Hola a todos... El día de hoy es mi cumpleaños 16 ¡Que felicidad! Esta vez actualice pronto espero poder seguir asi aunque tal vez me tarde.

Ya regresé con el primer capítulo de esta historia. Este capítulo trata sobre los 4 chicos y su castigo por su broma. Seguiré el consejo que me dieron y hare dos capitulos sobre la vida de Billy. Uno cuando se hizo amigo de Mackey y otro de cuando era amigo de Garrison. Pero eso lo verán más adelante.

Summary: Hay ciertas bromas que no deben de hacerse en Hallowen. Pero eso no lo entenderían Stan, Kyle, Kenny y Cartman.

Parejas: Stan y Kyle, Kenny y Cartman

South Park no es mío es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 1 "El castigo"

El sonido del reloj era lo único que se escuchaba en la sala de detenciones. Kyle movía la cabeza de lado a lado negando la situación, eso no podía pasarle al niño prodigio. Stan en cambio solo se tocaba el puente de la nariz cansado de que todo siempre acabara de la misma manera. Aun después de tantos años todo seguía igual, aún a sus 15 años todo era exactamente igual.

-puta madre Cartman- dijo Kenny- ¿siempre tiene que ser la misma mierda la semana de Hallowen?

-no me reclames a mi Kenny- se defendió el "fuertecito"- fue tu idea

-¡no fue mi idea!

-¡claro que lo fue!

-¡fue culpa de todos entienden!- gritó Stan cansado

Kyle seguía en la misma situación, no debieron haber hecho eso. La verdad era una verdadera estupidez y no sabía cómo demonios lo habían convencido de todo eso.

-admitámoslo- dijo Stan- asustar los niños de kínder fue la peor idea que hemos tenido

-a habido peores Stan- dijo Kenny- ¿recuerdas cuando Jimmy hizo sus premios de comedia y enojaron a los alemanes?

-debieron llevarse al maldito judío- dijo Cartman

Pero ni siquiera los insultos del culón hicieron reaccionar al pelirrojo.

-¿estás bien Kyle?

Kyle tenía la mirada perdida, no respondía a ningún estímulo. Era la primera vez que estaba castigado pero no era para tanto o al menos así lo consideraba su amigo Stan. Lo sacudió un poco consiguiendo su objetivo

-¿eh? ¿Qué pasa?

-es lo que yo pregunto Kyle, has estado muy extraño desde que llegamos

-¿tú crees? No tengo nada Stan

Lo que más le preocupaba a Stanley Marsh era que su amigo no estaba sí por el castigo. De ser así estaría histérico culpando al culón de lo que acababa de hacer. En cambio Kyle miraba el vacío como si la vida se le estuviera saliendo de los ojos.

-no tengo nada Stan- dijo el judío viéndolo a los ojos, pero sin mostrar la mínima señal de estar presente

-sabes que puedes contármelo Kyle

Los ojos verdes del chico se ladearon hacia otro lado, indicando que no continuaría con la conversación que Stan había iniciado. Los gritos de Kenny y Cartman iban en aumento, peleaban por quien tenía la culpa de la broma que los había llevado a ese lugar.

-¡ya dejen de discutir carajo!- gritó Stan- ¡Parecen una jodida pareja!

El pelinegro no pensó que su comentario tuviera la reacción que tuvo. Las mejillas de ambos ardieron y Kenny volteó hacia otro lado totalmente apenado.

-¿Qué pendejadas dices Marsh?- se quejó Cartman

Kenny miró de reojo al culón ¿Cuándo se había puesto tan atractivo? No podía permitirse esa clase de pensamientos ¡por Dios! Era el jodido de Eric Cartman, el antisemita, racista, culón y pendejo del pueblo, pero admitámoslo, Kenneth quería que fuera SU antisemita, racista, culón y pendejo Eric Cartman.

