Capitulo 1: "El pesar de los recuerdos"

Conforme al paso de los años, había dejado su doloroso pasado atrás junto con aquellos recuerdos que atormentaban y predicaban su presente; ahora ya no era simplemente Candy Withe, ahora era: Candy Withe Andrew.

-Vamos Candy, se nos hará tarde para tu presentación oficial- la voz de Archie la controlo un poco.- ¿Te pasa algo Candy?

-Es sólo que pensaba que antes ya me habían presentado, ya sabes... el día en que murió Anthony.

-Sí, pero ahora ya eres toda una mujer, y es correcto que se haga de nuevo y como es debido.

-Muy bien.

-Por cierto Candy, escuche que Neil ah venido a verte antes, ¿te ah molestado?

-No, sólo me vino a dar suerte.

-Valla, nunca espere eso de Neil.

-La verdad Archie, es que poco a poco está dejando de -caerme mal Neil.

-Se nota, pero supongo que Elisa...

-No, ella no ah logrado nada, por su culpa en el colegio San Paulo...

-Vamos, ¿Qué no habías dicho que dejarías todo ese pasado atrás?

-Así es.

-Pues bien Srta. Candy Withe Andrew, tenemos que irnos, más de 200 invitados nos esperan.

-¿Tantos?

-En realidad solo son como 50 familias, pero las tías, los primos...

-Entiendo.

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No lo podía creer, no de ella, el periódico debía estar equivocado, además el periódico era de hace tres días, su adorable y tierna Candy no pudo haber aceptado tal vanidad, guardo el periódico, alguien venía.

-¿Te pasa algo Terry?

-Nada, necesito salir un rato, a tomar un poco de aire.

-Te acompañaría gustosa, pero me temo que las muletas no van bien con la nieve.

-No te preocupes, no es necesario.

Desde que Suzanne se había mudado con el, su vida era peor que aceptar el titulo de duque de Grandchester. Salió a dar un paseo.

-Vamos cochero, apresúrese. Tengo que llegar cuanto antes a la Mansión de los Andrew.

Esas palabras lo dejaron como piedra, debió escuchar mal, aún así decidió preguntarle a la dama si iría a la presentación.

-Disculpe Sra. ¿puedo preguntarle algo?- pregunto Terri.

-Srta. Por favor, si pregunte, pero rápido, que tengo prisa, de echo si no fuera usted Terrius Grandchester no me detendría para subir al carruaje.

-Claro, gracias, ¿Irá usted a la presentación de la Srta. Candy W. Andrew?

-Desde luego, sólo la más selectiva gente fue invitada.

-Oh claro, ya lo sabía, ¿irá ella?

-Desde luego, de hecho recibí invitación de su propia mano, iba tan elegante...

No podía ser... su Candy había cambiado demasiado; y al parecer a la "Srta." Le gustaba hablar mucho.

-... al parecer tiene una muy buena relación con Neil Lingham; y también se ve que tienen mucho futuro juntos, se ven tan lindos...

-¿Esta segura Srta.?

-Claro, si escuchara usted como habla Neil de ella... y como habla Candy de él... le daría envidia de la buena.

-Lo sé, bueno, no quiero importunarla más, me disculpo, son su permiso.

Así que Candy estaba saliendo con Neil, eso si que no lo esperaba, de echo nada de lo que se había enterado ese día lo había esperado. Si tan sólo él hubiera sido más hombre.

-Extra extra... hoy es la presentación oficial y estelar de la Srta. Candy Withe Andrew, entérese de todos los detalles, entrevista en vivo y en directo con ella.

-Deme uno...

Terri pago y apresuradamente busco la página de la noticia, y al ver la foto de Candy vestida como toda una dama de sociedad, y al leer la entrevista casi le salen lágrimas de los ojos.

"Pienso que es mejor olvidarse del pasado, el porqué es muy simple, la mayoría de mi pasado esta lleno de momento y personas desagradables que no deseo recordar; aunque lo mejor de todo mi pasado fue cuando estuve en el colegio San Paulo, ahí aprendí muchas cosas, aunque no conocí a alguien que valiera la pena..."

Aquellas palabras retorcidas que estaba leyendo le clavaban una llaga en el corazón, quería seguir leyendo, pero la furia y la tristeza se lo impidieron, rompió el periódico en varias partes y las tiró sobre la helada nieve de invierno.

El sonido de los aplausos casi la dejaba sorda, pero tenía que acostumbrarse, esa era la vida que había elegido: Ser una Andrew.

-... Durante mi vida eh pasado momentos muy difíciles, pero también eh superado grandes retos, y ser una verdadera Andrew es el mayor de todos, espero contar con su apoyo para poder lograrlo y así no avergonzar el linaje impecable de los Andrew.

Después de saludar a unas cuantas familias decidió dar un paseo por el jardín, ella sabía que aquellas palabras no eran del todo ciertas, y tampoco las entrevistas que había dado, a decir verdad nada era cierto, todo era mentira para esconder los dolores del pasado.

-¿Por qué tan triste Candy?

-¡Neil!

-Pensé que estarías en la fiesta disfrutando de tus invitados, pero debí suponerlo.

-Lo siento, pero sabes que no estoy acostumbrada a todo esto, a penas me estoy adaptando.

-Es verdad... pero sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

-No creo que a Elisa le agrade mucho la idea.

-No importa, yo puedo hacer lo que yo quiera, así como Elisa puede hacer lo que ella quiera.

-Tienes razón, bueno... será mejor que vayamos a la Fiesta- Candy sonrió y le sacó la lengua ligeramente.

-Claro, vamos.

Todo aquello era muy raro, Neil había cambiado mucho, quizá se debía a que Elisa ya no le envenenaba el pensamiento, y de cierta manera Candy agradecía eso.

-Neil... desde hace mucho tiempo eh querido preguntarte algo que es muy importante.

-Claro, pregunta Candy.

-Ese día que fuiste a buscarme en casa de Albert... ¿decías enserio eso de que me amabas?

-Claro, Candy, no te lo había dicho antes porque no me había dado cuenta de ello, además... Elisa me estuvo manipulando un poco, y me deje llevar por aquello de las clases sociales, y la verdad lamento mucho que después de tantos años me haya dado cuenta del por que Anthony te quería mucho.

-¿Tú sabías que Anthony me quería?

-Claro, fueron muchas las veces que me golpeo por defenderte, y ni que hablar de Terry.- de pronto el rostro de Candy palideció y a Neil le pareció ver lagrimas.- lo siento Candy.

-No te preocupes, de verdad que ya lo eh superado, ahora debo comportarme como toda una dama de sociedad y aceptar mi destino.

