-REALIDAD-
Teburu no Ue no Furuenai Shirase Machitsuzukete- Me mantuve esperando por una noticia sensata en la mesa.
Zenbun Wakattetan da-Y yo ya lo sabía todo.
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El tiempo aunque lento continuaba con su infinita marcha, algunos días Riza tenía la impresión que todo comenzaba de nuevo, se sentía más fuerte logrando contener el pasado tras su espalda, parecía como si lentamente fuese aceptando los hechos. Pero había otros donde por más intentos que hiciera aquel fantasma no desaparecía, los recuerdos a su lado no parecían querer abandonarla y el dolor de su ausencia se acrecentaba más conforme transcurrían las horas.
Entonces no sabía si aquello se debía a que jamás sería capaz de afrontar su pérdida o era producto de su embarazo. Y cuando pensaba en ello se sorprendía de sus propios temores, porque una parte de ella sufría al darse cuenta de su condición, a que nunca más podría soñar con una familia, aquella que había planeado algunas veces con Roy, desde luego no se arrepentía de nada y se sentía agradecida de la futura llegada de su primogénito al mundo que Roy le había construido a un hijo que jamás conocería.
Esa mañana se sorprendió al verse en el espejo y encontrarse llorando de nuevo, tomó un pañuelo que se humedeció cuando lo pasó sobre su rostro y trató de sonreír antes de tomar sus cosas.
Cinco meses; se dijo a sí misma. Ese día se cumplían cinco meses desde que aquel asunto de los homúnculos había terminado, era también el mismo tiempo que él se encontraba ausente. En algunas ocasiones Edward se empeñaba en asegurar que existía una posibilidad donde Roy no estuviera muerto, después de todo su cuerpo nunca fue hallado, pero Riza prefería no llenarse la cabeza y el corazón de falsas esperanzas que después de mucho guardarlas solo terminarían haciéndole más daño.
Por eso desde hace tiempo había aceptado la realidad que se le planteaba, de esa forma dolía menos.
Abandonó su departamento escoltada por Hayate rumbo al cementerio, había comprando un ramo de rosas que después de colocarlo sobre la lapida con su nombre permaneció de pie.
Aquel era su día libre y después de haber gastado parte de su tarde arreglando su departamento había salido junto a su perro, sentía que en ese lugar podía dejar correr sus sentimientos con plena libertad y sin guardar las apariencias por temor a como la verían. Vio como Hayate se alejaba de su lado pero no le hizo caso, cerró los ojos y elevó su rostro al cielo preguntándose hasta cuando desaparecía aquel hueco en su pecho. Si algún día después de llorar se daría cuenta que ya no había más lágrimas ni dolor, o si por el contrarió aquello era una parte para expiar sus crímenes en Ishval.
-"Cuando murió tu padre lucías tan sola y triste sin embargo yo pensaba que nunca había conocido un rostro más hermoso y determinado"-
Su voz le llegó tan lejana pero con esa claridad que de inmediato produce un vuelco en el alma y te lleva a preguntarte qué clase de sueño estas teniendo.
-"Aquella vez contaba con el apoyo de alguien muy querido para mi"- Riza se sorprendió de su propia respuesta.
Y aunque todo aquello parecía una ilusión, un hecho que jamás podría suceder su corazón le indicó que todo era real. Permaneció de pie sin atreverse a mover tan solo escuchando el lento caminar de la persona que se acercaba a su lado y cuando lo sintió a solo un paso se giró colocándose frente a él.
Su voz produjo que su respiración se volviera agitada, que aquel recurrente llanto acudiera de nuevo y que su voz saliera entre cortada en apenas un murmullo.
-"¿Cómo?, todos dijeron que habías muerto, te buscaron por tanto tiempo que no se pudo llegar a otra conclusión"-
Quiso saberlo aun cuando no comprendía muchas cosas.
-"Edward"- Respondió el alquimista, reencontrándose después de tanto tiempo con la mujer que tanto amaba y por la cual se había mantenido con vida. –"Aun no lo comprendo del todo, pero cuando todo eso pasó …"-
Su explicación quedó suspendida en el aire cuando la mujer se arrojó a sus brazos, él la abrazó como si no tuviera deseos de querer apartarse de ella, escuchando el desesperado llanto y las palabras de gratitud que brotaban de los labios de la rubia .