El gordo simplemente no aceptaría que sentía ese tipo de atracción por la puta de South Park, era algo inimaginable. Pero sus sueños lo delataban, los gemidos que soltaba Kenny en esas noches imaginarias siempre estaban presentes en su cabeza y los escuchaba como música de fondo cada vez que conversaba con su mejor amigo. Eso lo convertía en algo prohibido. Y luego de lo ocurrido en la noche de la broma de Hallowen era obvio que Kenny y el nunca podrían ser una buena pareja.

Los rostros apenados de sus amigos sacaron mucho de onda a Stan ¿por qué estaban sus amigos ahora tan raros? No había ocurrido nada del otro mundo ese día ¿o sí? La duda se sembró en Stan, pero no quería escucharla, necesitaba hacer algo rápido antes de que esta lo volviera loco.

Miró a su alrededor. La biblioteca no era precisamente un lugar donde hubiera algo divertido como para distraerse. El señor Mackey estaba dormido en el escritorio. Sin duda alguna esa era la sala de detención más aburrida de todas las escuelas del mundo. El silencio comenzaba a hacerse muy incómodo, Stan estaba desesperado, por eso sugirió aquello.

-¿Qué les parece si buscamos algún libro?

-¿quieres hacerte un nerd como tu novia judía?- se burló Cartman

-¡cállate culón!- dijo Stan totalmente rojo. Kyle en cambio a penas y escuchó en pequeño susurro que fue el comentario ofensivo de Cartman

Stan no quería que Kyle se diera cuenta que los comentario de Cartman eran reales, lo que Stan sentí era algo que no le incumbía a ese hijo de puta. Ya encontraría la forma de decirle a su súper mejor amigo que era lo que en realidad sentía por él. Esperando ser correspondido.

-tal vez haya algún anuario viejo del que podamos reírnos

El rostro de Kenny se iluminó con la ideas de lo que podría ver de los profesores que alguna vez fueron alumnos como ellos.

-gran idea Stan, vamos

Los 3 chicos se pusieron de pie sin hacer ruido para no perturbar el sueño de su consejero. Kyle se quedó en la misma posición. Marsh lo sacudió de nuevo. El pelirrojo siguió a sus amigos aun ausente mentalmente.

Se pusieron a revisar el área de los anuarios, había unos demasiado antiguos. Finalmente encontraron uno de muchos años antes, en la época que sus padres eran estudiantes de la escuela Primaria. Le sacudieron un poco el polvo y regresaron a la mesa ansiosos por ver el aspecto ridículo que tenían los adultos que ahora los controlaba. Abrieron el libro y pasaron directamente a las fotografías de la generación. Grupo de cuarto grado. Randy Marsh era el primero que aparecía. Todos se rieron del padre del pelinegro haciendo que este acabara amenazándoles con el puño para que pararan las burlas.

Estas regresaron de inmediato al ver la sugestiva pose que tenía la madre de Cartman cuando estaba en primaria, aun siendo tan joven ya era más que obvio que acabaría como una puta. Cuando vieron la foto del señor Mackey, Stan se dio cuenta de que si era idéntico a como lo había visto en el sueño cuando supo la razón por la que era acumulador. El que más les sorprendió fue el señor Garrison, de niño no se veía tan mal. Sobre todo porque no tenía al estúpido señor sombrero todavía ¿Cómo lo habría conseguido?

Terminaron de reírse y reconocer a todos los demás del pueblo que estaban en la generación. Bueno, a casi todos. En la esquina derecha inferior, la última fotografía tenían un nombre que ninguno de esos chicos había visto antes. Billy Meyer.

-¿había oído hablar de algún Billy Meyer?- preguntó Stanley

Kenny y Cartman negaron con la cabeza. Kyle miraba fijamente la foto.

-¿lo había visto antes Kyle?

-no- dijo tajante rompiendo el contacto visual

-quizá el señor Mackey podría decirnos algo sobre ese chico ¿no creen?

-tal vez Kenny, preguntémosle

El consejero estaba dormido profundamente. Con los pies arriba del escritorio y roncando muy fuerte. Tenía los brazos cruzados en el pecho y sus párpados parecían estar pegados. Los 4 chicos se acercaron, Kyle mostraba un interés que no había tenido desde que los habían descubierto a mitad de su broma 3 días antes. Stan no sabía si sentirse contento o preguntarse ¿Qué era lo que le causaba eso a su amigo? Kenny sacudió un poco a Mackey, haciendo que hablara entre sueños.