-¿Y cual es ese destino Candy?

-Ser una Andrew, desde luego una muy digna.

-Espero que logres cumplir tu destino.

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En la lejanía de la nieve, Terry trataba de ordenar sus pensamientos, no podía y mucho mecho menos quería aceptar la realidad: Candy había cambiado, ya no era la misma chica de la que se había enamorado; sin embargo nunca la había dejado de amar.

-Si tan sólo fuera a esa fiesta... pero sólo se puede entrar con invitación...y no me dejarán entrar sabiendo que yo fui una parte muy importante del pasado de Candy.

Aquel pensamiento hizo que las lágrimas brotaran de sus ojos: Candy ya lo había olvidado, había dicho que no había conocido a nadie de provecho, que lo único bueno había sido lo que le habían enseñado. Entro en el primer bar que encontró, y allí se embriago hasta más no poder...

-¡A tu salud: Srta. Candy Withe Andrew!

-Sr. Haga el favor de no gritar tan alto el nombre de gente rica.

-Pero si Candy es una amiga mía...

-Sr. Si no baja la voz tendré que pedirle que abandone el local.

-Esta bien...

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La mirada de Elisa seguía siendo fría, aunque enfrente de las personas fingía querer mucho a Candy, pero esta sabía que todo lo hacía para guardar las apariencias.

-¡Oh Candy! Que hermosos pendientes.

-Gracias Elisa, me los ah regalo la tía abuela.

-¿Son diamantes verdad?

-Claro, ya sabes que la tía abuela adora los diamantes.

-Por supuesto, me encanta esa estola, ¿Dónde la adquiriste?

-Oh, esto es sólo una baratija, la compre durante mi viaje por Escocia.

-¿Escocia?

-Claro, hace tres meses viaje a escocia, pero... ¿no recuerdas que fuimos juntas a Escocia cuando estudiábamos en el colegio San Paulo?

-Oh, desde luego, lo siento, pero no lograba acordarme.

-No te preocupes Elisa, es normal, has hecho tantos viajes, -que no creía que te acordaras de Escocia.

Candy escuchaba con atención los comentarios de las invitadas, todos ellos hablando muy bien de ella.

-Se me hacía imposible que una chica del hogar de Pony pudiera convertirse en toda una dama de sociedad, pero ella lo ah logrado, realmente tiene todo mi apoyo.

-Claro querida, Candy es una jovencita con mucho futuro, creo que lo más prudente será que le presente mi sobrino.

-¿A Justin? Creía que estaba en Londres.

-Y lo está, según sus cartas me visita el año que viene, al menos que tenga unos asuntos pendientes.

-Muy bien, a los Andrew les convendrá que un miembro de la familia Hertleas salga con Candy. Además, Justin es muy elegante, siempre me pregunte por que no se parece a sus padres, ¿será adoptado?

-No, claro que no, lo que pasa es que Justin nació aquí, en Chicago, yo no pude conocerlo sino hasta que cumplió los diez años.

-Oh, entiendo; tu hermana debe de tener familia noble en Londres ¿no? Por que Justin me recuerda a Alexandra Lambeth, que en paz descanse. Pero aún así, sé que los Andrew son buena familia.

-Desde luego querida, Justin es sobrino lejano de los Vizcondes de More, y en cuanto a Candy... a mi sobrino le agradara salir con una chica tan elegante, casi ni parece que es del hogar de Pony.

-Así es. Creo que le hablare a mi hijo de adoptar a un niño de ese orfanato. Sabes muy bien que su esposa es muy torpe.

-Lo mismo haré yo, tal vez después de todo si los eduquen.

-Tienes razón querida.

Aquella conversación casi le provoca el llanto, pero no lo haría, Candy se había jurado tratar de olvidar lo mejor posible su pasado, aquel pasado que lo dolía tanto como la muerte de Anthony y la perdida de Terry.

-Vamos Candy, creo que te agradará bailar esta pieza.- la apresuró Elisa.

-Desde luego, en cuanto encuentre a Albert.

-Oh Candy, el tío abuelo Albert está bailando con la tía abuela.

-Cierto.

-Lo mejor será que bailes con Neil.

-Me encantaría bailar con Neil, pero me temo que una señorita como yo sería muy mal vista si invitara a Neil a bailar.

-Así es Candy, entonces esperemos a que un amable caballero de invite a bailar.

-Como quieras Elisa, pero creo que iré a ver como va todo.

-Pero todo va estupendamente Candy.

-Lo sé Elisa, pero quiero supervisar personalmente que ah ninguno de mis invitados le falte vino, y mucho menos armonía.

-Vamos Candy, de eso se encargarán los criados.

-No confío en los criados, prefiero supervisarlo, ¿me acompañas Elisa?

-Desde luego Candy.

Aquella conversación con Elisa le estaba sirviendo como entrenamiento para lo que se avecinaba, debía hablar lo más correctamente posible frente a todos aquellos invitados tan elegantes y delicados. No valía la pena seguir yendo contra la corriente de los Andrew, tenía que aceptar su destino, el destino que la tía abuela había decidido para ella, y lo peor de todo era que tal vez en algún momento decidieran casarla con Neil; a quién hasta el momento no había dejado de caerle mal; mientras se acercaba a la primera mesa, pensó en el gran reto que sería convencer a la tan refinada familia Kennedy, o mejor dicho: los condes de Rockford.

-Buenas tardes Sr. y Sra. Kennedy, ¿están bien atendidos?- preguntó Candy haciendo un leve movimiento de cabeza tal como se lo había enseñado la tía abuela.

-Así es, Srta. Andrew. Buenas tardes Elisa- saludó la Sra. Kennedy.- ¿cómo están?

-Muy bien Sra. Kennedy- respondió Elisa.- ¿Y usted?

-Desde luego que muy bien. ¿Y usted que me dice Srta. Andrew?

-Estoy muy bien, no le respondí antes porque no quise interrumpir su ligera conversación con Elisa; esta fiesta es para disfrutar, ¿no le parece?

-Desde luego que sí, y dígame Srta. Andrew, ¿Qué tal la pasó durante su último viaje a Escocia?- pregunto la Sra. Kennedy esperando que Candy cometiera un error al hablar.

-Al igual que mi estado, muy bien, realmente la pase muy bien.- respondió Candy impecablemente.

-Ya veo- la Sra. Kennedy sonrió.- ¿gustan sentarse?

-Desde luego- sonrió Elisa.

-Gracias por tan amable invitación, pero me temo que sólo me será posible por unos minutos.- respondió Candy.