-"Lo lamento tanto Riza, no sé lo que pasó todo es tan confuso aún, porque incluso yo me creía muerto y solo una cosa me dolía. El no verte nunca más, no poder disculparme contigo y no poder completar nuestra promesa"-
La chica negó con la cabeza y él entendió que en ese momento toda explicación salía sobrando, la estrechó entre sus brazos y recargó su rostro sobre su cabello respirando hasta saciar sus pulmones del aire fresco que se mezclaba con el aroma de la mujer.
Riza se apartó de él, sonrió abiertamente por primera vez en todo ese tiempo comprobando como el rostro de Roy no había cambiado; las mismas varoniles facciones, la mirada penetrante y amable y el mismo cabello desordenado sobre su frente. Él hizo lo mismo notando por primera vez el avanzado embarazo de la rubia y una agridulce sonrisa cruzó sus labios.
-"Te vez bien así"- Le dijo evidenciando el estado de la mujer.
Ella solo amplió su sonrisa, tomando una de las manos de hombre la llevó hasta su estomago. Roy llegó a percibir el suave movimiento devolviéndole la sonrisa.
-"Quería decírtelo cuando todo terminara. Roy aún no lo entiendes, éste niño es tu hijo"-
Riza fue testigo de cómo el rostro del hombre se transformaba pasando de la incredulidad y sorpresa a una plena felicidad. Roy miró con detenimiento el estomago redondo de Riza y mientras sus palabras encajaban en su cerebro esbozó una sonrisa mirando a la mujer que esperaba frente a él.
El alquimista sintió como su cuerpo era invadido por una placentera sensación, alguna vez Hughes lo llegó a hartar describiéndole como se sentía apenas conoció la noticia de su futura paternidad; en ese instante fue capaz de comprenderlo. Las palabras de la mujer lo hicieron sentir orgulloso de un modo completamente distinto a todo cuanto antes había logrado, no dijo nada porque no sabía que decir así que solo la besó, lo hizo con suavidad a pesar de extrañar el sabor de sus labios.
-"Gracias Riza. Finalmente estoy en casa"- Le susurró cuando la abrazó.
Ella había abierto con sorpresa los ojos al escucharlo, sintió de nuevo como su garganta se cerraba pero ya no había necesidad de derramar ninguna lágrima porque él estaba ahí; junto a ella compartiendo la felicidad de su futura paternidad, aquella felicidad que se había retrasado cinco meses. Cerró los ojos alzando sus brazos para rodear la espalda del hombre antes de responderle.
-"Bienvenido Roy"-
Ambos se separaron cuando escucharon el ladrido de Hayate, se giraron hasta donde el perro se encontraba, algunos metros alejados de la pareja Edward junto a su hermano observaron su reencuentro. Ambos hermanos habían hecho su mayor esfuerzo para retribuirle a ambos militares todo lo que hicieron por ayudarlos.
Edward se había empeñado tanto en sus propias teorías pero fue Al quien pudo concretarlo, al final los dos habían logrado dar con el paradero del alquimista y después de muchos esfuerzos cumplieron su promesa de no sacrificar más vidas humanas.
Cuando Riza los vio comprendió de inmediato a quien debía su actual felicidad, después de todo Edward no le había mentido, la mirada dorada del mayor de los Elric se encontró con la de Riza y solo le sonrió antes de asentir con un movimiento de cabeza. Después de una rápida mirada a Roy se dio la media vuelta empezando a caminar seguido de cerca por Alphonse.
Roy observó en silencio la espalda de ambos alquimistas sorprendido por los radicales cambios que habían sufrido. No hace mucho Ed lo había puesto al tanto de lo que pasó llevándolo hasta ese lugar.
-"Deberíamos de hacer lo mismo"- Le dijo a la mujer que sostenía su mano, ella asintió y emprendieron el camino de regreso a su departamento.
Roy observó como si todo fuese nuevo dentro del departamento de Riza, aunque pocas cosas habían cambiado el lugar se le hizo demasiado cálido, miró de reojo como ella se dirigía a la cocina y él empezó a recorrer el lugar.
Miró el pequeño comedor, la sala y no resistió la tentación de asomarse a la recamara, aquella que tan bien conocía por haber pasado algunas noches en la misma cama, se quedó un instante de pie observando el lugar hasta que algo llamó su atención en la habitación contigua.
