Hola! Los primeros capítulos se llevarán a cabo en japón por lo tanto algunas cosas no tendrán mucho sentido, pero todo cambiará después del interludio. Allí se aclarará todo.
NOTA: Por si acaso, para los que quieren saber que paso con Taiki ven mi blog (Link en mi perfil!)
NO POSEO THE TWELVE KINGDOMS!
Capítulo I:
Justo en el momento del Crepúsculo, cuando las luces del alba iluminan el cielo, algunos seres vivos salían de sus sueños mientras que otros no querían volver a su realidad. Sin embargo, por más que el Sol brille, no puede iluminar algunos corazones…
Él se encontraba mirando el amanecer. Su corazón le decía en ese momento que no pertenecía a ese lugar. Sentía un extraño impulso de escapar. Trataba por todos los medios de contener ese impulso, pero había veces en que ni siquiera el sentido común podía contener el instinto.
Recobró el sentido en su salón de clases. A su parecer, aún era muy temprano para venir a la escuela. Tomó asiento en casi el último puesto de la fila junto a la ventana. El crepúsculo todavía seguía en el horizonte cuando él llegó al punto de ahogarse en sus propios pensamientos…
En medio de su confusión; sintió como una mano se postró en su hombro, seguido por una corta risa de alguna persona parado detrás de él.
Al principio, lo que sentía era miedo. Pero, después de unos segundos, la situación se le hizo muy familiar. La mano, aunque un poco pálida, era cálida y amigable. Él sentía que la persona detrás, le transmitía tranquilidad y tristeza al mismo tiempo. Esa clase de sentimientos, le traía aún más confusión y sin embargo… sintió un impulso que le dijo que todo estaba bien. No sabía como explicarlo. Era como estar feliz y triste al mismo tiempo.
Luego de unos minutos de sentimientos extraños que se esparcieron por toda la habitación, él sintió que la cálida mano desapareció al mismo tiempo que oyó el extraño murmullo de un ser…
"Por fin te encontré, tú eres…"
Sintió que de repente, la presencia de la persona cuya existencia se le hacía muy familiar había desaparecido al momento en que las primeras luces terminaron por iluminar toda la ciudad de Tokio.
"Seiji… ¡Oye Seiji!" Le dijo su amigable amigo parado enfrente de él.
"Ah… Hola Toshiro…"
"¿Te sucede algo? Has actuado extraño todo el día"
Entonces, por fin entró en cuenta de que ya era medio día y la hora de almuerzo en su instituto. En lo que quedó de día no dijo ni una sola palabra. En su mente sólo había espacio para una cosa… eso… ¿Acaso era…?
Por meses, Seiji había tenido extraños y curiosos sueños. Dentro del sueño había una persona la cual no podía distinguir bien. Lo único que hacía esa persona era observarlo y eso hacía que Seiji se sintiera incómodo. Al final del sueño, esa persona sólo le dirige unos murmullos de los cuales lo único que pudo captar fue:
"La oscuridad y la luz se… y entonces nacerán… Esa es…"
Por más que lo analizara, no le encontraba sentido a lo que dijo esa persona…
El sueño se repitió una y otra vez, y cada vez se hacía más claro… Pero, aún así, nunca llegó a entender más que murmullos de esa persona, o reconocerla siquiera.
En fin, para él, todo fue algo más que un simple sueño. Para él esa era su realidad… y no la que en ese momento vivía… la cual no supo que la pidió prestada…
Caminando hacia su casa, reflexionando sobre lo ocurrido, se dio cuenta de algo importante… Que para él nadie… nadie en absoluto… era digno de su confianza… O eso creía…
El siguiente día, asistió a la misma hora y minuto a su instituto, como la fatídica rutina de todos los días. La ciudad de Tokio todavía seguía envuelta en las penumbras de las noches de luna llena y apenas se podía oír el cantar de las aves que luego partirían al sur por el invierno. Las últimas hojas de otoño se abrían paso entre el frío viento, dando paso a la siguiente estación del año más caluroso que Seiji había vivido. Solamente una vida se observaba en lo que podía ser un cementerio de odio a las primeras horas del día… O al menos… solamente una vida se podía distinguir con los ojos de un humano…
Caminando hacia su salón de clases, pudo distinguir la forma de una persona en medio del estrecho pasillo. Totalmente sola entre las sombras y el frío viento, esa persona miraba al horizonte, esperando que las primeras luces borraran la existencia de la oscuridad.