-¿A que se debe eso?- pregunto el Sr. Kennedy.

-Me gustaría supervisar la fiesta personalmente, que todos los invitados la pasen bien, después de todo no puedo permitir que alguno se valla molesto.

-Tengo entendido que para eso está el servicio de banquetes.

-Así es, pero ya sabe usted como son, no quiero que por alguno de sus olvidos falte vino en una mesa.

-Entiendo.

Candy tomó asiento junto a Elisa, quién ya se había sentado junto al hijo del matrimonio Kennedy: Harry Charles Kennedy. Quién no le quitaba la vista de encima, lo cuál la incomodo un poco, pero debía seguir actuando.

-... realmente París es hermoso, ¿ha visitado París Srta. Andrew?- pregunto la Sra. Kennedy.

-Sí, y estoy de acuerdo con usted en que es hermoso, pero por favor, llámeme por mi nombre: Candy; para mi sería un gran honor si usted así lo hiciera.

-Desde luego que sí, Candy.

Eso iba muy bien, la Sra. Kennedy ya la había aceptado, pasando ese reto ya nada la detendría.

En ese momento Harry se puso de pie, se situó junto a Candy y delicadamente pidió:

-¿Le agradaría bailar conmigo señorita Andrew?

-Desde luego que sí, y a usted... ¿Le agradaría llamarme por mi nombre?- preguntó Candy sonriente conciente de que todos estaban atentos a la conversación.

-Sería un placer, Candy, bailemos.

-Le tomo la palabra.

-Puedes llamarme Charly.

Con aquellas última palabras Candy comprendió que había cautivado a "Charly" por completo, y comenzar a bailar con él, sintió la mirada de todos fijados en ellos.

-No hagas caso Candy, la gente es muy quisquillosa.

-Eso no fue un buen comentario Charly.

-Lo sé, pero no me importa, la verdad es que a mí no me gusta esta vida, yo prefiero hacer otras cosas.

-¿Se puede saber que cosas?

-Claro, a mí me gustaría dirigir teatro, es mi sueño, no pasa un día sin que yo lea algo.

-Entiendo, pero tus padres no te dejan.

-Así es, yo no quiero ser un títere de los Kennedy, yo quiero ser simplemente yo, ¿acaso eso es malo? No quiero recibir ningún titulo nobiliario.

-Pero tengo entendido que eres el único barón.

-Lo sé, pero eso me tiene sin cuidado.

-Pero eres hijo único.

-Bien pueden cederle el titulo a algún primo.

-Eso sería un escándalo.

-Vamos Candy, se que a ti eso no te importa mucho.

-¿Y eso te importa mucho a ti?

-Desde luego, eso me demuestra que a pesar de tu fortuna eres una chica muy simpática, y desde luego muy talentosa, nunca antes vi a mi madre invitar a alguien a sentarse a nuestra mesa durante una primera conversación.

-Al parecer al principio no le caí nada bien.

-Es normal, es una condesa, debe elegir bien sus amistades.

-Entiendo.

-Vamos Candy, eso no te debe desanimar.

-Yo no estoy desanimada.

-No dejes que unos cuantos títulos te hagan sentir menos, una -persona vale por quién es, no por lo que tiene.

Charly le recordaba demasiado a Terry... ¿Cómo estaría él ahora? De seguro muy feliz junto a Susana; debía alejar aquellos pensamientos lo antes posible de su mente.

Terrius... recordaba todo como si hubiera sido ayer, pero lo mejor sería olvidar si de verdad deseaban comenzar una nueva vida.

-¿Me permite a su pareja un momento?- la voz de Neil le recordó que tenía que bailar con el.

-Desde luego- Charly se hizo a un lado y le dejó el camino libre a Neil.

-Lamento no haberte invitado antes Candy, pero mi madre me tenía muy ocupado.

-No te preocupes Neil.

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Las conversaciones con Susana se habían echo un tanto pesadas, ahora ya nada le interesaba, antes guardaba la esperanza de encontrarse con Candy y así poder estar juntos, pero hace tres semanas que aquel tonto y loco sueño no sería posible, el periódico no dejaba dudas:

"Futuro exitoso entre las familias Lingham y Andrew"

Durante la presentación oficial y estelar a la sociedad de la Srta. Candy White Andrew los miembros más agraciados de las familias Lingham y Andrew se han dedicado a conocerse muy bien; todo esto se debe a una posible relación entre: Neil Lingham y Candy White Andrew; ambos herederos de grandes fortunas.

¿Será todo esto cosa de linaje? Muchas personas lo dudan. Durante la fiesta de presentación ambos chicos se la pasaron muy bien bailando y conversando...

Aquello no dejaba lugar a dudas, y mucho menos la foto...

-Vamos Terrius, llevas acostado leyendo ese periódico por semanas, tienes que hacer algo- Susana con mucho esfuerzo trataba de levantar a Terry de la cama.

-Tu no comprendes Susana.

-Claro que comprendo, así como no estoy ciega, puedo ver que has llorado, y me parece increíble.

-No comenzare una discusión.

-Muy bien, espero que puedas decirle eso a Eleonor.

-¿Esta aquí?

-Te espera en la sala.

-Sería muy descortés si la haces esperar.

-Esta bien, de seguro quiere darme unos consejos para mi próxima obra.

-No lo creo, aunque es lo más seguro.

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La mirada de la tía abuela era severa, pero ya se estaba acostumbrando a ella, lo más segura era que la regañara por haber dejado a Clint en el establo, o también por haber puesto de nuevo a Dorothy a su servicio.

-Muy bien Candy.

-¿A que se refiere tía abuela?

-Haz tomado una sabia decisión como futura heredera de los Andrew.

-Sigo sin entender tía abuela.

-Llámame solamente tía, Candy, y me refiero a volver a poner a Dorothy a tu servicio, es lo mejor, para que se vayan acostumbrando a tus órdenes.

-Muchas gracias tía.

-También se que durante la fiesta estuviste sentada con los condes de Rockford buen tiempo, y que bailaste con su hijo.

-Así es.

-No te lo pude decir antes porque tuve que viajar.

-Entiendo.

-Candy...

-¿Qué sucede tía?

-En 1 semana hay una obra muy importante, irá toda la alta sociedad, y es necesario que te vean con un joven heredero y buen mozo.

-Entiendo.

-Ya eh pensado en alguien.

Candy sabía que eso sucedería: Neil iría con ella al estreno.

-Si no es mucha molestia, me agradaría saber los detalles de la obra y de mi acompañante.