Se miraron entre ellos y luego Cartman lo empujó haciendo que la silla donde estaba sentado se cayera hacia atrás. Mackey despertó muy encabronado

-¿Qué creen que hacen?

-señor Mackey ¿Quién es Billy Meyer?- fue directo Stan

El enojo en el rostro del consejero desapareció de inmediato, dando lugar a la sorpresa y al miedo. Cerró los puños y miró el piso quedándose de rodillas a mitad de ponerse de pie. Su respiración se agitó y sus ojos se volvieron vidriosos al recordar a quien una vez fue su mejor amigo. Finalmente miró a los adolescentes y dijo en tono molesto

-¡eso no les incumbe! ¡Regresen a la mesa para terminar con su castigo!

Los chicos regresaron a la mesa más por sorpresa por la reacción de Mackey que por el miedo que podrían tenerle a peor consejero del pueblo. Él nunca antes había reaccionado de esa manera. Había gato encerrado en todo esto.

-¿Qué creen que sea lo que ocultan?- preguntó Kenny

-no lo sé- dijo Stan- ningún maestro nos había ocultado algo sobre un compañero antes

-tendremos que averiguarlo- decidió Cartman por todos- ¿Qué sugieren que hagamos?

Kyle había tomado el anuario, lo acarició unos momentos, como si fuera un viejo amigo con el que se había rencontrado luego de muchos años. Luego pasó sus manos por las hojas de la parte más gruesa luego de las fotos iniciales. Entonces abrió el anuario en una hoja que parecía al azar. Encontrándose con un sobre. Stan lo vio y lo tomó, rompiéndolo para sacar lo que había en su interior. Era un mapa de la escuela, pero marcaba con rojo puertas que los chicos sabían que no existían.

-¿Qué creen que signifique?- preguntó Kyle

-¿creen que sea una especie de mapa secreto?- dijo Kenny echando a volar su imaginación

-no digas pendejadas jodido pobre

-¿tienes una mejor idea culo gordo?

-¡deja de decirme así por un demonio!

El ruido del timbre interrumpió la pelea.

-pueden irse a sus casas- dijo Mackey sin verlos directamente mientras "acomodaba" unos libros de unas mesas más lejanas

Salieron de biblioteca muy intrigados.

-¿Quién se lleva el mapa?- dijo Stan

-tú Stan- respondió Kyle antes de que el gordo se lo adjudicara

El chico del pompón rojo lo dobló y lo guardó en el bolsillo de su chaqueta.

-bueno chicos, creo que tenemos un misterio por resolver

-¿crees que somos misterio a la orden o qué?

-desde luego- dijo Stan- y tú eres Scooby Doo

Las risas no se hicieron esperar, esta vez Kyle rió con todas su fuerzas. Al salir de la escuela ya estaba oscuro, lo único que les quedaba de consuelo era que mañana era su último día de castigo. Kenny y Cartman se fueron a sus casas discutiendo sobre sabe que chingados. Stan miró a su amigo que parecía ser el mismo de siempre.

-¿te acompaño Kyle?

-si quieres Stan

Los dos mejores amigos de todo South Park caminaron rumbo a la casa del pelirrojo. Kyle miró de reojo a Stan, su amigo se había vuelto mucho más apuesto que nunca. Sus ojos azules eran mucho más brillantes y su cabello negro lo hacía verse muy bien. Suspiraba cada vez que lo veía. Pero sobre todo porque estaba soltero. Wendy lo había mandado a carajo hacía mucho tiempo y al parecer Stan no tenía ni la más mínima intención de volver con ella. Al llegar a la casa del judío este no quería despedirse, se sentí muy cansado, pero también sentía que no había convivido realmente con Stanley los últimos tres días.