Tratando de ignorar a la misteriosa sombra de la persona, siguió derecho por la oscuridad del principio del día. Acercándose un poco más, diferenció la figura de una chica de su edad. Solamente pensó que no tomarla en cuenta sería mejor. En el momento en que pasaba por el lado de la chica, escuchó una clase de murmullos de los cuales sólo entendió:
"… harán un… ser… las dos… la… del…"
Dado el mensaje deseado, la chica desapareció cuando las luces del crepúsculo iluminaron el lugar. Sólo pensó que lo que vio era una ilusión de su mente, pero… aún así… quería saber quién podría ser… esa chica…
En la mañana en que casi todos sus compañeros habían llegado y las clases habían comenzado como normalmente, el profesor, pasando lista de los alumnos, hizo un anuncio.
"Atención chicos, hoy ingresará al instituto una nueva estudiante. Adelante Entra" en ese momento una chica de cabellos negros y oscuros ojos, de rostro serio e inexpresivo, sin decir palabra alguna en toda la presentación "Ella es Naoko Tsukishima. Espero que se lleven bien. Ahora… déjame ver… te sentarás detrás de Tsukimori" La chica se apresuró a sentarse en el puesto indicado, ante el evidente rostro de asombro de Seiji.
Por el resto del día, él sintió la penetrante mirada de la persona detrás. Él sólo sabía que no había conocido a esa chica en toda su vida y sin embargo se le asemejaba a alguien que había visto tiempo atrás, el cual no pudo recordar su rostro. No quería ojear hacia atrás porque la simple mirada de Naoko le incomodaba. Esa mirada… era muy… familiar… de nuevo…
Caminando hacia su casa, sentía como el frío viento de finales de otoño se llevaba sus preocupaciones por delante. Aunque fuera un poco, le daba más tranquilidad. Todavía podía sentir la perspicaz mirada de su nueva compañera, y todavía recordaba esos sucesos extraños ocurridos de manera sobrenatural. "Es muy raro que admitan a una persona a mitad de año… ¿Acaso podrían estos sucesos estar vinculados con la nueva chica?... No eso no puede ser, ningún humano podría hacer tal cosa". En ese justo momento sentía que hasta el juicio se doblaba a la indomable fuerza de su instinto.
¿Correr? ¿Volar? ¿Un campo de plantas y hermosas flores? Todos estos pensamientos atravesaban su mente como una flecha vagando en la oscuridad hacia algún punto que no conocía. No paraba de pensar lo mismo y tampoco de preguntarse por qué razón pensaba eso.
¿Qué era eso en el horizonte? ¿El mar? De nuevo había caminado inconcientemente hacia el muelle. Él contemplaba el lento atardecer. Parecía aliviarle sus penas. Las gaviotas volando, el sonido de los barcos y cruceros con numerosa cantidad de gente, el viento salado moviendo su cabello, los cálidos rayos del Sol… La tranquilidad escrita en todas partes. Él decidió quedarse hasta que saliera la luna que había esperado todo el día.
En la luna el podía ver el reflejo de sus deseos… es decir… los deseos de su interminable instinto… La luna… tan solo verla en el cielo… hacía que su corazón latiera interminablemente… él siempre la veía como eso, una fuente de tranquilidad flotando en el cielo… Pero los claros rayos del Sol fusionándose con la luna dando paso a la mañana avivan la niebla de sus preocupaciones…
Ahora que lo pensaba bien, no todo el tiempo fue así… Recordaba ser un chico muy animado, amigable y a la vez bueno (en general) en los estudios… Hasta que comenzó a soñar…
Eso ya no importaría, era su problema y debía solucionarlo. Definitivamente, debía descubrir que estaba ocurriendo y salir de sus dudas.
Ya se empieza a aclarar un poco la cosa ¿no? Pero bueno... más o menos así de largos serán los próximos capítulos. Trataré de no enrredarlo todo pero es que todo esto empezó como un sueño muuuuuuuyy largo y entrelazado así que no se! XP
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