-La obra es "El lago de los cisnes" protagonizada por Sandra Crosse y Terrius Grandchester.

-En-en-ti-i-endo.

-Candy...

-¿Q-Que suce-d-de?

-Las damas no titubean ¿entendido?

-Sí.

-Muy bien, tu compañero será Neil, tendrán asientos en primera fila, según él los mejores asiento, desde donde podrán observar satisfactoriamente la obra.

-Entiendo.

-Todos los miembros más cercano de los Andrew estarán también en la primera fila, así que es imprescindible que te comportes como se debe.

-Entiendo.

-Muy bien Candy, puedes retirarte, prepárate que debes ir a comprarte un vestido nuevo.

-Por supuesto.

-De preferencia verde, combina con tus ojos.

-Bien, aunque si me permito decirlo, ya había pensado en algo rojo, no todas las damas son capaces de usar ese color, y como mis ojos son verdes, debo comprar algo que los haga resaltar.

-Buena elección Candy, dile a Archie que te acompañe.

-Bien.

-Una cosa más Candy.

-Sí.

-Si se te impone salir con Neil lo harás, lo que nunca se te impondrá por ordenes del tío abuelo será con quien debes casarte, esa decisión debe ser y es tuya.

-Gracias por concederme tan importante decisión.

-Es todo un privilegio, y espero estés consiente de que debes elegir bien.

-Lo sé, y estoy muy agradecida.

-Bien, puedes retirarte.

-Con su permiso.

-Es propio Candy.

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Elisa no podía dar crédito a las palabras de su madre: ¡Candy estaría en los mejores asientos durante la obra!

-¡Mamá! No puedes hacerme esto, esos asientos siempre los habíamos ocupado la tía abuela, Neil y yo.

-Lo sé Elisa, pero ahora Candy tiene mucho mayor rango que nosotros, y los tíos abuelos así lo decidieron.

-Pero...

-Las señoritas y damas no reprochan.

-Lo sé.

-Neil acompañara a Candy, por lo tanto Neil ocupara uno de esos asientos.

-¿Por qué Neil?

-Porqué Neil es uno de los candidatos para Sr. Andrew.

-Pero si se casa con Candy ella deberá tomar el apellido de los Leegan.

-Eso sería decisión de Candy y de los tíos abuelos, y lo mejor también sería que Neil tomará el apellido de los Andrew, así nosotros subiríamos en rango.

-¡Mamá, no puedo seguir escuchando! ¡yo estaré en el 4º. asiento de la izquierda, mientras Candy estará en centro y primera fila! ¡es imperdonable, inaudito!

-Basta Elisa, ya esta decidido.

-¡Matare a Neil!

-Elisa, cálmate, yo ya estoy organizando una salida para que salgas con Charly Rockford.

-¡Rockford!

-Es miembro de la familia Kennedy.

-Candy los llamo Sr.'s Kennedy,

-¡Que atrevimiento!

-Así es, aún así los condes la invitaron a sentarse con ellos.

-Es normal, pero recuerda que tú también te sentaste.

-Así es, pero Charly sacó a Candy a bailar, no a mí.

-Pues debo decir que tu actitud complacida fue llevada a cabo muy bien.

-Lo sé, soy buena actriz.

-Sin nada más que decir...

-No madre, explícame eso de Charly.

-Elisa...

-Esta bien.- Elisa salió de la sala de estar azotando la puerta.

Se dirigió al cuarto de Neil, y al entrar vio como todos sus trajes de gala estaban sobre la cama o en el piso.

-¿Qué haces Neil?

-¿Qué no vez? Busco un traje.

-¿Para?

-Para una función de teatro, pensé que mamá ya lo te lo habría dicho.

-Así es, y también me dijo que saldrás con Candy.

-Así es.

-Espero que no te muerda o te rechace.

-¿Por qué lo dices?

-¿No sabias?

-¿Saber que?- el rostro de Neil se puso pálido.

-Terrius Grandchester es el protagonista de la obra.

-¿Y?

-Y Candy lo ama.

-Eso ya es pasado.

-Eso lo veremos, no creo que Candy cambie a Terrius por ti, ¿cierto Neil?

-¿Tienes algo más que decirme, Elisa?

-No, nada más, que tengas suerte.

-Lo que pasa es que estás celosa porque mientras tú ocupas un asiento como cualquier miembro de los Andrew, Candy y yo ocuparemos los principales.

-¡Te odio Neil!

-Me encantaría decir lo mismo hermanita, pero me temo que poder ser Andrew me lo impide.

-¡Pero si eres un Andrew!

-No es así, yo sólo soy un Leegan, pero si me caso con Candy, seré Neil Andrew, y seré rico y poderoso.

-Claro, tú solo finges que Candy te interesa por eso, pero yo se muy bien que estas enamorada de ella, de echo todo el mundo sabe que estas perdidamente enamorado de Candy, nos lo has dicho a mamá y a mí, pero no te atreves a aceptarlo demasiado, ¿cierto, Neil?

-¿Q-qué?

-Vamos Neil, se nota en tu mirada, por eso has cambiado, pero no te preocupes, mientras Candy no me estorbe todo está bien.

-¿Qué quieres decir?

-Que mamá esta arreglando unas cuantas situaciones para que salga con Harry Charles Rockford.

-¿Hablas del heredero de la familia Kennedy?

-Así es.

-Pero si él no se presento como Rockford.

-No importa eso, lo que importa es que será conde, y si me muevo bien seré condesa.

-Sí que anhelas mucho hermanita, y por si me lo preguntabas, no creo que Charly te prefiera por sobre Candy.

-¡Argh! ¡Te odio Neil!

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Terry no podía aceptar las palabras de su madre, hace tan solo unos años le había dicho a Susana que se casaría con ella, se casó y a la semana de había divorciado escapando a Chicago, después la madre de Susana lo había presionado para que viviera con su hija.

-No me casare con ella de nuevo.

-Pero Terry.

-No importa quién me lo pida, ya hago suficiente con vivir con ella.

-Terrius...

-Es una carga para mí, no la amo, de hecho la odio.

-¿Qué dices Terrius?

-Lo que has escuchado.

-Eso que dices esta mal, ella te ama.

-Pero yo a ella no.

-¿Entonces porqué vives con ella?

-Por lástima.

-Pero...

-Su madre me lo pidió, Candy me abandono, Albert me hizo ver la realidad.

-Se que tienes un estreno en 1 semana, cuéntame de ello- su madre cambio rápidamente de tema, sabiendo que tratar de hacerlo cambiar de parecer sería una total perdida de tiempo.

-Es una obra libre, como siempre las familias ricas recibieron invitación por parte del dueño del teatro.