-"La mayoría son regalos que he recibido de todos. Tus hermanas decoraron el lugar junto a Winry. Havoc, Falman, Breda y Fuery se empeñaron en hacer la cuna pero aún dudo de su efectividad; tu madre y el mayor Armstrong, todos han sido muy gentiles"-
Roy escuchó la voz de la mujer detrás él, mirando todas las cosas que había y que él desconocía un bebé pudiese necesitar. Escuchar el nombre de sus compañeros lo devolvió de pronto a la realidad lejos del mundo que recién comenzaba a descubrir.
-"¿Qué pasó con el país? ¿Pudimos cambiar algo?"- Preguntó temeroso por escuchar la respuesta.
-"Lo hicimos, logramos el cambio que buscábamos, desde luego las cosas han marchado con lentitud pero hasta ahora van bien."-
-"Tú sigues trabajando en la milicia"-
Le dirigió un rostro amable, ofreciéndole una suave sonrisa al hombre frente a ella. Riza notaba el cambio mínimo que su físico había sufrido durante ese tiempo; aquellas marcas del tiempo solo ellas las reconocía por ser la persona más cercana a él pero también notaba el ausentismo y la ignorancia, resultado de su larga ausencia. Sin embargo sabía que solo debía dejar pasar unos días antes de recobrar al Roy Mustang que dejó de ver hace cinco meses.
-"Faltan al menos tres meses para que me valla con licencia por el embarazo. La milicia ha cambiado mucho; se creó un parlamento y las decisiones ya no las toma una sola persona, yo mantengo mi puesto de antes"-
Riza vio como el hombre no comprendía del todo lo que pasaba, así que continúo.
-"El General Grumman forma parte de ese parlamento, también esta Olivia Armstrong, es una mujer inteligente y varios le han pedido que se instale aquí pero a ella no le interesa ese tipo de puestos. Estará solo por un tiempo antes de regresar al Norte, yo formó parte de su equipo de trabajo"-
Guardó silencio un instante esperando la siguiente pregunta que con seguridad Roy le haría; lo sabía porque entre ellos no existía algo que el otro no conociera. Estaba segura que no se movería de ese lugar hasta que ella le contara acerca de esos cambios que estaba experimentando el país, los mismos por los cuales habían trabajado todos esos años.
Pero su silencio se prolongo y Riza pudo notar la amarga sonrisa y una mirada que buscaba volver al pasado. Se puso frente a él alzándose sobre la punta de sus pies, colocó su palma en su mejilla antes de rozar con sus labios los de Roy.
-"Lo hiciste bien Roy. De nada sirve mirar al pasado o lamentarse por algo que no tiene solución, tu ausencia afectó a todos en diferentes formas. Pero las cosas salieron como lo planeamos, ahora muchos trabajan para cambiar la nación y para que éste niño y muchos otros jamás vean los horrores de una guerra"-
Él la miró turbado por las recientes emociones que aún se arremolinaban en su interior, pero las palabras de Riza y su rostro sereno lo volvieron al presente. Supo que de nada serviría mirar al pasado en su lugar debía enfocarse hacía el futuro que aún estaba por construirse.
-"¿Has pensado en un nombre?"- Preguntó de pronto y Riza aceptó de buen grado ese cambio en su conversación. –"Riza debemos planear tantas cosas; hay que empezar por buscar una casa, tendrá que ser una grande aunque no sé si deba de estar cerca del cuartel o tal vez en un lugar alejado del ajetreo de la ciudad. También debemos pensar en el hospital y ese tipo de cosas"-
Roy había empezado a enumerar y calcular todas las cosas que debían comprar y hacer provocando con eso la risa de la mujer que ahora lo miraba con una mezcla de diversión y asombro.
-"Ustedes los hombres son tan impacientes en este tipo de situaciones. Ahora te pareces tantos a Hughes"- Le dijo riendo por los gestos del hombre.
-"Eso es porque nunca nadie me había dado este tipo de noticias"- Lo dijo con aquella sonrisa que dejaba de ser un gesto soberbio o burlón, como el que solía emplear con la mayoría de la gente. A diferencia de ellos con Riza ese gesto se transformaba en una sonrisa sincera.
