos estos meses, por todo lo que te he causado.

- Tranquilo, se que dices la verdad en ese aspecto, pero ¿lo dices en serio? - no se lo quería preguntar, pero tenía que hacerlo.

- Sí, te hablo completamente en serio.

En ese momento fui yo la que se quedó en estado de shock ante sus palabras. Él me quería, me lo había dicho; a mi..

- Pero ¿cómo es eso posible? - le pregunté.

- Muy fácil. Simplemente me encandilaste el primer día con tu sonrisa y ese perfecto y adorable sonrojo tuyo que tanto te caracteriza. -me dijo mirándome fijamente a los ojos, y en ese momento, supe que decía la verdad.

Por fin había vuelto. El antiguo Edward estaba ante mis propios ojos, diciéndome que me amaba.

-¿Bella? ¿Estás bien?

- Estoooo.. siip -le contesté contenta.

- Bueno y ¿qué me dices? -preguntó nervioso.

- Edward, ¿sabías que tengo un diario en el cual escribo todos mis sentimiento y pensamientos?

- Pues no, no lo sabía. Pero eso es un dato curioso e importante de saber. -me sonrió.

- ¿Quieres saber lo que escribí la última vez?

- Claro, si eso no te incomoda, adelante. -me animó llevándome hacia uno de los bancos que había en la parte trasera del instituto al lado de un precioso roble. La verdad, es que hasta ese mismo momento no me di cuenta de que estábamos caminando.

-Querido diario, hoy me he convencido de que está bien abandonar, no correr riesgos, seguir la corriente sin dramas. Solo, no es el momento. Pero mis razones no son razones, son excusas. Lo que hago es esconderme de la realidad y la verdad, es que tengo miedo. Miedo de que si me permito ser feliz por un momento, el mundo se va a venir abajo y no se si podría superarlo.

Entonces salió el sol, y la realidad se impuso. Tú te impusiste delante mía, Edward. Tú y solo tú eres mi mundo, mis razones y mis excusas, solo tú. Y eso me preocupa un poco, porque no sabes las veces que he deseando decirte: Te amo, y por fin te lo digo, ahora, en este mismo instante, en el banco de al lado del roble te digo que te amo, con todo mi corazón. -terminé de decirle eso con mis dos mano a los lados de sus mejillas.

- Entonces salió el sol, y la realidad se impuso. Pero esta es la realidad Bella; aquí y ahora.

Y dicho esto, Edward me sujetó suavemente por la cintura y me atrajo hacia su cuerpo pegando así nuestros labios en un baile sincronizado de pasión y deseo, pero sobre todo; AMOR.

-FIN-


¿Qué os ha parecido este one-shot editado?

¿Merezco algún review? =)

By: Andrea 14 de Cullen.