-¿Qué tal tus ensayos?

-Perfectos, es más fácil hacerlo con alguien humilde.

-¿Qué quieres decir?

-Que ojala hubiera conocido a Sandra en lugar de a Susana, Sandra no me ama y lo mejor es que le caigo mal y no me obligaría a estar con ella si se accidentara por mi.

-Pero Terry.

-Así es, estoy arto de Susana.

-Pero...

-Lo siento.

-Bien, es tu decisión.

-Así es, y te agradezco tu comprensión. Y también quiero comentarte otra decisión.

-Dime.

-Esta será mi última actuación, eh hablado con mi padre, aceptare el título de Duque de Grandchester.

-¡Terry!

-Es mi decisión, y sólo quiero ser yo.

-Creía que amabas la actuación.

-¡Por favor madre!- dijo bajando la voz y después hablo en voz demasiado alta.- ¡¿Cómo cree que Candy pueda hacerme caso siendo un actor?! ¡Si me hago Duque tendré más posibilidades! ¡Candy será Duquesa de Grandchester!

-¡Terrius!

-Lo siento, ya lo eh decidido.

-¿Y que pasara con Susana?

-Se puede ir con su madre.

-Bien, haz lo que quieras, sólo espero no te arrepientas de tus acciones.

-Por supuesto que no.

-Muy bien, creo que eso es todo, iré a verte en tu próxima y última obra.

-Te esperaré gustoso, y actuare con todo mi encanto.

-Bien, obtendré asientos de primera fila.

-Me temo que no será posible.

-¿Por qué?

-Todos los boletos de primera fila y VIP han sido comprados por una familia millonaria.

-Valla, entonces te veré desde la segunda.

-Eso me temo.

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-¡Dorothy!

-¿Qué pasa srta. Candy?

-¿Qué le pasó a mi vestido?

-Yo... lo siento, mientras lo colgaba se rasgo un poco la crinolina.

-¡Lo has arruinado!

-Lo siento.

-Un lo siento no basta Dorothy, quiero que me lo repongas, este es un vestido demasiado caro, lo compre durante mi estadía en Escocia.

-Lo pagaré Srta. Candy.

-Eso espero.

-Si Srta. Candy.

-No te preocupes, sólo fingía porque la tía abuela iba pasando- dijo Candy en voz baja.

-Yo...

-No te preocupes Dorothy.

-Srta. Candy...

-Dorothy, quiero que me acompañes a comprar un vestido nuevo, ya sabes órdenes de la tía abuela, ¿crees que puedas decirle a Archie que la tía abuela ordenó que me acompañara?

-Desde luego.- Dorothy salió de la habitación con una bandeja vacía.

-No me gusta esta vida, yo no soy así, pero lo que más me preocupa es la obra, Terry la protagonizará, y no creo tener el valor suficiente como para enfrentarlo, porque la verdad no he dejado de amarlo.

Las lágrimas brotaban del rostro bien maquillado de Candy, mientras esas lágrimas seguían brotando, Archie tocó a su puerta y enseguida entró cerrando la puerta a sus espaldas.

-¿Qué te pasa Candy?

-No creo que pueda Archie.

-¿Qué quieres decir Candy?

-Seguir con esta vida, no me gusta.

-Nadie te obliga.

-Mi pasado me obliga- Candy se arrojó a los brazos de Archie- no puedo olvidarlo Archie, sigo amando a Terry, se que tal vez el ya no me ame...

-No digas eso Candy.

-Tendré que ir a una obra en la cual él actuará...

-Eso es una buena noticia.

-No lo es, tengo que ir con Neil.

-¿Con Neil?

-Sí- las lágrimas de Candy no dejaban de brotar.

-¿Por qué no te rehusaste Candy?

-No pude.

-Antes no eras así.

-Ya no soy la misma.

-Claro que sí, te ríes aunque te pasen cosas malas, nunca miras hacia atrás, demuestras tus sentimientos y...

-No Archie, ya no soy así, mírame, tengo vestidos caros, joyas finas y...

-Eso no importa, por dentro no has cambiado.

-Si eh cambiado Archie, ahora tengo que gritarle a Dorothy cuando la tía abuela esta cerca.

-Eso siempre lo has hecho.

-No comprendes Archie.

-Vamos Candy, será mejor nos apresuremos, o las tiendas cerraran.

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Tenía que decirle a Susana la verdad, después de todo no debería ser tan difícil, puesto que le importaba muy poco su reacción y su opinión.

-Susana.

-¿Qué pasa Terry?

-En dos semanas me voy a Londres, en donde aceptare el título de Duque de Grandchester.

-¡Felicidades!

-Gracias.

-Será un estupendo viaje.

-No has comprendido y escuchado muy bien, viajaré sólo, no puedes venir conmigo.

-Pero Terrius...

-Lo siento, tu bien sabes que no te amo, ya no puedo seguir soportando esta mentira.

-Entiendo.

.Bien, ahora me voy, tengo ensayo.

-Es por Candy.

-¿Cómo lo sabes?

-Eh leído el periódico, sólo puedes estar con ella siendo rico...

-Se que esto talvez te duela Susana, pero amo a Candy, y haré todo lo posible por estar con ella. No me importa quienes se interpongan, ella y yo nos amamos a pesar de todo lo que esos periódicos digan.

-No lo puedo creer... ¿me dejaras por ella?

-No se puede dejar lo que nunca se tuvo realmente.

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-Valla, que vestido tan hermoso- Candy nunca en su vida había visto un vestido tan hermoso como aquél.

-¿Lo vez? Te sigues sorprendiendo por pequeñeces: el vestido que traes puesto es de mejor calidad y diseño, sin embargo te has dejado sorprender por un vestido de segunda mano.

-Es que yo...

-Candy siempre será Candy, y Archie siempre será Archie.

-¡Archie!

-Es la verdad Candy, ahora será mejor que nos apresuremos.

-Esta bien.

-¿Qué pasa Candy?- Archie de pronto vi el rostro de Candy hecho un mar de lágrimas.

-Es que... esas palabras me recordaron a Anthony...

-Candy...

-No lo eh olvidado- Candy saco un pañuelo de su bolso y se secó las lagrimas.

-Vamos Candy, no te pongas triste.

-Está bien.

-Por cierto... ¿no quieres algún repelente?

-¿Para que?

-Como saldrás con Neil, lo creí necesario.

-Jajaja- Candy reía como antes, su sonrisa era un gran alivio para Archie.

-Vamos Candy, lo único bueno de salir con Neil es que podrás ver la obra desde los asientos principales.