-"¿Entonces esa sería tu reacción si cualquier otra mujer te dijera que tendría un hijo tuyo?"- Preguntó la mujer frente a él en un tono que detrás de la burla dejaba entrever los celos.
Roy la observó un instante, disfrutando como no lo hacía en mucho tiempo por el gesto de fingida sorpresa e indignación de Riza.
-"Imposible, tu mejor que nadie sabes que eso jamás podría ser. Porque para mi jamás ha existido otra mujer con quien quisiera pasar el resto de mi vida.
Además no me negarás tu propia emoción cuando supiste que estabas embarazada"-
Lo comprendió al ver el dolor en sus pupilas y las veces que lloró reflejado en su rostro, supo que ese momento tendrían que haberlo compartido juntos. Se sintió culpable por haberle arrebatado esa felicidad, trató de balbucear una disculpa pero Riza se había adelantado colocando uno de sus dedos sobre sus labios.
-"No hace falta que lo digas. No quiero que me malinterpretes tampoco puedo decir que no me afectó, pensaba darte la noticia cuando todo terminará pero de pronto nuestra situación se volvió una pesadilla y por un tiempo creí que jamás lograría despertar de ese mal sueño.
Es cierto que tu ausencia fue difícil de asimilar pero también me sentí satisfecha porque ambos deseábamos este momento, fui feliz al saber que nuestro hijo jamás tendrá que conocer el pasado de esta nación"-
Roy limpió con las yemas de sus dedos las lágrimas que adornaron un segundo el rostro de la mujer, la atrajo hacia él en un cálido abrazo y por un instante Riza se sintió protegida de todo cuanto la rodeaba. Ninguno de los dos volvió a hablar, cualquier intento por retomar su conversación y recordar el pasado salía sobrando en ese momento.
Riza acercó su cuerpo un poco más al de Roy, notando como el calor de su cuerpo era suficiente para abrigarla y él ciñó sus brazos con mayor fuerza.
-"Roy gracias por todo"-
Murmuró aún en sus brazos, Roy abrió sorprendido los ojos aquellas palabras no se las esperaba pero deseaba corresponderle, quiso decirle que no era necesario. Por el contrarió tendría que ser él quien le agradeciera todo cuanto había hecho por él, no solo por los momentos felices sino también por las malas situaciones que habían vivido y que eran justo esas vivencias lo que lo había hecho más fuerte, también deseó agradecerle por que ella lo había esperado y por la nueva vida que le ofrecía a su lado, pero no hubo tiempo el débil sonido de la tetera hizo que Riza se apartara de él y Roy simplemente la siguió hasta la cocina.
Por primera vez en cinco meses la noche no le pareció que fuese tan fría y lóbrega a Riza. Terminó aceptando su propio cansancio después de discutirlo un tiempo con Roy y apenas sintió el calor de las mantas el cansancio del día se hizo presente, alcanzó a ver a Roy sentado en una silla frente a ella observándola como si fuese lo más fascinante que jamás hubiera visto y aún entre sueños alcanzó a escuchar su voz.
-"¿Riza aceptaras casare conmigo después de todo lo que ha pasado?"-
-"Solo si prometes no volver a dejarme"-
Fue su particular forma de aceptar la propuesta del alquimista, vio como él le sonreía antes de entrar a la cama.
Bien lo dijo la bruja, si no he actualizado es por floja xD, la vdd tenía el final desde hace semanas pero ya ven ustedes lo que hace la vagancia.
Pues ya después de creo un mes se pierde la emoción jaja, pero espero les guste y obviamente no iba a matar a mi amado Roy, eso jamás pasará en uno de los fics así que no me odien por este fic xD.
¡Ah! si ya recorde porque me gustó este fic, y la idea del niño; fue porque el 21 de nov. participe en el desfile para celebrar los 400 años de amistad entre Japón y México, yo participe en el contingente de -Cosplay xD- pero el 1er grupo en aparecer fueron unos lindos y encantadores niños (as) con yukata y OMG se veían tan tiernos, que fue inevitable no darle a Roy y Riza su pequeño jaja, sale con mis loqueras.
Mil gracias por leerlo y a quienes comentaron: LadySc –Maaya-, beautifly92, Hawkeye307, Ya Ina Musteye, Scarleth Jade.
-Sherrice Adjani-
-¡¡FELIZ AÑO 2010!!-