-nos vemos mañana Kyle

-sí Stan, buenas noches

Cuando la puerta de cerro Stan pudo respirar tranquilo. Había intentado contener su vergüenza durante todo el camino, fallando casi en el final de este. Ahora sus mejillas estaban rojas y sentía que el calor lo estaba asando vivo. El aire frió del pueblo logró calmarlo lo suficiente hasta que llegó a su casa y se dio un baño de agua fría.

Al salir del baño miró el mapa que había sacado de la chaqueta y aventado en la cama. Al analizarlo mejor se dio cuenta de que los lugares marcados actualmente eran paredes vacías o estaban detrás de los casilleros ¿habría algo que los profesores trataban de ocultar de los alumnos? Quizás esas puertas aún estaban. Ese sería el siguiente paso, buscar las puertas que los llevarían a ese lugar secreto.

Kyle no llevaba ni tres minutos dormido cuando una horrible pesadilla lo asaltó. Solo veía sombras negras, gritos, ojos rojos que lo seguían a todos lados. Un brillo plateado, un cuchillo que se movía como el péndulo de un reloj. Los gritos decían algo que por el momento le era incomprensible y se hacían más fuertes. Hasta el punto de volverse chillidos y el ruido que provocan las uñas en el pizarrón. Empezó a sudar frío, se pellizco, se golpeó, pero no despertaba. Su respiración se agitó, puso sus manos con los guantes verdes en sus oídos pero el ruido no disminuía.

Finalmente despertó luego de lanzar un grito que resonó en toda la casa y despertó a su padre, madre y hermano. Todos corrieron al cuarto del adolescente y lo encontraron, no en su cama, sino escondido en el armario en posición fetal.

-Kyle, por moisés ¿estás bien?

Kyle miró a su madre, pero no con sus ojos normales, no, estos eran más brillantes. El miedo estaba clavado en ellos y unas pequeñas lágrimas estaban acumuladas en los párpados. Esa mirada estremeció a su madre y la hizo dar un paso atrás. Kyle cerró la puerta del clóset lentamente y pasó el resto de la noche ahí, dejando a su familia muy preocupada pero sobre todo asustada.

Al día siguiente los 4 chicos se escaparon de la biblioteca a sabiendas de que si Mackey despertaba de su sueño reparador los castigarían por más tiempo. Pero la curiosidad era mucho mayor que cualquier otra cosa. Stan lo guió hasta el lugar que suponía era la entrada a ese cuarto secreto.

-¿y como se supone que vamos a entrar?- preguntó Cartman

-solo tenemos que empujar un poco los casilleros a la izquierda y podremos ver la puerta

-hay sí, como es tan fácil mover una fila de casilleros

-solo empuja gordo, a ver si es cierto que eres fuertecito

-¡les demostraré!

Entre los cuatro lograron mover un metro los casilleros. Dejando ver una vieja puerta de madera, pero no tenía picaporte. Solo una cerradura. De la cual no tenían la llave. O al menos eso creían. Kenny sacó de entre sus ropas un montón de llaves, las había robado a la directora hacía unos años. Sabía exactamente cuál habría cada puerta, bueno, excepto por una. Al colocar la llave en la cerradura esta se abrió con un fuerte chirrido. Unas escaleras llenas de telarañas y totalmente oscura. Cartman se estremeció y dijo

-no vamos a bajar ahí

-no seas marica Cartman ¿o tienes miedo?- lo retó Kenny

Cartman se tragó su miedo con tal de mantener su orgullo. Empezaron a bajar las escaleras, pero el peso de los 4 era demasiado para una estructura de madera tan antigua. Las escaleras cedieron poco antes de que tocaran el suelo rompiéndose la mitad de ellas. Todos cayeron encima de Cartman, haciendo que una gran nube de polvo se disipara y les provocara la tos.

-¡¿Cómo chingados llegamos a esto?- gritó el culón


¿Qué les pareció?

¿Continua?

¿ahí muere?

Ustedes me dicen con sus reviews

Gracias a todos los que comentaron en el capítulo anterior. Los reviews son los que me hacen escribir.

Hasta la próxima (si es que quieren)