-Muy cierto Archie.

-Aunque a decir verdad, te ganarás muchas enemigas, todas ciegas y locas por supuesto.

-¿A que te refieres?

-¿Acaso no se necesita estar ciega y loca para amar a Neil?

-No seas tan malo.

-No dirás que...

-Neil es muy guapo, eso no lo dudo, pero no lo amo, y todavía no me ah dejado de caer mal del todo.

-Así se habla Candy; mira aquí es donde venimos a comprar ropa.

-¡Que grande es!

-Todos los vestidos y trajes son de Paris, Milán, Escocia...

-Archie...

-¿Qué pasa Candy?

-Me encontré con el padre de Terry en escocia.

-¿Y que paso?

-Me invitó a comer, acepte y me dijo que había hablado con Terry, y que el le dijo que era infeliz.

-Candy...

-Después me dijo que Terry me seguía amando...

-Vamos Candy, no te pongas triste.

-El padre de Terry me regalo una estola.

-Lo sabía.

-¿Eh?

-La estola no la compraste tú, es demasiado fina.

-¿Qué has dicho?- Candy lo fulmino con la mirada.

-No es por nada Candy, pero no te atreverías a comprar una estola escocesa.

-¿Cómo lo sabes?

-Te lo diré pero prométeme que no te pondrás triste.

-Lo prometo.

-Todo lo que tenga que ver con Escocia te recuerda a Anthony.

-Yo...

-Lo prometiste.

-Esta bien.

-Mira Candy, ese vestido si es hermoso.

-Tienes razón.

-Entremos.

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-¡Vamos padre!

-Lo siento Neil, pero no puedo prestarte la casa vacacional.

-¿Por qué?

-No sería justo para Elisa.

-¡Elisa, Elisa, todo es Elisa!

-Cálmate Neil.

-Yo quería invitar a Candy.

-Me encantaría prestártela, pero ya se la eh dado a Elisa.

-¿Qué?

-Elisa invitó a todas sus amigas el fin de semana.

-Entonces supongo que no irá a la obra…

-…no este Neil, el próximo.

-¿Eso quiere decir que Elisa irá a la obra?

-Así es.

-Bien, entonces préstame la casa de playa.

-Neil... son muchos gastos.

-Pero somos millonarios.

-Sería bueno que trabajas.

-¿Qué quieres decir?

-Estoy envejeciendo, y tú eres mi heredero.

-Siempre pensé que Elisa...

-Elisa es una mujer, se gastaría todo en viajes y ropa.

-Eso quiero decir que...

-Efectivamente Neil, cuando yo me retire todo esto pasara a tus manos: ranchos, casas, autos, empresas.

-Esta bien.

-Pero a pesar de todo esto, tengo un regalo para ti.

-¿Qué es?

-En media hora tengo una cita con el gerente de una empresa automovilística, y quiero que elijas un auto.

-¡Que bien!

-En una hora tengo cita con el dueño de una cuadra de caballos, y traerá fotos de todos ellos. Quiero que elijas un buen caballo.

-¡Esto es maravilloso!

-Neil, con todo esto quiero que entiendas que todo lo mió es y será tuyo algún día, debes empezar a formar parte del negocio familiar.

-Bien padre, y la verdad lamento no poder quedarme para ver los caballos y autos, pero es que tengo que ir a invitar a Candy a la obra de teatro.

-Lo siento Neil, pero eso tendrá que esperar, no pienso llamarlos de nuevo.

-Bien.

Del otro lado de la puerta Elisa escuchaba toda la conversación y nada de lo que había dicho su padre le había gustado, últimamente todos habían estado muy amables con Neil, tal vez se debía a que era el preferido para Sr. Andrew, pero ya se encargaría ella de que eso no sucediera, prefería mil veces que Candy fuera feliz con Terry a perder toda su fortuna.

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Albert daba vueltas en su despacho, la noticia que Terry le había dado era muy duro y abrumadora...

-¿Estas seguro de lo que quieres hacer?

-Sí, ya lo eh decidido, esta mañana le mande un telegrama a mi padre, vuelvo a Londres en 2 semanas.

-¿Entonces está será tu última actuación?

-Así es.

-¿lo dirás públicamente?

-Sí.

-¿Qué pasara con Susana?

-Le dije que regresara con su madre, y ella esta de acuerdo- añadió cuando noto que Albert pensaba protestar.

-Bien, si ambos están de acuerdo...

-Albert, contéstame algo sinceramente.

-Lo que quieras.

-¿Candy está enamorada de Neil?

-¿Por qué lo preguntas?

-Sólo responde.

-No, pero Neil ah ganado mucho terreno, con sus atenciones está logrando que Candy se olvide del pasado o al menos eso parece.

-Pero...

-Lo siento Terry, pero es la verdad, y sin que me lo tomes a mal y creas que estoy en tu contra, Neil te va ganando, Candy ya no te menciona, cuando se entero de que eras tú quién protagoniza la obra no se sorprendió, de echo sonrió y dijo que sería un placer ir con Neil.

-No pude haberme olvidado.

-Lo siento Terry, pero Candy ah sufrido demasiado, sin embargo nunca se dejo vencer, y siempre vio hacia delante enfrentando sus problemas, en cambio tú huyes a Londres para aceptar un titulo mientras Candy se queda en Chicago para comprobarse a sí misma que puede hacer lo que se propone, y que la burguesía no es muy diferente del mundo en que ah vivido.

-Si acepto el titulo es porque así tendré más posibilidades de acercarme Candy.

-Sabes muy bien que Candy no se enamoro de tu titulo, se enamoro de ti, de cómo eres, de tu personalidad.

-Eso si que es gracioso.

-¿Realmente crees que Candy te ame por un titulo?

-¿No lees los periódicos o revistas?

-¿No me irás a decir que crees todo eso?

-En cierto modo.

-Son los Lingham quienes mandan a publicar todo eso.

-¿Y las fotos?

-Son como cualquier otra foto.

-Vamos Albert, por lo menos acepta que a Candy le gusta un poco Neil.

-Terry, te contare algo, pero no por eso te vas a desanimar: hubo un breve instante en el que Candy me miró con ojos tiernos y enamorados, eso se debió a que le recuerdo a Anthony, ¿sabias que Anthony hubiera sido como yo si no hubiera muerto?

-No.

Candy aún no ah superado la muerte de Anthony, así que por favor no la hagas sufrir más, déjala vivir y ser libre, no la ates a nada.

-Pero si yo la amo.

-Si la amas, sólo dale un empujón, no la presiones, ella a sufrido mucho, y la verdad no quiero verla triste otra vez; a Candy le ah costado mucho ser quien es, tuvo que recibir unos cursos muy estrictos en Escocia, ahí hablo con tu padre, y desde ese día Candy esta muy cambiada, ahora en lugar de jugar con Clint, va de compras, en lugar de sonreír habla petulantemente, en lugar de...

-Ya entendí, y con cada palabra tuya no haces más que darme la razón, Candy sólo me amara de nuevo si me hago rico y poderoso.

-No has entendido, algo debió pasarle en Escocia para semejante cambio.

-¿A que te refieres?

-Tal vez fue algo que le dijo tu padre.

-Lo dudo, el no la conoce.

-Eso crees tú, Candy me contó que cuando huiste de San Paulo tu padre se enojo y retiro los fondos para el colegio, y ella lo convenció enseñándole la carta que le dejaste.

-Nunca me lo contó.

-Porque nunca le diste la oportunidad, le pediste que se casara contigo en un momento abrumador, y al darte cuenta de que te dijo que no, que era mejor que te quedaras son Susana, le dijiste a Susana que se casara contigo, y ella muy gustosa aceptó.

-Pero no me case con ella.

-Pero aún así lo hiciste, y eso es algo que Candy le duele.

-Pero se lo pedí a ella, me pidió tiempo, pero aún así nunca se tomo ese tiempo, ¡nunca!

-Cálmate Terry, o se darán cuenta de que tengo visitas.

-Se me había olvidado que estaba en tu casa, lo siento.

-No te preocupes- Albert observó por la ventana y vio a Candy entrar con Archie, Neil y Dorothy.- ven a ver el cambio- Terry se acerco a la ventan y observó la escena perplejo.- en lugar de usar sus dos coletas como siempre, ahora se peina el cabello lo más finamente posible, ahora ya no carga sus cosas, se las da a Dorothy, en lugar de reír como siempre habla con mucho cuidado de no perder sus palabras con Archie, y lo más importante, en lugar de tratar de ser amable con Neil, es amable con Neil.

-Con eso no haces más que darme la razón.

-¿No lo has notado?- al ver que Terry no respondió y negaba con la cabeza prosiguió- Candy se ve triste, no sonríe y sus ojos lo reflejan. La expresión de su rostro cambió, por fuera es Candy White Andrew, heredera principal de la fortuna Andrew; pero por dentro sigue siendo Candy White, nacida y criada en el hogar de Pony, y eso es algo que nunca cambiara.

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Tal como lo había dicho Archie, no era casualidad que Neil quisiera acompañarlos casa, así como tampoco era casualidad que le hubiera pedido un favor o dicho que l tía abuela lo llamaba.

-Este fin de semana hay una obra de teatro, y me preguntaba si ¿quisieras venir conmigo?

-Claro Neil, encantada- respondió Candy haciendo un esfuerzo sobre natural para que su sonrisa y voz pareciera sincera.

-Me alegro, se que tal vez piensas que son ordenes la tía abuela, pero no es así, te invito porque de verdad quiero ir contigo.

-No hay problema.

-Bien, entonces ¿paso por ti este viernes a las 5.30?

-Sí, es buena hora.

-La obra se llama El lago de los Cisnes, la protagonizan Sandra Crosse y Terrius Grandchester.

-Algo había oído.

-Espero no te moleste.

-¿Por qué habría de molestarme?

-No, por nada.

Pocos minutos después Neil se había ido satisfecho, lo cuál Candy agradeció al cielo y a la vida. Candy decidió cambiar ese gesto de alivio por uno de alegría al ver que Archie se acercaba con dos vasos de limonada y después le dio una de los vasos a Candy.

-Supongo que ya te invitó.

-Sí, y la verdad es que agradezco al cielo y a Dios que se haya ido rápido.

-Creí que te caía bien.

-¿De donde sacaste eso?

-Tú lo dijiste hace dos horas.

-¿Yo?

-Sí, ¿Qué no recuerdas que dijiste que ya no te caía mal del todo, y que hasta te parecía buen mozo?

-¿Yo?

-Si Candy, tú.

-Archie- dijo Candy con voz un poco melancólica y preocupada.

-¿Qué pasa Candy?

-¿Te importaría acompañarme a la tumba de Anthony?

-Sabes que no, desde hace días eh querido ir, la tía abuela de dio cuenta y trata de mantenerme ocupado para evitar que vaya.

-En ese caso, ¿nos escapamos?

-¿Cómo en los viejos tiempos?

-Sí, ¡Vamos!, Dorothy si la tía pregunta dile que nos fuimos a cortar rosas o flores.

-Entendido Srta. Candy.- asintió Dorothy.

-No te sientas mal, pero sabes que...

-No son necesarias las explicaciones.

-Bien, vamos Archie.

Candy y Archie salieron corriendo al jardín sin saber que desde el tercer piso Albert y Terry observaban la escena.

-Corre más Archie, eres muy lento.

-Es que tú eres muy rápida Candy.

-¿Chofer o a pie?

-Si nos vamos con Chofer la tía abuela nos va a regañar, en cambio Albert nos va a defender, y la tía abuela no tendrá más opción que aceptarlo.

-¡Chofer!

-Sí, hay que hacer sufrir a la tía abuela.

-Jajaja.

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-¿Lo vez? Aún corre por el jardín, aún reta a los demás, y aún es una niña.- le dijo Albert a Terry quién miraba a Candy embelesado.

-Aún corre, aún ríe, aún juega, pero su corazón ya es de otro...

-¿Y quién tiene la culpa?

-Susana.

-No culpes a otros de tus errores, si hubiera sido más hombre...

-Lo sé, eso me lo eh reprochado toda mi vida.

-Sí hubieras sabido decir no en el momento adecuado, si hubieras escuchado a tu corazón y no a tu estupidez, si hubieras agradecido haber conocido a Candy, si tan sólo fueras un hombre de verdad.

-¡Lo sé! ¡Y aún me lo reprocho! Y no me lo perdono, amo a Candy condenadamente y...

-¿Y que? ¿piensas luchar por su amor cuándo crees que es una batalla perdida? ¿piensas decirle te amo, perdóname, después de que la dejaste por ser un cobarde? O acaso renunciaras a tus sueños para cumplir tus deseos.

-Mis sueños ya se cumplieron, mis deseos no.

-¿Quién te hizo ver que no todo es armonía y que tienes que ser quién eres?

-Candy.

-¿Crees que Candy se sentirá bien cuando sepa que vas a dejar la actuación y aceptar un titulo por estar junto a ella?

-No.

-Si realmente quieres ser feliz y hacerla feliz, deja que las cosas sucedan por si solas, no la hagas sufrir, no la hagas llorar, porque entonces me voy a olvidar de que eres mi amigo y no te lo perdonare, te perseguiré por todo el mundo si así quieres... pero haré que pagues muy caro cada lágrima de Candy que sea derramada por tu culpa, ¿entiendes?

-Quieres mucho a Candy, mucho más de lo que yo la quiero, ¿estas enamorado de ella?

-Me recuerda a mi hermana, la quiero como a una hija porqué ella supo darle cariño y amor a Anthony, no se trata de una deuda si es lo que piensas, Candy me demuestra que en este mundo no existen cosas malas, me demuestra que vale la pena seguir respirando cada mañana para vivir, Candy es la expresión de la vida, libertad y esperanza. Candy es mi hija adoptiva, y aún así siento que es sangre de mi sangre, siento que de verdad es mi hija...

-Nunca te había escuchado hablar así.

-Es que nunca antes me había dado cuando de todo esto.- Albert sonrió alegremente.- Candy es mi única hija.

-¿No piensas casarte?

-¿Y quién necesita casarse teniendo a Candy para darle alegría todos los días?

-Pero algún día Candy tendrá que irse.

-Así es y cuando llegue el día en que Candy encuentre el amor verdadero, yo seré el padre más feliz de todo el mundo.

-¿Esperas que ese amor sea Neil?

-De ninguna manera, pero sí Candy así lo decide...

-Tienes que ayudarme.

-Lo siento, pero esa es una decisión que Candy debe tomar, pero si ella decide que ese hombre sea Neil, estaré sorprendido, pero eso no me quitara la felicidad de ver a mi hija feliz, y si decide que eres tú, también estaré muy feliz.

-Si que eres un buen padre, si el mió hubiera sido como tú, yo hubiera entendido las cosas de mejor manera.

-Los padres sólo ayudamos, son los hijos quienes deciden entender.

-Al final es lo mismo, son los padres quienes deben enseñarnos a entender las cosas y a enfrentar la vida.

-Candy es especial, no tuvo padre, pero aún así supero la vida sola.

-Agradezco al cielo por ello.

-Tiene amigos que la apoyan, y desde ahora también tiene un padre.

-La envidio en cierto modo.

-¿Qué no fuiste tu quién la dejo por otra?

-No, ella me dejo por que otra se lo pidió.

-Quién tiene más culpa, ¿un hombre que ama pero que tiene remordimientos de conciencia por una mujer que lo quiere atar, o una mujer enamorado con un alma tan pura y noble capaz de renunciar a su felicidad por otra persona?

-Yo, yo tengo la culpa.

-¿Crees ser lo suficientemente hombre como para visitar al salvador de Candy?

-Sí, ya soy un hombre.

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-Anthony... ha pasado tanto tiempo- Candy colocaba las rosas blancas a un lado de los floreros.- tu ausencia duele, pero tu recuerdo me ah dado fuerzas para sobrellevar mi existencia.

-Candy... te dejare un rato a solas.- Archie puso una mano sobre el hombro de Candy y enseguida se alejo demasiado.

-¿Sabes Anthony? Me han pasado muchas cosas, pero creo que eso ya lo sabes y has visto; tal vez no estés de acuerdo con mi decisión de convertirme en un dama de la alta sociedad, pero sabes que lo hago para olvidar el dolor, el recuerdo de los días que pase junto a Terry aún pesan y duelen, pero tus memorias junto a mí me pesan mucho más, tal vez hago mal en culparme de tu muerte, pero en cierto modo pienso que...- los ojos de Candy estaban inundados en lagrimas, y el dolor ya lo le permitir hablar, de pronto se lanzo sobre el epitafio.

El recuerdo pesaba, las heridas cicatrizadas volvían a sangrar y a causar dolor.

-Amo a Terry, pero tu recuerdo sigue vivo...- Candy lloraba sobre el epitafio de Anthony- tus rosas Anthony, tus rosas son un recuerdo tan alegre; ahora que eh vuelto con los Andrew, tus jardines duelen, me ocupo de ellos con la pasión con que tu lo hacías, visito tu recamara y aún puedo olerte, monto a caballo y te imagino a mi lado, cuando la tía abuela me regaña siento que estás ahí para defenderme, en cada rincón que mi vida y existencia estás tú Anthony... no te eh olvidado ¡te amo! Se que hago mal en aferrarme a un amor imposible, pero es verdad Anthony, y siento algo profundo por Terry porque se parece a ti, no cree en la burguesía ni en los títulos, tus rosas eran blancas, las de Terry son rojas... yo prefiero el blanco, pero el rojo...

Candy sentía como sus lágrimas se espesaban cada vez más, como su voz se iba haciendo más pausada, y de pronto todos esos recuerdos tan felices regresaron a su mente como un torbellino de ilusiones.

-Por favor Anthony, ayúdame a borrar todos los recuerdos, se que nunca volverás, pero dame la fuerza para ser feliz, porque no lo soy... ¡No soy feliz! ¡Anthony! Ayúdame a sobrellevar mi miseria, ayúdame Anthony.

A lo lejos, se visualizaba la silueta de un hombre con capa, de cabello largo, y figura atlética. Aquel hombre llevaba en las manos un ramo de rosas, rosas rojas, aquellas rosas que Candy tanto deseaba olvidar.

El hombre se iba acercando lentamente, y al divisar a una mujer ahogada en llanto, sintió que debía ir junto a ella.

La lluvia había comenzado lanzando pequeñas gotas de agua sobre Candy, quién no podía aliviar su dolor... el dolor de un amor perdido.

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Fin de capitulo 1: Hola chicos! Se que ya están artos de mis historias amorosas, pero... ¡lo llevo en la sangre! El amor, el amor, ¿no es hermoso? Se que Candy es una niña amorosa que tal vez no figure muy bien con esta Candy, ¿no creen que ya es tiempo de que Candy sea feliz? ¿No es lo justo? En fin, espero les haya gustado este primer capitulo, la verdad lo hice inesperadamente; me podrán decir cursi o todo lo que quieran, pero cuando escribí la parte del cementerio llore, espero que a ustedes les llegue al corazón el sentimentalismo que quiero impregnar en la historia.

Jejeje…

En fin…

Lo cierto es que este fic lo había hecho desde hacía un buen de tiempo, pero no había tenido tiempo de subirlo.

La verdad aun no lo he terminado pero tengo otros 3 o 4 capitulos más, los cuales espero subir muy pronto.

En ifn…

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